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Los científicos inventan aparato que ayuda a combatir la depresión

Posted in noticia,psiquiatria,salud,tecnologia por Gonzalo Fernandez en agosto 28, 2011
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Rostov del Don (Rusia), 25 de Agosto, RIA Novosti – Un aparato que  estimula diferentes partes del cerebro y combate la depresión y una serie de enfermedades siquiátricas, inventaron los científicos del Instituto de neuro cibernética de la Universidad Federal del Sur de Rusia, informa a RIA Novosti  el director del laboratorio neurobiológico Dmitri Medvédev.  

La máquina funciona a través de impactos magnéticos sobre diferentes áreas del cerebro y puede ser usada en tratamientos de migrañas, el Mal de Parkinson, y desórdenes depresivos.

Los estudios demoraron 15 años.  En el mundo hay un solo análogo de este aparato, en Finlandia, pero a diferencia del ruso, su costo es unas 40 veces mayor,   y está destinado  más para los  investigadores   que para hacer tratamientos a nivel del público general.

De todas maneras, es difícil predecir cuándo entrará en el mercado ya que para producirlo en serie se necesitan varias pruebas y ciertos permisos médicos. El  laboratorio está haciendo pruebas con voluntarios y se espera que el éxito no está muy lejos.

Fuente: RIA Novosti

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Las grasas me deprimen

Por Laura Tardón

Mejor frutos secos que pasteles. No sólo por cuestiones cardiovasculares, sino por salud mental. El consumo de grasas saturadas y trans, presentes sobre todo en los productos industrializados y la comida rápida, incrementa el riesgo de sufrir depresión. “En comparación con las personas que no las ingieren, sus probabilidades se incrementan en un 42%”, revela un estudio publicado en la revista científica ‘PloS One’.

Nuestro objetivo era analizar el rol de las distintas grasas en el desarrollo de la depresión. Apenas hay literatura científica al respecto“, expone a ELMUNDO.es Miguel Ángel Martínez-González, director de la investigación, realizada por las universidades de Navarra y Las Palmas de Gran Canaria. Al contrario que las trans, añade, “descubrimos que el aceite de oliva y las grasas poliinsaturadas (abundantes en el pescado) protegen contra las enfermedades mentales y están asociadas con un menor riesgo de depresión“.

Estos resultados podrían explicar por qué hay mayor incidencia de depresión en el norte que en el sur de Europa. Según el Martínez-González, también catedrático de Salud de Medicina Preventiva en la Universidad de Navarra, “en países como España y Grecia, consumimos más legumbres y, lo que es más decisivo, usamos mucho el aceite de oliva. En Holanda, Noruega, Dinamarca, etc., se consumen más lácteos (grasas saturadas), mucho pan untado con margarina (con trans) y bollería industrial“.

En los últimos años se ha incrementado este problema de salud mental y, de forma paralela, parece que también empezamos a sustituir las verduras y el pescado por productos industriales como bollería y comida rápida. “Nuestro patrón de dieta es cada vez más americano. Incorporamos más grasas trans“, remarca el especialista.

Los resultados confirman esta asociación. Después de examinar la dieta diaria y el estilo de vida de 12.059 personas durante una media de seis años, y teniendo en cuenta la posible influencia de otros factores, “observamos que un 30% las depresiones serían atribuibles a un alto consumo de grasa perjudicial“, concluyen los científicos españoles.

Actualmente, la depresión afecta a unos 150 millones de personas en el mundo. Como recuerda Miguel Ángel Martínez-González, “se trata de la primera causa de pérdida de años de vida sana en los países desarrollados (por años de incapacitación e incluso suicidios), por lo que las acciones preventivas son fundamentales“. Y dadas las conclusiones del artículo, la dieta podría ser una gran apuesta para el abordaje de este problema de salud pública.

Dieta y pérdida de memoria

De la misma manera que el tipo de alimentación influye en las probabilidades de sufrir enfermedades cardiovasculares, también lo hace en el desarrollo de depresiones y en el deterioro cognitivo. En este sentido, otro estudio, publicado esta semana en la revista ‘Neurology y realizado en el Instituto Francés de Investigación para la Salud (INSERM), confirma la asociación entre el síndrome metabólico y la pérdida de memoria en las personas a partir de los 65 años. Es decir, aquellos que tienen hipertensión, obesidad y diabetes tienen un 20% más de riesgo de presentar deterioro en dicha función mental.

Al final, somos lo que comemos y está demostrado, tal y como indica Miguel Ángel Martínez-González, que “la dieta mediterránea reduce las probabilidades padecer diabetes, hipertensión y obesidad“, y por lo tanto, del deterioro cognitivo que pudieran producir estas afecciones.

Lo ideal sería, concluye el investigador español, “que los fabricantes de alimentos quitasen las grasas perjudiciales o al menos informasen de este contenido en el etiquetado. Tendría que estar legislado“.

Fuente: El Mundo

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Un estudio cuestiona la utilidad de los modernos antidepresivos

Por María Valerio

Madrid, 27 de Febrero de 2008 – Se calcula que una de cada seis personas sufrirá depresión a lo largo de su vida. Para los casos más graves, el tratamiento indicado suele combinar la psicoterapia con el uso de fármacos antidepresivos. Un estudio ha puesto a prueba los más modernos tratamientos de este tipo, los llamados de última generación (el más famoso de ellos, Prozac), y ha descubierto que su efecto no mejora el que logra una simple pastilla inocua de placebo.

Para poder extraer sus conclusiones libres de posibles prejuicios, un equipo de investigadores de la Universidad de Hull (en el Reino Unido) seleccionó tanto trabajos que se habían publicado en revistas médicas como aquellos que no (que suelen ser los que tienen peores resultados y a menudo no llegan a ver la luz). Para ello solicitaron a la Agencia Estadounidense del Medicamento (la FDA), todos los estudios recibidos entre 1987 y 1999 sobre seis antidepresivos diferentes; un trámite obligatorio durante el proceso previo a la autorización de un fármaco.

El resultado de su investigación (un meta-análisis de 47 trabajos en el que también han colaborado centros de EEUU y Canadá) acaba de darse a conocer en las páginas de la revista Plos Medicine y sus conclusiones han sido muy cuestionadas por varios psiquiatras españoles consultados por elmundo.es.

Finalmente, el equipo del doctor Irving Kirsch, centró su análisis en cuatro de los modernos inhibidores de la recaptación de la serotonina (SSRIs, según sus siglas anglosajonas): fluoxetina, más conocida por su nombre comercial, Prozac; venlafaxina; paroxetina (Seroxat, Paxil) y la nefazodona (que se comercializa bajo los nombres de Dutonin, Menfazona o Rulivan; aunque es el único de los cuatro que no está a la venta en España). Los otros dos medicamentos inicialmente estudiados (sertralina y citalopram) fueron excluidos del análisis final porque fue imposible obtener todos los datos.

Sólo en pacientes muy deprimidos

Cuando analizaron conjuntamente todos los estudios, tanto los que habían visto la luz como los que no, los ensayos revelaron que el beneficio de los antidepresivos no era superior al de la pastilla de placebo en los pacientes con depresión moderada. Únicamente aquellos que más gravemente puntuaban en la escala depresiva se beneficiaban moderadamente del tratamiento.

Sin embargo, según los autores, esta diferencia favorable al tratamiento detectada en este subgrupo principalmente se debió a que estos pacientes, más gravemente afectados por la depresión, respondían peor al placebo que los otros grupos. Es decir, la respuesta al fármaco era similar, pero con las depresiones más graves el placebo tenía poca o ninguna utilidad.

Aunque la causa directa de una depresión no está del todo clara, sí se sabe que en los sujetos deprimidos existe una alteración de algunos neurotransmisores cerebrales que regulan el estado de ánimo. Y aunque se supone que el uso de antidepresivos permite reorganizar este equilibro químico, hace tiempo que diversas polémicas rodean a este tipo de medicamentos. De hecho, en 2004, la propia FDA decidió incluir una advertencia en su prospecto alertando de que estos tratamientos podían incrementar el riesgo de ideas o comportamientos suicidas entre jóvenes y adolescentes.

Aunque los pacientes experimentan cierta mejoría con los antidepresivos“, explica el doctor Kirsch, “también mejoran cuando toman una sustancia inocua y la diferencia (entre uno y otro) no es significativa“. A su juicio, estos resultados demuestran que estas personas también podrían experimentar mejorías sin ningún tratamiento farmacológico. Y añade, “con estos datos en la mano hay pocas razones para prescribir la nueva generación de antidepresivos excepto a los pacientes más gravemente deprimidos en los que otros tratamientos alternativos no hayan sido eficaces“.

Las compañías farmacéuticas fabricantes de estos medicamentos han respondido al estudio asegurando que existen toda otra serie de datos y de trabajo que han demostrado la utilidad de los antidepresivos. “Desde su descubrimiento en 1972, la fluoxetina es uno de los medicamentos más estudiados del mundo“, ha asegurado Eli Lilly respecto a su ‘superventasProzac, una píldora que se calcula que toman cerca de 40 millones de personas en todo el mundo.

“Una información alarmante y equivocada”

Por su parte, el doctor Jerónimo Saiz Ruiz, jefe del Servicio de Psiquiatría, Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid (que actualmente se encuentra en Nueva York), asegura que la información es “alarmante y equivocada“. Se trata, recuerda, “de un metaanálisis que ha jugado con los números“, cuyos resultados “no sorprenderán a ningún psiquiatra“.

Según este especialista, “nadie tiene dudas de que estos fármacos son buenos y eficaces y son tan útiles que se han prescrito muchísimo y los pacientes perciben claramente sus beneficios“. De hecho, subraya, su espectro de acción va mucho más allá de la depresión, y son más utilizados, por ejemplo, para tratar trastornos de ansiedad, fobias, estrés postraumático… Prozac, añade, no es la indicación más habitual “para un paciente con depresión melancólica (la de síntomas más intensos), ya que en estas personas seguimos empleando los medicamentos más antiguos“.

También Francisco Montañés, psiquiatra de la Fundación Hospital Alcorcón (Madrid), defiende que la experiencia clínica demuestra que “sin estos fármacos muchos pacientes con depresión no mejorarían nunca“.

Montañés subraya que los datos de los ensayos que se remiten para obtener la autorización de un medicamento “suelen realizarse con pacientes muy seleccionados, poco graves, por lo que es normal que las diferencias frente a placebo sean menores de lo que luego vemos realmente con la población general“. En su opinión, este modo de “triturar los datos” es “un disparate” y no permite “extraer ninguna conclusión seria“. Por eso además insiste en que ningún paciente interrumpa la medicación por su cuenta.

Sin embargo, Manuel Franco, Jefe de Psiquiatría del Complejo Hospitalario de Zamora, lo considera un artículo interesante que debe llevar a una reflexión, “aunque sin duda polémico“.

Básicamente parece mostrar que en depresiones leves el uso de antidepresivos no muestra tanta utilidad como en las graves y aconseja para esos casos el empleo de otras medidas terapeúticas como las intervenciones psicoterapéuticas y de apoyo que también pueden resultar beneficiosas“.

De hecho, subraya este especialista, cada vez son más los partidarios del tratamiento de la depresión en fases, “evitando iniciar los tratamientos con el consumo de antidepresivos; sin embargo, hay que tener también en cuenta que los pacientes que participan en ensayos clínicos no son representativos de la población general, con lo que todo ello debe llevarnos a reflexión y a ser cautos en la valoración de los resultados o efectos espectaculares que a veces se atribuyen a determinados fármcos“, concluye. Una idea en la que coincide Alfonso Chinchilla, que actualmente ostenta el cargo de Jefe de Psiquiatría del Hospital Ramón y Cajal: “Lo más importante es contar con un diagnóstico adecuado y hoy en día es cierto que hay demasiada psicologización de la sociedad“.

Fuente: El Mundo