Gonzalo Anti New World Order


La evidencia muestra que el ataque terrorista de Noruega fue una bandera falsa

Kurt Nimmo

Antes de los acontecimientos en Noruega, el Departamento de Seguridad Nacional dio a conocer un video de propaganda que caracterizaba a estadounidenses blancos de clase media como  terroristas y  miembros de Al Qaeda blancos, un término diseñado  para combinar la imagen creada por la CIA del grupo terrorista islámico y los “extremistas de derecha” en los Estados Unidos.

El video de la DHS es parte de la campaña histérica del  gobierno “Ve algo, diga algo”  y que en su informe en 2009 que se filtró a los medios de comunicación, designa a los liberales y los defensores de designación de la Segunda Enmienda como terroristas y extremistas de derecha.

El presunto autor del atentado de Noruega  se describe como un extremista de derecha y  antiguo miembro de un partido político popular que se considera a sí mismo como un “partido del pueblo libertario“, con una ideología basada en el liberalismo clásico.

Anders Behring Breivik era a la vez  miembro del Partido del Progreso, de acuerdo con informes de prensa. Fue miembro desde 2004 hasta 2006 y en su partido de la juventud desde 1997 hasta el año 2007.

El Partido del Progreso se  identifica como una organización libertaria populista y su principal objetivo declarado es la reducción de  impuestos y la intervención del gobierno. El CFR dice que el Partido del Progreso y los partidos políticos similares en Suecia y Finlandia representan un movimiento Tea Party europeo en aumento. En los EEUU, el Tea Party se ha opuesto a los rescates de los banqueros por el gobierno y ha hecho un llamamiento para poner fin a la Reserva Federal.

La UE, el FMI y los banqueros internacionales están preocupados por el creciente populismo en Europa. “El aumento del populismo político en Europa, impulsado por la ira pública sobre el impacto de la crisis financiera, amenaza con hacer que la solución de los problemas de la zona euro como la deuda sea cada vez más difícil“,  reportó en Abril Reuters.

Millones de europeos se oponen a que asalten sus arcas para pagar la deuda ideada por los banqueros y convirtiendo un gran número de partidos políticos como el de Verdaderos Finlandeses (The True Finns).

El tablón principal de la campaña de Verdaderos Finlandeses es la oposición a la financiación de un plan de rescate para Portugal. En Abril, el grupo finlandés salió de una relativa oscuridad y se instaló en el centro de la atención política. Su repentina popularidad sorprendió al establishment europeo.

El ataque de falsa bandera de Noruega llega debido al crecimiento del populismo en Alemania, el mayor contribuidor de la deuda artificial en Europa .

Los políticos del establishment en Alemania han rechazado un segundo plan de rescate. “Lo hicimos una vez, y no podemos hacerlo por segunda vez, simplemente no podemos“, dijo Jochen Sanio, presidente del supervisor de mercados financieros aleman BaFin. Sanio dijo que si el gobierno asalta el tesoro alemán de nuevo los “contribuyentes nos colgarán a todos nosotros“.

La UE y la clase política europea están en deuda con los banqueros y sus “libre mercado” – así como la libertad de saquear una y otra vez – las políticas neoliberales han sacado todas las paradas en un esfuerzo por aplastar la resistencia a los rescates sin fin diseñada para romper economías locales y destruir la soberanía nacional.

No es un error que los medios corporativos estén comparando a Anders Behring Breivik y Timothy McVeigh. Horas después del ataque terrorista, la radio y televisión pública de Noruega NRK citando a Tore Bjorgo de la Escuela de Policía de Oslo,  dijo que el ataque se parecía a la explosión del edificio federal en Oklahoma City. El ataque de 1995 atribuido a Timothy McVeigh matando a 168 personas.

Bjorgo mencionó a los Diarios de Turner, la novela “anti-gobierno” escrita por William Pierce Lutero, el ex líder de la organización nacionalista blanco Alianza Nacional. La novela se presentó como evidencia durante el juicio de Timothy McVeigh, el chivo expiatorio puesto por agentes del gobierno para ser acusado del atentado.

El atentado de Oklahoma City fue un caso de bandera falsa usado para lanzar varios aspectos draconianos de la policía estatal en la década de 1990. Tras el ataque, el Congreso aprobó a instancias del entonces presidente Clinton una serie de propuestas de seguridad nacional que construyó la fundación y los antecedentes establecidos por la Ley Patriota en respuesta a los ataques del 11 de Septiembre de 2011.

Además de establecer una base para la llamada legislación antiterrorista, el atentado de Oklahoma City se utilizó para satanizar al movimiento patriota que se formó en respuesta al ataque del gobierno a la Rama de los Davidianos en Waco el 19 de Abril de 1993.

Los ataques de bandera falsa seguido por campañas de propaganda intensa es uno de los varios métodos utilizados por el gobierno para neutralizar la oposición política.

Breivik es, obviamente, un chivo expiatorio de una operación Gladio para destruir a la oposición política que está en contra de los banqueros. Operación Gladio fue una “estrategia de tensión“, ideada por la elite que empleaba el terrorismo – el asesinato y los atentados – para desacreditar a los opositores políticos en Europa. Fue puesta en marcha por la CIA, en parte, con ex-miembros de la policía secreta de Mussolini.

En los próximos días, podemos esperar más acontecimientos de bandera falsa. Estos serán utilizados por los medios corporativos para presentar a los opositores de la estafa bancaria como terroristas asesinos de niños. Para la élite global, los asesionatos en masa culpando de ellos a los opositores políticos es un instrumento legítimo en su plan para acabar con la economía nacional e instalar un gobierno mundial totalitario y un sistema bancario de corte neofeudal.

Fuente 1: Infowars

Fuente 2: Chemtrail Sevilla

Fuente 3: Movimiento Anti NWO

EEUU quiere almacenar datos de los pasajeros europeos durante 15 años

Los datos personales de millones de pasajeros que vuelan entre EEUU y Europa, incluidos números de teléfono, direcciones y datos de la tarjeta de crédito, podrían ser almacenados hasta 15 años por el Departamento de Seguridad Nacional de EEUU, según el borrador de un acuerdo alcanzado entre Washington y Bruselas.

El borrador, al que ha tenido acceso el diario ‘The Guardian‘, abre una vía para que los datos facilitados a las compañías aéreas en el check-in puedan ser analizados por EEUU en nombre de la lucha contra el terrorismo, la delincuencia y la inmigración ilegal.

La Administración estadounidense quiere exigir a las compañías aéreas la relación de pasajeros 96 horas antes del despegue, al objeto de cotejar dichos datos en sus listas de terroristmo e inmigración.

El acuerdo reconoce que habrá ocasiones en las que los pasajeros sufrirán retrasos o no podrán volar al identificados por error como una amenaza, por lo que les ofrece el derecho a pedir una revisión judicial en la corte federal de EEUU.

El texto también detalla el procedimiento a seguir en caso de pérdida de datos ofrecidos por adelantado o su divulgación no autorizada, al tiempo que incluye disposiciones según las cuales ciertos “datos personales sensibles” -origen étnico, opiniones políticas y detalles relacionados con la salud o vida sexual- pueden utilizarse en circunstancias excepcionales en las que la vida de una persona pueda estar en peligro.

Tres veces más que en Europa

Es probable que el periodo de almacenamiento de la información provoque polémica, ya que es tres veces más del contemplado por la Unión Europea en su protocolo PNR (passenger name record o registro de nombres de pasajeros), que cubre los vuelos hacia, desde y dentro de Europa. Un período de cinco años y medio ha sido negociado en un acuerdo similar con Australia.

Esta misma semana Alemania y Francia han expresado su preocupación sobre el acuerdo y la necesidad de la medida. Gran Bretaña ya ha anunciado su intención de optar al protocolo PNR, en el que la Secretaria de Estado del Ministerio del Interior y ministra de Igualdad, Theresa May, ha jugado un papel determinante. A su vez, se espera que Reino Unido se adhiera al acuerdo con EEUU este verano.

Damian Green, ministro del Interior, ha subrayado en relación a la eficacia del PNR: “Al utilizar un sistema automatizado y poder interrogar con inteligencia, somos capaces de filtrar datos de forma rápida, revelar patrones y establecer vínculos que de otra manera no se ven fácilmente“. El borrador del acuerdo no hace mención explícita del rastreo de perfiles, sino que habla de “procesamiento y análisis de los datos del PNR”.

El Senado de EEUU aprobó la semana pasada una resolución en la que afirmaba que “simplemente no podía aceptar” ninguna merma en el intercambio de datos por parte de los ministros europeos, y lo describió como “una parte importante de nuestra defensa contra el terrorismo“. Los senadores subrayaron que “la identificación de posibles amenazas antes de entrada en nuestro país” era una herramienta importante de las agencias de seguridad.

Requisitos de confidencialidad

El Parlamento Europeo, que tendría que aprobar el texto, ha exigido no obstante una prueba de que el acuerdo PNR es necesario, al tiempo que ha especificado que en ningún caso se utilizará para la extracción de datos o perfiles.

Un acuerdo provisional para el intercambio de datos de pasajeros entre la UE y EEUU permanece en vigor desde 2007, pero ha sido objeto de un intenso debate en todo el continente a propósito de las libertades civiles. En ese sentido, el borrador parece atender a las reclamaciones estadounidenses.

Una filtración procedente de los asesores legales del Consejo de la UE también pone de manifiesto que el régimen PNR es desproporcionado y no acorde con los requisitos de confidencialidad en el marco de los derechos humanos. El tribunal constitucional alemán ha dictaminado que seis meses es el período máximo de retención de datos personales para el sector de las telecomunicaciones.

El acuerdo EEUU-UE trata de acabar con algunas preocupaciones acerca de la privacidad, ya que propone “enmascarar” o “despersonalizar” la identidad de los viajeros en el Departamento de Seguridad Nacional transcurridos seis meses. Los datos serán transferidos a una base de datos inactiva después de cinco años, donde se mantendrían otros 10. El texto, no obstante, permite a los funcionarios ‘recuperar’ la identidad de un sujeto en cualquier momento y en relación con una operación legal.

Otros vuelos internacionales

Por lo demás, el acuerdo no sólo abarcará los vuelos transatlánticos. También parece plantear la posibilidad de que las compañías aéreas tengan que proporcionar los detalles del PNR a Washington para otros vuelos internacionales y permite que los datos de pasajeros se distribuyan a otras agencias de países ajenos a la Unión y EEUU.

Jan Philip Albrecht, del Partido Verde alemán y miembro del comité de libertades civiles del Parlamento Europeo de las libertades, ha señalado que el acuerdo en su forma actual debe ser rechazado. “El acuerdo PNR previsto con los EEUU viola los principios constitucionales fundamentales de los Estados europeos. Los europeos deben tener derecho a la protección de sus derechos fundamentales cuando se trata de cooperación con otros países como EEUU y Australia“.

Retener información personal durante cinco o incluso más años es una gran violación de los principios de protección de datos. La recopilación masiva y análisis de datos del PNR previstas en los nuevos acuerdos no se puede justificar en vista de sentencias judiciales recientes“, ha añadido.

Según Albrecht, “las poco transparentes prácticas con perfiles en EEUU están en clara contradicción con las demandas del Parlamento Europeo. En esta forma, el Parlamento tiene que rechazar la propuesta“.

Los datos que se recogerán incluyen 19 epígrafes diferentes relacionados con cada pasajero, incluyendo sus datos de facturación, número de contacto, los nombres de aquellos que viajan con equipaje y la cantidad de bultos que portan, así como su itinerario.

Las compañías aéreas están obligadas a facilitar estos detalles con hasta 96 horas de anticipación, frente a las 72 horas que contempla el vigente acuerdo provisional.

Fuente: El Mundo