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Un peruano tuvo pruebas del tráfico de órganos en Kosovo, pero fue ignorado

Un antropólogo y jurista peruano José Pablo Baraybar afirma que tuvo testimonios del tráfico de órganos en Kosovo ya en 2002, pero sus pruebas de convertir esta información en una investigación se quedaron inútiles. Lo declaró en una entrevista para la revista Le Temps, citada por EFE.

Baraybar encabezó el programa de la Misión de Naciones Unidas en Kosovo de búsqueda de los desaparecidos y encontró bastantes datos para iniciar una instrucción, pero por algunas razones ella no fue comenzada.

El investigador peruano comenta que tuvo ocho testimonios de las acciones ilegales del transporte de presos serbios de Kosovo a Albania y las evidencias obtenidas en el sitio donde fueron llevados. Allí encontró huellas de sangre y bolsas con material médico. Baraybar presentó sus pruebas ante el Tribunal Internacional para la ex Yugoslavia, pero nunca recibió alguna respuesta del destino de los datos. Dijo que “no se sorprendería” con saber que la Corte podía destruir su información.

Es extraño que la ex fiscal del TPYI (Carla del Ponte) haya escrito un libro de éxito denunciando los hechos cuando podía haber abierto una investigación ella misma“, continúa. “Dirán que no tenían jurisdicción en Albania, pero si les hubiera interesado habrían sido más proactivos“.

La misma Carla del Ponte esta semana comentó, que no pudo organizar la investigación ya que el TPYI no tuvo jurisdicción para entrar en este asunto, “aunque las autoridades de Kosovo y de la República de Albania sí la tenían“.

El tema salió a la luz con el informe del Consejo de Europa, que acusa al primer ministro actual de Kosovo, Hashim Thaci, de ser líder de un grupo criminal y tener relación inmediata con el tráfico de drogas y órganos humanos. El autor del informe, el miembro de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, el suizo Dick Marty, empezó la pesquisa tras la publicación del libro de Carla del Ponte, donde ella denunció la posible implicación de los oficiales kosovares con los crímenes del tráfico de órganos.

El primer ministro Thaci, a su vez, rechazó las acusaciones y opinó que se trataba de las tentativas de “menoscabar la imagen de Kosovo, y también dañarle personalmente, y más expresamente dañar a la gente de Kosovo y al Estado de Kosovo“.

Fuente: Russia Today

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La UE investiga el caso del tráfico ilegal de órganos en Kosovo

Los fiscales europeos han presentado cargos a siete de los organizadores de una banda criminal que se ocupaba de sustracción de órganos ilegal en Kosovo, mientras que dos más tienen orden de búsqueda y captura, según informó el EULEX, la misión jurídica de la UE en la región.

Según se ha podido saber se les acusa del contrabando de personas, de actividad médica ilegal y además de abuso del poder. “Los cargos relacionados con los casos médicos actualmente están siendo estudiados por el Juzgado de Distrito de Prístina. Estamos esperando un análisis que los confirme“, comunicó Alexandra George, representante de la misión.

Los datos de esta red internacional formada principalmente por kosovares, fueron divulgados a finales de la semana pasada. Los investigadores que desarrollaron el asunto durante los últimos dos años, informaron de que el grupo criminal inducía a personas en otros países -Moldavia, Kazajistán, Rusia y Turquía- a entregar sus riñones para trasplantes a cambio de dinero y les llevaban a Kosovo, donde eran sometidos a cirugía.

A las víctimas les prometían hasta 20.000 dólares, pero los operados nunca recibieron las sumas acordadas, mientras que los receptores de los órganos pagaban entre 110.000 y 137.000 dólares por los trasplantes.

Se descubrió también que algunos de los criminales habían ocupado altos cargos en el Ministerio de Salud. El caso se ha considerado como el más serio de la historia de Kosovo tras autoproclamar su independencia en 2008.

El enclave criminal

Cabe precisar que no es el primer expediente sobre tráfico de órganos en la región. Las raíces de esta atrocidad se esconden en la guerra de los años 90 en los Balcanes, pero la situación empeoró aún más después del bombardeo de Serbia por parte de la OTAN en 1999: en aquel entonces, cerca de 300 prisioneros serbios fueron asesinados por el Ejército de Liberación de Kosovo con el objetivo de vender partes de su cuerpo.

En 1999, tras la firma del acuerdo técnico militar, las fuerzas de la OTAN prometieron garantizar la seguridad de la gente que vivía en Kosovo más allá de su origen étnico. Pero después de que las fuerzas serbias dejaran Kosovo, los secuestros aumentaron considerablemente“, indica Milorad Trifunovic, de la Federación de Personas Secuestradas en Kosovo.

Los órganos de muchos de los secuestrados fueron sustraídos en un lugar denominado ‘la casa amarilla‘, descubierto por Carla del Ponte, la ex fiscal del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia, que desvela estos acontecimientos en el libro ‘The Hunt: Me and the War Criminals‘. Lo escribió y publicó tras visitar el lugar de los hechos, pero no logró demostrar casi nada y sus acusaciones fueron rechazadas por las autoridades kosovares y albanesas.

Fuente: Russia Today