Gonzalo Anti New World Order


Pequeño Albert: El niño conejillo de indias

El pequeño Albert

En 1920 John B. Watson uno de los psicólogos más importantes del siglo XX, llevó a cabo un experimento un tanto cruel para demostrar sus teorías acerca del condicionamiento de la reacción del miedo. Este experimento se convirtió en uno de los más importantes de la psicología durante el siglo XX por sus descubrimientos, y también uno de los más polémicos, en este caso por la «cobaya» que utilizó, un niño de sano, «little Albert«, de tan sólo 9 meses.

Watson pretendía llevar el condicionamiento clásico más allá de lo que lo había hecho Pavlov, así que decidió en vez de experimentar con perros hacerlo con humanos. La idea que algo como las respuestas emocionales podía ser condicionado era algo muy nuevo que tenía implicaciones incluso en la antropología, donde generó la idea que la cultura era aprendida y no innata en una raza específica.

Como objeto de sus experimentos, escogieron al pequeño Albert B. del que poco se sabe, a parte de que era hijo de una nodriza (ama de leche) en el Hogar Harriet Lane para niños inválidos. Antes de empezar el experimento, el Pequeño Albert se comprobó que no presentaba ningún miedo hacia entre otras cosas los ratones blancos, conejos, un perro. Aunque ya mostraba miedo ante los ruidos fuertes.

Watson y su colega Rosalie Rayner, con la que acabaría casándose, no empezaron a condicionar el miedo en el Pequeño Albert hasta unos dos meses después de empezados los experimentos, cuando el niño ya tenía 11 meses de edad. El experimento consistía en colocar a Albert en un colchón en el medio de una habitación. Un ratón de laboratorio blanco era colocado cerca de Albert para que el jugara con él. En ese momento, el niño no mostraba ningún miedo hacia la rata, sino que como otros niños pequeños lo que intentaba era tocarla, mientras ella se movía a su alrededor.

Para intentar condicionar el miedo en AlbertWatson y Rayner, empezaron a hacer chocar un martillo contra una plancha metálica cada vez que Albert tocaba el ratón, haciendo un ruido estruendoso. De manera nada sorprendente Albert lloraba y mostraba signos de temor al oír el ruido. Después de repetir varias veces la misma prueba, se procedió a mostrar a Albert la rata sola, pero esta vez al contrario que cuando empezó el experimento, el bebé mostraba signos de angustia, lloraba, se giraba hacia el otro lado e intentaba moverse huyendo de ella.

Aparentemente, el bebé había asociado la rata blanca con el ruido. Lo que inicialmente era un estimulo neutral, la rata, se había convertido en un estimulo condicionado, que producía el mismo miedo y la misma respuesta emocional que el otro estímulo asociado. Sin embargo lo que fue aún mas problemático es que el Albert generalizó la asociación. De manera que cuando Watson introdujo un conejo (no blanco) en la habitación 17 días después del experimento original, Albert volvió a angustiarse lo mismo ocurría ante la presencia de un perro peludo, o incluso si Watson cubría su cara con una máscara de Papa Noél, con barba blanca.

Albert abandonó el hospital, y los experimentos con él no pudieron continuar. Watson afirma que pretendía desensibilizar al bebé y eliminar sus reacciones de temor, aunque Rayner y Watson conocían con un mes de antelación que Albert abandonaría el hospital por lo cual muy probablemente no podrían llevar a cabo la desensibilización. Lo cuál es visto entre los detractores de Watson como una muestra de despreocupación hacia el niño.

Watson había ideado varios métodos. Uno de ellos se basaba en la confrontación del niño con los estímulos que provocaban las respuestas de miedo, de manera que el niño al llegar a habituarse al estímulo condicionado llegara a «perderle el miedo«. Otro método se basaría en la «recondicionamiento» del niño, mediante la estimulación de zonas erógenas del niño o dándole algún tipo de golosinas al mismo tiempo que se mostraba objetos que producían el miedo. La última técnica consistiría en crear actividades constructivas alrededor de el objeto que provocaba los temores.

En 1924, una discípula de WatsonMary Cover Jones, pudo aplicar una de estas técnicas para ayudar a un niño de 3 años llamado PeterPeter presentaba un miedo similar al de Albert hacia los conejos blancos, pero mediante la asociación de un estímulo positivo (comida) con el conejo el niño empezó a tolerar la presencia del conejo e incluso llegó a tocarlo.

En 1979 Ben Harris, presentó una visión más crítica del trabajo de Watson y Rayner, en ella afirmaba que los efectos del experimento fueron descritos de una manera exagerada, y no se puede concluir que Albert llegara a sufrir un fobia a los ratones. La alteración de la historia, según Harris, se habría llevado a cabo en muchos libros que explican el experimento que estarían plagados de imprecisiones. Estas imprecisiones maximizarían el alcance de los posteriores miedos condicionados en Albert así como el número de objetos que podrían inducir esos miedos. Otros habrían aceptado el resultado del estudio porque les servía para confirmar sus propias teorías. Sin embargo Harris admite que el estudio fue importante porque provocó más estudios en el área, pero creen que los resultados de Watson y Rayner si bien son interesantes son poco interpretables.

Aunque parece ser que en su tiempo los aspectos éticos del experimento generaron escasa preocupación, hoy en día, un experimento similar sería considerado como «no-ético«, en particular porque la madre de Albert no fue informada y ni mucho menos se tenía su consentimiento informado. Y en general porque cualquier experimento para ser considerado ético debe poner por encima de la ciencia del bienestar de los participantes.

Por otra parte Albert, no fue desensibilizado por lo que según algunos, podría haber sufrido traumas psicológicos de por vida como resultado de los experimentos, otros por el contrario no le dan tanta importancia a las fobias que pudiera haber adquirido, si es que adquirió alguna. Aunque nunca lo sabremos porque nunca más se supo de él.

Watson es considerado hoy en día el padre del Conductivismo, teoría que se centra e la conducta observable del ser humano y las relaciones entre estímulo y respuestas, más que en el estado mental interno. Su fe en las técnicas de modificación de la conducta le llevó a afimar una de sus frase más famosas:

«Dadme una docena de niños sanos, bien formados, para que los eduque, y yo me comprometo a elegir uno de ellos al azar y adiestrarlo para que se convierta en un especialista de cualquier tipo que yo pueda escoger -médico, abogado, artista, hombre de negocios e incluso mendigo o ladrón- prescindiendo de su talento, inclinaciones, tendencias, aptitudes, vocaciones y raza de sus antepasados».

Fuente 1: Foro Cualquiera

Fuente 2: Ciudad PC

Un huerto en el espacio

Por Teresa Guerrero

Los astronautas del futuro tendrán que ser capaces de cultivar alimentos frescos a bordo cuando se embarquen en misiones de muy larga duración. Uno de los principales objetivos de la carrera espacial es llegar a explorar otros planetas, para lo que será necesario emprender viajes que podrían durar varios años.

Mientras tanto, los científicos ensayan en la Estación Espacial Internacional (ISS) cómo producir estos alimentos. El astronauta Paolo Nespoli comenzará a mediados de Febrero un nuevo experimento para cultivar plantas, según explica la Agencia Espacial Europea (ESA).

Un grupo de estudiantes de entre 12 y 14 años participarán desde la Tierra llevando a cabo sus propios experimentos. El proyecto se llama ‘un invernadero en el Espacio‘ y ha sido desarrollado por el Directorado de Vuelos Tripulados de la ESA.

Un experimento de 10 semanas

El invernadero, que ha sido especialmente diseñado para esta misión, será instalado en el laboratorio Columbus de la ISS.

Alberga varios ejemplares de una planta llamada ArabidopsisArabidopsis thaliana‘, que serán regados y cuidados por la tripulación durante las 10 semanas que durará el experimento. En este periodo, Nespoli observará el ciclo de vida de una planta con flor. Las fotos y los vídeos se colgarán en la página web de la misión MagISStra.

Los experimentos llevados a cabo en los últimos años muestran que algunas plantas, como los Líquenes, son capaces de sobrevivir a la radiación espacial. Durante el experimento Expose-E, que comenzó en 2008, los astronautas colocaron cientos de muestras biológicas y bioquímicas en el exterior del laboratorio Columbus de la ISS. Algunas de las muestras permanecieron expuestas al vacío espacial. Otras fueran colocadas en un ambiente que simulaban las condiciones de la atmósfera marciana.

Entorno hostil

Los astronautas comprobaron que la especie de LiquenXanthoria elegans‘ no sólo sobrevivía al vacío, a la radiación y a las extremas temperaturas sino que prosperaba en este ambiente tan hostil.

El pasado mes de Mayo, ocho contenedores con semillas de ‘Arabidopsis thaliana’, partieron rumbo a la ISS con el objetivo de investigar cómo crecen las plantas en ausencia de gravedad y los procesos moleculares que lo regulan. Un equipo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) participaron en el experimento.

Llegar a construir invernaderos en condiciones tan inhóspitas como se dan en la Luna, Marte y otros planetas será un paso muy importante en la carrera espacial. Sin embargo, estos experimentos también tendrán numerosas aplicaciones en la Tierra. Por ejemplo, los astronautas de la ISS han llevado a cabo investigaciones con semillas de Jatropha curcas, una planta tropical que podría ser útil para producir nuevos biocombustibles.

Fuente: El Mundo