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La “amenaza islámica”: Oleada mundial de advertencias de ataques “terroristas”

El nuevo montaje de la “amenaza islámica” en EEUU, los diversos “ataque terroristas” frustrados antes de que sucedan a escala planetaria, el reciclamiento de la amenaza de “Al Qaeda” en Asia, África  y Medio Oriente, las denuncias de Obama y los líderes europeos sobre complots “terroristas islámicos” en marcha, las detenciones masivas de “sospechosos” en EEUU y Europa, son piezas operativas del lanzamiento (y aggiornamiento) de una nueva fase de la “guerra contraterrorista” a escala global. Y en ese tablero, sobresale nítidamente la operación preparatoria del ataque a Irán.

Por Manuel Freytas (*)

La “guerra contraterrorista” se reactualizó en los últimos días con una oleada mundial de advertencias de “ataques terroristas” a escala global, con epicentro en Europa y en EEUU, donde el “peligro islámico” recobró vigor con la histeria islamofóbica desatada con la amenaza de la quema de ejemplares del Corán.

Nuevamente las “alertas terroristas” con amenazas de “ataques inminentes” busca desatar otra ola de psicosis mundial con el “terrorismo“, y una vez más, las comunidades islámicas de Gran Bretaña y Europa están siendo sometidas a cacerías y detenciones de sospechosos de integrar un “complot terrorista“.

La nueva operación se desarrolla dentro del cuadro generalizado de rechazo al Islam, activado por el anuncio de la construcción de una mezquita en la zona de los atentados del 11-S.

Desde el último aniversario del 11-S en EEUU, Reino Unido, Francia, Alemania, España, las potencias centrales europeas, se acoplaron a las advertencias de EEUU, con sus propias denuncias y señales de “ataques terroristas” en alta escala.

La oleada de advertencias en cadena convirtieron a la eurozona en una blanco potencial (y de alto riesgo) de ataques sincronizados del “Al Qaeda“, cuya “reaparición” también se registra en todas las zonas conflictivas o de ocupación de Asia, África y Medio Oriente.

La psicosis en Europa

El viernes pasado, el jefe del espionaje británico advirtió que Gran Bretaña enfrenta nuevas y peligrosas amenazas del “terrorismo” incubadas en Irlanda del Norte, Oriente Medio y el norte de Africa.

En un inusual discurso público, el director del MI5, Jonathan Evans, sostuvo que es cada vez más posible que los ataques contra Gran Bretaña procedan de Somalia, Yemen o Belfast, “en momentos en que grupos ligados a la red Al-Qaeda huyen de sus bastiones en Pakistán“.

Los “terroristas” en todo el mundo, incluidas decenas de personas que nacieron o que viven en Gran Bretaña, están “recibiendo instrucción en campos de entrenamiento en Somalia del grupo terrorista al-Shabaab, alineado con Al-Qaeda“, afirmó Evans.

Un informe, publicado en la primera semana de septiembre por el grupo de análisis Royal United Services Institute (RUSI), advierte de una creciente radicalización de los musulmanes en cárceles británicas y una política exterior que “sirve para fomentar el aislamiento y el resentimiento que sienten algunos miembros de esta minoría.

Existen todas las condiciones para que ocurra una serie de ataques en cualquier momento“, destacó el informe, escrito en parte por el director de la RUSI, Micheal Clark, ex asesor del Gobierno británico en temas de seguridad.

Por su parte, el Gobierno francés alertó el fin de semana pasado que existe una “amenaza real de atentados terroristas en el país, muy probablemente contra la red de transporte, después de que la emisora RTL informara que estaba previsto un atentado para el jueves pasado que finalmente no se produjo.

La amenaza terrorista es real y por tanto nuestra vigilancia está actualmente reforzada“, señaló a la prensa el ministro del Interior, Brice Hortefeux, que envió un mensaje de “gran vigilancia” a los ciudadanos.

No obstante, el ministro quiso “tranquilizar a los franceses porque hemos movilizado todos los medios necesarios, indispensables, para prevenir actos que podrían ser peligrosos“, insistiendo en que la amenaza “es real“.

Aunque la amenaza se llegó a considerar como elevada” a partir del jueves, desde hace al menos diez días las autoridades francesas amplían las medidas de seguridad ante un posible atentado.

El jefe del servicio de contra-espionaje (la DCRI, según sus siglas en francés), Bernard Squarcini, confirmó que la “amenaza de un atentado en suelo francés nunca había sido tan grande“.

Francia puede recibir un golpe terrorista“, afirmó Squarcini el sábado, en declaraciones que coincidían con el secuestro de cinco franceses en Níger. El domingo, el ministro de Interior, Brice Hortefeux, afirmó que “la amenaza se iba concretando“.

Tras la anunciada operación de comandos franceses contra la base de Al Qaeda en julio, la (supuesta) organización “terrorista” difundió un comunicado en el que juraba vengarse: Al enemigo de Alá, Sarkozy, decimos: has fallado, y ahora has abierto la puerta para que el horror llegue a ti y a tu país“.

Tras el último aniversario del 11-S en EEUU, el comando de la “lucha antiterrorista” advirtió del retorno a Francia y Europa de jóvenes “terroristas” que fueron entrenados militarmente en Pakistán o Afganistán.

Como parte del escenario, el martes de la semana pasada, tanto la Torre Eiffel como el intercambiador de Saint-Michel tuvieron que ser evacuadas por amenazas de bomba que, luego, resultaron ser falsas.

También el director de la Oficina Federal Criminal alemana (BKA), Jörg Ziercke, advirtió en la primera semana de septiembre del incremento de la “amenaza islámica” en Alemania producido por el retorno de “terroristas” supuestamente adiestrados en los campamentos de entrenamiento  de la frontera afgano-paquistaní.

Los servicios alemanes “estiman”  que hay unos 400 “terroristas islámicos” viviendo en Alemania, que fueron adiestrados en estos campamentos e incluso con “experiencia en combate en Afganistán“, explicó  Ziercke en declaraciones al diario Tagespiegel.

Desde que comenzó 2009 hemos registrado un incremento en los viajes y los intentos de viaje de miembros de círculos con tendencias violentas”, afirmó .

En Alemania ahora mismo tenemos clasificados a 131 instigadores potenciales. Estas personas son las que asumimos que pueden perpetrar actos criminales de magnitud considerable y por motivos políticos“, señaló  Ziercke . Y añadió: “tenemos pruebas concretas de que 70 individuos han completado un entrenamiento paramilitar en campamentos terroristas“.

También es España, el viernes pasado, los servicios de inteligencia advirtieron que el riesgo de un atentado “terrorista” de gran magnitud en el país es “elevado“.

De acuerdo con la apreciación del espionaje español, el grupo “terrorista” que más interés tiene en España es Al Qaeda para la Península Arábiga (AQPA), una de las formaciones activas de la red criminal de Osama Bin Laden y Ayman Al Zawhiri.

Este grupo -señala la inteligencia española-  busca la recaudación de dinero a base de secuestros y extorsiones, y está preparando otro ataque terrorista como el perpetrado el 11 de marzo del 2004 en Madrid.

Alertas sincronizadas

La nueva escalada de operaciones de “alerta” de nuevos ataques “terroristas” funciona como una aceitada maquinaria de relojería coordinada por el espionaje USA-europeo.

Los informes de la inteligencia estadounidense se complementan con los realizados por los servicios británicos, franceses y alemanes, que advierten alertando continuamente de que Al Qaeda y algunas variantes del “terrorismo islámico” ya cuentan -o están en proceso de contar- con armas nucleares capaces de activar explosiones limitadas, pero de efecto devastador, en ciudades claves de Europa o de EEUU.

En estas hipótesis también coinciden el resto de los servicios de inteligencia de las potencias europeas, que embarcadas en planes comunes y en programas de intercambio para la “guerra contra el terrorismo“, también ya han adoptado la tesis del “terrorismo nuclear iraní” como nueva hipótesis de conflicto.

Pero, lo más sugestivo, es que todas las hipótesis coinciden en situar una presunta relación Irán-Al Qaeda como la base de despegue internacional del “terrorismo nuclear” a escala internacional.

Desde el 11-S, en el 2001, el “terrorismo” se constituyó en una herramienta clave del Estado imperial USA para administrar y controlar la maquinaria planetaria delnuevo orden emergente tras el estallido de las Torres Gemelas en Nueva York.

En el 2004, la Unión Europea se sumó a la estrategia norteamericana diseñando y poniendo en práctica un plan “contraterrorista” que trasladaba a territorio europeo la cruzada militar y de seguridad contra el “eje del mal“, que iniciara la administración Bush tras los atentados del 11-S.

Tras la imposición planetaria del combate contra el terrorismo (principalmente islámico) la “psicosis terrorista” inundó la portada de la prensa internacional y se extendió por aeropuertos, metros, estaciones de trenes, y por todo lugar donde se produjeran concentraciones masivas de personas.

La adopción europea de la “guerra contraterrorista” representó un triunfo de las tesis de caracterización del terrorismo como el “nuevo enemigo” del mundo occidental. A la vez dio piedra libre al lanzamiento de la nueva doctrina de seguridad nacional  norteamericana, y al concepto de guerra preventiva con que la administración imperial justificó las posteriores invasiones a Irak y Afganistán.

En resumen, la nueva y creciente  escalada de amenazas de ataques del  “terrorismo islámico” en los últimos días, se reactualiza en un marco de creciente retroceso y derrota de las fuerzas militares  de ocupación de EEUU y de la OTAN en Irak y Afganistán.

El nuevo montaje de la “amenaza islámica” en EEUU,  los diversos “ataque terroristas” frustrados antes de que sucedan a escala planetaria, el reciclamiento de la amenaza de “Al Qaeda” en Asia,  África  y Medio Oriente, las denuncias de Obama y los líderes europeos sobre complots “terroristas islámicos” en marcha, las detenciones masivas de “sospechosos” en EEUU y Europa, son piezas operativas del lanzamiento (y aggiornamiento) de una nueva fase de la “guerra contraterrorista” a escala global.

Y en ese tablero, sobresale nítidamente la operación preparatoria del ataque a Irán.

La nueva oleada sincronizada de advertencias de “ataques terroristas” forman parte indivisible de las operaciones para derrotar a los talibanes en Afganistán, ocupar Pakistán, Sudán y Yemen, justificar acciones militares contra Irán antes de que se convierta en potencia nuclear.

Y no se descarta  un posible segundo 11-S para distraer la atención del rebrote de la crisis económica que ya ha derivado (por medio del desempleo) en crisis social tanto en EEUU como en Europa.

Fuente: IAR Noticias

(*) Manuel Freytas es periodista, investigador, analista de estructuras del poder, especialista en inteligencia y comunicación estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados en la Web.

Objetivo Irán: Que busca la operación con la quema de ejemplares del Corán

Un ataque a Irán, en un contexto de decadencia hegemónica de EEUU, parecería, a simple vista, como improbable, falto de consenso internacional, y sin la aprobación masiva de la opinión pública norteamericana. No obstante, está probado (así lo demostraron el 11-S, el 11-M, el 7-J) que la opinión pública, a favor de un ataque judeo-norteamericano a la nación islámica, puede ser fabricada en sólo horas por las grandes cadenas mediáticas internacionales. En este escenario hay que leer la nueva operación desatada con el anuncio de una quema de ejemplares del Corán por parte de una iglesia financiada por la CIA en el marco de un nuevo aniversario del 11-S.

Por Manuel Freytas (*)

La “histeria antimusulmana”

En plena escalada del conflicto nuclear con Irán, y en el contexto de nuevas y duras sanciones en la ONU, una reacción generalizada de histeria “antimusulmana” se desató en EEUU a partir del anuncio de quemas de ejemplares del Corán anunciado por una iglesia protestante integrante de una red financiada por la CIA.

Esta operación se anunció dentro de cuadro generalizado de rechazo al Islam activado por el anuncio de la construcción de una mezquita en la zona de los atentados del 11-S.

Dos terceras partes de los habitantes de Nueva York están en contra de la construcción de la mezquita junto a la Zona Cero, según un sondeo realizado por el New York Times. Uno de cada cinco encuestados confiesa sentir aversión hacia los musulmanes.

Una encuesta del centro de estudios Pew publicada el martes revela que la proporción de estadounidenses que tiene una visión favorable hacia el Islam ha caído de un 41% en 2005 a un 30%.

En tanto,  el número de aquellos que piensan que el Islam promueve la violencia más que otras religiones se mantiene estable en torno a uno de cada tres encuestados.

Los analistas consideran aún más alarmante el “irracional” aumento del número de estadounidenses que piensa que el presidente Barack Obama es musulmán.

Casi una quinta parte de los estadounidenses (18%) opina así, según una encuesta del centro Pew hecha con anterioridad al respaldo que el presidente USA dio al proyecto de mezquita en la zona cero.

En este contexto, y no por casualidad, Terry Jones,  pastor de la Iglesia cristiana Dove World Outreach Center, en Gainesville, Florida, anunció su plan de quemar ejemplares del Corán para conmemorar los atentados del 11 de septiembre, lo que terminó de desatar una histeria “antimusulmana” en EEUU.

El fanático religioso extremista declaró como “Día Internacional de la Quema del Corán” el sábado, cuando se cumple el aniversario de los ataques.

Asimismo la fecha coincide este año con Eid al Fitr, la fiesta que marca el fin del mes de ayuno del Ramadán, la mayor festividad musulmana.

La utilización del sector religioso extremista  para “demonizar” al mundo islámico se concretizó a través de la misión que empezaron a jugar las iglesias evangélicas integradas a una red controlada y financiada por la CIA cuyas operaciones encubiertas de preparación del terreno para un ataque a Irán, se empezaron a proyectar dentro y fuera de EEUU tras el 11-S.

Terry Jones, y la Iglesia evangélica Dove World Outreach, son miembros activos de esa red de operaciones encubiertas con la religión que reivindica la existencia del Estado de Israel y propugna la extinción del Islam.

En octubre de 2003, extremistas sionistas y evangélicos se reunieron en el hotel Rey David de Jerusalén en presencia del neocon Richard Perle –entonces presidente del Consejo para la Política de Defensa del Pentágono e influyente consejero de George Bush II– y de varios ministros del gobierno de Sharon para celebrar “el surgimiento de la Jerusalén celeste que tendrá lugar después de la destrucción del Islam“.

La corriente evangélica extremista, que dice contar con más de 70 millones de fieles en EEUU, y que dispone de de miles de “pastores-propagandistas” como Terry Jones, fue una columna vertebral en la generación del consenso para las invasiones a Irak y Afganistán cuyo desenlace se precipitó con los ataques del 11-S en EEUU.

El odio profesado al Islam, al igual que su desprecio por los árabes, convirtieron a este sector del extremismo religioso en instrumento clave de los planes del lobby sionista militar orientados a terminar con Irán y los gobiernos islámicos en el marco de un proyecto estratégico de “remodelación del Medio Oriente“, para someterlo a la hegemonía del eje EEUU-Israel-UE.

En este escenario, hay que leer el anuncio de quema de ejemplares del Islam que desató un nuevo proceso de histeria “antimusulmana” en momento de escalada del conflicto militar en Medio Oriente.

La “furia musulmana”

En febrero de 2006, también en una escalada del conflicto nuclear con Irán en la ONU, y cuando se comenzaba a hablar de un ataque de EEUU a ese país, una revista europea publicó doce caricaturas de Mahoma desatando un proceso mundial de “furia musulmana con destrozos, muertos, heridos, e incendios de embajadas de países europeos en Asia, Europa, África y Medio Oriente.

Por primera vez, EEUU, Israel y la Unión Europea acusaron a Irán de estar detrás de esas gigantescas movilizaciones de “furia musulmana contra el “mundo occidental“, culpando al gobierno de Teherán de organizar y financiar esas movilizaciones violentas que duraron casi una semana.

Dos sondeos posteriores indicaron que el temor a Irán se había disparado entre los estadounidenses que consideraban al gigante islámico como el “mayor peligro” para Estados Unidos. Mahoma reemplazaba a Al Qaeda.

Según uno de los sondeos del Centro de Investigación Pew, Irán se había convertido en la principal preocupación internacional de los estadounidenses, cuya mayoría estuvo a favor de una intervención armada para disuadirlo de sus ambiciones nucleares.

Según los resultados del sondeo Irán representaba “la amenaza número uno”, por delante de China, Irak y Corea del Norte.

Una mayoría aplastante de los participantes en la encuesta decía creer que Irán atacaría a Israel (72 por ciento) y a Estados Unidos o Europa (66 por ciento) si el país islámico llegara a desarrollar armamento nuclear. Además, el 82 por ciento aseguraba que, de completar con éxito el enriquecimiento de uranio, Irán facilitaría armamento a terroristas.

Los resultados del Centro Pew se sumaban a los de otro sondeo del diario Los Angeles Times, según el cual un 57 por ciento de los estadounidenses respaldarían en ese momento una intervención militar en Irán si el país desarrolla capacidad nuclear

A nivel de “testeo“, las caricaturas de Mahoma demostraron (a través de las mediciones) como una explosión de “furia islámica” con Irán acusado de responsable y organizador, puede detonar en horas consenso masivo para un ataque militar a ese país entre la sociedad estadounidense.

La utilización de la “amenaza islámica”

En este escenario, el plan de las “alertas terroristas” (como el que está funcionando en Gran Bretaña y la UE para ligar a Irán con el “terrorismo“), parecería insuficiente para generar un consenso masivo en EEUU, Europa y el mundo, para un ataque militar de EEUU a Irán.

En otras palabras, el “terrorismo islámico” tendría que salir de la amenaza potencial para convertirse en realidad, a través de la “furia islámica” complementada con ataques terroristas con muertos y heridos que justifiquen un ataque a Irán.

Antes de las acciones militares contra Irán los expertos USA parecen buscar reforzar la estrategia de “preparación de terreno” con otro componente: la violencia islámica que demuestre a qué grados puede llegar Irán en posesión de la bomba nuclear.

Las “alertas terroristas” con amenazas de “ataques inminentes desataron otra ola de psicosis mundial con el “terrorismo” y nuevamente las comunidades islámicas de Gran Bretaña y Europa se vieron sometidas a cacerías y detenciones de sospechosos de integrar un “complot terrorista“.

Simultáneamente el eje EEUU-Israel-Unión Europea conectó las “alertas terroristas” y las “amenazas de ataque” acusando a la república islámica de estar detrás de las operaciones de Hezbolá en Líbano y de financiar la estructura mundial del “terrorismo“, al que siempre se le asocia la categoría “islámico“.

En sucesivos informes, desde 2006 hasta ahora, los servicios británicos y Scotland Yard elaboraron documentos según los cuales Al Qaeda y las organizaciones extremistas islámicas estaban en condiciones de producir “ataques terroristas nucleares” en cualquier ciudad europea.

Las alertas y amenazas continuaron así como las detenciones de supuestos integrantes de “redes islámicas” en perpetuo complot para producir “atentados terroristas” denunciados o “desactivados en Londres o en Nueva York.

La nueva operación

La nueva operación, utilizando como instrumento el anuncio de quema de ejemplares del Corán, parece apuntar hacía dos objetivos claros: reactivar la “furia musulmana” en el mundo, y utilizarla como un efecto polarizante para generar consenso a potenciales operaciones militares contra Irán planificadas por el Pentágono y la plana mayor israelí.

En el mundo de la CIA y de los servicios aliados del “mundo occidental“, nada sucede por casualidad. El frente de “guerra contraterrorista” es parte indivisible de la estrategia para preparar las bases del consenso internacional a un ataque a Irán como parte del plan de “remodelación” de Medio Oriente que empezara con los halcones de la era Bush hijo.

Un ataque a Irán, en un contexto de decadencia hegemónica de EEUU, parecería, a simple vista, como improbable, falto de consenso internacional, y sin la aprobación masiva de la opinión pública norteamericana.

No obstante, está probado (así lo demostraron el 11-S, el 11-M, el 7-J) que la opinión pública, a favor de un ataque judeo-norteamericano a la nación islámica, puede ser fabricada en sólo horas por las grandes cadenas mediáticas internacionales.

Para un conjunto de expertos, la perspectiva del conflicto iraní combina dos escenarios fluctuantes y simultáneos: el “frente diplomático” y el “frente militar” que sobrevendrá inevitablemente si EEUU y las potencias aliadas no alcanzan una fórmula para presionar a Irán a abandonar su programa con las sanciones económicas en la ONU.

En este marco, los ejercicios militares de Irán, Siria e Israel, y la preparación de nuevas acciones contra Gaza y Libano,  son simultáneos a los movimientos y las “señales” militares en el Golfo -registradas por la prensa norteamericana- y son indicativos de que el eje Washington-Israel se apresta a dar un “desenlace militar” al dilatado conflicto con Irán, una pieza central en el plan del sionismo militar.

Las operaciones contra Hamás y Hezbolá, en Gaza y Líbano, son simultáneas y convergentes con el “frente diplomático” y el “frente antiterrorista” contra Irán y Siria, y van a tener un desenlace en el “frente militar una vez que la imposición de bloqueos y sanciones fracasen en todas sus líneas como está previsto en el Consejo de Seguridad de la ONU.

A nivel de “testeo“, las caricaturas de Mahoma demostraron (a través de las mediciones) como una explosión de “furia islámica con Irán como responsable y organizador, puede detonar en horas consenso masivo para un ataque militar a ese país entre la sociedad estadounidense.

Hasta ahora, el plan de las “alertas terroristas” (como el que está funcionando en Gran Bretaña para ligar a Irán con el “terrorismo“), parecería insuficiente para generar un consenso masivo para un ataque a Irán en EEUU, Europa y el resto del mundo.

No obstante, los expertos USA-israelíes saben que antes de las acciones militares contra  Irán  tienen que reforzar la estrategia de “preparación de terreno” con otro componente: la violencia islámica que demuestre a que grados puede llegar Irán en posesión de la bomba nuclear.

Este es el objetivo de base que busca la operación de provocación al mundo musulmán con la quema de ejemplares del Corán en el aniversario del 11-S.

Una nueva “furia musulmana” desatada en el mundo, galvanizaría (y reactualizaría) el apoyo a un ataque a Irán y a nuevas operaciones militares contra Gaza y Líbano, en EEUU y Europa.

En este escenario, hay que leer la operación lanzada con la quema del Corán.

Fuente: IAR Noticias

(*) Manuel Freytas es periodista, investigador, analista de estructuras del poder, especialista en inteligencia y comunicación estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados en la Web.

Seis años después, ¿Qué sabemos del 11-M?

Posted in 11 de marzo,atentados,censura y opresion,noticia por Gonzalo Fernandez en julio 19, 2010
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21 preguntas y respuestas sobre el atentado

Seis años después del peor día de la historia reciente de España sigue abierta gran cantidad de interrogantes alrededor del 11-M. Muchos ciudadanos quieren saber la verdad y el estado real de la cuestión a través de la bruma de la versión oficial. Si usted es de ellos, aquí están las respuestas.

Por Luis del Pino

1. ¿En qué estado se encuentran, oficialmente, las investigaciones del 11-M?

Se ha celebrado un primer juicio en la Audiencia Nacional, cuya sentencia fue posteriormente revisada por el Supremo. En teoría, las investigaciones siguen abiertas en la Audiencia Nacional, pero en la práctica no se está haciendo nada. De hecho, las solicitudes de investigación que las víctimas del atentado han presentado en la Audiencia Nacional han sido sistemáticamente ignoradas.

2. ¿Hay algún otro tipo de investigación abierta?

Sí. La Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, que agrupa a más de 600 víctimas de la masacre, presentó una querella contra el que fuera jefe de los Tedax, Juan Jesús Sánchez Manzano, y su jefa de laboratorio, acusándoles de manipulación de pruebas y falso testimonio. La querella fue aceptada por un juzgado ordinario y ambos mandos policiales se encuentran procesados por ese motivo. A través de esa vía, las víctimas del 11-M han podido conseguir que les entreguen, por ejemplo, los vídeos de la pericial de explosivos y solicitar otras diligencias.

3. ¿Cuántas personas han sido condenadas por el 11-M?

A lo largo de la instrucción del sumario, fueron detenidas 116 personas, pero sólo 29 fueron finalmente acusadas. En el juicio de la Audiencia Nacional, finalmente, sólo se condenó a 3 personas por su relación con el 11-M. Es decir, sólo tres personas tendrán que indemnizar a las víctimas del atentado. Esos tres condenados son los marroquíes Jamal Zougham y Otman El Gnaoui y el español Emilio Suárez Trashorras. A Jamal Zougham se lo condenó como autor material (es decir, por poner una de las bombas), mientras que a los otros dos se los condenó por participar en el suministro de la dinamita Goma2-ECO que, según la versión oficial, se utilizó para confeccionar las bombas.

4. ¿Tenemos pruebas sólidas de la participación de esos tres condenados en el 11-M?

No. A Jamal Zougham lo identificaron en los trenes hasta ocho testigos distintos. Si todos ellos hubieran dicho la verdad, ese marroquí tendría que haber estado a la vez en los cuatro trenes que explotaron el 11-M, cosa que es imposible. En consecuencia, el tribunal desestimó varios testimonios y se quedó con sólo tres, que presentan, de todos modos, contradicciones insalvables. Además, hemos sabido posteriormente que la Policía ocultó datos que demostraban que la noche anterior al atentado Jamal Zougham no estaba montando ninguna bomba, sino haciendo deporte en un gimnasio de la Plaza Elíptica.

En cuanto a los otros dos condenados, aumentan día a día las evidencias de que en la masacre no se utilizó Goma2-ECO, con lo cual las acusaciones contra ambos (basadas en que traficaban con Goma2-ECO) quedarían sin contenido.

5. ¿Entonces no sabemos quién puso las bombas?

No. Como estallaron doce artefactos explosivos, tuvo que haber al menos doce colocadores de bombas. La Audiencia Nacional dictaminó que los que colocaron las bombas fueron Jamal Zougham y los siete muertos de Leganés, lo que nos dejaría a falta de cuatro colocadores. Pero el Tribunal Supremo le enmendó la plana a la Audiencia Nacional, dictaminando que no se podía afirmar que los muertos de Leganés hubieran puesto ninguna bomba, con lo que la versión oficial se quedó con un único “autor material”. Para colmo, y como ya hemos visto, las pruebas existentes contra ese único autor material no tienen ninguna solidez.

6. ¿Se sabe qué explosivo estalló en los trenes?

No. La instrucción del sumario acabó sin que se hubieran aportado a la causa los informes originales de análisis de los explosivos. El juez Gómez Bermúdez ordenó realizar una nueva prueba pericial durante el juicio, pero esa prueba acabó en un auténtico fiasco. Recientemente, el periódico El Mundo y Veo7 han desvelado las pruebas videográficas de que los peritos designados por el Ministerio del Interior para la realización de esas pruebas mintieron durante el juicio.

7. ¿Cómo es posible que no se realizaran análisis adecuados del explosivo inmediatamente después del atentado?

Pues porque el 11-M, contraviniendo todos los protocolos (como ha quedado acreditado durante el propio juicio), las muestras recogidas por los Tedax no se enviaron al laboratorio de la Policía Científica. En lugar de ello, las muestras fueron analizadas por los propios Tedax en un laboratorio carente de medios técnicos adecuados. Para colmo, ni siquiera se aportaron al sumario esos análisis originales realizados por los Tedax.

8. ¿Y no se podrían realizar nuevos análisis con las muestras que en su día se recogieran?

Es que ni siquiera se han conservado (al menos oficialmente) las muestras recogidas. No se adjuntaron al sumario las actas de las muestras que se recogieron en cada foco de explosión y no se sabe qué sucedió con esas muestras. Y los propios trenes atacados fueron comenzados a desguazar 48 horas después de la masacre, en lugar de conservarlos como manda la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Desaparecieron toneladas de restos de los trenes. De alguno de los focos de explosión, los centenares de kilos de muestras recogidas quedaron reducidos a un único clavo, que fue lo que se aportó para la prueba pericial del juicio. De otros focos de explosión, ni siquiera quedó un clavo.

9. ¿Cómo es posible que se destruyeran los trenes?

No se sabe. Aunque no hace falta ser muy mal pensado para deducir que aquella destrucción fue deliberada.

10. ¿Quién dio la orden de destruir los trenes?

Tampoco se sabe. Nadie se atrevió a dejar constancia escrita de la orden de destrucción. Pero lo que sí existe es una orden del juez Del Olmo autorizando que se destruyeran todos los efectos no reclamados por las víctimas, efectos que hubieran permitido hacer ulteriores análisis. Aquellos efectos de las víctimas del 11-M fueron quemados en el vertedero de Valdemingómez.

11. ¿Los trenes se conservan en otros casos? Se conservan siempre, porque así lo marca la Ley. En el accidente del metro de Valencia, por ejemplo, el tren se conservó durante años bajo una lona, para que las compañías de seguros pudieran realizar cuantas peritaciones desearan.

12. Si se destruyeron los escenarios del crimen, ¿cómo se pudo realizar ninguna investigación?

Pues porque, al mismo tiempo que se destruían los trenes, comenzaron a aparecer pruebas fuera de los trenes (concretamente en dependencias policiales), lo que invita a sospechar que se produjo no sólo una destrucción deliberada de pruebas, sino una sustitución de las pruebas originales por otras.

13. ¿Con qué pruebas se construyó entonces la versión oficial?

Con los objetos encontrados en una furgoneta que apareció en Alcalá de Henares y con una mochila-bomba que apareció sin estallar 18 horas después de la masacre. La furgoneta de Alcalá fue inspeccionada en la mañana del 11-M por dos perros distintos, sin que detectaran ningún rastro de explosivo. Sin embargo, al ser llevada a dependencias policiales, apareció en la furgoneta un resto de dinamita Goma2-ECO. La mochila-bomba apareció también en dependencias policiales, concretamente en la comisaría de Puente de Vallecas. Es decir, las dos pruebas fundamentales del caso no aparecieron en los escenarios del crimen, sino en sendas comisarías, sin que exista ninguna evidencia de que procedían de los trenes o estaban relacionadas con lo que estalló en los trenes.

14. ¿Por qué sabemos que la furgoneta de Alcalá es una prueba falsa?

Pues porque el resto de dinamita que apareció dentro de ella al llevarla a comisaría no había sido detectado por los perros entrenados en detección de explosivos cuando la inspeccionaron horas antes. Y porque las investigaciones periodísticas han demostrado que se falsificó la hora oficial de entrada de esa furgoneta en el complejo policial de Canillas, de modo que la furgoneta estuvo una hora “desaparecida” a efectos oficiales, tiempo suficiente para colocar en su interior cualquier cosa.

15. ¿Por qué sabemos que la mochila-bomba de Vallecas es falsa?Por múltiples motivos. Entre otros:  (1) Porque no apareció en ningún tren, sino en una comisaría, sin que nadie la haya visto durante el trayecto desde las estaciones.(2) Porque se trata de una bomba que estaba preparada para no explotar, ya que tenía dos cables sueltos y utilizaba como iniciador un modelo de teléfono móvil que no daba ni la mitad de la corriente que necesita para estallar el modelo concreto de detonador utilizado. (3) Porque en esa mochila había clavos y tornillos como metralla, y en ninguna de las autopsias de las 193 víctimas mortales del 11-M aparecieron clavos ni tornillos, así que es imposible que los artefactos de los trenes fueran como la mochila de Vallecas.

16. ¿Entonces qué pruebas nos quedan de que la versión oficial es cierta?

Ninguna.

17. Si el 11-M no fue un atentado islamista, ¿cómo se explica que siete magrebíes se suicidaran en Leganés?

Es que no está demostrado que en Leganés se suicidara nadie. Para empezar, nadie hizo la autopsia a los cadáveres recogidos en Leganés, a pesar de que la Ley obliga a hacer esas autopsias. En segundo lugar, ni siquiera está clara la identidad de los cadáveres que aparecieron en ese piso. En tercer lugar, las investigaciones periodísticas han demostrado que alguien (no se sabe quién) se tomó muchas molestias en tratar de “demostrar” que en Leganés hubo un suicidio. Así, por ejemplo, alguien hizo una serie de supuestas “llamadas de despedida” de esos suicidas, pero uno de los teléfonos utilizados para hacer esas llamadas seguía operativo un mes después de estallar aquel piso. Asimismo, alguien elaboró un supuesto “testamento” de uno de esos “suicidas”, pero la firma de ese documento está burdamente falsificada.

18. ¿Pero no nos dijeron que los habitantes de ese piso entablaron un tiroteo con la Policía?

Sí, eso dijeron. La versión oficial afirma que los ocupantes de aquel piso dispararon con subfusiles a los policías que rodeaban el piso durante muchos minutos. Sin embargo, en el piso sólo se encontraron cinco casquillos de bala, ninguno de ellos de subfusil.

19. ¿Existe algún tipo de corroboración judicial a todas estas dudas sobre la masacre?

Sí. La propia Audiencia Nacional tuvo que eliminar otra de las pruebas fundamentales del caso (un coche de la marca Skoda Fabia que apareció en Alcalá de Henares tres meses después del atentado, cargado con más pruebas que apuntaban a los “islamistas”) después de que las investigaciones periodísticas de El Mundo y Libertad Digital pusieran de manifiesto que se trataba de una prueba falsificada.

Asimismo, después de que el comisario de los Tedax, Juan Jesús Sánchez Manzano, interpusiera una demanda contra varios periodistas del periódico El Mundo, un juzgado de Madrid dictaminó que las informaciones de este diario habían sido rigurosas y veraces. Finalmente, el propio hecho de que sólo 3 de los 116 detenidos por la masacre hayan sido condenados demuestra que la mayor parte de la instrucción del sumario (por no decir su totalidad) es un auténtico bluf.

20. Entonces, si no fue Al Qaeda, ¿fue ETA la que atentó el 11-M?

No existe tampoco ninguna prueba de que fuera ETA. Y, de hecho, existen otras alternativas mucho más verosímiles, como la de que el 11-M fuera una operación de servicios de inteligencia nacionales o extranjeros. Ni ETA ni Al Qaeda pudieron llevar a cabo las falsificaciones de pruebas que las investigaciones periodísticas han demostrado. Por ejemplo, ni ETA ni Al Qaeda depositaron en Alcalá de Henares el coche Skoda Fabia que apareció tres meses después del atentado. Tampoco ETA o Al Qaeda pudieron hacer aparecer pruebas falsas en dependencias policiales ni simular las falsas llamadas de despedida de los falsos suicidas de Leganés.

21. ¿Por qué ningún partido político hace nada porque se investigue la masacre?Ése es, precisamente, el indicio más sólido de que el 11-M no lo cometieron ni ETA, ni Al Qaeda. Si hubiera sido realmente un atentado de Al Qaeda, el PSOE no habría perdido ninguna oportunidad de restregarle el atentado al PP de manera continua a lo largo de estos seis años. Y si hubiera sido ETA, es el PP el que habría hecho lo posible por abanderar las investigaciones.

Sin embargo, ambos partidos han hecho todo lo posible por evitar que se hable del 11-M o se remueva el 11-M. Lo que apunta a que lo que se está intentando encubrir con la insostenible versión oficial es algo de mucho más calado que un simple atentado terrorista. 

Fuente: Libertad Digital