Gonzalo Anti New World Order


Manifiesto de profesionales de la salud mental contra la medicalización de los chicos

Posted in noticia,otros temas de interes,pensamiento,psiquiatria,salud por Gonzalo Fernandez en junio 26, 2011
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Decenas de profesionales de la salud mental en la Argentina suscribieron un “manifiesto” contra “la patologización y medicalización de la sociedad, en especial de los niños y adolescentes”, cuestionando el “trastorno por déficit de atención” y otros “etiquetamientos”, y rechazando el célebre “DSM” (Manual de “Desórdenes Mentales” producido por la Asociación de Psiquiatras de Estados Unidos).

La declaración cita el “Consenso de Expertos del Area de la Salud sobre el llamado trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad” (2005) para advertir sobre “una multiplicidad de ‘diagnósticos’ psicopatológicos que simplifican las determinaciones de los trastornos infantiles. Son enunciados descriptivos que se terminan transformando en enunciados identificatorios“, ya que “un etiquetamiento temprano, enmascarado como ‘diagnóstico’, puede condicionar el desarrollo de un niño, en tanto él se ve a sí mismo con la imagen que los otros le devuelven de sí, construye la representación de sí mismo a partir del espejo que los otros le ofrecen. Y a su vez será mirado por los padres y maestros con la imagen que los profesionales den del niño“. Por eso, “un diagnóstico temprano puede orientar el camino de la cura de un sujeto o transformarse en invalidante. Esto implica una enorme responsabilidad para aquél que recibe la consulta por un niño“.

En ese sentido –continúa–, el DSM (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Desórdenes Mentales de la American Psychiatric Association), en sus diferentes versiones, no toma en cuenta la historia ni los factores desencadenantes, ni lo que subyace a un comportamiento, obtura las posibilidades de pensar y de interrogarse sobre lo que le ocurre a un ser humano“. “Con el argumento de una supuesta posición ateórica, el DSM responde a la teoría de que lo observable y cuantificable pueden dar cuenta del funcionamiento humano, desconociendo su profundidad y complejidad, así como las circunstancias histórico-sociales en las que pueden suscitarse ciertas conductas. Más grave aún, pretende hegemonizar prácticas que son funcionales a intereses que poco tienen que ver con los derechos de los niños y sus familias“.

Los firmantes señalan que “el DSM en las últimas décadas ha ocupado el lugar de la definición, rotulación y principal referencia diagnóstica de procesos de padecimiento mental. Parte de la idea de que una agrupación de síntomas y signos observables tiene de por sí entidad de enfermedad, una supuesta base ‘neurobiológica’ que la explica y genes que, sin demasiadas pruebas veraces, la estarían causando. El manual intenta sostener como ‘datos objetivos’ lo que no son más que enumeraciones de conductas sin sostén teórico ni validación clínica, obviando la incidencia del observador en la calificación de esas conductas“.

Así –explican– el movimiento de un niño puede ser considerado normal o patológico según quién sea el observador, tanto como el retraso en el lenguaje puede ser ubicado como ‘trastorno’ específico o como síntoma de dificultades vinculares según quién esté ‘evaluando’ a ese niño“.

Esto se ha ido complicando a lo largo de los años. No es casual que el DSM-II cite 180 categorías diagnósticas; el DSM-IIIR, 292; y el DSM-IV, más de 350. Por lo que se sabe, el DSM V, en preparación, planteará, gracias al empleo de un paradigma llamado ‘dimensional’, muchos más ‘trastornos’ y también nuevos ‘espectros’, de modo tal que todos podamos encontrarnos en alguno de ellos“.

Consideramos que este modo de clasificar no es ingenuo, que responde a intereses ideológicos y económicos y que su perspectiva, en apariencia ‘ateórica’, oculta la ideología que subyace, la concepción de un ser humano máquina, robotizado, con una subjetividad aplanada, al servicio de una sociedad que privilegia la eficiencia. Esto también se expresa en los tratamientos que suelen recomendarse en función de ese modo de diagnosticar: medicación y tratamiento conductual, desconociendo nuevamente la incidencia del contexto y el modo complejo de inscribir, procesar y elaborar que tiene el ser humano“.

Los firmantes entienden el diagnóstico “a partir de un análisis detallado de lo que el sujeto dice, de sus producciones y de su historia. Desde esta perspectiva el diagnóstico es algo muy diferente a poner un rótulo; es un proceso que se va construyendo a lo largo del tiempo y que puede tener variaciones. Todos experimentamos transformaciones y, en los niños y adolescentes, estructuraciones y reestructuraciones sucesivas determinan un recorrido en el que se suceden cambios, progresiones y retrocesos. Las adquisiciones se van dando en un tiempo que no es estrictamente cronológico. Por eso los diagnósticos dados como rótulos pueden ser nocivos para el desarrollo psíquico de un niño, en tanto lo deja siendo un ‘trastorno’ de por vida“.

El sufrimiento infantil suele ser desestimado por los adultos y muchas veces se ubica la patología allí donde hay funcionamientos que molestan o angustian, dejando de lado lo que el niño siente. Es frecuente así que se ubiquen como patológicas conductas que corresponden a momentos en el desarrollo infantil, mientras se resta trascendencia a otras que implican un fuerte malestar para el niño mismo“.

En ese marco, afirman, “predomina la medicalización de niños y adolescentes: con una pastilla suelen silenciarse conflictivas y acallarse pedidos de auxilio que no son escuchados como tales. Práctica que es muy diferente a la de medicar criteriosamente, cuando no hay más remedio, a fin de atenuar la incidencia desorganizante de ciertos síntomas mientras se promueve una estrategia de subjetivación que apunte a destrabar y potenciar, y no sólo suprimir. Un medicamento debe ser un recurso dentro de un abordaje interdisciplinario que tenga en cuenta las dimensiones epocales, institucionales, familiares y singulares“.

Firman: Beatriz Janin, Juan Vasen, Gisela Untoiglich, Leon Benasayag, Juan Carlos Volnovich, Alicia Stolkiner, Hugo Urquijo, Virginia López Casariego, Gilou García Reinoso, Ana Berezin, Juan José Calzetta, Gabriela Dueñas, Carina Kaplan, Osvaldo Frizzera, Elsa Kahansky, José Kremenchusky, Silvia Morici, Mabel Rodríguez Ponte, María Cristina Rojas, Rosa Silver, Luis Horstein, Ruth Kuitca, Miguel Tollo, Susana Toporosi, Pedro Boschan, Jorge Cantis, Gabriel Donzino, Ruth Harf, Alicia Hasson, Norma Filidoro, Alicia Levin, Isabel Lucioni, Graciela Rajnerman, Mariana Rodríguez Ponte, Sara Suzman de Arbiser, Jaime Tallis, Flavia Terigi, Felisa Widder, Alicia Fernández, Enrique Carpintero, Alejandro Vainer, César Hazaki, Alfredo Caeiro, Carlos Barzani, Susana Ragatke, Marina Rizzani, Isabel Costa, Rosalía Schneider, Cecilia Kligman, Ricardo Gorodisch, Eduardo Müller, José Cernadas, Magdalena Echegaray, Mónica Favelukes, Griselda Santos, Clara Schejtman, Alicia Gamondi, Elina Aguiar, Mercedes Cicalese, Alicia Grillo, Nilda Neves, Mirta Pipkin, Marina Blasco, Irene Chelger, Alfredo Tagle, Daniel Slucki, Mariana Wikinski, Graciela Guilis, Marcos Vul. Se reciben adhesiones de profesionales e instituciones en www.forumadd.com.ar.

Fuente 1: Página 12

Fuente 2: 1984

Artículos relacionados:

Implantes de microchips, control de la mente y cybernética

Rauni-Leena Luukanen-Kilde, MD – Former Chief Medical Officer of Finland

6 de Diciembre de 2000

El implante de microchips, el control de la mente, y la cibernética Por Rauni-Leena Luukanen-Kilde, Doctor en Medicina Ex Ministro de Salud de Finlandia 6 de Diciembre de 2000. En 1948 Norbert Weiner publicó su libro titulado La cibernética, definido como una teoría del control y la comunicación neurológica ya en uso en los pequeños círculos de la época. Yoneji Masuda, “Padre de la Sociedad de la Información”, en 1980 expresó con preocupación que nuestra libertad está siendo amenazada, al estilo Orwelliano, por la tecnología cibernética totalmente desconocida para la mayoría de las personas. Esta tecnología conecta los cerebros de las personas, mediante microchips implantados, con satélites controlados por supercomputadoras terrestres. Los primeros implantes cerebrales fueron insertados quirúrgicamente en 1974 en el estado de Ohio, EEUU y también en Estocolmo, Suecia. En 1946 se insertaron electrodos cerebrales en cráneos de bebés sin el conocimiento de sus padres. En la década del ’50 y el ’60, se realizaron implantes eléctricos en cerebros de animales y seres humanos, sobre todo en EEUU, mientras se realizaban investigaciones acerca de la modificación de conducta, y el funcionamiento cerebral y corporal.

Se utilizaron métodos para el control de la mente (CM) con el objeto de modificar la conducta y las actitudes humanas. La posibilidad de influir sobre las funciones del cerebro se volvió una meta importante para el ejército y los servicios de inteligencia. Los implantes cerebrales de hace treinta años, según las radiografías, tenían un tamaño de un centímetro. Los implantes posteriores se redujeron al tamaño de un grano de arroz. Estaban hechos de silicio, y más tarde de arseniuro de galio. En la actualidad son suficientemente pequeños como para poder insertarse en el cuello o la espalda, y también de manera intravenosa en diferentes partes del cuerpo durante una cirugía, con o sin el consentimiento del paciente. Actualmente es casi imposible detectarlos o quitarlos. Resulta técnicamente posible implantar un microchip en un recién nacido, con el cual se podría identificar a la persona por el resto de su vida. Estos planes están siendo secretamente tratados Estados Unidos sin ningún tipo de difusión pública de las cuestiones privadas involucradas.

En Suecia, el Primer Ministro Olof Palme autorizó en 1973 el implante de prisioneros, y el ex-Director General de Estadísticas, Jan Freese reveló que pacientes ambulatorios habían sido implantados a mediados de los ’80. La tecnología allí empleada es revelada en el informe estatal sueco 1972:47, Statens Officiella Utradninger (SOU).

Los seres humanos implantados pueden ser rastreados en todas partes. Sus funciones mentales pueden ser monitoreadas a distancia mediante supercomputadoras e incluso se las puede alterar modificando sus frecuencias. En los experimentos secretos se han incluido, como conejillos de india, a prisioneros, soldados, pacientes enfermos mentales, niños discapacitados, personas sordas y ciegas, homosexuales, mujeres solteras, ancianos, niños en edad escolar, y cualquier grupo de personas consideradas “marginales” por los experimentadores de élite. Las experiencias publicadas realizadas con reclusos en la Prisión Estatal de Utah, por ejemplo, son alarmantes. Los microchips actuales funcionan por medio de ondas de radio de baja frecuencia que permiten rastrearlos. Con la ayuda de satélites, la persona implantada puede ser localizada en cualquier parte del planeta. Dicha técnica fue, entre otras, testeada en la guerra de Irak, según el Dr. Carl Sanders, el inventor del biochip de interfase de inteligencia controlada (intelligence-manned interface), inyectada en las personas. (Anteriormente, durante la Guerra de Vietnam, se inyectaron chips Rambo en los soldados, diseñados para aumentar el flujo de adrenalina en el torrente sanguíneo.) Las supercomputadoras de 20 mil millones de bits por segundo de la NSA (Agencia de Seguridad Nacional americana) ahora podrían “ver y oir” lo que los soldados experimenten en el campo de batalla mediante un Sistema de Monitoreo Remoto (SMR). Cuando se coloca un microchip de 5 micromilímetros (el diámetro de un cabello es de 50 micromilíimetros) en el nervio óptico del ojo, éste toma neuroimpulsos desde el cerebro que albergan las experiencias, olores, imágenes, y la voz de la persona implantada. Una vez transferidos y guardados en una computadora, estos neuroimpulsos pueden proyectarse nuevamente en el cerebro de la persona mediante el microchip a ser reexperimentado. Mediante el Sistema de Monitoreo Remoto, un operador de computadora en tierra puede enviar mensajes electromagnéticos (codificados como señales) al sistema nervioso, afectando el desempeño del “objetivo”. De esta manera, mediante el Sistema de Monitoreo Remoto se puede inducir a personas saludables a que vean alucinaciones y oigan voces.

Cada pensamiento, reacción, sonido, y observación visual produce un determinado potencial neurológico, ondas, y patrones en el cerebro y en sus campos electromagnéticos que pueden ahora descifrarse como pensamientos, imágenes y voces. El estímulo electromagnético puede, por consiguiente, cambiar las ondas cerebrales de una persona y afectar la actividad muscular, causando calambres musculares dolorosos experimentados como una tortura. El sistema electrónico de vigilancia empleado por la Agencia de Seguridad Nacional americana puede seguir y ocuparse simultáneamente de millones de personas. Cada uno de nosotros tiene una frecuencia de resonancia bioeléctrica única en el cerebro, del mismo modo que poseemos huellas digitales únicas. Mediante la estimulación del cerebro con frecuencia electromagnética (FEM) totalmente codificada, se pueden enviar al cerebro señales electromagnéticas, haciendo que el “objetivo” experimente los efectos auditivos y visuales deseados.

Ésta es una forma de guerra electrónica. Se implantaron astronautas americanos antes de ser enviados al espacio para poder captar sus pensamientos y registrar todas sus emociones las 24 horas del día. El Washington Post informó en Mayo de 1995 que al Príncipe William de Gran Bretaña se le había implantado un microchip a los 12 años de edad. De modo que, si alguna vez fuera secuestrado, se le podría dirigir una onda radiofónica con una frecuencia específica a su microchip. La señal del microchip se podría enviar, mediante satélite, a la pantalla de la computadora en la central de policía desde dónde se podrían seguir los movimientos del Príncipe.

De hecho se lo podría localizar en cualquier parte del globo. Los medios de comunicación masivos no han indicado que la privacidad de una de una persona implantada desaparezca por el resto de su vida. Se la puede manipular de muchas maneras. Empleando frecuencias diferentes, el controlador secreto de este equipo puede incluso cambiar la vida emocional de una persona. Se lo puede volver agresivo o letárgico. Y hasta se puede influir artificialmente en su sexualidad. Se pueden leer las señales del pensamiento y el pensamiento subconsciente, se pueden afectar y hasta inducir los sueños, todo sin el conocimiento o consentimiento de la persona implantada.

De esta forma se puede crear un soldado cibernético perfecto. Esta secreta tecnología ha sido usada por las fuerzas militares en ciertos países de la NATO desde los ’80 sin que las poblaciones civil y académica supieran nada al respecto. Por ello, existe poca información acerca de dichos sistemas invasivos para el control de la mente en las publicaciones profesionales y académicas. El grupo Inteligencia en Señales de la NSA puede monitorear remotamente la información proveniente de los cerebros humanos mediante la decodificación de los potenciales evocados (3.50HZ, 5 miliwatts) emitidos por el cerebro. Se ha encontrado que prisioneros usados en experimentos tanto en Gothenburg, Suecia y Viena, Austria presentan lesiones cerebrales evidentes.

La disminución de la circulación sanguínea y la falta de oxígeno en los lóbulos frontales temporales derechos se producen en los casos en que los implantes cerebrales están usualmente funcionando. Un finlandés empleado para un experimento presentó atrofia cerebral y ataques intermitentes de inconsciencia debido a la falta de oxígeno. Las técnicas de Control de la Mente se pueden utilizar con fines políticos. El objetivo de los controladores mentales en la actualidad es inducir a las personas o grupos “objetivo” a actuar contra sus propias convicciones e intereses. Incluso se pueden programar individuos zombificados para que asesinen y no recuerden nada después del crimen. Se pueden encontrar ejemplos alarmantes de este fenómeno en EEUU Esta “guerra silenciosa” está siendo conducida por agencias de inteligencia y militares contra soldados y civiles ignorantes.

Desde 1980, la estimulación electrónica del cerebro (EEC) ha sido secretamente empleada para controlar personas “objetivo” sin su conocimiento o consentimiento. Todos los acuerdos internacionales sobre derechos humanos prohiben la manipulación no consensuada de seres humanos – incluso en las prisiones, sin mencionar a las poblaciones civiles. Bajo una iniciativa del senador americano John Glenn, en Enero de 1997 se comenzaron a tratar los peligros de radiar a las poblaciones civiles. El control de las funciones cerebrales de las personas con campos y haces electromagnéticos (provenientes de helicópteros y aviones, satélites, camionetas estacionadas, casas vecinas, postes de teléfono, aparatos eléctricos, teléfonos móviles, TV, la radio, etc.) es parte del problema de la radiación que debe ser tratado en los organismos gubernamentales elegidos democráticamente . Además del control electrónico de la mente, también se han desarrollado métodos químicos. Se pueden introducir drogas que produzcan alteraciones mentales y diferentes gases inhalantes que afecten el funcionamiento cerebral de manera negativa en conductos aéreos o cañerías de agua. También se han probado de esta manera bacterias y virus en varios países.

La supertecnología de hoy, al conectar las funciones de nuestro cerebro a través de microchips (o incluso sin ellos, según la última tecnología) con las computadoras por medio de satélites en EEUU o Israel, constituye la amenaza más grave contra la humanidad. Las últimas supercomputadoras son suficientemente poderosas como para monitorear la población del mundo entero. ¿Qué pasará cuándo las personas sean tentadas mediante premisas falsas para que permitan el implante de microchips en sus cuerpos? Una tentación será el documento de identidad en microchip. Hasta se ha propuesto secretamente una legislación obligatoria en EEUU para penalizar la extracción de dicho implante identificatorio. ¿Estamos listos para la robotization de humanidad y la eliminación total de la privacidad, incluida la libertad de pensamiento? ¿Cuántos de nosotros querrían ceder su vida entera, incluidos sus pensamientos más confidenciales, al Gran Hermano? Sin embargo, existe la tecnología para crear un Nuevo Orden Mundial totalitario. Existen sistemas de comunicación neurológicos encubiertos para neutralizar el pensamiento independiente y controlar la actividad social y política en nombre de intereses privados y militares propios.

Cuando nuestras funciones cerebrales ya estén conectadas a las supercomputadoras por medio de implantes de radio y microchips, será demasiado tarde para protestar. Solo se podrá evitar esta amenaza educando al público, utilizando la literatura existente sobre biotelemetría e información obtenida en congresos internacionales.

Una de las razones por las cuales esta tecnología ha permanecido como secreto de estado es el difundido prestigio IV Manual Estadístico de Diagnóstico psiquiátrico elaborado por la Asociación de Psiquiatría Americana e impreso en 18 idiomas. Los psiquiatras empleados por las agencias de inteligencia americanas sin ninguna duda participaron en la redacción y revisión de este manual. Esta “biblia” psiquiátrica encubre el desarrollo secreto de tecnologías para el Control de la Mente rotulando algunos de sus efectos como síntomas de esquizofrenia paranoica. De esta manera, las víctimas sometidas a experimentos relacionados al control de la mente son habitualmente diagnosticadas como enfermos mentales por médicos que se aprendieron la lista de “síntomas” DSM en la Facultad de Medicina. No se le ha enseñado a los médicos que los pacientes pueden estar diciendo la verdad cuando refieren haber sido manipulados en contra de su voluntad o haber sido usados como conejillos de india para formas electrónicas, químicas y bacteriológicas de guerra psicológica.

Es tiempo se está agotando para cambiar la dirección de la medicina militar, y asegurar el futuro de libertad humana.

Este artículo fue originalmente publicado en la 36ta edición de la revista en idioma finlandés PEKULA (3er trimestre, 1999). SPEKULA (circulación 6500) es una publicación de estudiantes de medicina y médicos de la Universidad Oulu OLK (Oulun Laaketieteellinen Kilta) de Finlanda del norte. Esta es enviada por correo a todo los estudiantes de medicina de Finlandia y a todos los médicos del Finlandia del norte.

Referencias

1. Dr W Hadwen The Fraud of Vaccination Truth Jan/Feb 1923
2. Truth Editorial Jan 10 1923
3. National AntiVaccination League
4. Dr Hadwen Truth Jan 17 1923
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7. Daily Mirror 1976
8. New England Journal of Medicine Mar 26 1987
9. Dr R.Nicholson Bulletin of Medical Ethics Aug 1995
10. Mail on Sunday Sep 22 1996
11. D Q Haney Albuquerque Journal Nov 23 1992
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51. Daily Express May 25 1994
52. Dr T.Stuttaford Times Feb 3 1997

Fuente: Vivalavida.org

Artículos relacionados:

Un estudio cuestiona la utilidad de los modernos antidepresivos

Por María Valerio

Madrid, 27 de Febrero de 2008 - Se calcula que una de cada seis personas sufrirá depresión a lo largo de su vida. Para los casos más graves, el tratamiento indicado suele combinar la psicoterapia con el uso de fármacos antidepresivos. Un estudio ha puesto a prueba los más modernos tratamientos de este tipo, los llamados de última generación (el más famoso de ellos, Prozac), y ha descubierto que su efecto no mejora el que logra una simple pastilla inocua de placebo.

Para poder extraer sus conclusiones libres de posibles prejuicios, un equipo de investigadores de la Universidad de Hull (en el Reino Unido) seleccionó tanto trabajos que se habían publicado en revistas médicas como aquellos que no (que suelen ser los que tienen peores resultados y a menudo no llegan a ver la luz). Para ello solicitaron a la Agencia Estadounidense del Medicamento (la FDA), todos los estudios recibidos entre 1987 y 1999 sobre seis antidepresivos diferentes; un trámite obligatorio durante el proceso previo a la autorización de un fármaco.

El resultado de su investigación (un meta-análisis de 47 trabajos en el que también han colaborado centros de EEUU y Canadá) acaba de darse a conocer en las páginas de la revista Plos Medicine y sus conclusiones han sido muy cuestionadas por varios psiquiatras españoles consultados por elmundo.es.

Finalmente, el equipo del doctor Irving Kirsch, centró su análisis en cuatro de los modernos inhibidores de la recaptación de la serotonina (SSRIs, según sus siglas anglosajonas): fluoxetina, más conocida por su nombre comercial, Prozac; venlafaxina; paroxetina (Seroxat, Paxil) y la nefazodona (que se comercializa bajo los nombres de Dutonin, Menfazona o Rulivan; aunque es el único de los cuatro que no está a la venta en España). Los otros dos medicamentos inicialmente estudiados (sertralina y citalopram) fueron excluidos del análisis final porque fue imposible obtener todos los datos.

Sólo en pacientes muy deprimidos

Cuando analizaron conjuntamente todos los estudios, tanto los que habían visto la luz como los que no, los ensayos revelaron que el beneficio de los antidepresivos no era superior al de la pastilla de placebo en los pacientes con depresión moderada. Únicamente aquellos que más gravemente puntuaban en la escala depresiva se beneficiaban moderadamente del tratamiento.

Sin embargo, según los autores, esta diferencia favorable al tratamiento detectada en este subgrupo principalmente se debió a que estos pacientes, más gravemente afectados por la depresión, respondían peor al placebo que los otros grupos. Es decir, la respuesta al fármaco era similar, pero con las depresiones más graves el placebo tenía poca o ninguna utilidad.

Aunque la causa directa de una depresión no está del todo clara, sí se sabe que en los sujetos deprimidos existe una alteración de algunos neurotransmisores cerebrales que regulan el estado de ánimo. Y aunque se supone que el uso de antidepresivos permite reorganizar este equilibro químico, hace tiempo que diversas polémicas rodean a este tipo de medicamentos. De hecho, en 2004, la propia FDA decidió incluir una advertencia en su prospecto alertando de que estos tratamientos podían incrementar el riesgo de ideas o comportamientos suicidas entre jóvenes y adolescentes.

Aunque los pacientes experimentan cierta mejoría con los antidepresivos“, explica el doctor Kirsch, “también mejoran cuando toman una sustancia inocua y la diferencia (entre uno y otro) no es significativa“. A su juicio, estos resultados demuestran que estas personas también podrían experimentar mejorías sin ningún tratamiento farmacológico. Y añade, “con estos datos en la mano hay pocas razones para prescribir la nueva generación de antidepresivos excepto a los pacientes más gravemente deprimidos en los que otros tratamientos alternativos no hayan sido eficaces“.

Las compañías farmacéuticas fabricantes de estos medicamentos han respondido al estudio asegurando que existen toda otra serie de datos y de trabajo que han demostrado la utilidad de los antidepresivos. “Desde su descubrimiento en 1972, la fluoxetina es uno de los medicamentos más estudiados del mundo“, ha asegurado Eli Lilly respecto a su ‘superventasProzac, una píldora que se calcula que toman cerca de 40 millones de personas en todo el mundo.

“Una información alarmante y equivocada”

Por su parte, el doctor Jerónimo Saiz Ruiz, jefe del Servicio de Psiquiatría, Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid (que actualmente se encuentra en Nueva York), asegura que la información es “alarmante y equivocada“. Se trata, recuerda, “de un metaanálisis que ha jugado con los números“, cuyos resultados “no sorprenderán a ningún psiquiatra“.

Según este especialista, “nadie tiene dudas de que estos fármacos son buenos y eficaces y son tan útiles que se han prescrito muchísimo y los pacientes perciben claramente sus beneficios“. De hecho, subraya, su espectro de acción va mucho más allá de la depresión, y son más utilizados, por ejemplo, para tratar trastornos de ansiedad, fobias, estrés postraumático… Prozac, añade, no es la indicación más habitual “para un paciente con depresión melancólica (la de síntomas más intensos), ya que en estas personas seguimos empleando los medicamentos más antiguos“.

También Francisco Montañés, psiquiatra de la Fundación Hospital Alcorcón (Madrid), defiende que la experiencia clínica demuestra que “sin estos fármacos muchos pacientes con depresión no mejorarían nunca“.

Montañés subraya que los datos de los ensayos que se remiten para obtener la autorización de un medicamento “suelen realizarse con pacientes muy seleccionados, poco graves, por lo que es normal que las diferencias frente a placebo sean menores de lo que luego vemos realmente con la población general“. En su opinión, este modo de “triturar los datos” es “un disparate” y no permite “extraer ninguna conclusión seria“. Por eso además insiste en que ningún paciente interrumpa la medicación por su cuenta.

Sin embargo, Manuel Franco, Jefe de Psiquiatría del Complejo Hospitalario de Zamora, lo considera un artículo interesante que debe llevar a una reflexión, “aunque sin duda polémico“.

Básicamente parece mostrar que en depresiones leves el uso de antidepresivos no muestra tanta utilidad como en las graves y aconseja para esos casos el empleo de otras medidas terapeúticas como las intervenciones psicoterapéuticas y de apoyo que también pueden resultar beneficiosas“.

De hecho, subraya este especialista, cada vez son más los partidarios del tratamiento de la depresión en fases, “evitando iniciar los tratamientos con el consumo de antidepresivos; sin embargo, hay que tener también en cuenta que los pacientes que participan en ensayos clínicos no son representativos de la población general, con lo que todo ello debe llevarnos a reflexión y a ser cautos en la valoración de los resultados o efectos espectaculares que a veces se atribuyen a determinados fármcos“, concluye. Una idea en la que coincide Alfonso Chinchilla, que actualmente ostenta el cargo de Jefe de Psiquiatría del Hospital Ramón y Cajal: “Lo más importante es contar con un diagnóstico adecuado y hoy en día es cierto que hay demasiada psicologización de la sociedad“.

Fuente: El Mundo

Carta INWO “Psiquiatras”

Posted in cartas inwo,lavado de cerebros por Gonzalo Fernandez en noviembre 10, 2010
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Carta INWO "Psiquiatras"

“Muéstrame un hombre cuerdo, y yo lo curaré para usted” – Carl Jung.

Da +6 a cualquier ataque para destruir una Personalidad. Este bono no se aplica a un ataque privilegiado, no importa quién lo hizo privilegiado.

Por usar esta acción, este grupo puede obligar a un rival a descartar cualquier Plot expuesto excepto una Meta (Goal).

Para revisar la “locura”

Por Pedro Lipcovich

… Y, si llegamos a entrar en una crisis, nos internan: nos atan, nos sobremedican, nos violan”: el testimonio de una representante de la Red de Familiares y Usuarios de Servicios de Salud Mental puso en primera persona los datos que, desde entidades de derechos humanos, desde el INADI y desde el propio Ministerio de Salud nacional se aportaron ayer para exigir la sanción de la Ley de Salud Mental que el Senado tratará el 24 de este mes. La normativa –que trae media sanción unánime desde Diputados– apunta a la progresiva desactivación de los manicomios y su reemplazo por sistemas de atención comunitaria, y restituye derechos civiles a los usuarios de servicios de salud mental. “No se trata de hacer modificaciones en los manicomios, sino de revisar la concepción de ‘locura’ y ‘peligrosidad’ que conllevan”, destacó una especialista de la APDH. Hoy a las 16, frente al Congreso se hace un acto en apoyo de la ley, que tiene el aval de la Organización Panamericana de la Salud.

La reunión de ayer fue organizada por el INADI, cuyo titular, Esteban Morgado, advirtió que “el artículo 141 del Código Civil establece la ‘insania’ que priva a personas con padecimientos mentales de sus derechos civiles, políticos, económicos y culturales: a partir de esto se ha establecido un enorme dispositivo de reclusión”.

Macarena Sabin Paz, coordinadora de Salud Mental del CELS, recordó el informe Vidas arrasadas, elaborado por esa entidad y el MDRI (la sección Psicología de Página/12 publicó un extracto el 7 de Abril de 2008), que registró “25 mil personas detenidas en ‘internaciones psiquiátricas’, muchas de ellas de por vida. En esas condiciones tienen lugar abusos físicos y sexuales, sin derecho a tratamientos ni a rehabilitación ni a revisar su situación judicial”. Destacó que la ley que se tratará “exige órganos de revisión sobre las internaciones”.

Liliana Cabrera –de la Red de Familiares, Usuarios, Estudiantes y Voluntarios– afirmó que la ley “hace lugar a las familias que tenemos o tuvimos problemáticas de salud mental, que estadísticamente somos el 55 por ciento de las familias argentinas. Nosotros sabemos lo que es esperar meses para conseguir un turno y, si llegamos a estar en crisis, nos internan: ataduras, sobremedicación, violaciones”. Cabrera destacó “la importancia de atender, antes de que se agraven, situaciones de gente que se ha puesto mal porque se le murieron parientes o porque se separó, pero para eso tiene que haber esquemas de atención en todos los barrios”.

Alicia Gillone, coordinadora de salud mental de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), observó que “hacer modificaciones en los edificios monovalentes (hospitales psiquiátricos) no alcanza: hay que cambiar el concepto de peligrosidad y locura que conlleva el aislamiento”.

Facundo Chávez Penillas, de la Red por los Derechos de las Personas con Discapacidad, recordó que “hoy quienes tienen discapacidad psicosocial e intelectual no están reconocidos con los estándares mínimos para ser considerados personas”, y subrayó que, en el orden internacional, “la Red Mundial de Usuarios y Sobrevivientes de la Psiquiatría participó en la redacción de la Convención Internacional por los Derechos de las Personas con Discapacidad, ratificada por la Argentina”.

Yago Di Nella –director nacional de Salud Mental y Adicciones del Ministerio de Salud– manifestó el apoyo del Ejecutivo a la ley, “la cual exige incorporar el enfoque de salud mental a las políticas sanitarias generales, ya que la salud mental viene escindida de la salud pública”.

El proyecto cuenta con la adhesión de la Organización Panamericana de la Salud (OPS)/Organización Mundial de la Salud (OMS), de la Federación de Psicólogos de la República Argentina (FePRA) y la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), entre otros.

Fuente: Página 12

Crimen Psiquiátrico (Antipsiquiatría VS Psiquiatría)

Programa “Box Populi” en televisión abierta (canal 22) para informar a los jóvenes sobre la terapia electroconvulsiva (electrochoques), depresión y la violación a los derechos humanos en el área de la salud mental en México.

Para la psiquiatría, ya casi nadie es normal

30 de Julio de 2010 – Desde que en 1952 se publicara la primera versión del Manual de Desórdenes Mentales (DSM, del inglés) de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA), considerado la biblia de esta especialidad, unos 170 nuevos trastornos se han incorporado a su lista. Este aumento incesante del territorio de lo patológico no gusta a todos los especialistas, como explican dos psiquiatras británicas en un artículo publicado en el último número de Journal of Mental Health.

Es poco útil, ya que convierte a cada vez más gente en personas con problemas mentales“, alerta a Público una de las autoras, la investigadora del King’s College de Londres (Reino Unido) Felicity Callard.

Este fenómeno implica que “la piscina de la normalidad se reduzca a un simple charco“, alega el artículo. La APA, que espera publicar la quinta versión del manual en mayo de 2013, ha propuesto como nuevos trastornos la hipersexualidad y el desorden de excitación en mujeres. Otros trastornos presentes en la edición actual del DSM también son criticados por los expertos, como es el caso de la ansiedad social, al compartir rasgos con lo que podría ser sólo “timidez“, explica Callard.

Además, según el texto, los umbrales del DSM para diagnosticar un trastorno mental son cada vez menos exigentes. Las autoras consideran que este fenómeno genera falsos positivos y sugestiona a pacientes que, aunque presentan riesgos de padecer un trastorno, pueden no desarrollarlo jamás. “Es como decir a diez personas con gripe que tienen riesgo de padecer neumonía cuando sólo uno tiene un verdadero riesgo“, afirma el texto.

El ‘lobby’ farmacéutico

Entre las causas del aumento de los tipos de síndromes y la rebaja de sus requisitos para padecerlos se encuentra “la estrecha relación entre las empresas farmacéuticas y los dirigentes del sistema psiquiátrico“, denuncia Callard. Durante 2008, las ventas de medicamentos para el síndrome de déficit de atención considerado un trastorno menor en EEUU superaron los 3.600 millones de euros. Además, la investigadora asegura que “la corriente dominante actual tiende a medicalizar los rasgos del carácter humano“.

El catedrático de psiquiatría de la Universidad de Sevilla, José Giner, defiende el criterio del DSM: “Existen trastornos que se consideran menores, pero que son capaces de provocar suicidios“. “El aumento de los tratamientos médicos se debe a la menor tolerancia de la sociedad al sufrimiento“, opina. En cambio, según Callard, “la medicación puede acarrear serios problemas de efectos secundarios, sobre todo cuando es poco necesaria“.

El aumento de los diagnósticos y de la medicalización provoca que se reste atención a analizar por qué la gente padece trastornos mentales“, concluye Callard.

Fuente: Público.es

Documental “Psiquiatría: Industria de la Muerte”, subtitulado en español


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