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El costado masón de Sergio Montiel

La masonería ocupó muchas horas en la vida del ex gobernador, desde su iniciación en los 50 hasta poco antes de morir, cuando era Venerable Maestro y presidía una de las logias de Paraná.

Alfredo Hoffman
De la redacción de UNO

El 2 de noviembre de este año, al día siguiente de la muerte del ex gobernador Sergio Montiel, en la sección “Fallecimientos” de este diario se publicaron dos avisos que deben haber provocado curiosidad en muchos lectores. Uno de ellos, con la firma de la logia Armonía, participaba del fallecimiento “del V.: M.: Sergio Montiel”. El otro, con similar contenido, llevaba la firma del “gran consejero zona 1 Daniel Ippolito” y rogaba por el “descanso en el Oriente Eterno” del veterano dirigente del radicalismo. Y esa curiosidad obedecía a que los obituarios abundaban en referencias a la actividad de Montiel como gobernante, como político o incluso como docente universitario, pero no en otra de sus ocupaciones, que le demandó muchas horas de su vida y que era mantenida en reserva por él y por su entorno.

Cuando Montiel falleció presidía la logia Asilo del Litoral 18 Nº 484 y conjuntamente trabajaba en la logia Justo José de Urquiza”, confirma a UNO Javier Díaz, presidente del Colegio de Venerables Maestros Instalados, una de las máximas autoridades de la masonería en la región. El costado masón de Sergio Montiel se revela ahora abiertamente y sus “hermanos” aseguran que los valores masónicos estuvieron presentes durante sus dos mandatos como gobernador, entre 1983 y 1987 y entre 1999 y 2003.

Sobre la iniciación de Montiel en la masonería, un “hermano” de los más antiguos de Paraná recuerda: “Yo ingresé en Unión y Trabajo en el año 69, en el año 70 conocí a Montiel. Él ya era maestro”. Otro, que pasa los 80 años, también hace memoria: “Creo que se inició en el 54, acá en Paraná. Y estuvo en la masonería hasta que fue candidato a gobernador por primera vez. Presentó una nota diciendo que se retiraba de la masonería para atender los temas políticos, y así fue hasta hace cuatro años. Cuando ya estaba sin compromisos políticos, que no iba a entrar en política, se apersonó a uno de nosotros y nos pidió regresar”.

Hasta ese momento él estaba ‘en sueño’ –acota el otro “hermano”–, tenía contacto con masones, pero no practicaba la masonería. Él tomó la misma actitud que tomó Domingo Faustino Sarmiento, que cuando fue electo presidente de la Nación era el Gran Maestre de la masonería argentina, era la máxima autoridad en el país. La masonería le hizo un banquete en el teatro Colón, homenajeándolo por su presidencia. Él ahí pidió ‘entrar en sueño’, porque el masón nunca deja de ser masón. Después que terminó su presidencia, Sarmiento volvió. Él fundamentó que era presidente de todos los argentinos y entonces dejó su actividad masónica para que no lo vieran identificado con un solo sector”.

Revelaciones

En la céntrica sede masónica de calle Andrés Pazos, rodeado de la simbología típica, Javier Díaz comenta cómo era el Montiel masón, que se había iniciado en la logia Justo José de Urquiza, la más numerosa de las cuatro que trabajan hoy en Paraná. “Era un masón que concurría habitualmente a los trabajos, a los talleres masónicos, con la habitualidad con la que los talleres trabajan. Después él se retiró un tiempo, es decir, quedó inactivo, y cuando retomó su trabajo masónico, hará tres o cuatro años más o menos, se reincorporó en la logia Asilo del Litoral 18 Nº 484. Ahí volvió a retomar la actividad masónica en pleno hasta incluso meses antes de su fallecimiento”.

Cuando fallece, él presidía la logia Asilo del Litoral 18, era Venerable Maestro. En los talleres se dan debates sobre temas determinados y realmente era un buen trabajo estar con él, porque era un hombre con una extensa capacidad, fue profesor de Derecho Constitucional en la Universidad Nacional del Litoral y tenía una vasta carrera política. Todo eso lo hacía una persona muy interesante y daba satisfacción dialogar con él”, describe Díaz.

Según el relato del presidente del Colegio de Venerables Maestros Instalados, en ese templo masón de Paraná el ex gobernador compartía debates con integrantes de otros partidos políticos, en una escena que parece difícil de reconstruir. Es que en esta organización hay dos temas que no se tocan: la religión y la política partidaria. “La pluralidad de la masonería permitía que convivieran con Montiel un sindicalista, ex diputados nacionales, peronistas, radicales, socialistas, apolíticos, apartidarios”, precisa.

De la misma manera, hay musulmanes, judíos, católicos practicantes y no practicantes, protestantes, agnósticos y ateos. “La inteligencia de la masonería es que todos tienen la oportunidad de expresarse sin la posibilidad de herir a nadie o a instituciones determinadas. Nos constituimos en librepensadores”, resalta. “Una de las inteligencias de la masonería es lograr la convivencia ecuménica, es decir que sin importar raza, credo, filiación política, nacionalidad, todos puedan dialogar y contribuir cada uno a la riqueza del otro”.

En sus últimos meses de vida, como Venerable Maestro, el ex gobernador presidía los talleres y conducía al grupo de personas que integraban su logia: “Últimamente su claridad mental no estaba diezmada pero sí su físico. No le puedo ventilar cuáles eran los temas que tratábamos, pero era un hombre que seguía lo que sucedía en la sociedad argentina, entrerriana y paranaense, cien por ciento informado y abocado a su corriente política”.

La reserva

Díaz aclara que, por una cuestión reglamentaria, no tienen permitido hablar de los masones vivos, salvo aquellos que lo hacen abiertamente y por propia voluntad. “En este caso contamos con la autorización de la viuda de Motiel para poder estar hablando de esto”, sostiene. Enseguida subraya: “Él era un orgulloso de la masonería, por lo que pretende y por lo que enseña. Y por supuesto que la intimidad de la masonería la mantenía a rajatabla, en todo”.

Se preocupa por aclarar que no se trata de una sociedad secreta, pero sí deben mantener discreción: “No es un secreto, pero es una reserva que tenemos; cada masón es dueño de expresarse como tal o no. Después le pudo decir que en la logia Justo José de Urquiza fue iniciado José Hernández. Aquí trabajó Urquiza, trabajó Mitre y después mucha gente de la sociedad paranaense”. Esta reserva obedece a que los masones han sufrido persecuciones durante numerosas épocas de la historia y en muchos países; incluso en la Argentina durante gobiernos de facto del siglo XX.

La fraternidad, los valores y las políticas

Díaz no vacila en afirmar que quien fuera dos veces gobernador “era un gran cultor de la fraternidad”. La fraternidad es uno de los valores de la masonería y es algo que se vuelve evidente cuando se observa que todos los “hermanos” –todos– se saludan con un afectuoso beso. Eso, como la pluralidad y tolerancia por las diferencias, es algo que contrasta con la imagen del Montiel de su último gobierno, cuando era criticado por su falta de diálogo con los opositores a su gestión, por reprimir con la Policía las protestas de los gremios o por dejar cesantes a los empleados estatales contratados durante el gobierno justicialista que lo precedió.

De todos modos, los masones locales opinan que Montiel llevó a su actividad institucional los valores de la masonería, con la aclaración de que esta organización no actúa institucionalmente sino formando hombres que luego participan en el ámbito que les compete. “Sin duda que los valores que se manejan en la masonería fueron expresados por Montiel en su acción de gobierno. Eso se advierte en muchas de sus políticas”, dice Díaz, y menciona que su labor como titular del Ejecutivo provincial “se basó mucho en la salud pública y en la educación, que son preceptos que la masonería intenta desarrollar”.

Uno de los “hermanos” más veteranos enumera: “Las escuelas técnicas y las escuelas primarias que fundó en toda la provincia, las salas de primeros auxilios en los pueblos, en las aldeas; toda la obra pública en el primer gobierno de Montiel estaba destinada a los servicios sociales: obras sanitarias, agua corriente, mejoras para el nivel de vida de la población. Y en el último gobierno dejó dos obras fundamentales: la Uader y la tarjeta Sidecreer”.

Fuente 1: UNO Entre Ríos

Fuente 2: ELONCE.com

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