Gonzalo Anti New World Order


Quién se hizo rico tras los atentados

Algunas empresas salieron beneficiadas con millonarios contratos.

Empresas farmacéuticas y de biotecnología

Tras los ataques, el gobierno de EEUU ordenó 40 millones de dosis de vacunas contra la viruela por valor de $343 millones en previsión de una posible ofensiva bioterrorista. El contrato se firmó con una empresa británica llamada Acambis, que poco tiempo antes había reconocido pérdidas de $8 millones.

Compañías petroleras

Todas las grandes compañías petroleras experimentaron un gran crecimiento económico tras los ataques terroristas y las invasiones de Irak y Afganistán. La revista Business Week informó que los beneficios de estas compañías en el año 2003 alcanzaron las cifras más altas en 31 años. La petrolera Exxon, por ejemplo, vio incrementados sus ingresos de $4.7 billones$17.2 billones solamente en un año.

Empresas armamentistas

El departamento de Defensa estadounidense contribuyó a engrosar las arcas de las empresas fabricantes de armas durante el periodo posterior a los ataques terroristas. Los beneficios de las cinco principales empresas de este tipo creció de $43.5 billones en 2001 a $66.4 billones en 2003.

Compañías de seguros

A pesar de que se vieron obligadas a realizar un gran desembolso tras los ataques para las víctimas y los negocios afectados, también vieron como sus ventas se dispararon en los meses y años siguientes ante el temor de la gente de que algo así se pudiese repetir. AIG, una de las compañías más grandes, vio por ejemplo como sus ventas pasaron de arrojar $40,600 millones en el año 2000 a $69,900 millones
en 2003.

Ventas de banderas

La cifra de beneficios por venta de banderas en 2001 se calcula en $51.7 millones, el número más alto de la historia. Eso sí, $34.8 millones proceden solo de las banderas encargadas a China. En la semana posterior a los ataques, Annin & Co., uno de los principales fabricantes de banderas del país, con sede en Nueva Jersey, anunció que había confeccionado más de 50,000, cifra 10 veces superior a la habitual.

Películas

La película “World Trade Center“, rodada por Oliver Stone cinco años después de los ataques y protagonizada por Nicolas Cage, recaudó $162 millones en todo el mundo. Y “United 93“, película que versaba sobre el vuelo secuestrado que se estrello en Pennsylvania, recaudó $31 millones en Estados Unidos, más del doble de lo que costó rodarla.

Donaciones

Se calcula que la población norteamericana donó alrededor de $2.7 billones a distintas ONGs en beneficio de las víctimas del 11 de Septiembre.

Larry Silverstein y su empresa

Recibieron más de $4.5 billones por parte de las aseguradoras por la destrucción de sus edificios a raíz de los ataques terroristas.

Fuente: ImpreMedia

EEUU acogerá un festival de cine de versiones no oficiales de las causas del 11-S

Pasados 10 años tras la tragedia del 11 de Septiembre, las ciudades estadounidenses de Oakland y San Francisco acogerán un festival de cine cuyo contenido serán investigaciones independientes sobre la tragedia que no apoyen la versión oficial.

La representante del grupo activista Northern California 9/11 Truth Alliance (Alianza de la Verdad del 11-S de California del Norte) Carol Brouillet comentó que su grupo organiza estos festivales anualmente desde 2004.

Su principal objetivo, afirma, es evidenciar la disparidad entre la versión oficial y los eventos reales. Sin embargo, Brouillet añade que entre los autores de las películas, como también entre los integrantes de su grupo, no existe ninguna unanimidad en lo referente a los atentados ya que es una cuestión muy compleja y nadie tiene toda la información.

La activista también expresó sus propias ideas: considera que el Gobierno federal estaba al tanto de lo que podía suceder y no previno los atentados para justificar los cambios en la política tanto extranjera como interna.

Sobre esta cuestión, una reciente encuesta evidenció que un 15% de los estadounidenses considera que el Gobierno del país está en algún modo implicado en los acontecimientos de aquel 11 de Septiembre.

Fuente: Russia Today

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Las secuelas del 11-S una década después

Bomberos durante la retirada de escombros del Wall Trade Centre. | Reuters

Diez años después de los ataques terroristas del 11 de septiembre (11-S), la revista ‘The Lancet’ publica un especial con los estudios más importantes realizados hasta la fecha sobre su impacto en la salud de los supervivientes.

Según constatan, las personas que participaron en el rescate de las víctimas continúan sufriendo problemas de salud a nivel físico y mental. De hecho, una de las investigaciones afirma que entre los bomberos que trabajaron en la ‘zona cero’ se registra un aumento de casos de cáncer. “Tienen un 19% más de riesgo de desarrollarlo que aquellos que no trabajaron durante esos días“.

Tal y como indica David Prezant, principal autor del análisis y jefe de servicios médicos del departamento de Bomberos de Nueva York (FDNY), si la incidencia de esta enfermedad “era significativamente menor” que en el resto de la población, tras el 11-S la tasa se ha igualado, sobre todo en tumores de estómago, colon, próstata, tiroides, páncreas, hígado y melanomas. Así lo aseguran los expertos después de siete años de estudio y basándose en el análisis de los historiales de 11.000 bomberos y oficiales del cuerpo implicados antes y después de los atentados.

Estas conclusiones contradicen las del Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional de Estados Unidos (NIOSH), que el pasado mes de Julio determinaba que no existen pruebas suficientes para incluir el cáncer en la lista de enfermedades relacionadas con los atentados y que dan derecho a una compensación por el tratamiento.

Como explican los autores del artículo de la revista británica, “la asociación entre la exposición al polvo tras la caída de las Torres Gemelas y el cáncer es convincente desde el punto de vista biológico, ya que algunos contaminantes de esta nube, tales como las dioxinas, son conocidos por ser agentes carcinógenos. Podrían ser causa directa del tumor y, también, producir infecciones microbiales, enfermedades autoinmunes y alteraciones inflamatorias que, según los estudios, son factores de cáncer“.

Trastornos mentales

Dicha inhalación de tóxicos es la principal responsable del aumento de problemas respiratorios como el asma y la sinusitis y, otros, como el reflujo gastroesofágico, según los autores de otro informe difundido por ‘The Lancet’ y realizado en la Escuela de Medicina Mount Sinai (EEUU). Más de una de cada cinco personas estudiadas (que habían participado en las tareas de rescate) padecía varias de estas condiciones y trastornos mentales como depresión, pánico y estrés postraumático.

Una dato reseñable, comenta en un editorial adjunto James Feeney, del Hospital Saint Francis (EEUU), es que “a pesar del incremento del riesgo de enfermedades respiratorias y cardiovasculares, no se observa un aumento de la mortalidad asociada a los atentados” y así también lo afirma otro de los trabajos divulgados en la misma revista.

Una de las investigaciones de esta publicación permite reflexionar sobre las repercusiones que tienen, en general, los ataques terroristas en la salud pública. Por ejemplo, los soldados que regresan de Iraq y de Afganistán. Comparado con los que acudieron a la guerra del Golfo, relata James Feeney, “tienen mayor prevalencia de estrés postraumático, adición al alcohol u otras sustancias, suicidio y comportamientos agresivos con los demás“.

Dadas las consecuencias, la gravedad y el alcance, los expertos de las investigaciones recién publicadas, coinciden en subrayar la importancia y la necesidad de realizar un seguimiento y facilitar el tratamiento más adecuado.

Teniendo en cuenta que estas enfermedades pueden persistir durante tanto tiempo, “deberíamos hacer todo lo que esté en nuestra mano para cuidar a estos héroes“, asegura Philip Landrigan, uno de los investigadores del Mount Sinai.

Fuente: El Mundo

Abbas exige convocar reunión de urgencia del Consejo de Seguridad de la ONU para poner fin a ataques israelíes

Mahmud Abbas.

Gaza, 20 de Agosto, RIA Novosti – El presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas, exigió hoy convocar una reunión de urgencia del Consejo de Seguridad de la ONU para detener los ataques israelíes contra la Franja de Gaza, informó la agencia WAFA.

El presidente Mahmud Abbas ordenó al representante de Palestina ante las Naciones Unidas pedir la convocatoria urgente del Consejo de Seguridad de la ONU para poner término a los ataques israelíes y a la escalada de tensiones en la Franja de Gaza que causaron decenas de víctimas“, dijo a la agencia el miembro del Comité Ejecutivo de la Organización para la Liberación de Palestina, Saib Arikat.

Desde el pasado jueves la aviación de Israel sometió a bombardeos distintas regiones del enclave palestino en los que murieros al menos 15 personas y más de 40 resultaron heridas.

Fuente: RIA Novosti

Agricultores orgánicos demandan a Monsanto

29 de Julio de 2011 – Cerca de 300.000 agricultores orgánicos están entablando una demanda en contra de la gigante corporación Monsanto, que en años recientes ha aplastado a granjas orgánicas de costa a costa.

Unas 270.000 granjas orgánicas presentaron una demanda el 30 de Marzo en un intento para mantener orgánica una porción del suministro mundial de alimentos. Los demandantes en el caso son miembros de cerca de 60 granjas familiares, negocios de semillas y organizaciones orgánicas agrícolas.

Dirigido por los cultivadores de semillas orgánicas y la Asociación de Comercio, la demanda arremete contra Monsanto para mantener su semilla de canola Genuity® Roundup Ready® fuera de sus granjas. Agricultores orgánicos afirman que el maíz, algodón, remolacha y otros cultivos suyos han sido contaminados por la semilla de Monsanto, y a pesar de que la contaminación ha sido muy natural y no deseada, Monsanto ha demandado a cientos de agricultores por infringir sus patentes por “casualmente” utilizar su producto.

No solo los agricultores orgánicos están tratando de mantener las cosas -orgánicas- pero ahora muchos de ellos están siendo forzados a tirar la toalla mientras Monsanto desafortunadamente continúa una exitosa guerra sobre la competencia demandando a productores independientes que dirigen granjas orgánicas. En años recientes, Monsanto ha adquirido más de 20 de los grandes productores y vendedores de semillas en el país, y The Street informa que ellos han adoptado una política mientras que sus clientes se ven obligados a usar sus semillas de bioingeniería -y comprarlas cada año –  porque no quieren ser incluidos en listas negras para siempre.

La Comisión de Bolsa y Valores lanzó una investigación a los “programas de incentivos a los clientes” deMonsanto el año pasado, y el Departamento de Justicia ha estado investigando la posible violación en relación con las listas negras de clientes desde 2009.

Mientras Monsanto compra a competidores y demanda a otros, las ganancias del año pasado aumentaron un 77%, unos 680 millones de dólares.

La Juez Federal estadounidense Naomi Buchwald estará supervisando el caso de la Asociación de Comercio y Productores Orgánicos de Semillas, y colaboradores de Monsanto en una corte de Manhattan.

Dan Ravicher, director ejecutivo de la Fundación Pública de Patentes (PUBPAT por sus siglas en inglés), afirmó en un comunicado que el caso se reduce a “si Monsanto tiene el derecho de demandar a los agricultores orgánicos por violación de patentes si la semilla transgénica o pollen de Monsanto deberían caer en sus propiedades“.

Parece bastante perverso que un agricultor orgánico contaminado por semillas transgénicas podría ser acusado de violación de patentes, pero Monsanto ha hecho tales acusaciones anteriormente y es notorio por haber demandado a centenares de agricultores por violación de patente, por lo que tuvimos que actuar para proteger los intereses de nuestros clientes“.

PUBPAT ha presentado una demanda en nombre de los 270.000 demandantes. La fundación funciona como una organización de servicio legal sin fines de lucro que está afiliada a la Escuela de Derecho Benjamín N. Cardozo.

(*) Para el Correo del Orinoco

Fuente: Aporrea.org

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La evidencia muestra que el ataque terrorista de Noruega fue una bandera falsa

Kurt Nimmo

Antes de los acontecimientos en Noruega, el Departamento de Seguridad Nacional dio a conocer un video de propaganda que caracterizaba a estadounidenses blancos de clase media como  terroristas y  miembros de Al Qaeda blancos, un término diseñado  para combinar la imagen creada por la CIA del grupo terrorista islámico y los “extremistas de derecha” en los Estados Unidos.

El video de la DHS es parte de la campaña histérica del  gobierno “Ve algo, diga algo”  y que en su informe en 2009 que se filtró a los medios de comunicación, designa a los liberales y los defensores de designación de la Segunda Enmienda como terroristas y extremistas de derecha.

El presunto autor del atentado de Noruega  se describe como un extremista de derecha y  antiguo miembro de un partido político popular que se considera a sí mismo como un “partido del pueblo libertario“, con una ideología basada en el liberalismo clásico.

Anders Behring Breivik era a la vez  miembro del Partido del Progreso, de acuerdo con informes de prensa. Fue miembro desde 2004 hasta 2006 y en su partido de la juventud desde 1997 hasta el año 2007.

El Partido del Progreso se  identifica como una organización libertaria populista y su principal objetivo declarado es la reducción de  impuestos y la intervención del gobierno. El CFR dice que el Partido del Progreso y los partidos políticos similares en Suecia y Finlandia representan un movimiento Tea Party europeo en aumento. En los EEUU, el Tea Party se ha opuesto a los rescates de los banqueros por el gobierno y ha hecho un llamamiento para poner fin a la Reserva Federal.

La UE, el FMI y los banqueros internacionales están preocupados por el creciente populismo en Europa. “El aumento del populismo político en Europa, impulsado por la ira pública sobre el impacto de la crisis financiera, amenaza con hacer que la solución de los problemas de la zona euro como la deuda sea cada vez más difícil“,  reportó en Abril Reuters.

Millones de europeos se oponen a que asalten sus arcas para pagar la deuda ideada por los banqueros y convirtiendo un gran número de partidos políticos como el de Verdaderos Finlandeses (The True Finns).

El tablón principal de la campaña de Verdaderos Finlandeses es la oposición a la financiación de un plan de rescate para Portugal. En Abril, el grupo finlandés salió de una relativa oscuridad y se instaló en el centro de la atención política. Su repentina popularidad sorprendió al establishment europeo.

El ataque de falsa bandera de Noruega llega debido al crecimiento del populismo en Alemania, el mayor contribuidor de la deuda artificial en Europa .

Los políticos del establishment en Alemania han rechazado un segundo plan de rescate. “Lo hicimos una vez, y no podemos hacerlo por segunda vez, simplemente no podemos“, dijo Jochen Sanio, presidente del supervisor de mercados financieros aleman BaFin. Sanio dijo que si el gobierno asalta el tesoro alemán de nuevo los “contribuyentes nos colgarán a todos nosotros“.

La UE y la clase política europea están en deuda con los banqueros y sus “libre mercado” – así como la libertad de saquear una y otra vez – las políticas neoliberales han sacado todas las paradas en un esfuerzo por aplastar la resistencia a los rescates sin fin diseñada para romper economías locales y destruir la soberanía nacional.

No es un error que los medios corporativos estén comparando a Anders Behring Breivik y Timothy McVeigh. Horas después del ataque terrorista, la radio y televisión pública de Noruega NRK citando a Tore Bjorgo de la Escuela de Policía de Oslo,  dijo que el ataque se parecía a la explosión del edificio federal en Oklahoma City. El ataque de 1995 atribuido a Timothy McVeigh matando a 168 personas.

Bjorgo mencionó a los Diarios de Turner, la novela “anti-gobierno” escrita por William Pierce Lutero, el ex líder de la organización nacionalista blanco Alianza Nacional. La novela se presentó como evidencia durante el juicio de Timothy McVeigh, el chivo expiatorio puesto por agentes del gobierno para ser acusado del atentado.

El atentado de Oklahoma City fue un caso de bandera falsa usado para lanzar varios aspectos draconianos de la policía estatal en la década de 1990. Tras el ataque, el Congreso aprobó a instancias del entonces presidente Clinton una serie de propuestas de seguridad nacional que construyó la fundación y los antecedentes establecidos por la Ley Patriota en respuesta a los ataques del 11 de Septiembre de 2011.

Además de establecer una base para la llamada legislación antiterrorista, el atentado de Oklahoma City se utilizó para satanizar al movimiento patriota que se formó en respuesta al ataque del gobierno a la Rama de los Davidianos en Waco el 19 de Abril de 1993.

Los ataques de bandera falsa seguido por campañas de propaganda intensa es uno de los varios métodos utilizados por el gobierno para neutralizar la oposición política.

Breivik es, obviamente, un chivo expiatorio de una operación Gladio para destruir a la oposición política que está en contra de los banqueros. Operación Gladio fue una “estrategia de tensión“, ideada por la elite que empleaba el terrorismo – el asesinato y los atentados – para desacreditar a los opositores políticos en Europa. Fue puesta en marcha por la CIA, en parte, con ex-miembros de la policía secreta de Mussolini.

En los próximos días, podemos esperar más acontecimientos de bandera falsa. Estos serán utilizados por los medios corporativos para presentar a los opositores de la estafa bancaria como terroristas asesinos de niños. Para la élite global, los asesionatos en masa culpando de ellos a los opositores políticos es un instrumento legítimo en su plan para acabar con la economía nacional e instalar un gobierno mundial totalitario y un sistema bancario de corte neofeudal.

Fuente 1: Infowars

Fuente 2: Chemtrail Sevilla

Fuente 3: Movimiento Anti NWO

Protección en el ambiente QBN

Nota: Primero consultar este artículo para mayor comprensión.

Tanto las primeras máscaras antigas como los más novedosos equipo de protección surgieron debido a la necesidad de mantener en las tropas su voluntad de lucha.

Junto con el empleo de las primeras armas QBN, nacieron aquellos equipos especiales destinados a contrarrestar sus efectos letales, con el fin de mantener en las tropas, la aptitud operacional para el cumplimiento de las misiones.

Los primeros sistemas de protección no fueron demasiado efectivos y contaban con diseños muy precarios (1). Sin embargo, a medida que avanzaban los tipos de agresivos, como también las técnicas de lanzamiento y su empleo, crecía aun más la necesidad de brindar protección a las fuerzas que eran víctimas de dichos ataques.

Durante el desarrollo de la Primera Guerra Mundial (1914 – 1918), la utilización de los sistemas de armas QBN no estaba prohibida. Por el contrario, su uso respondía a avances novedosos de los ejércitos más desarrollados. En esa etapa, la utilización de agentes de guerra químicos fue tan importante, que en poco tiempo fueron lanzados agresivos capaces, no solamente de producir bajas entre el personal por su penetración a través de las vías respiratorias, sino que también lo hacían por medio del contacto del agresivo con la piel.

Al inicio de aquella guerra, la aparición de la máscara de protección bastó, pues, para anular los efectos de los primeros agresivos sofocantes -también llamados asfixiantes- tales como el cloro, fosgeno y el disfosgeno. Pero la llegada del gas mostaza, agente químico que causaba bajas en el personal por las serias heridas en la piel -piénsese que penetraba fácilmente la ropa de combate común de las tropas- hizo necesario el uso de trajes especiales para evitar tal contaminación.

Al respecto, cabe consignar, que además del gas mostaza -y pese a que en el año 1925 el empleo de agentes químicos y toxinas fue prohibido por la Convención de Ginebra-, surgieron los agentes químicos llamados nerviosos o neurotóxicos. Los primeros agentes de este tipo fueron desarrollados en Alemania, a fines de la década del 30 -el gas sarín, somán y tabún-. Más tarde, en la década del 50 -según se cree, en los EEUU– se desarrollaron los agentes VX. Al igual que los mostazas, estos agentes actúan penetrando la piel, pero con la diferencia que lo hacen en forma más rápida y letal.

La consecuencia de estos desarrollos, produjo la modificación sustantiva de los conceptos de protección mantenidos hasta aquellos años.

La protección individual

El desarrollo de la protección tuvo, en general, algunas contradicciones, las cuales apuntaban al siguiente interrogante: “¿Para qué realizar enormes esfuerzos e inversiones en equipos de protección para las fuerzas si el uso de Armas QBN está prohibido en numerosos tratados y convenios internacionales?” Sin embargo, y aunque era en las distintas respuestas donde se concretaban dichas contradicciones, bastaba analizar la gravedad del uso de tales armas QBN, en los últimos conflictos, para reconocer la necesidad de ampliar la correspondiente protección. En consecuencia, las grandes potencias no hicieron esperar tales acciones, y apoyados por la tecnología actual desarrollaron sofisticados sistemas de protección frente a una amenaza real e inevitable.

Desde las antiguas máscaras de protección, pasando luego por los primeros trajes de protección -uniformes de combate impregnados con sustancias espesas que no permitían la penetración de los agresivos- actualmente, y después de pasadas varias décadas, se han obtenido sistemas de protección individual que brindan cierto comfort y un altísimo porcentaje de seguridad frente a la contaminación, cuyas características pasaremos a describir.

Los equipos componentes

El Equipo de Protección Individual (EPI) está compuesto por una serie de elementos, capaces de detener la contaminación producida por los sistemas de Armas QBN. De esta manera, evita que la misma dañe, a través de las vías respiratorias, digestivas o cutáneas, al personal expuesto. Además, cuenta con compuestos para realizar una descontaminación de urgencia, y es apto para realizar un tratamiento de primeros auxilios, en caso de que el personal sea afectado por agentes químicos nerviosos.

Los elementos que componen el EPI son:

Tiene como función principal proteger al individuo de los agresivos, impidiendo que ingresen a través de ojos, nariz y boca.

Posee tres partes constitutivas:

-Facial: está confeccionado en goma butílica, cuenta con oculares de policarbonato, hebillas y cintas de sujeción, además de un dispositivo que permite beber agua.

-Filtro: está compuesto, en su interior, por carbón activado. Es apto para retener agentes químicos y biológicos (menos virus), y partículas alta y beta.

-Bolsa de porta máscara: permite el transporte de la máscara y accesorios.

Trajes de protección

Están compuestos por chaquetilla y pantalón. Poseen dos tipos de tela: la exterior de Rip-Stop y la Interior de lámina de carbón activado, que posee excelentes propiedades absorbentes. El material del traje posee propiedades ignífugas. Repele el aceite y el agua, y puede someterse hasta seis veces a procedimientos de descontaminación, mediante el empleo de vapor seco.

Cubrebotas

Son compuestos de goma butílica, que se utilizan sobre las botas de combate, y que pueden luego ser descontaminados.

Guantes

Al igual que los cubrebotas, están compuestos de goma butílica. El espesor puede variar de acuerdo con las actividades del personal. En su interior, están forrados con algodón, para que este elemento absorba la humedad de las manos y evite que los guantes de goma se adhieran a la piel.

Papeles detectores

Son utilizados para identificar agentes químicos del tipo nerviosos o vesicantes, en estado Iíquido. Actúan cuando el químico reacciona con el compuesto del papel, ocasionando un cambio de color. En forma predeterminada, cada color representa un agente químico. En general, son adosados al traje de protección y brindan alerta en caso de que aparezca un ambiente químico.

Antídotos autoinyectores

Posee dos inyecciones que deben ser aplicadas por el personal, en caso de ser afectados por agentes nerviosos. Una contiene Atropina -que acelera los impulsos cardíacos- y la otra posee Pralidoxime -que sirve para restituir las funciones del sistema nervioso-.

Kit de descontaminación

Son sustancias utilizadas para inhibir agentes vesicantes o nerviosos, presentes en la piel o en el equipamiento individual. Pueden presentarse en forma de gasas, manoplas o polvos.

Tabletas de pretratamiento

Están compuestas por pastillas de Piridostigmine, que deben ser ingeridas con anterioridad -horas o días- a un posible ataque químico. Ayudan a inhibir los efectos sobre el sistema nervioso, junto al autoinyector.

Dosímetro

Es un instrumento que permite la acumulación de radiación que el personal recibe dentro de un ambiente nuclear.

Protección para cada agresivo

Para cada agente QBN, se debe disponer de una protección particular, hecho que bastará para neutralizar la contaminación, impidiendo que produzca un efecto nocivo.

Medidas de protección para el cumplimiento de la misión (MPCM)

Cabe destacar, por su importancia funcional, que el empleo del EPI produce disminución en la eficacia del personal (trastornos en recepción y transmisión de órdenes, campo visual acotado, respiración forzada, etc) originando además, un consecuente cansancio en los integrantes de las tropas en combate.

Las MPCM –conocidas también como MOPP (siglas en inglés que significan Mision Oriented Protective Postures) – representan una solución que determina la protección apropiada, de acuerdo con los niveles de peligro en ambiente QBN.

En efecto, con el uso de este sistema, el personal está protegido para dar cumplimiento a las órdenes impartidas, con el menor riesgo posible.

Las MPCM son brindadas por los comandos superiores, quienes, además, son los responsables de seleccionar el tipo de MPCM. Esta selección responde a distintas informaciones, como por ejemplo:

1. Capacidad y tipo de sistema de armas del enemigo.

2. Forma de uso de las armas QBN.

3. Áreas en las cuales serán empleadas.

4. Detalles sobre el terreno y las condiciones meteorológicas.

5. Informes basados en los reconocimientos QBN.

La protección colectiva

Está constituida por aquellos sistemas especiales, que brindan protección a un número determinado de personal.

Básicamente, se encuentran destinadas a funciones de sanidad, comunicaciones, puestos comandos y refugios.

Existen cuatro tipos de estos sistemas o equipo especiales:

Máscaras de ventilación

El sistema provee aire filtrado a las máscaras de las tripulaciones de aviones o vehículos de combate. Aunque el personal deba continuar con el EPI colocado, dichas máscaras facilitan la respiración, disminuyen la transpiración y extienden las capacidades del EPI. Su principal desventaja consiste en que no protege el interior del vehículo de contaminación.

Sistemas de sobrepresión

Está representado por todos aquellos recintos cerrados con disposición de presión positiva y purificación de aire, a través de filtros de alta eficacia.

Cuenta con sistemas especiales de entrada que previenen la contaminación del interior de la estructura.

Existen tipos de estructuras fijas o móviles, y pueden ser usadas temporalmente como áreas de descanso para las tropas.

Sistemas híbridos

Proporcionan protección al personal que se halla en vehículos de combate o en refugios.

El sistema híbrido combina la sobrepresión con máscaras de ventilación dentro del lugar con la opción de utilizar solamente sobrepresión, máscaras de ventilación o ambas al mismo tiempo.

Sistemas totales

Estos sistemas agregan al híbrido un control de temperatura ambiente, con lo cual el personal que opera en condiciones de extremo calor siente un consecuente alivio, ya que dispone en el interior de un sistema de aire acondicionado.

Conclusiones

Como ha podido observarse, en los últimos años han surgido avances importantes en materia de protección QBN. Ello ha ocurrido, casi exclusivamente, con la finalidad de que las tropas sean capaces de resistir a un ataque QBN y con el propósito de retener aquellas zonas contaminadas del terreno que se suponen de dominio vital.

1. Una fuerza bien entrenada e instruida constituirá, siempre, un blanco poco rentable para el empleo de estos sistemas de armas.

2. Resultará necesario un adecuado equipamiento de las fuerzas, como también el profundo conocimiento sobre los aspectos QBN. Téngase en cuenta que ambos aspectos constituyen, juntos, los dos pilares fundamentales sobre los cuales se sustenta este tipo de protección.

3. El empleo de los sistemas de armas QBN no está solo restringido al campo de combate; en muchos casos, estas armas forman parte de acciones de sabotaje y de terrorismo.

4. Actualmente, no existe escenario en el mundo que descarte la acción de algún tipo de armas de destrucción masiva. Esto implica, principalmente para aquellas fuerzas participantes en misiones de la ONU, la responsabilidad de los conocimientos pertinentes y de la preparación necesaria, relacionados ambos con el empleo de los equipos de protección individual.

(1) La primera protección utilizada ante el primer ataque de gases en Ypres, fue un pañuelo o trapo de algodón embebido en orina humana, que mitigaba en parte los efectos de los mismos.

Fuente 1: DEYSEG

Fuente 2: 1984

Toxicología bélica

Fuente 1: Toxicología bélica

Fuente 2: 1984

Artículo relacionado:

115 mentiras sobre los atentados del 11 de Septiembre

Posted in 11 de septiembre,atentados,historia,nuevo orden mundial por Gonzalo Fernandez en julio 17, 2011
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Por David Ray Griffin

Sigue sin haber una versión oficial sobre los atentados del 11 de Septiembre de 2001. No se ha abierto investigación judicial alguna sobre los propios atentados ni la menor investigación parlamentaria. No hay más que una versión gubernamental recogida en un informe presentado por una comisión presidencial. El profesor David Ray Griffin, autor de una obra de referencia en la que estudia ese informe, encontró en ese texto 115 mentiras aquí enumeradas.

Red Voltaire – 4 de Noviembre de 2006

Derrumbe del edificio n°7 del World Trade Center Este edificio no fue impactado por ningún avión y su derrumbe presenta las características de una demolición controlada. (cf. video). La comisión investigadora ni siquiera abordó el tema.
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Para cada mentira nos referiremos a los análisis que hace el profesor David Ray Griffin en su obra Omisiones y manipulaciones de la Comisión Investigadora. Las cifras que aparecen entre paréntesis se refieren a las páginas de la edición original estadounidense de ese libro.

1. Omisión de la prueba de que por lo menos 6 de los supuestos secuestradores aéreos (entre ellos Waled al-Shehri, acusado por la Comisión de haber apuñaleado a una azafata del vuelo UA11 antes del choque del avión contra la torre norte del World Trade Center) están vivos actualmente (19-20).

2. Omisión de pruebas sobre Mohamed Atta (como su pronunciada inclinación por la bebida, por la carne de puerco y las exhibiciones eróticas privadas o lap dances) que contradicen las afirmaciones de la Comisión de que Atta se había convertido en un fanático religioso (20-21).

3. Confusión voluntariamente creada alrededor de las pruebas que demuestran que Hani Hanjur era tan mal piloto que nunca hubiera sido capaz de lograr estrellar un avión de pasajeros contra el Pentágono (21-22).

4. Omisión del hecho que las listas de pasajeros (flight manifests) que se hicieron públicas no contenían ningún nombre árabe (23).

5. Omisión del hecho que nunca, ni antes ni después del 11 de Septiembre, se ha visto que un incendio haya provocado el desplome total de un edificio con estructura de acero (25).

6. Omisión del hecho que los incendios de las Torres Gemelas no fueron ni extremadamente extensos ni especialmente intensos y que ni siquiera duraron mucho tiempo comparados con otros incendios ocurridos en rascacielos (con estructuras) similares sin que estos últimos se desplomaran (25-26).

«Omissions et manipulations de la commission d’enquête sur le 11 septembre» (Omisiones y manipulaciones de la Comisión investigadora) es el libro del profesor estadounidense D. Ray Griffin, en version francesa y disponible en la librería electrónica de la Red Voltaire.

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7. Omisión del hecho que, dada la hipótesis que el incendio provocó los derrumbes, la torre sur, que fue golpeada después que la torre norte y afectada por un incendio de menor intensidad, no debería haber sido la primera en desplomarse (26).

8. Omisión del hecho que el edificio n°7 del World Trade Center (contra el cual no se estrelló ningún avión y que sólo sufrió pequeños incendios muy localizados) también se desplomó, hecho sobre el cual la Agencia Federal para el Manejo de Situaciones de Emergencia (FEMA) confesó que no podía ofrecer ninguna explicación (26).

9. Omisión del hecho que el derrumbe de las Torres Gemelas (y el del edificio n°7) presenta al menos 10 características de haber sido producto de una demolición controlada (26-27).

10. Afirmación según la cual el núcleo de la estructura de cada una de las Torres Gemelas era «un pozo de acero vacío», afirmación que niega la presencia de 47 columnas de acero macizo que eran en realidad el centro de cada torre. Según la teoría del «apilamiento de pisos» (the «pancake theory») que explica los derrumbes, varias decenas de metros de esas columnas de acero macizo debieran haber quedado en pie (27-28).

11. Omisión de la declaración de Larry Silverstein [el propietario del WTC], declaración según la cual el propio Silverstein en coordinación con los bomberos decidió «demoler» –en lenguaje técnico (to «pull»)– el edificio n°7 (28).

12. Omisión del hecho que el acero de los edificios del WTC fue rápidamente recogido del lugar de los hechos y enviado al extranjero por vía marítima ANTES de que pudiera ser analizado en busca de huellas de explosivos (30).

13. Omisión del hecho que el edificio n°7 había sido evacuado antes de su derrumbe, lo implica que la razón que se dio oficialmente para acelerar lo más posible la recogida del acero [en aquel lugar] (porque podía haber sobrevivientes bajo los escombros) no tenía ningún sentido en el caso de este edificio (30).

14. Omisión de la declaración del alcalde R. Giuliani quien dijo que se le advirtió de antemano que el WTC iba a derrumbarse (30-31).

15. Omisión del hecho que Marvin Bush, hermano del presidente estadounidense, y su primo Wirt Walker III eran los directores de la compañía encargada de garantizar la seguridad del WTC (31-32).

16. Omisión del hecho que el ala oeste del Pentágono, [la misma que fue impactada el 11 de Septiembre], era precisamente, por diversas razones, la que menos posibilidades tenía de ser blanco de los terroristas de al-Qaeda (33-34).

17. Omisión de toda discusión tendiente a determinar si los daños que sufrió el Pentágono correspondían realmente con los daños que podría haber provocado el impacto de un Boeing 757 desplazándose a varios cientos de kilómetros por hora (34).

18. Omisión del hecho que existen fotos que demuestran que la fachada del ala oeste no se derrumbó hasta 30 minutos después del impacto y que el orificio de entrada es demasiado pequeño para el diámetro de un Boeing 757 (34).

19. Omisión de todo testimonio contradictorio sobre la presencia o la ausencia de pedazos visibles de un Boeing 757, ya sea dentro o fuera del Pentágono (34-36).

20. Ausencia total de discusión tendiente a determinar si el Pentágono disponía de un sistema de defensa antimisiles capaz de derribar un avión de pasajeros, aún cuando la Comisión sugirió que los terroristas de al-Qaeda decidieron no atacar una central nuclear precisamente porque pensaron que esta dispondría de ese tipo de defensa (36).

21. Omisión del hecho que las imágenes provenientes de diferentes cámaras (incluyendo las de la gasolinera que se encuentra frente al Pentágono, confiscadas por el FBI inmediatamente después del impacto) podrían ayudar a determinar qué fue realmente lo que impactó el Pentágono (37-38).

22. Omisión de la alusión del secretario de Defensa D. Rumsfeld a «un misil [utilizado] para golpear [el Pentágono]» (39).

23. Aprobación aparente de la respuesta, totalmente insatisfactoria, a la pregunta tendiente a saber por qué los agentes del Servicio Secreto permitieron que el presidente Bush permaneciera en la escuela de Sarasota cuando, según la versión oficial, deberían haber pensado que un avión secuestrado podía tener esa misma escuela como blanco (41-44).

24. Fracaso en explicar por qué el Servicio Secreto no pidió una escolta de aviones de caza para [el avión presidencial] Air Force One (43-46).

25. Afirmaciones según las cuales en el momento en que el cortejo presidencial llegó a la escuela [de Sarasota], ninguno de los asistentes sabía que varios aviones habían sido secuestrados (47-48).

26. Omisión del informe según el cual el secretario de Justicia John Ashcroft había recibido una advertencia para que dejara de viajar en líneas aéreas comerciales antes del 11 de Septiembre (50).

27. Omisión de la afirmación de David Schippers de que, basándose en informaciones provenientes de agentes del FBI sobre posibles ataques en el sur de Manhattan, él había tratado infructuosamente de transmitir dicha información al secretario de Justicia John Ashcroft durante las 6 semanas anteriores al 11 de Septiembre (51).

28. Omisión de toda mención sobre el hecho que agentes del FBI afirmaron tener conocimiento de los blancos y fechas de los ataques [terroristas] mucho antes de los hechos (51-52).

29. Afirmación, mediante una refutación circular que da la cuestión por resuelta, de que el desacostumbrado volumen de compras de acciones en baja antes del 11 de Septiembre no implica que los compradores supieran de antemano que los ataques iban a producirse (52-57).

30. Omisión de los informes según los cuales el alcalde [de San Francisco] Willie Brown y ciertos responsables del Pentágono fueron advertidos de que no debían tomar el avión del 11 de Septiembre (57).

31. Omisión del informe según el cual Osama ben Laden, que ya en aquel entonces era el criminal más buscado por Estados Unidos, fue atendido en Julio de 2001 por un doctor estadounidense en el hospital estadounidense de Dubai y que recibió allí la visita de un agente local de la CIA (59).

32. Omisión de los artículos que sugieren que, después del 11 de Septiembre, el ejército estadounidense permitió deliberadamente la fuga de Osama ben Laden (60).

33. Omisión de informes, entre ellos el que reportaba la visita del jefe de los servicios de inteligencia de Arabia Saudita a Osama ben Laden en el hospital de Dubai, que entran en contradicción con la versión oficial de que la familia de Ben Laden y su país han renegado de este (60-61).

34. Omisión del resumen de Gerald Posner sobre el testimonio de Abu Zubaydah, según el cual tres miembros de la familia real saudita (que murieron los tres misteriosamente con sólo 8 días de intervalo) estaban financiando a al-Qaeda y conocían de antemano la realización de los ataques del 11 de Septiembre (61-65).

35. Desmentido de la Comisión sobre el descubrimiento de una prueba del financiamiento de los sauditas a al-Qaeda (65-68).

36. Desmentido de la Comisión sobre el descubrimiento de una prueba que demuestra que dinero perteneciente a la esposa del príncipe Bandar, la princesa Haifa, fue entregado a agentes de al-Qaeda (69-70).

37. Desmentido, que simplemente ignoró la diferencia existente entre vuelos privados y vuelos comerciales, sobre el hecho que el vuelo privado en el que varios sauditas viajaron el 13 de Septiembre desde Tampa hasta Lexington violó los reglamentos sobre el espacio aéreo establecidos en aquella fecha (71-76).

38. Desmentido sobre la autorización extendida a varios sauditas para que salieran del territorio de Estados Unidos poco después del 11 de Septiembre sin que esas personas fuesen sometidas a una investigación apropiada (76-82).

39. Omisión de la prueba que demuestra que el príncipe Bandar obtuvo una autorización especial de la Casa Blanca para los vuelos de los sauditas (82-86).

40. Omisión de la afirmación de Coleen Rowley según la cual responsables del Cuartel General del FBI habían visto el memo de Phoenix del agente Kenneth Williams (89-90).

41. Omisión del hecho que el agente del FBI en Chicago Robert Wright afirma que el Cuartel General del FBI cerró su investigación sobre una célula terrorista y trató posteriormente de intimidarlo para impedir que publicara un libro en el que relata sus experiencias (91).

42. Omisión de la prueba que demuestra que el Cuartel General del FBI saboteó el intento de Coleen Rowley y de otros agentes [del FBI] de Minneapolis de obtener una orden de búsqueda para conseguir la computadora de Zacarias Moussaoui (91-94).

43. Omisión de las tres horas y media de testimonio que prestó ante la Comisión la ex traductora del FBI Sibel Edmonds que, según una carta que ella misma hizo pública y que dirigió al presidente [de la Comisión] Kean, revelaba serias disimulaciones por parte de responsables del FBI en relación con el 11 de Septiembre y dentro del propio Cuartel General del FBI (94-101).

44. Omisión del hecho que el general Mahmud Ahmad, jefe del ISI [los Servicios de Inteligencia pakistaníes], se encontraba en Washington una semana antes del 11 de Septiembre y que se reunió allí con el director de la CIA, George Tenet, así como con otros altos responsables estadounidenses (103-04).

45. Omisión de la prueba que demuestra que Ahmad, el jefe del ISI [los Servicios de Inteligencia pakistaníes] ordenó el envío de 100.000 dólares a Mohamed Atta antes del 11 de Septiembre (104-07).

46. Afirmación de la Comisión de que no encontró prueba alguna de que algún gobierno extranjero, incluyendo al de Pakistán, haya financiado a agentes de al-Qaeda (106).

47. Omisión del informe según el cual la administración Bush presionó a Pakistán para que Ahmad fuese destituido de su cargo de jefe del ISI después de la divulgación de la información que revelaba que este había ordenado el envío de dinero del ISI a Mohamed Atta (107-09).

48. Omisión de la prueba que el ISI (y no sólo al-Qaeda) se encontraba detrás del asesinato de Ahmad Shah Massud (el comandante de la Alianza del Norte en Afganistán) que se produjo precisamente después de un encuentro que duró una semana entre responsables de la CIA y del ISI (110-112).

49. Omisión de la prueba que demuestra que el ISI está implicado en el secuestro y posterior asesinato de Daniel Pearl, periodista del Wall Street Journal (113).

50. Omisión del informe de Gerald Posner según el cual Abu Zubaydah afirmó que un oficial militar pakistaní, Mushaf Ali Mir, que mantenía estrechos vínculos con el ISI y con al-Qaeda sabía de antemano de los ataques del 11 de Septiembre (114).

51. Omisión de la predicción que hizo, en 1999, Rajaa Gulum Abbas, agente del ISI, de que las Torres Gemelas «se derrumbarían» (114).

52. Omisión del hecho que el presidente Bush y otros miembros de su administración se refirieron repetidamente a los ataques del 11 de Septiembre como «oportunidades» (116-17).

53. Omisión del hecho que el Proyecto para el Nuevo Siglo AmericanoThe Project for the New American Century»), muchos de cuyos miembros se convirtieron en figuras claves de la administración Bush, publicó en el año 2000 un documento que decía que un «nuevo Pearl Harbour» ayudaría a conseguir fondos para una rápida transformación tecnológica del aparato militar estadounidense (117-18).

54. Omisión del hecho que Donald Rumsfeld, quien fue presidente de la comisión del US Space Command y había recomendado aumentar el presupuesto destinado a este, se valió de los ataques del 11 de Septiembre, en la tarde de ese mismo día, para garantizar esos fondos (119-22).

55. No se mencionó que las tres personas responsables del fracaso de los esfuerzos por prevenir los ataques del 11 de Septiembre (el secretario de Defensa Donald Rumsfeld, el general Richard Myers y el general Ralph Eberhart) eran también los tres principales promotores del US Space Command (122).

56. Omisión del hecho que Unocal había declarado que los talibanes no podían garantizar la seguridad adecuada para emprender la construcción de sus pipelines (para petróleo y gas) a partir de la cuenca del Caspio y a través de Afganistán y Pakistán (122-25).

57. Omisión del informe según el cual representantes de Estados Unidos dijeron durante un encuentro, en Julio de 2001, que ya que los talibanes rechazaban su proposición de construir un oleoducto, una guerra contra ellos comenzaría en Octubre (125-26).

58. Omisión del hecho que en su libro, publicado en 1997, Zbigniew Brzezinski escribía ya que para que Estados Unidos pueda mantener su predominio global es necesario que ese país controle el Asia central, con sus vastos recursos petrolíferos, y que un nuevo Pearl Harbour sería útil para obtener el apoyo de la opinión pública estadounidense a esos designios imperiales (127-28).

59. Omisión del hecho que miembros claves de la administración Bush, entre ellos Donald Rumsfeld y su delegado Paul Wolfowitz, se esforzaron durante muchos años por desatar una nueva guerra contra Irak (129-33).

60. Omisión de los apuntes de las conversaciones de Donald Rumsfeld correspondientes al 11 de Septiembre que demuestran que este estaba decidido a utilizar los ataques como pretexto para desatar una guerra contra Irak (131-32).

61. Omisión de la declaración que aparece en el Proyecto para un Nuevo Siglo Americano, según la cual «la necesidad de una fuerte presencia estadounidense en el Golfo va más allá del tema del régimen de Sadam Husein» (133-34).

62. Afirmación según la cual el protocolo de la FAA (Federal Aviation Agency) sobre lo sucedido el 11 de Septiembre requería un largo proceso de aplicación que tenía que pasar por varias etapas de la cadena de mando cuando el propio Informe Oficial [de la Comisión] cita pruebas de lo contrario (158).

63. Afirmación según la cual en aquellos días sólo dos bases de la fuerza aérea estadounidense del sector noreste del NORAD (North American Aerospace Defense Command o Comando de Defensa Aeroespacial de América del Norte) mantenían cazas en alerta y, en particular, que no había aviones de combate en alerta en las bases de McGuire y de Andrews (159-162).

64. Omisión del hecho que la base Andrews de la fuerza aérea estadounidense tenía varios aviones de caza en alerta permanente (162-64).

65. Aceptación de la doble afirmación según la cual el coronel Marr, del NEADS (North East Air Defense Sector), tenía que comunicarse telefónicamente con un superior para que este lo autorizara a enviar aviones de caza desde [la base] de Otis y que necesitó 8 minutos para realizar esa llamada (165-66).

66. Aprobación de la afirmación según la cual la pérdida de la señal del transpondedor de un avión hace prácticamente imposible la localización de la nave por los radares militares estadounidenses (166-67).

67. Afirmación según la cual la intercepción de Stewart Payne no demostró que el tiempo de respuesta del NORAD en el caso del vuelo AA11 fue extraordinariamente lento (167-69).

68. Afirmación según la cual los cazas de la base de Otis se mantuvieron en tierra durante 7 minutos después de haber recibido la orden de despegue porque no sabían adónde volar (174-75).

69. Afirmación según la cual las fuerzas armadas estadounidenses no sabían del desvío del vuelo UA175 hasta las 9h30, momento exacto en que este vuelo se estrelló contra la torre sur del WTC (181-82).

70. Omisión de toda explicación sobre (a) la razón por la cual un informe anterior del NORAD, según el cual la FAA notificó a los militares el desvío del vuelo UA175 a las 8h43, se considera ahora como falso y (b) cómo fue que ese informe, si era falso, pudo ser publicado y se mantuvo como válido durante cerca de 3 años (182).

71. Afirmación según la cual la FAA no estableció la teleconferencia sino a partir de las 9h20 de aquella mañana (183).

72. Omisión del hecho que un memo de Laura Brown, de la FAA, afirma que la teleconferencia se estableció sobre las 8h50 y que trató precisamente sobre el desvío del vuelo UA175 (183-84, 186).

73. Afirmación según la cual la teleconferencia del NMCC, (Centro de Mando Militar o National Military Command Center) no comenzó antes de las 9h29 (186-88).

74. Omisión, en la afirmación de la Comisión de que el vuelo AA77 no se desvió de su trayectoria antes de las 8h45, del hecho que la hora mencionada en informes anteriores fue las 8h46 (189-90).

75. Fracaso en mencionar que el anuncio de la caída de un jet en Kentucky, poco después del momento en que el vuelo AA77 desapareciera del radar de la FAA, fue tomada lo bastante en serio por los responsables de la FAA y de la unidad antiterrorista del FBI como para que estos la enviaran a la Casa Blanca (190).

76. Afirmación según la cual el vuelo AA77 voló durante cerca de 40 minutos por el espacio aéreo estadounidense en dirección a Washington sin ser detectado por los radares militares (191-92).

77. Fracaso en explicar, si el anterior informe del NORAD según el cual se le informó a este –a las 9h24– que la trayectoria del vuelo AA77 era «incorrecta», cómo fue que ese informe erróneo pudo salir a la luz, o sea que se trata de saber si los responsables del NORAD mintieron o si fueron «embaucados» durante cerca de tres años (192-93).

78. Afirmación según la cual los aviones de combate de Langley, que según dijera primeramente el NORAD fueron enviados a interceptar el vuelo AA77, fueron realmente desplegados como respuesta a un informe erróneo de un controlador (no identificado) de la FAA de las 9h21 de que el vuelo AA11 se encontraba aún en vuelo y que se dirigía hacia Washington (193-99).

79. Afirmación según la cual los militares no fueron contactados por la FAA sobre el probable secuestro del vuelo AA77 antes del impacto contra al Pentágono (204-12).

80. Afirmación de que Jane Garvey no se sumó a la videoconferencia de Richard Clarke hasta las 9h40, o sea después del impacto contra el Pentágono (210).

81. Afirmación de que ninguna de las teleconferencias logró coordinar la FAA y las respuestas de los militares a los secuestros porque «ninguna [de las mismas] incluía a los responsables adecuados en el seno de la FAA y del Departamento de Defensa», aunque Richard Clarke dice que su propia videoconferencia incluía a la directora de la FAA Jane Garvey, al secretario de Defensa Donald Rumsfeld y al general Richards Myers, jefe interino de las Fuerzas Armadas (211).

82. Afirmación de la Comisión según la cual esta no sabía qué miembros del Departamento de Defensa participaron en la videoconferencia con Richard Clarke cuando el propio Clarke afirma en su libro que se trataba de Donald Rumsfeld y del general Myers (211-212).

83. Aprobación de la afirmación del general Myers de que él se encontraba en el Capitolio durante los ataques sin mencionar el informe contradictorio de Richard Clarke, según el cual Myers estaba en el Pentágono y participó en la videoconferencia con Clarke (213-17).

84. Fracaso al mencionar la contradicción entre el testimonio de Clarke sobre los movimientos de Rumsfeld de aquella mañana y las declaraciones del propio Rumsfeld (217-19).

85. Omisión del testimonio del secretario de Transporte Norman Mineta ante la propia Comisión, testimonio según el cual el vicepresidente Cheney y las demás [personas presentes] en el refugio subterráneo habían sido advertidas a las 9h26 de que un avión se acercaba al Pentágono (220).

86. Afirmación según la cual los responsables del Pentágono no sabían que un avión se estuviera acercando a ellos antes de las 9h32, las 9h34 o las 9h36, o sea sólo minutos antes que el edificio fuera impactado (223).

87. Aceptación de dos versiones que se contradicen entre sí sobre el aparato que impactó el Pentágono: una que describe la ejecución de una espiral de 330 grados hacia abajo (un «picado a gran velocidad») y otra en la que no se menciona esa maniobra (222-23).

88. Afirmación según la cual los cazas provenientes de Langley, que supuestamente recibieron la orden de despegar rápidamente para proteger Washington del «vuelo fantasma AA11» no estaban en lo absoluto cerca de Washington porque fueron enviados hacia el océano por error (223-24).

89. Omisión de todas las pruebas que sugieren que lo que impactó el Pentágono no fue el vuelo AA77 (224-25).

90. Afirmación según la cual la FAA no informó a los militares sobre el desvío del vuelo UA93 antes de que este se estrellara (227-29, 232, 253).

91. Doble afirmación de que el NMCC no monitoreó la conferencia iniciada por la FAA y no pudo por consiguiente conectar a la FAA con la teleconferencia iniciada por el NMCC (230-31).

92. Omisión del hecho que el Servicio Secreto dispone de medios que le permiten tener conocimiento de todo lo que hace la FAA (233).

93. Omisión de toda investigación sobre las razones que llevaron al NMCC a comenzar su propia teleconferencia si, como dijo Laura Brown –de la FAA–, eso no forma parte del protocolo standard (234).

94. Omisión de toda investigación sobre por qué el general Montague Winfield no solamente fue reemplazado por un «bisoño» (a rookie), el capitán Leidig, como director de operaciones del NMCC sino que abandonó además el mando cuando estaba claro que el Pentágono se encontraba ante una crisis sin precedente (235-36).

95. Afirmación según la cual la FAA notificó (de forma errónea) al Servicio Secreto, entre las 10h10 y las 10h15, que el vuelo UA93 se encontraba todavía en vuelo y se dirigía hacia Washington (237).

96. Afirmación según la cual el vicepresidente Cheney no dio la autorización para disparar hasta las 10h10 (varios minutos después de la caída del vuelo UA93) y que esa autorización no fue transmitida a la fuerza aérea hasta las 10h31 (237-41).

97. Omisión de todas las pruebas que indican que el vuelo UA93 fue derribado por un avión militar (238-39, 252-53).

98. Afirmación según la cual [el zar del contraterrorismo] Richard Clarke no recibió el pedido de autorización de fuego hasta las 10h25 (240).

99. Omisión del testimonio del propio Clarke, que sugiere que este recibió el pedido de autorización de fuego hacia las 9h50 (240).

100. Afirmación según la cual Cheney no bajó al refugio subterráneo del PEOC [o CPOU (siglas correspondientes a Centro Presidencial de Operaciones de Urgencia]) hasta las 9h58 (241-44).

101. Omisión de los múltiples testimonios, entre ellos los de Norman Mineta [secretario de Transporte] ante la propia Comisión, testimonios según los cuales el [vicepresidente] Cheney se encontraba en el CPOU antes de las 9h20 (241-44).

102. Afirmación según la cual la autorización para derribar un avión civil tenía que ser otorgada por el presidente (245).

103. Omisión de informes según los cuales el coronel Marr ordenó derribar el vuelo UA93 y el general Winfield indicó que él mismo y otros [oficiales] esperaban en el NMCC que un caza alcanzara el vuelo UA93 (252).

104. Omisión de informes que indican que había dos aviones de caza en el aire a varios kilómetros de New York y tres a sólo 320 kilómetros de Washington (251).

105. Omisión del hecho que había por lo menos 6 bases militares con cazas en estado de alerta en la región noreste de Estados Unidos (257-58).

106. Aprobación de la afirmación del general Myers de que el NORAD había definido su misión solamente en términos de defensa contra amenazas dirigidas [hacia Estados Unidos] desde el extranjero (258-62).

107. Aprobación de la afirmación del general Myers de que el NORAD no había previsto la posibilidad de que un grupo de terroristas pudiera utilizar aviones de pasajeros secuestrados como misiles (262-63).

108. Fracaso en poner en perspectiva la significación del hecho, presentado en el propio Informe, o en mencionar otros hechos que prueban que el NORAD sí había efectivamente previsto la amenaza que podía representar la posible utilización de aviones de pasajeros secuestrados como misiles (264-67).

109. Fracaso en explorar la implicaciones de la cuestión de saber cómo pudieron influir la maniobras militares («war games») programadas para aquel día en el fracaso de los militares en los intentos por interceptar los aviones de pasajeros secuestrados (268-69).

110. Fracaso en discutir la posibilidad que el desarrollo de la Operación Northwoods haya favorecido los ataques del 11 de Septiembre (269-71).

111. Afirmación (presentada para explicar por qué los militares no recibieron la información sobre los aviones secuestrados con tiempo suficiente para lograr interceptarlos) según la cual el personal de la FAA falló inexplicablemente unas 16 veces en la aplicación de los procedimientos normales (155-56, 157, 179, 180, 181, 190, 191, 193, 194, 200, 202-03, 227, 237, 272-75).

112. Fracaso en mencionar que la proclamada independencia de la Comisión se vio fatalmente comprometida por el hecho que su director ejecutivo, Philip Zelikow, era prácticamente miembro de la administración Bush (7-9, 11-12, 282-84). (ndt: era colaborador cercano de Condoleeza Rice)

113. Fracaso en mencionar que la Casa Blanca trató primeramente de impedir la creación de la Comisión [Oficial de Investigación sobre los Ataques Terroristas del 11 de Septiembre] y que obstaculizó después el trabajo de esta, como lo hizo al asignarle un presupuesto extremadamente restringido (283-85). (ndt: Presupuesto estimado en 15 millones de dólares cuando el film de ficción «Vuelo 93» de Paul Greengrass costó 18 millones y «World Trade Centre» de Oliver Stone costó CUATRO VECES MÁS, o sea 60 millones de dólares. En lo tocante al primer punto, la creación de la Comisión no se produjo hasta después de 441 días de los ataques y el presidente Bush propuso que fuera presidida por Henry Kissinger… para luego retractarse ante las violentas críticas de la opinión pública contra esa proposición).

114. Fracaso en mencionar que el presidente de la Comisión, la mayoría de los demás miembros de la Comisión, y por lo menos la mitad del personal de la misma tenía serios conflictos de intereses (285-90, 292-95).

115. Fracaso de la Comisión, la cual se vanagloriaba de que la presentación de su informe final había tenido lugar «sin disensión», en mencionar que esto fue posible únicamente porque Max Cleland, el miembro de la Comisión más crítico en cuanto a la actuación de la Casa Blanca –juró incluso «que no sería cómplice de un tratamiento parcializado de las informaciones»–, tuvo que renunciar a su puesto dentro de la Comisión para poder aceptar un cargo en el Banco Export-Import y que la Casa Blanca dio a conocer su nominación para ese cargo únicamente después que las críticas emitidas por Cleland se hicieron especialmente directas (290-291).

Terminaré precisando que concluí mi estudio del texto que he dado en llamar «el informe Kean-Zelikow» escribiendo lo siguiente: Finalmente, el Informe de la Comisión Investigadora sobre el 11 de Septiembre, lejos de evacuar mis dudas en cuanto a una complicidad oficial, no hizo más que confirmarlas. ¿Qué podría llevar a los responsables encargados de la redacción de ese informe final a montar una superchería de tanta envergadura si no el intento de enmascarar enormes crímenes? (291).

Fuente: Red Voltaire
Dos obras del profesor David Ray Griffin han sido publicadas en francés: Le Nouveau Pearl Harbor  y Omissions et manipulations de la commission d’enquête sur le 11 Septembre. La traducción de ambos títulos estuvo a cargo del comandante Pierre-Henri Bunel y fueron publicadaas en 2006 por las ediciones Demi-lune.

Trailer de ‘Blood Money, the inconvenient truth of abortion’. Un documental sobre el aborto

La Conferencia Episcopal Española presenta el documental norteamericano “Bloody Money. El valor de una vida”, que analiza el aborto desde la perspectiva económica e incluye testimonios de familias, médicos y responsables de clínicas abortivas. Vea aquí el trailer.

La Conferencia Episcopal Española ha presentado hoy a los medios de comunicación el documental norteamericano “Bloody Money. El valor de una vida“, que analiza el aborto desde la perspectiva económica e incluye testimonios de familias, médicos y responsables de clínicas abortivas.

Dirigida por David K. Kyle y narrada por la doctora Alveda King, sobrina de Martin Luther King, esta película -que será estrenada en más de treinta cines españoles la próxima semana- recoge la experiencia de mujeres que acudieron a una clínica de planificación familiar en “situación de crisis“, donde les aseguraron que “matar al niño” era la “única solución“.

El documental también incluye el testimonio de una empresaria norteamericana que dirigió una clínica abortiva durante varios años -se considera responsable de “más de 35.000 asesinatos” de bebés- y que asegura que proporcionaban métodos anticonceptivos defectuosos para después “vender la solución” del aborto.

El documental dice que dos de cada tres mujeres que han abortado en Estados Unidos usaban medios anticonceptivos para evitar el embarazo.

La empresaria también reconoce que mintieron a varias mujeres, a las que dijeron que estaban embarazadas cuando en realidad no era así para poder intervenirlas quirúrgicamente y cobrar por ello.

Además, cuenta que en su clínica siempre intentaban convencer a las chicas de que debían abortar en ese momento para así evitar que hablaran con otras personas que pudieran quitarles la idea.

Bloody Money“, que a pesar del título no muestra imágenes sangrientas, también denuncia la existencia de clínicas abortivas que practican la interrupción del embarazo siguiendo unos patrones racistas.

En este sentido, critica que estas clínicas se encuentren localizadas en barrios de minorías y que la mayoría de las interrupciones del embarazo se produzcan en mujeres afroamericanas.

Los datos que muestra el documental hablan de un 28 por ciento de afroamericanos que no han nacido en los últimos años porque sus progenitores decidieron abortar, algo que, según varios expertos consultados en el film, “no es casual“.

La película también se centra en las consecuencias psicológicas y físicas que han sufrido las mujeres que decidieron hacer uso de su derecho a abortar.

La versión española incluye un epílogo que, según el director del Departamento de Cine de la Conferencia EpiscopalJuan Orella, “pretende demostrar que la película no es una historia americana y que en España ocurre lo mismo“.

En el mismo, participan responsables de algunas asociaciones defensoras de la familia, como el presidente del Foro de la FamiliaBenigno Blanco, que explican a los espectadores la importancia del derecho a la vida.

Además, ofrecen su ayuda y su apoyo a todas las mujeres embarazadas, especialmente a aquellas que lo están “en circunstancias complicadas“, para que “se den cuenta” de que hay otras opciones además del aborto.

Artículo: Intereconomía

Para ir al sitio web del documental haga click aquí.

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