Gonzalo Anti New World Order


6 mitos sobre las plantas medicinales

Hoy día, el uso terapéutico de las plantas medicinales se mueve todavía predominantemente por la tradición. Siglos o milenios de “experiencia” con plantas medicinales parecen bastantes como para considerar reales las propiedades beneficiosas para la salud de estas plantas, sin embargo, como veremos a continuación en esta selección de mitos, la realidad es bien distinta.

Mito 1. Las plantas medicinales son completamente seguras e inofensivas porque son naturales

Nos encontramos en una época en la que el término “natural” se asocia con lo “mejor”: Completamente sano, inofensivo y beneficioso para la salud, esa es la gran mentira de lo natural. Los productos alimentarios venden más cuando se anuncian con la coletilla de “natural” y el uso de plantas medicinales tiene un aura inofensiva que lleva a mucha gente a recurrir a ellas porque, supuestamente, no tienen efectos adversos. A pesar de esta percepción generalizada, lo cierto es que las plantas medicinales pueden tener efectos adversos evidentes como buenas sustancias químicas activas que poseen.

Es un hecho que todo lo que posee un efecto farmacológico tiene también un posible efecto adverso. Ocurre en los fármacos y ocurre también en las plantas. Ahora bien, sí es cierto que las plantas medicinales suelen presentar muchos menos efectos adversos que los fármacos convencionales, ¿por qué? Para que una planta medicinal tenga algún efecto terapéutico y también un posible efecto adverso, tiene que encontrarse en suficiente cantidad el principio activo (la molécula que va a producir el efecto). Normalmente, las plantas medicinales vendidas en los herbolarios (que no los fármacos compuestos de plantas medicinales) tienen el principio activo en tal baja cantidad que la aparición de efectos adversos se vuelve un acontecimiento raro aunque no hay que olvidar que, aún así, ocurren de tanto en tanto. Esto implica no sólo la baja frecuencia de efectos adversos, también una escasa posibilidad de que ingieras suficiente cantidad del principio activo como para que ofrezca algún efecto terapéutico beneficioso para la salud.

Es necesario resaltar que, si bien los efectos adversos en plantas medicinales son raros, los pacientes afectados por una determinada enfermedad (daño hepático, insuficiencia renal…) o con características especiales (embarazadas) pueden ser muy vulnerables a los efectos de las plantas medicinales y su consumo puede desencadenar consecuencias desastrosas (desde abortos hasta terminar muerto o en la UVI). Si usted se encuentra en estos casos y se plantea el uso de alguna planta medicinal debería consultar con un médico o farmacéutico experto antes de dar el paso.

Mito 2. Las plantas medicinales se llaman así porque han demostrado sus beneficios terapéuticos

Lo que define a las plantas medicinales es la larga tradición del uso de éstas para tratar y/o prevenir enfermedades. Hablamos de siglos o milenios de años utilizando estas plantas sin más demostración que la creencia o el empirismo. Desafortunadamente, estas dos posturas principales en la que se basa la tradición poseen una serie de grandes inconvenientes.

Por un lado, el uso terapéutico de muchas plantas se basan puramente en creencias que se han difundido de boca en boca sin que alguien se pusiera a comprobar realmente qué había de verdad en ello. Muchas personas tienen la percepción de que la tradición es un excelente e infalible sistema para verificar la utilidad de una planta medicinal. El siguiente argumento no tarda en aparecer: “Si se lleva haciendo desde hace tantos años, no pueden estar equivocados”. La realidad, sin embargo, es evidente. No sólo no pueden estar equivocados sino que, como veremos más adelante, lo están para muchos usos de las plantas medicinales.

Las creencias, al igual que los dogmas en las religiones, no se cuestionan y diversas mentiras persisten durante siglos o milenios porque nadie se ha parado en comprobar si era verdad. ¿La tradición es un sistema infalible? Justo lo contrario, les recuerdo que afirmaciones como que “si una mujer con la regla se acerca a una mayonesa, ésta se corta”, “si te cortas el pelo éste crece más fuerte” y “si escuece es que cura” son tres ejemplos muy difundidos de creencias tradicionales que son absolutamente falsas.

Por otro lado, para la observación objetiva y correcta de curaciones debidas a plantas medicinales es necesaria la comparación con un grupo que haya tomado placebo. ¿Por qué? Porque muchas enfermedades remiten solas con el tiempo sin ningún tratamiento adicional. En un sistema de conocimiento basado en el empirismo no se distinguen curaciones espontáneas de las debidas a las plantas. Debido a ello, muchas plantas se consideraban y consideran equivocadamente beneficiosas no por sus verdaderas propiedades sino a remisiones espontáneas que nada tuvieron que ver con ellas.

Mito 3. Sólo importa el tipo de planta medicinal y la forma de preparación para tratar alguna dolencia

Llama la atención que la amplia mayoría de los usuarios de plantas medicinales sólo tienen en cuenta el tipo de planta (Manzanilla, Hipérico, Hierba de San Juan…) y su forma de preparación (infusión, tintura, extracto seco…) para tratar algún problema de salud. En ningún momento se menciona algo tan fundamental como evidente: La dosis del principio activo.

Como hemos comentado anteriormente, va a ser la dosis de este principio el que determine el potencial efecto beneficioso. Por ejemplo, no es lo mismo tomarse 500 mg. de paracetamol que puede curarte un dolor de cabeza que tomar 15 gramos que te deja el hígado hecho polvo. ¿Por qué en ningún momento se mencionan dosis de plantas para tratar enfermedades? Muy sencillo, porque es prácticamente imposible conocer la concentración del principio activo en un preparado tradicional de plantas medicinales, ya que esta concentración va a depender de la estación en la que se desarrollara la planta, el lugar en el que creciera, las condiciones climatológicas…

De esta manera, saber la cantidad de principio que hay en una determinada planta de un herbolario es una quimera, así como también lo es dosificar correctamente la planta medicinal para obtener justo el efecto deseado. Es el equivalente a disparar con una escopeta de feria. Por suerte, la absoluta mayoría de las plantas de herbolarios no llegan a tener suficiente cantidad de principio activo como para producir algún efecto evidente, ni bueno ni malo.

Mito 4. No pasa nada si combino las plantas medicinales con los medicamentos que estoy tomando

Un gran y peligroso error que cometen muchas personas es tomar, junto a medicamentos convencionales, plantas medicinales sin decirle nada al respecto a su médico “porque como es natural no va a pasar nada”. El problema es que existe la posibilidad de que los efectos del medicamento pueden interaccionar con los de planta medicinal (aunque sean ligeros) potenciándolos o inhibiéndolos dando lugar a posibles problemas de salud imprevistos. Si está en tratamiento y se ha pensado tomar plantas medicinales, consulte con su médico.

Mito 5. No existe interés en realizar estudios clínicos para comprobar los efectos de las plantas medicinales

Debido a que las plantas medicinales y sus principios activos originales no son patentables y, por tanto, no se puede obtener un gran beneficio económico directo de ellas, muchas personas alegan que no hay interés en investigar científicamente las plantas medicinales para comprobar su real efecto terapéutico cuando se utilizan tal cual. En realidad, esto es una verdad a medias. Sí que es cierto que las empresas farmacéuticas no están dispuestas a investigar las plantas medicinales si no van a sacar un beneficio económico posterior con ello, aunque también es cierto que del estudio inicial de muchas de las plantas medicinales se han sacado derivados sintéticos que se utilizan como fármacos. Ahora bien, existen grupos científicos desde las universidades que investigan el verdadero efecto de las plantas medicinales para comprobar cuáles son útiles y cuáles no para determinados problemas de salud (vamos, distinguir el grano de la paja) como el SEFIT.

Además de estos grupos, en Estados Unidos y, en menor medida, en otros países como Inglaterra, se están llevando a cabo grandes proyectos para investigar científicamente las plantas medicinales. Sírvase como gran ejemplo, el Centro Nacional de Medicina Complementaria y alternativa NCCAM que están tratando de acercar la ciencia a las medicinas alternativas y comprobar su utilidad real. A muchos les podrá parecer un gasto poco práctico de dinero, pero si sirve para poner orden entre el berenjenal de medicinas alternativas, bienvenido sea. En el NCCAM se desarrollan gran cantidad de ensayos clínicos para evaluar los efectos de éstas y se puede encontrar bibliografía científica sobre una amplia variedad de plantas.

Entre otras muchas cosas encontramos, por ejemplo que la equinácea no ha demostrado prevenir resfriados ni otras infecciones o que la hierba de San Juan no ha demostrado más efectividad que el placebo en tratar depresión moderada en los dos ensayos clínicos que ha realizado NCCAM (paradojas de la tradición, cuando se achacan estos supuestos beneficios para venderlas).

Mito 6. La homeopatía es medicina natural con plantas

Gran parte de los usuarios de la homeopatía no tienen ni idea de en qué consiste esta pseudomedicina alternativa que no ha demostrado más eficacia que el placebo. A menudo se suele decir que es una medicina natural con plantas, lo cual dista bastante de la realidad. En primer lugar, porque la homeopatía no sólo hace “uso” de plantas, sino también de sustancias animales y minerales. En segundo, la dilución infinitesimal a la que se encuentran los preparados homeopáticos impide que exista alguna molécula vegetal (en el supuesto de que se utilice) o que ésta se encuentre en alguna cantidad apreciable. Es decir, la homeopatía tiene tanto de natural con plantas como una pastilla de lactosa con algo de agua (que es lo que son los remedios homeopáticos), nada.

Fuente 1: MedTempus

Fuente 2: 1984

Propiedades medicinales del Mamón o Papaya

Posted in medicina natural por Gonzalo Fernandez en agosto 5, 2010
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Mamón o Papaya (Carica papaya)

Se denomina también Papayo, Árbol del Melón, Pinoguazú, Mamón. Árbol tropical de fruto comestible; el jugo fresco, mezclado con Miel, es antihelmíntico al interior y se usa como tónico en ciertas afecciones cutáneas al exterior. La raíz también es antihelmíntica en pequeñas dosis; en mayor cantidad es tóxica.

La fruta es rica en sales minerales y vitaminas, y tiene propiedades muy curativas en digestiones lentas y difíciles, debilidad del estómago, ictericia, palidez, diabetes, asma, tos pulmonar, tisis pulmonar, etc.

Al fruto verde y prendido del árbol, se le hace una incisión para obtener un jugo lechoso que, tomado fresco, es el mejor y más inofensivo vermífugo.

Cantidad: Contra lombrices: de 8 a 15 gramos de este jugo para los niños de 2 a 7 años, y de 15 a 20 gramos para los que pasan de esa edad. Una hora más tarde se toman de 10 a 15 gramos de Aceite de Ricino como purgante.

Una tisana preparada en infusión con pocas hojas de esta planta tiene efecto curativo en dispepsia atónica y afecciones cardíacas. La tisana que se prepara en cocimiento de las semillas desedacas y molidas es un buen remedio contra las lombrices, ventosidades, gases, eructos y además, regulariza la menstruación.

Mascando de 10 a 12 semillas frescas se curan las enfermedades del hígado y se facilita la buena secreción de bilis.

Fuente: Libro «Consejero de Medicina Natural I: Plantas», por Carlos Kozel.

Página 76 

Propiedades medicinales del Ananás o Piña

Ananás o Piña (Bromelia ananas - Ananas comosus)

Conocida también en España con el nombre de Piña tropical. Las numerosas especies que se conocen, Ananás vulgar, Ananás de agujas, Abacachí, o Abacaxi amarillo, blanco, rojo, etc., esparcidas en toda la zona tórrida, constituyen un alimento sano que conviene a los convalecientes de todas las enfermedades.

Hay dos clases de Ananás: una muy ácida, y la Piña dulce, muy exquisita, de perfumado aroma y de grato sabor.

Balland señala que las materias azucaradas están representadas por 12,43% de sacarosa y 3,21% de glucosa. Nelson apunta que la Piña posee seis veces más ácido cítrico que málico. Sus cenizas tienen una preponderancia alcalina. Contiene vitamina C.

El jugo de Piña, por la frescura de su sabor, sirve para preparar refrescos. Disuelto en agua y levemente endulzado con Miel, proporciona una bebida sana y agradable.

Su carne, mezclada con Pera, la Manzana y el Plátano, constituye una sabrosa ensalada de frutas. Además impide la decoloración de las demás frutas con las que se asocia.

El jugo de Piña contiene un fermento, aislado por Chittenden, que digiere la clara de huevo. Debido a esta acción proteolítica se ha prescrito en las dispepsias.

Su jugo tiene cierto poder antiséptico y se recomienda hacer gárgaras en las inflamaciones de la garganta. Tomado antes de las comidas, a guisa de aperitivo, estimula la secreción gástrica.

Por su contenido vitamínico y su riqueza en sales minerales tales como calcio, hierro, manganeso, fósforo, etc., favorece la formación de la sangre, huesos, dientes, nervios y músculos, evitando, combatiendo y curando muchas enfermedades, tales como ictericia, enfermedades del bazo e hígado, fiebres, catarros, asma nerviosa, amenorrea o supresión del período menstrual causada por el mal funcionamiento de los ovarios, y normalizan la función intestinal.

Las mujeres embarazadas y las lactantes y las personas nerviosas y que padecen de acidez, no deben comer en abundancia esta fruta.

Fuente: Libro «Consejero de Medicina Natural I: Plantas», por Carlos Kozel.

Páginas 49 – 50

Propiedades medicinales de la Salvia

Salvia (Salvia officinalis)

Con este nombre que deriva del latín “salvare”, lo cual demuestra la reputación de que siempre ha gozado, se designan muchas especies de una misma familia. Las más importantes son:

Salvia oficinal, menor, real, Té de Grecia o de Europa (Salvia officinalis). Hoy se cultiva en todos los jardines. Es célebre desde la más remota antigüedad; los latinos la llamaban Herba sacra y la célebre escuela de salerno solía decir: “Cur moriatur homo cui Salvia crescit in horto?” (¿Por qué ha de morir el hombre que tiene Salvia en su jardín?). Tiene efectivamente una infinidad de propiedades: es estimulante, estomacal, nervina, tónica y resolutiva y se emplea lo mismo en infusiones para uso interno, que en forma de lociones, baños, fomentos, fumigaciones y gargarismos. También es excelente para lavar los ojos cuando están enfermos.

Salvia esclarea o mayor, Maro vulgar (Salvia sclarea); Salvia de prado o Tárrago (Salvia pratensis), Salvia hormín o Gallocresta (Salvia verbenaca). Todas se usan como la oficinal, pero sus propiedades son mucho menos acentuadas. El chía de los homeópatas es la semilla de la Salvia hispanica, que crece en algunos parajes de méxico y con la cual se prepara una bebida refrigerante.

Además de la oficinal, hoy muy común, tenemos las especies siguientes: Zapania germinata, con cuyas hojas se prepara una infusión anticatarral y estomacal y un cocimiento que se usa para baños antihemorroidales; la Salvia de monte (Lantana), de virtudes iguales a la anterior; Salvia guazú (Salvia uliginosa), cuyas hojas y flores, en infusión, son estomacales; y la Salvia de la hora (Buddleia mendozensis), que crece en Mendoza (Argentina) y se usa como las anteriores. La Salvialora (Hyptis) es antidispéptica y estomacal; se usa la infusión de las hojas y flores.

Gran estimulante del gran simpático (gran nervio a lo largo de la columna vertebral, independiente de la voluntad y que rige la vida vegetativa), pone en movimiento todo el sistema nervioso dependiente del gran simpático y, por lo tanto, activa indirectamente la circulación de la sangre y normaliza todas las funciones de la economía del cuerpo humano, evitando toda clase de trastornos. En efecto, cuando la sangre circula bien por las arterias y venas, es la mejor señal de la armonía general.

La Salvia crece en todas partes, pero prefiere los terrenos secos y ligeros. Si se quiere cultivar en huertos y jardines debe regarse con moderación y sólo durante las grandes sequías. Se recolecta durante la floración (da flores blancas, azules o rosadas), que suele producirse durante toda la primavera. Se deja secar al calor natural y luego se conserva en sitio seco. Se emplea la planta entera.

Para uso interno, se prepara en infusión a base de una cucharada por taza. De 3 a 4 tazas al día, calientes. La misma para gargarismos. Para uso externo, añadir al agua del baño de vapor unos 50 gramos de Salvia.

Las hojas y brotes tiernos de esta planta son una excelente comida cruda; su jugo es muy curativo.

La Salvia es una planta sudorífica, desinfectante, astringente y algo diurética. Está particularmente indicada en gargarismos, contra las anginas; contra los trastornos de la menstruación y el sudor nocturno de los tuberculosos. Y, sobre todo, siempre que convenga hacer sudar al paciente.

La Salvia es un remedio para dientes y encías flojas, inflamación de la garganta y tonsilitis, mucosidades de la garganta y del estómago, tos, diarrea, enfermedades del hígado y de los riñones, malas digestiones, bronquitis, ronquera, etc.

El que padece de desintegración de la sangre, mezcle con la Salvia un poco de Ajenjo. Esta mezcla se puede emplear también para gárgaras en cualquier inflamación de la garganta o supuración.

Con las hojas de Salvia pueden obtenerse dientes blancos si se frotan con ellas.

La decocción o la tisana de Salvia es un excelente medio para lavar la cabeza, ya que es un gran limpiador del cuero cabelludo, proveyéndolo de las sustancias que necesita, y combate con éxito las impurezas.

Como la mayoría de las enfermedades provienen de la escasa secreción de orina y del estreñimiento, estos malestares pueden ser combatidos con la Salvia, la cual tiene un efecto muy depurativo y curativo sobre los riñones, la vejiga y el estómago.

La misericordiosa mano creadora de Dios ofrece a la Humanidad, por medio de la Salvia, un remedio que salva muchas vidas.

Todo el mundo debería aprovechar esta planta de bendición. Con ella se combaten, además, toda clase de catarros, el asma, y se elimina el ácido úrico.

Sabemos que éste último es la causa de muchas enfermedades. El que elige pues la Salvia como remedio salvador y la emplea en forma de alimento crudo (cuando se trata de la planta tierna) o su jugo, o en forma de tisana, no tardará de tener su cuerpo en orden, con todos los órganos en perfecto estado, y funcionando de maravila.

Un remedio tan eficaz como la Salvia puede incluso curar o aliviar dolencias externas, tales como picaduras de abejas, de arañas, mordeduras de perros y hasta mordeduras venenosas. En estos casos se debe lavarse con frecuencia la herida con tisana de Salvia y colocar sobre ella hojas machacadas renovándolas a menudo.

¿Cómo debe hacerse una cura de Salvia?

Remitimos al amable lector a nuestras explicaciones dadas al referirnos a la cura de Ortigas. La cura de Salvia puede verificarse de la misma manera. Si dispone de plantas tiernas, será preferible realizar la cura con jugo fresco de las mismas. Aconsejamos tomar de una a tres cucharadas de jugo fresco cada hora, o bien, de cinco a siete cucharadas de tisana cada hora. La cura puede prolongarse el tiempo que se quiera; no hay ninguna contraindicación, sino todo lo contrario. Auguramos para esta cura las mejores bendiciones de Dios.

Fuente: Libro «Consejero de Medicina Natural I: Plantas», por Carlos Kozel.

Páginas 277 – 278 – 279 – 280

Propiedades medicinales de la Milenrama

Milenrama (Achillea millefolium)

Se denomina también Milefolio, Mil hojas, Artemisia bastarda, Aquilea de mil hojas, Hierba de los carpinteros y Hierba de las heridas. Se dice que su nombre deriva de Aquiles, quien según Plinio, curó con esta planta sus heridas y las de sus compañeros. Es una planta que crece espontáneamente, con preferencia en los terrenos estériles. Llega a adquirir una altura de tres palmos y durante el verano produce, en el extremo de los tallos, flores pequeñas de color blanco y rosado, y de un olor muy aromático, del que también participan las raíces. Se recoge durante la floración; conviene desecarla con rapidéz y conservarla alejada de la humedad.

Se emplean las hojas y las flores. Tiene muchas propiedades medicinales: es tónica, estimulante, emenagoga, depurativa, astringente, antihemorroidal y vulneraria. Sus propiedades más pronunciadas son las antihemorroidales. Con el extracto concentrado y cualquier cuarpo graso se preparan supositorios eficacísimos en esta enfermedad.

La Milenrama está indicada en los catarros crónicos del estómago y de los intestinos, enfermedades del hígado, gota, reumatismo, hemorragias de la matriz, flujo blanco, catarros de las vías urinarias y hemorragias de éstas, orinarse en cama, hemorroides sangrantes, debilidad de la vejiga, de los nervios, abatimiento, desánimo, falta de voluntad, escarlatina, pleuresía, etc.

La Milenrama regulariza la mentruación desordenada, dolorosa, escasa o abundante.

Externamente se emplea esta planta para el tratamiento de las enfermedades mencionadas y, además, granos, tumores, heridas, caídas, golpes, contusiones, quemaduras, afecciones de la piel, eczema de la cara, manchas, etc. Se usa en forma de lociones, fomentos, cataplasmas, enemas, pediluvios, baños de asiento y enteros, baños de vapor. Lavando con perseverancia la cara con esta planta y empleando su cocimiento para los baños, desaparecerán con el tiempo todas las impurezas de la piel. El éxito será seguro si, al mismo tiempo, se toma la tisana que es muy depurativa de la sangre. Contra las hemorroides, son muy buenos los baños de asiento a los que se les ha agregado el cocimiento de esta planta.

Cantidad: De 15 a 20 gramos de la planta en un litro de agua, para uso interno; se prepara en infusión, lo mismo que para uso externo.

Fuente: Libro «Consejero de Medicina Natural I: Plantas», por Carlos Kozel.

Páginas 258 – 259 – 260

Propiedades medicinales de la Gramilla o Grama común

Posted in medicina natural por Gonzalo Fernandez en julio 9, 2010
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Gramilla o Grama común (Elytrigia repens)

Las Gramas son las raíces de dos plantas: el Trigo rastrero, Gramilla o Grama común (Elytrigia repens), que crece en los terrenos húmedos y paredes de los estanques, y la Grama oficinal, Pie de gallina, Canaria (Cynodon dactylon) muy común en Europa. De ambas se usa en cocimiento de la raíz al 2-3%, que es emoliente y diurético y es muy conveniente en las enfermedades de las vías urinarias.

De esta planta se emplean los rizomas y se distingue especialmente por ser refrescante, diurética y purificadora de la sangre, por cuyo motivo está especialmente indicada en enfermedades de los riñones, escasa secreción de orina, retención de líquidos en el cuerpo, enfermedades del hígado, cálculos de los riñones, etc. También en las enfermedades infecciosas y en las erupciones de la piel producidas por impurezas de la sangre.

Se usa en forma de cocimiento; una cucharada sopera de la planta por taza de líquido; de tres a cuatro tazas al día.

La Gramilla es, pues, un medio nutritivo y depurativo de la sangre, cura las retenciones de orina, el reumatismo, la gota, catarros, enfermedades venéreas, blenorragia, cistitis, pleuresía, presión de la sangre, fiebre, gastritis y toda clase de inflamaciones.

No cabe duda de que la Gramilla tiene un efecto depurativo, refrescante, disolvente y expulsivo en el organismo humano. Elimina todas las impurezas. Por eso debería hacerse a menudo una cura con ella. Especialmente en la retención de orina (malestar que sufren muchas personas), en las enfermedades de los riñones y de la vejiga y en inflamaciones de las vías urinarias, tiene esta planta un efecto maravilloso. En estos casos, lo mejor es tomar el jugo crudo de las raíces y de la planta.

La Gramilla regulariza también la digestión. Los animales domésticos (perros y gatos) la comen a menudo para regularizar sus funciones digestivas, a lo cual antecede casi siempre el vómito, causado por esta planta, y con la cual expulsan lo que perturba su digestión.

Cantidad: Se emplean 30 gramos de Gramilla (raíces) por un litro de agua; se prepara en cocimiento. Se toman de tres a cinco tacitas al día, o de cuatro a seis cucharadas de la tisana, cada hora, pero nunca durante las comidas.

Fuente: Libro «Consejero de Medicina Natural I: Plantas», por Carlos Kozel.

Páginas 222 – 223 – 224

Propiedades medicinales de la Miel

Posted in por Gonzalo Fernandez en junio 24, 2010

No puede faltar aquí la descripción de uno de los alimentos naturales más curativos que existen, y para ello hay dos razones: porque la Miel es el producto del polen de las flores elaborado por las abejas y por su enorme importancia alimenticia y medicinal.

El hecho de que la Miel haya acompañado al hombre a lo largo de los siglos, es de por sí una sólida garantía de su eficacia, ya que ha sido uno de los alimentos-medicina que más se ha experimentado en el mejor banco de pruebas existente: la propia Humanidad.

Las Sagradas Escrituras nos acercan a los albores de la Humanidad para contarnos, también, las excelencias de la Miel. Dios prometió al pueblo de Israel “una tierra buena y ancha, una tierra que fluye Leche y Miel” (Éxodo 3:8).

En la composición de la Miel entran más de 70 sustancias diferentes y de las más necesarias para nuestro organismo.

La Miel está esencialmente constituida por glucosa y levulosa, azucares monosacáridos muy fácilmente asimilables; los disacáridos (azúcar de Remolacha o de Caña), antes de penetrar en la sangre experimentan una hidrólisis que tiene lugar en el intestino delgado bajo el efecto de una diastasa llamada invertasa. Entonces son desdoblados en glucosa y levulosa, las cuales son absorbidas por el organismo al nivel de la vena. De ahí la glucosa es conducida al hígado donde es puesta en reserva y no es lanzada de nuevo al circuito sanguíneo sino a medida que es necesaria.

Ahora bien: es justamente a expensas de las sustancias azucaradas que nuestro organismo obtiene más de la mitad de su energía. El azúcar disminuye notablemente la fatiga física. Desde este punto de vista la importancia de la Miel es incontestable. Los deportistas consumen siempre Miel antes de las competiciones o durante los momentos de descanso para recuperar rápidamente sus fuerzas, y los médicos prescriben Miel a las personas ancianas y a los niños.

La Miel encierra también sales de calcio, sodio, potasio, magnesio, hierro, cloro, fósforo, azufre y yodo. El análisis espectral de la Miel de alforfón y de una Miel plurifloral ha permitido igualmente poner de manifiesto la presencia de sales de manganeso, silicio, aluminio, boro, cromo, cobre, litio, níquel, plomo, estaño, titanio, cinc, osmio. Estas sustancias minerales presentes en el organismo en cantidades infinitesimales desempeñan en él un papel biológico muy importante, ejerciendo una importante acción sobre el sistema nervioso, la respiración de los tejidos, los fenómenos de hemopoyesis, etc. Se constata con la edad una neta modificación del metabolismo y del contenido en oligoelementos de la sangre y de los diversos órganos. La aportación de estos elementos, particularmente en forma de Miel, deviene entonces tanto más importante.

En la Miel se encuentran además ácidos orgánicos (ácido málico, vínico, cítrico, láctico, oxálico), proteínas, vitaminas, la xantofila, derivada de la clorofila, sustancias que estimulan la actividad del organismo humano y sustancias de crecimiento.

La Miel contiene las vitaminas B1, B2, B3, B5, B6, E, K, C, caroteno, etc.

La Miel es un producto de alto valor calorífico: un kilo de Miel proporciona de 3150 a 3350 calorías, según la cantidad de agua que contiene.

La Miel es, en suma, no solamente un producto natural, excelente, agradable, sino también un arsenal completo de poderosos medios médico-profilácticos. Como producto dietético, puede muy bien tomarse con diversos medicamentos naturales a pesar de que de por sí misma ya constituya uno de los elementos del tratamiento médico.

El papel de la Miel en la longevidad del hombre

No es raro constatar que personas que comen regularmente Miel, viven largos años. El célebre matemático Pitágoras gustaba recalcar que si había podido alcanzar una edad avanzada, era gracias a la Miel.

El problema del cáncer es también un problema de longevidad. El cáncer es una enfermedad de adulto: por regla general aparece en las personas de más de 40 años. Como medio de lucha se deben, sobre todo, considerar aquellos que apelan a la inmunología y a los medios profilácticos, pues es mucho más simple inmunizar un organismo contra los tumores malignos que hallar remedios lo suficientemente eficaces para curarlos.

La Miel en las afecciones de las vías respiratorias

El uso de inhalaciones a base de Miel se remota a una época muy antigua. Excelentes resultados han sido registrados en el tratamiento de las afecciones de las vías respiratorias superiores. Mediante inhalación, la Miel actúa sobre las mucosas de la nariz y de la laringe, pero también sobre los alvéolos pulmonares, y de ahí pasa a la sangre. Así tiene un efecto bactericida local, pero también es un fortificante general del organismo.

Para las inhalaciones se utiliza un inhalador-vaporizador ordinario. Se vaporiza una solución al 10% de Miel. Cada sesión dura 5 minutos.

El doctor Stoimir Mladenov, de Bulgaria, en un Congreso Internacional de Apicultura celebrado en 1965, presentó una comunicación sobre los alentadores resultados que había obtenido utilizando las propiedades terapéuticas de la Miel en el tratamiento de la coriza (resfriado del cerebro), faringitis, laringitis, bronquitis, etc.

Enfriamientos

La Miel es universalmente conocida como remedio de las enfermedades que siguen a un enfriamiento. Se la emplea pura o mezclada con diversos productos alimenticios y medicamentos. Se la toma con Leche caliente (una cucharada sopera de Miel para un vaso de Leche), con zumo de Limón (el zumo de un Limón para 100 gramos de Miel), en una infusión de Meliloto (una cucharada sopera de Miel para una taza de tisana), o también en forma de jarabe de Rábano silvestre y de Miel (en cantidades iguales).

Tomando Miel como medicamento, es necesario guardar cama al menos dos o tres días; la Miel (la de Tilo particularmente) provoca una fuerte transpiración.

Afecciones pulmonares

El uso de la Miel de abejas en caso de afecciones pulmonares es conocido desde la más remota antigüedad. Ya Hipócrates indicaba que la Miel es un expectorante y un calmante de la tos. Avicena recomendaba en los primeros estados de la tuberculosis tomar, de preferencia por la mañana, una mezcla de Miel y de pétalos de Rosa. La Miel mezclada con Avellana constituye según él un remedio muy bueno para la tos crónica y favorece la expectoración.

Durante siglos se trató la tuberculosis pulmonar con Miel disuelta en Leche. Hace casi cien años las personas afectadas de hemorragias pulmonares tomaban Miel en estado puro o mezclada con jugo de Zanahoria.

Los numerosos ejemplos que atestiguan que la Miel es un notable remedio contra la tuberculosis pulmonar no nos llevan, sin embargo, a atribuirle propiedades específicas en este dominio. Se puede afirmar que siendo un fortificante, es susceptible de acrecer la resistencia del organismo a la afección tuberculosa.

Afecciones del tubo digestivo

La sabiduría popular dice que la Miel es la mejor amiga del estómago. Ciertos trabajos y experiencias señalan que la Miel favorece el proceso de asimilación al nivel del intestino y que es eficaz en caso de estreñimiento.

Los alimentos que absorbemos son sometidos en el estómago durante 2 o 3 horas y más a la acción del jugo gástrico. Se deseaba observar cómo la Miel progresaba en el interior del tubo digestivo y cuál era su acción sobre los movimientos peristálticos, por una parte las personas en buena salud y por otra en personas enfermas. Las experiencias demostraron que la papilla mezclada con Miel permanecía en el estómago de 1 a 2 horas más que la papilla sola. La Miel de Tilo incorporada a papilla atenúa el gusto poco agradable y se obtiene así una imagen radioscópica del estómago mucho más clara. En cambio, tanto si la papilla es pura como si está mezclada con Miel, su progresión a través del intestino delgado y del intestino grueso no difiere en nada.

Las observaciones clínicas llevan a muchos autores a concluir que la Miel de abejas sola o mezclada con los principales alimentos disminuye la tasa de acidez y, por consiguiente, puede utilizarse como medicamento y alimento dietético en casos de afecciones gastrointestinales acompañadas de hiperclorhidria: gastritis y úlceras.

El efecto terapéutico de la Miel en casos de úlceras del tubo digestivo fue observado en 155 enfermos. Las investigaciones demostraron que la Miel normalizaba la acidez y la secreción del jugo gástrico, suprimía la pirosis, las náuseas y los dolores.

La acción de la Miel además es doble: por una parte, una acción local que favorece la cicatrización de la úlcera de la mucosa gástrica (acción análoga a la cicatrización de las heridas y úlceras externas); y por otra parte, una acción fortificante sobre el conjunto del organismo, particularmente sobre el sistema nervioso. Ésta última acción es tanto más importante cuanto que se admite hoy día que la aparición de úlceras del estómago y del duodeno serían debidas al desequilibrio de la receptividad nerviosa de estos órganos.

En caso de úlceras, lo mejor es tomar la Miel como medicamento una hora y media o dos horas antes del desayuno y la comida, y tres horas después de la cena. El efecto es excelente tomándola en solución, en agua templada y previamente hervida. Esto, en efecto, contribuye al ablandamiento del mucus de las paredes gástricas y a su reabsorción rápida sin irritación del intestino; la acidez gástrica tiende además a disminuir. En cambio, en frío, la solución acuosa de la Miel aumenta esa acidez, retraza el paso del quilo hacia el intestino e irrite éste. La absorción de Miel inmediatamente antes de las comidas estimula la secreción de jugo gástrico.

Así, tanto la medicina empírica como los métodos clínicos modernos atestiguan que la Miel de abejas es un excelente remedio para tratar las úlceras del estómago y del duodeno.

Enfermedades del hígado

El hígado es la central química de nuestro organismo. En él se producen procesos esenciales: metabolismo de los hidratos de carbono, proteínas, lípidos, vitaminas, hormonas, etc. En el hígado nacen las diastasas, el caroteno se transforma en vitamina A y bajo la acción de la vitamina K es elaborada la protombina, sustancia que concurre a la coagulación de la sangre. La mayoría de las hormonas secretadas por las glándulas de secreción interna adquieren en el hígado propiedades nuevas. Así es, es particular, para las hormonas secretadas por las glándulas suprarrenales (cortisona, aldosterona), la hipófisis (hormona antidiurética), las glándulas sexuales (testosterona, progesterona, estrógenos).

La medicina empírica hace gran uso de la Miel en el caso de afecciones hepáticas. Su acción bienhechora es debida a su composición química y biológica, y muy particularmente a su elevado contenido en glucosa. La glucosa, alimento para las células de los tejidos, favorecen los cambios que se operan. La glucosa aumenta las reservas de glicógeno en el hígado. El hígado es un filtro que elimina toxinas; la presencia de glicógeno refuerza esta función y contribuye a elevar la resistencia del organismo a las afecciones: por eso, en el tratamiento de las afecciones del hígado se recurre a las inyecciones intravenosas de glucosa.

En caso de afecciones del hígado y de las vías biliares se tiende, actualmente, en los hospitales de muchos países, a utilizar cada vez más Miel, que se recomienda con queso blando, papillas (de Avena, de Maíz), Patatas, etc., tanto para los enfermos como para las personas sanas.

Afecciones renales

En diversas publicaciones médicas se hace mención de estudios sobre la influencia de la Miel en el caso de afecciones renales. Se recomienda particularmente en los casos graves. Su eficacia se explica por el hecho de que contiene muy poca proteína y casi nada de sal (dos sustancias contraindicadas en las afecciones del riñón). La Miel se toma en este caso con tisanas a base de plantas medicinales. Los médicos la recomiendan con zumo de Rábano negro (de media a una taza por día), con aceite de Oliva y zumo de Limón (una cucharada sopera tres veces al día).

Hoy día, los especialistas estiman que las afecciones de la vejiga y de la vías urinarias son una consecuencia directa de un mal estado general de todo el organismo que afecta principalmente el corazón, el hígado, el sistema nervioso y el sistema endocrino. En todos los casos, el mejor remedio es también la Miel, puesto que constituye una solución hipertónica al 37-40% de glucosa; en medicina moderna, es uno de los medios más eficaces empleados para ayudar a nuestro organismo a trabajar enérgicamente y a luchar contra las enfermedades. La glucosa, muy fácilmente asimilable, constituye, en efecto, un alimento precioso para nuestras células, regulariza el equilibrio osmótico entre la sangre y los tejidos (equilibrio perturbado en el caso de nefritis aguda) y puede servir también de diurético. Pero la Miel, además de la glucosa, contiene decenas de otras sustancias muy importantes para nuestro organismo.

Enfermedades del sistema nervioso

Las observaciones clínicas han demostrado que las soluciones hipertónicas de glucosa en inyección daban rápidos resultados en el tratamiento de ciertas afecciones del sistema nervioso. Ordinariamente, después de la tercera inyección se observa una disminución de los dolores de cabeza y una mejora en la visión.

Dos profesores trataron con Miel a dos enfermos de corea de Sydenham y obtuvieron después de tres semanas de tratamiento (excluido cualquier otro medicamento) muy buenos resultados: los enfermos tenían un sueño normal, desaparecieron los dolores de cabeza y disminuyó la debilidad y el nerviosismo.

A las personas nerviosas, extenuadas o fatigadas, para que se reestablezcan, se les recomienda tomar, por la noche, en un vaso de agua caliente, una buena cucharada de Miel con el zumo de medio Limón, o simplemente dos cucharadas de Miel. No existe somnífero más inofensivo que un vaso de agua con Miel.

Afecciones del corazón

El músculo cardíaco trabaja sin cesar y necesita por consiguiente una continua aportación de energía en forma de glucosa. Estando la Miel esencialmente compuesta de glucosa fácilmente asimilable, su utilización tiene un feliz efecto sobre el músculo cardíaco. El médico alemán Theobald escribe a este respecto: “En las diversas enfermedades cardíacas la Miel rinde preciosos servicios al corazón debilitado. Incluso en caso de diabetes este remedio no está contraindicado, puesto que la introducción de fructosa o de Miel en el organismo tiene por efecto mejorar la actividad del músculo cardíaco. En todos los casos es que la curación depende de la capacidad de trabajo del corazón, en el tratamiento con plantas especiales no hay que olvidar que la Miel es estimulante esencial del corazón”. Hay alguna razón para pensar que la glucosa contribuye a la dilatación de las venas y por lo mismo mejora la circulación de la sangre en el sistema coronario.

Según ciertos autores, el consumo prolongado (1 a 2 meses) de unos 70 gramos de Miel al día por los enfermos afectos de trastornos cardíacos importantes, conduce al mejoramiento del estado general, la normalización de la composición de la sangre, la elevación de la tasa de hemoglobina y del tono cardiovascular.

Tratamiento de las llagas

Hipócrates recomendaba curar las llagas y heridas con Miel. Avicena, asimismo, escribía: “La Miel es eficaz en el tratamiento de las úlceras profundas infectadas. Concentrada por vaporación cicatriza las heridas recientes”. Plinio el Viejo estimaba que la mezcla de Miel y de aceite era un remedio particularmente eficaz para curar heridas.

En 1933 el sabio alemán Lüke proponía curar las heridas infectadas con una pomada a base de Miel y de aceite. El autor parte del hecho de que la Miel actúa eficazmente en la desinfección y cicatrización de heridas infectadas.

El cirujano I. Krinitski obtuvo buenos resultados tratando 52 casos (12 enfermos de osteomielitis, 7 de hidroadenitis, 3 de paranefritis y 30 de quemaduras) con una pomada de Miel y aceite de Oliva. Según sus observaciones clínicas, la presencia de Miel en la llaga determina en ella una brusca elevación de la tasa de glutación. Ahora bien, la glutación desempeña un importante papel en los procesos de óxido-reducción del organismo, estimulando la división y el crecimiento de las células y por consiguiente favoreciendo la cicatrización.

En 1965, la Gazette Apicole publicaba un interesante artículo de Albert Schweitzer, universalmente conocido como médico, filósofo, musicólogo, historiador y premio Nobel de la Paz. El autor habla del tratamiento de las llagas mediante la Miel en su hospital de Gabón (África ecuatorial).

La cicatrización de las llagas es debida sobre todo a la presencia en la Miel de sustancias antibióticas. Bajo el efecto de la Miel hay aflujo de sangre y de linfa hacia la zona infectada. La linfa elimina automáticamente las bacterias, mientras que los fagocitos de la sangre las digieren activamente.

El examen microscópico de un emplasto a base de Miel que se acaba de sacar de una llaga descubre un número considerable de cadáveres de bacterias, englobados por los fagocitos.

Enfermedades de la piel

La Miel tiene una acción bienhechora sobre la piel gracias a sus propiedades tónicas y bactericidas. La Miel alimenta los tejidos epiteliales y también las ramificaciones nerviosas subcutáneas.

La cosmética tiende a conservar la salud y la belleza de la piel. La misión de la piel, todo el mundo lo sabe, es proteger nuestro organismo contra los agentes exteriores peligrosos. Pasada la cuarentena, nuestra piel presenta signos de atrofia y degeneración, modificaciones que aparecen tanto en los tejidos conjuntivos como epiteliales. Pierde progresivamente la propiedad de retener el agua, se vuelve seca y rugosa y las glándulas sebáceas no realizan ya su función. Ahora bien, es muy posible retrazar este marchitamiento. Entre los médicos profilácticos que dan a la piel vigor y salud la Miel ocupa un lugar de honor.

Ya en la antigüedad, Hipócrates y Avicena señalaban la propiedad que tiene la Miel de comunicar a l rostro un color juvenil y fresco. En sus escritos indican ciertas recetas a base de Miel y otras sustancias medicamentosas. Como medio de hacer la piel a la vez firme y flexible muchos recomiendan máscaras de Miel pura, o Miel mezclada en proporciones iguales con yema de huevo y crema. Desde el punto de vista cosmético, las aplicaciones (o máscaras de Miel natural sobre el rostro) representan un procedimiento mucho más eficaz que el uso de cremas o de pomadas artificiales. La Miel en efecto, da elasticidad a la piel, pero también la alimenta y enriquece con glucógeno los tejidos musculares. Gracias a sus propiedades higroscópicas, la Miel absorbe las secreciones cutáneas y actúa como desinfectante. Máscaras, soluciones, pomadas a base de Miel dan a la piel frescura aterciopelada y atenúan arrugas y asperezas.

Los baños de Miel (200-250 gramos por baño) ejercen una acción médico-profiláctica sobre la piel y todo el organismo. Después del baño, tomar una ducha templada. Dos o tres baños a la semana.

Enfermedades de los ojos

En el antiguo Egipto, la Miel era considerada como uno de los remedios más eficaces para las enfermedades de los ojos. Hace más de 100 años el profesor Hauser señalaba ya su acción curativa en el caso de quemaduras, y especialmente de quemadura en los ojos. En 1898, el doctor Guix la cita como un excelente remedio en caso de inflamación de los ojos. Se conocen, en efecto, casos de curación de inflamación de los ojos obtenida en tres o cuatro días depositando bajo los párpados una gotita de Miel templada.

Hoy día, a pesar del imponente arsenal de medicamentos nuevos de que se dispone (sulfamidas, antibióticos, etc.), la Miel no ha perdido su importancia y bajo prescripción de los oftalmólogos muy a menudo es empleada en el tratamiento de diversas enfermedades de los ojos. Un médico ruso, el doctor A. Mikhailov, utiliza para tratar la inflamación de los párpados, de la conjuntiva y de la córnea, las úlceras de la córnea y otras afecciones de los ojos, una pomada a base de Miel y Eucalipto.

Son las hojas y no las flores de este árbol, las que poseen propiedades interesantes desde el punto de vista médico.

Se han efectuado experimentaciones clínicas en los servicios de oftalmología de algunos hospitales, tratando diversas lesiones de la córnea con una pomada a base de Miel. Al principio se contentaban con añadir Miel a un ungüento al 3% de sulfhidrina (la Miel reemplazaba la vaselina). Esta aplicación curaba muy bien las úlceras rebeldes de la córnea, llevando a una más rápida cicatrización. En los enfermos de queratitis aguda (inflamación de la córnea) que se había tratado sin éxito por medio de colirio al 30% de sulfamida de sodio, o con una pomada a base de vaselina y de sulfhidrina, no se obtuvo una clara y rápida mejoría hasta después de la aplicación de la pomada de Miel y de sulfhidrina. Bien pronto se observó que la Miel por sí sola poseía excelentes propiedades curativas. Los casos de queratina y de úlceras de la córnea fueron tratados desde entonces con Miel, siempre con felices resultados.

Señalamos que en el tratamiento de las enfermedades de los ojos no se debe utilizar más que la Miel de panal, la única que está exenta de gérmenes microbianos.

Cantidad: Dosificación de la Miel

La Miel puede ser consumida tal cual o bien mezclada con otros alimentos. Aunque no es un medicamento de acción fuerte, la dosis y las horas de absorción no dejan de desempeñar un importante papel en el tratamiento de la enfermedad.

Como medicamento, es preferible que sea tomada disuelta. La experiencia ha demostrad que 00-200 gramos como máximo constituyen la dosis óptima para 24 horas para el adulto. Esta cantidad deberá ser repartida como sigue: 30 a 60 gramos por la mañana, 40 a 80 gramos durante el día, 30 a 60 gramos por la noche (una hora y media a dos horas antes de las comidas o tres horas después). Duración de la cura dos meses. Para los niños una cucharadita de las de café (30 gramos) al día.

Rebasar la dosis indicada puede acarrear un hiperglicemia, con ineluctables repercusiones sobre el funcionamiento del páncreas. La dosis a prescribir depende esencialmente del poder de asimilación de los hidratos de carbono.

Fuente: Libro «Consejero de Medicina Natural II: Tratamientos», por Carlos Kozel.

Páginas 49 a 60

Propiedades medicinales de la Centaura

Centaura (Centaurium erythraea – Gentiana centaurium)

Se denomina también Hierba de la liebre, Aciano, Escobillo, Hiel de tierra o Hierba de Quirón (el nombre de Centaura se hace derivar del centauro Quirón). Planta de las zonas templadas, muy amarga. La infusión al 10% es empleada en muchos casos de convalecencia, (especialmente de enfermedades de los pulmones) como tónica, en la acidez del estómago y en las enfermedades de l hígado, herpes, erupciones cutáneas, gases, afecciones renales, hemorroides y amenorrea. Hervida en caldo de guisantes se usa contra la tiña.

Otras especies son la Canchalagua o Hierba de la pleuresía (Erythraea chilensis) del Perú y Chile, empleada en esos países como antiictérica, febrífuga y contra la pleuresía; la Centaura americana (Chironia angularis); la Centaura mayor u oficial (Centaurea centaurium); la Yacea negra (Centaurea jacea), de usos más o menos idénticos; y la Centaura de Oriente (Centaurea sulphuroea), con cuyas hojas, en el Sahara, se cubren las heridas para acelerar su cicatrización.

La Centaura menor crece en bosques, prados y terrenos secos. Sus tallos alcanzan una altura de medio metro. Flores rosadas, que se mantienen todo el verano, mientras la planta florece. Secarla rápidamente y protegerla de la humedad.

La Centaura estimula los movimientos del estómago y del intestino, combate los gases y las putrefacciones y es algo laxante. Por eso está indicada en catarros del estómago, digestión débil, putrefacciones intestinales, convalecencia, rebaja de fiebre altas, enfermedades del hígado e inapetencia.

Para uso externo se hacen compresas de la infusión y se aplican sobre úlceras, eczemas y pequeñas heridas, y en gargarismos, contra úlceras de la boca o de la garganta.

Cantidad: 20 gramos en un litro de agua; se prepara en infusión. También se puede preparar poniendo las flores desecadas en maceración en agua fría durante doce horas. Se toman dos o más tazas al día.

Fuente: Libro «Consejero de Medicina Natural I: Plantas», por Carlos Kozel.

Páginas 206 – 207

Propiedades medicinales de la Sombra de toro

Posted in medicina natural por Gonzalo Fernandez en junio 16, 2010
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Sombra de toro (Jodina rhombifolia)

Se denomina también Hierba del toro y Quebrachillo. La tisana de las hojas se emplea contra resfriados, ronquera, estreñimiento, nefritis, enfermedades del hígado e hidropesía; estas últimas enfermedades son a menudo consecuencias del alcoholismo. La tisana de la corteza y de las raíces es buena contra la diarrea y disentería. Del fruto se obtiene un aceite que se usa en la curación de heridas viejas, llagas sifilíticas y bubones. Lo más interesante es que la tisana de esta planta sirve para combatir el alcoholismo y quita paulatinamente el deseo de beber, si el bebedor toma durante 20 días un litro diario de esta tisana. Esta cura puede repetirse pasado algún tiempo.

Cantidad: 20 gramos en un litro de agua; las hojas se preparan en infusión; la corteza y raíces en cocimiento.

Fuente: Libro «Consejero de Medicina Natural I: Plantas», por Carlos Kozel.

Páginas 285 – 286

Propiedades medicinales de la Verbena

Verbena (Verbena officinalis)

Se denomina también Verbena común, Hierba de todos los males, Hierba de los hechiceros, Curalotodo, Hierba sagrada y Hierba de la sangre. Planta que crece en los terrenos estériles. Se emplean hojas y flores.

La Verbena es activadora de la función digestiva y depurativa de la sangre. Está indicada en la digestión lenta y difícil, inapetencia, catarros del estómago y de los intestinos, enfermedades del hígado, del bazo y de los riñones. También es eficaz contra los catarros de las vías respiratorias.

Cantidad: 20 gramos en un litro de agua; se prepara en infusión.

Para uso externo (gargarismos, fomentos, lociones, baños, etc.) se aumenta la dosis a 30 gramos.

Al interior, también se usa el extracto, a la dosis de 1 gramo por día.

Al exterior se usan las hojas cocidas y en cataplasma para combatir la pleuresía.

En lugar del cocimiento pueden aplicarse exteriormente las hojas frescas machacadas, o se emplea el jugo fresco para fricciones en caso de caídas, golpes, contusiones, insolaciones, dolor de cabeza, dolores reumáticos, hinchazones, ciática, etc.

Otras Verbenas empleadas en medicina son: la Verbena aromática o de tres hojas, Hierba Luisa o princesa, Cedrón, etc., (Lippia citriodora), que es originaria de Perú y Chile, y se cultiva en muchos jardines. Tiene propiedades excitantes, estomacales y antiespasmódicas. Se usa la infusión al 0,5%; la Verbena de Jamaica o azul gervao (Verbena jamaicensis), planta perenne de la América meridional, de propiedades estimulantes, vulnerarias y febrífugas.

En la Argentina existe otra especie, la Verbena litoralis, de la que se usa la infusión al interior al 0,5%, para combatir la ictericia, y el zumo de la planta o las hojas machacadas para curar heridas. La Verbena no es recomendada para mujeres embarazadas.

Fuente: Libro «Consejero de Medicina Natural I: Plantas», por Carlos Kozel.

Páginas 295 – 296

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