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Fanatismo animado: Aum Shinrikyo, la secta de la muerte, utiliza el anime para promoverse

Publicación: 15/09/2011
Autor: pijamasurf

Aum Shinrikyo es un culto en Japón obsesionado con la llegada del apocalipsis que utilizó el anime, los cómics y dibujos animados japoneses, para difundir su doctrina; este grupo llevó a cabo el ataque con gas sarín en el metro de Tokio en 1995.

El 20 de Marzo de 1995 se registró un funesto ataque en el metro de Tokio, en el que un extraño grupo denominado Aum Shinrikyo liberó poco menos de un litro de sarín (líquido hipertóxico que se volatiliza en pocos instantes). El atentado ocasionó la muerte de trece personas y afectó a cerca de siete mil más. Se calcula que una sola gota de sarín basta para producir la muerte de un adulto promedio, por lo que de haber tenido mayor precisión, el grupo hubiese podido causar miles de bajas. Pero más allá de la inusual sustancia que se empleó en el ataque, el cual fue ampliamente difundido en la prensa internacional, lo más curioso del caso resulto ser la extravagante identidad del grupo que lo había llevado a cabo.

Fundado en 1984 por su mesiánico líder Shoko AsaharaAum Shinrikyo (cuya traducción del sánscrito sería algo como “la religión de la verdad”) es una especie de movimiento religioso, evidentemente sectario, que mantiene un sincrético sistema de creencias que, fiel a la filosofía New Age, combina premisas de distintas escuelas espirituales como el budismo, el cristianismo, la tradición yóguica y la obra de Nostradamus. Todo comenzó como una clase de yoga que Asahara impartía en su departamento de Tokio y durante la cual aprovechaba para difundir su estrafalaria ideología. Al poco tiempo comenzó a atraer a decenas de adeptos, popularizándose particularmente entre jóvenes universitarios de familias acomodadas. Y eventualmente, en 1989, conseguiría su registro oficial como religión.

En 1992 Asahara se autoproclamó como el único maestro completamente iluminado de Japón, como Cristo y como “el Cordero de Dios”. A cambio de devoción, ofrecía a sus seguidores absolver sus pecados y por lo tanto eliminar su mal karma. Como complemento, advertía recurrentemente a sus seguidores sobre conspiraciones en torno a los judíos, la familia real británica y la francmasonería, atribuyendo a estos grupos una profunda maldad.

A mediados de los noventas la organización comenzó un masivo movimiento de propaganda, el cual tuvo como pilar de comunicación los dibujos animados, el famoso “anime”, una de las formas de entretenimiento más populares en Japón. Por medio de cómics y dibujos animados, Asahara promovía el culto a su propia imagen, así como a los enredados preceptos “espirituales” del grupo. Este recurso, independientemente de la filosofía que promovía Aum Shinrikyo, es uno de los fenómenos más interesantes de las últimas décadas, en el que converge el adoctrinamiento sectario con la cultura pop y la propaganda animada de preceptos que se proclaman como una nueva forma de espiritualidad.

Pero más allá del popurrí de misticismo pop que engloba el movimiento, existe un elemento determinante en la funesta naturaleza de Aum Shinrikyo: el apocalipsis. Para este grupo, al que actualmente también se conoce como Aleph (en alusión a la primera letra del alfabeto hebreo), el fin del mundo está asociado con el surgimiento de una Tercera Guerra Mundial que será detonada por Estados Unidos. Recurriendo también al concepto bíblico del Armageddon, Asahara afirma que el fin de los tiempos llegará canalizado pro un devastador enfrentamiento nuclear y que solo unos cuantos se salvarán (obviamente refiriéndose a los seguidores de AS). Y precisamente en torno a la llegada del apocalipsis, el cual Asahara había fechado originalmente para 1997, fue que se suscitó el ataque con gas sarín en el sistema de transporte público subterráneo de Tokio. Al parecer la intención era desestabilizar al gobierno japonés para que el líder de Aum pudiese consagrarse como emperador y así comenzar con los preperativos para el fin del mundo.

Pero si bien el atentado de 2005 representó el clímax de la violenta faceta de este culto, lo cierto es que hubo múltiples episodios anteriores, en los que se vinculó al grupo con los asesinatos de líderes de sectas rivales y de personas que de algún modo amenazaban los intereses de la organización. Poco tiempo después del ataque con gas sarín, Asahara fue detenido junto con decenas de importantes miembros del grupo. Luego del proceso legal correspondiente, considerado por los medios japoneses como el “juicio del siglo”,  finalmente en Abril de 2006 se dictó sentencia de muerte para Asahara y para otros once miembros de la secta, aunque extrañamente aún no se ha confirmado su ejecución y tampoco se ha fijado una fecha para que esta se lleve a cabo.

Actualmente se calcula que el grupo debe reunir a poco más de 1,500 integrantes. Desde hace seis años las actividades de Aum Shinrikyo reciben vigilancia estrecha por parte de las agencias de investigación del gobierno. Sin embargo, todo parece indicar que con la muerte de Asahara la historia de esta organización terminó y con ello comenzó a cerrarse uno de los capítulos más turbios de la historia reciente de Japón, protagonizado por un grupo que reunía algunas de las principales características de la cultura de este país: espiritualidad, suicidio y anime, pero que desde un principio optó por catalizarlos en forma de una patológica violencia. Tal vez por eso algunos se refieren a Aum Shinrikyo como el lado oscuro de una entidad intrínsecamente japonesa.

Fuente: Pijamasurf

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