Gonzalo Anti New World Order


Imperio reciclado: Por qué Obama hace lo mismo que Bush

Como lo fue Clinton, como lo fue Bush, Barack Obama, más allá de sus discursos “progresistas”, es sólo la pieza ejecutora de intereses estratégicos metidos en un tablero global (el poder imperial USA) que excede las voluntades personales de los eventuales gerentes de turno en la Casa Blanca.

Por Manuel Freytas (*)

El antes y el después

Claramente, y como ya lo reconocen los propios analistas del sistema, Obama tuvo un antes (las promesas en el discurso electoral) y un después (la ejecución práctica de las políticas del Estado imperial USA).

En el antes, acompañado de una prolija plataforma publicitaria desarrollada a nivel masivo y planetario, Obama impuso un discurso mediático destinado a hacer creer a las mayorías mundiales que la primera potencia capitalista, empantanada en Irak y Afganistán, con su sistema financiero pulverizado por la crisis y por una recesión económica de efectos imprevisibles, se podía recrear así misma generando nuevas expectativas y cambios estratégicos de política (imperial) a nivel mundial.

Los estrategas publicitarios de Obama diseñaron su imagen y su “futura gestión” como si fuera la contracara de Bush: La politica de Estado ya no sería construida sobre la base de la doctrina militar unilateralista (las invasiones preventivas de Bush), sino sobre los ejes de la democracia multilateralista y la negociación diplomática (la negociación diplomática en sustitución de la acción armada).

La tesis discursiva deslumbró, a tal punto, que algunos analistas llegaron a especular con un Estado imperial norteamericano convertido en un “hermano mayor justo y solidario” de todas las naciones del mundo. Así como Lincoln abolió la esclavitud, a Obama (en el discurso) le estaba reservado el rol de abolir el Estado Imperial capitalista y reconvertirlo en un Estado capitalista “humanizado” y solidario.

En el después, tras su asunción el 20 de enero de 2009, el discurso (como en el cuento de la Cenicienta) desapareció y dejó lugar a la realidad (que siempre había estado en el mismo lugar).

Los mismos  que (por “izquierda” y por “derecha“) vendieron a Obama como la contracara de Bush, hoy coinciden en el dictamen:Obama es lo mismo que Bush.

¿Y porqué Obama es lo mismo que Bush? Obviamente, porque hace lo mismo que Bush: Defiende y aplica la “guerra contraterrorista” en todos su niveles, mantiene las ocupaciones armadas en Irak y Afganistán, se prepara para nuevas acciones militares imperiales contra el “eje del mal” en Medio Oriente, Asia y África, y aplica las recetas ortodoxas del capitalismo depredador a nivel planetario y dentro de las fronteras de EEUU.

¿Quién cambió? ¿Obama, o los que edificaron el mito mediático de Obama más allá de la realidad del Imperio?

La realidad puso las cosas en su lugar, y para entender qué empezó con Obama, primero hay que entender qué empezó con Bush.

Qué empezó con Bush

Para entender lo que siguió (Obama) a la era de Bush, hay que entender primero qué fue lo que empezó con la era de Bush en materia de política estratégica del Estado imperial USA.

La administración Bush, tras el 11-S, no solamente instaló un nuevo sistema de control político y social por medio de la manipulación mediática con el “terrorismo“, sino que además inauguró unnuevo orden internacional (sustitutivo de la “guerra fría” con la ex URSS) basado en la “guerra contraterrorista que sirvió de justificación a las nuevas estrategias expansionistas del Imperio norteamericano y de las trasnacionales capitalistas.

En términos geopolíticos y militar-estratégicos, con la utilización de la leyenda mediática de Bin Laden y el peligro del “terrorismo internacional, a partir del 11-S el Imperio norteamericano (potencia locomotora unipolar del planeta desde la caída de la URSS) sustituía aspectos claves de su supervivencia como Estado imperial.

Las líneas matrices con Obama

Hoy, ya sin Bush y con Obama en la Casa Blanca, el uso “multifunción” de la leyenda mediática de Bin Laden y el “terrorismo internacional, excede las fronteras de EEUU y se convierte en lógica esencial de preservación política, militar y económica no solamente del Imperio norteamericano sino de todo el sistema capitalista en su conjunto.

Al imponer la “guerra contraterrorista global” nivelada como hipótesis de conflicto central para todas las naciones, EEUU reafirmó su propia doctrina de “seguridad nacional” y agenda de “guerras preventivas” en todo el planeta.

Eso explica porque Obama (tal cual lo hizo Bush) fundamenta su política exterior imperial en la existencia virtual del hoy “eje terroristaBin LadenAl Qaeda, creado por la CIA como aliado durante la “Guerra Fría“, para expulsar a los soviéticos de Afganistán en la década del 80.

En primer lugar, el nuevo “enemigo estratégico” tras el 11-S (el “terrorismo“), vino a compensar la figura que había desaparecido con la caída de la Unión Soviética y que entonces legitimaba con su presencia (y en el marco de la Guerra Fría) las guerras de invasión y la carrera armamentista, las cuales engordaban las ganancias de las megacorporaciones del Complejo Militar Industrial y de los bancos de Wall Street, quienes desde siempre habían lucrado con las “reconstrucciones” de los países conquistados.

En segundo lugar, la leyenda mediática de Bin Laden sirvió para justificar una nueva doctrina de seguridad nacional“estadounidense que tiene al “terrorismo internacional” y a las dictaduras del “eje del mal” que “lo protegen” como el justificativo esencial de las “guerras preventivas” que la maquinaria militar norteamericana lanzó después del 11-S para apoderarse de mercados y de recursos naturales, principalmente petróleo.

En tercer lugar, la leyenda mediática de Bin Laden sirvió a su vez, a la administración Bush (como ahora le sirve a Obama) para establecer un sistema de control político y social (realizado mediante la manipulación de conducta colectiva con el miedo al terrorismo) que fue utilizado tanto dentro de EEUU como fuera de sus fronteras cada vez que Washington necesitaba imponer su estrategia imperial o conseguir consenso internacional.

En cuarto lugar, con la leyenda mediática de Bin Laden y el “terrorismo de Al Qaeda” Washington elaboró una nueva “hipótesis de conflicto militar” con la cual funcionan no solamente los ejércitos y policías de los países dependientes (como es el caso de América Latina) sino también los de las potencias capitalistas centrales, principalmente de la Unión Europea, socias encubiertas de las depredaciones y conquistas militares del Imperio yanqui.

En quinto lugar, y a nivel control político social (tanto en países dependientes como en las potencias centrales) la “guerra contraterrorista” sirvió de justificación y de base argumental para la elaboración de legislaciones represivas y de “criminalización” de los conflictos sociales asociándolos con “actividades terroristas“.

Con la “era Bin Laden” el “terrorismo” suple a la lógica del dominio por medio de la guerra militar convencional  y sirve como justificación global de las políticas de sometimiento y control social aplicadas por el sistema capitalista trasnacional con EEUU a la cabeza.

De esta manera, al imponer la “guerra contraterrorista global” nivelada como hipótesis de conflicto central para todas las naciones, EEUU reafirmó su propia doctrina de “seguridad nacional” y agenda de “guerras preventivas” en todo el planeta.

La conformación de acuerdos militares y de “planes contraterroristas” por parte de los Estados (tanto centrales como dependientes), aseguran, a su vez, que los complejos militares y la industria de la guerra sigan funcionando a full movilizando tecnología de punta y capital financiero con asiento en la catedral de Wall Street.

Esto explica porqué, ya con Obama en la Casa Blanca,  Al Qaeda y la “amenaza terrorista” continúan siendo el comodín estratégico que utiliza el Pentágono para justificar sus despliegues en Irak, Afganistán, Pakistán y en los distintos teatros de conflicto y de ocupación militar a escala planetaria.

En un planeta sin guerras inter-capitalistas, ya casi sin conflictos armados (al margen de Irak, Afganistán y Medio Oriente), la leyenda de Bin Laden y el “terrorismo internacional” sirvió (y sirve) para alimentar y justificar las estrategias expansionistas del Imperio norteamericano, para crear nuevos y potenciales mercados a la trasnacionales capitalistas de EEUU y Europa, y para mantener en funcionamiento a los complejos militares industriales que han encontrado en la “guerra contraterrorista” su nueva tajada ganancial en el  negocio armamentista.

Es decir que, desde el punto de vista del dominio geopolítico militar, la leyenda de Bin Laden y el “terrorismo internacional” fue utilizada por Washington para justificar la existencia de un nuevo enemigo estratégico” (sustitutivo de la Unión Soviética) que fundamentó una nueva doctrina de seguridad nacional ( las “guerras preventivas“) y que se empezó a instrumentar con las invasiones a Afganistán y a Irak.

En resumen, la “guerra contraterrorista” nunca fue una “política de Bush“, sino una estrategia de reestructuración global de los métodos de conquista del estado imperial norteamericano, que se convirtió en línea rectora del sistema capitalista a escala planetaria.

El imperio es uno solo

Al contrario de lo que predican los vendedores de mitos deformantes, no hay un Imperio de Obama, como tampoco lo hubo de Bush o de los distintos gerentes de turno que lo precedieron.

En primer lugar, EEUU no domina el mundo por formulaciones doctrinarias político-diplomáticas o eventuales discursos “democráticos” o “militaristas” de sus presidentes, sino porque impone al resto de los países la lógica de su poderío militar y económico, indestructible, salvo por un estallido nuclear del planeta.

En segundo lugar, y como ya está probado en forma histórica y estadística: En EEUU, la potencia locomotora del capitalismo sionista a escala global, no gobiernan los presidentes o los partidos, sino la élite económica-financiera (el poder real) que controla la Reserva Federal, el Tesoro, Wall Street, el Complejo Militar Industrial y Silicon Valley.

Detrás de cada invasión militar, llegan las petroleras, las armamentistas, los bancos y las corporaciones de Wall Street y los ejércitos privados de seguridad, a cobrar el botín de guerra y a participar del festín capitalista de la “reconstrucción” del país ocupado.

Terminada las luces artificiales de la campaña electoral, demócratas y republicanos dejan de agredirse y se complementan en un diseño de política estratégica de Estado en defensa de los intereses de las grandes corporaciones económicas que marcan el accionar de las políticas internas y de la conquista de mercados encubierta en las “guerras preventivas” contra el “terrorismo“.

Y en la práctica, esas políticas imperiales (y su continuidad en el tiempo) no tienen nada que ver con el discurso y los nuevos preceptos “doctrinarios” expresados por el gerente de turno en la Casa Blanca.

Como ya está probado en forma histórica y estadística: La política exterior y la política interna de EEUU (los niveles de decisión estratégica) no la dirigen los presidentes o los partidos sino el establishment económico-financiero que controla la Casa Blanca y el Congreso a través de sus “lobbies” y operadores que actúan sobre los partidos, los legisladores, los funcionarios y condicionan las decisiones presidenciales.

En resumen, los que ahora descubren que Obama es “igual que Bush” están fomentado otro mito alienante orientado a poner la “persona” (Obama) por encima del “sistema” que determina sus acciones más allá del discurso mediático.

Obama no es lo mismo que Bush, pero sí es la pieza  que sustituyó a Bush en el engranaje estratégico del Imperio capitalista sionista cuyas líneas matrices siguen funcionando, sin ninguna alteración, más allá de los eventuales gerentes que ocupen la Casa Blanca.

Fuente: IAR Noticias

(*) Manuel Freytas es periodista, investigador, analista de estructuras del poder, especialista en inteligencia y comunicación estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados en la Web.

Operaciones psicológicas: Su mente está siendo controlada por expertos

El mundo imperializado está en guerra, y el nuevo teatro de operaciones, la batalla final, se desarrolla en su cabeza. Teóricamente,  Ud., como el resto de la humanidad, es un AP (Alienado Programado) teledirigido como si fuera un soldado por operaciones psicológicas invisibles. En este capítulo, los conocimientos y principios básicos para que Ud. desarrolle su propio testeo para descubrir en que lugar de la trinchera está situado.

Por Manuel Freytas

1) Guerra Imperial

A) Principios estratégicos (controlar para dominar)

Para aproximarnos a la  comprensión de lo que los estrategas militares y los expertos en comunicación estratégica definen como Guerra de Cuarta Generación es preciso, primero, ingresar a una enmarcación global de la Guerra como concepto significante y evolutivo-transformacional de la historia humana.

En primer lugar, debemos precisar que la Guerra de Cuarta Generación fue concebida, en sus aspectos teóricos-prácticos, como una guerra de conquista (también diseñada como antídoto contra la guerra de liberación), por estrategas y expertos en comunicación estratégica del campo imperial-capitalista de la era trasnacional.

Por lo tanto, la Guerra de Cuarta Generación es una variante emergente de la evolución estratégica, doctrinaria y operacional, de las guerras imperiales desarrolladas a lo largo de la historia como principio de la dominación del hombre por el hombre que rigió, sin excepción, en todas las civilizaciones dominantes conocidas hasta ahora, incluido el sistema capitalista, como su último estadio de desarrollo.

En segundo lugar, y según lo que surge como comprobación fáctica y estadística de cualquier estudio estratégico, las guerras imperiales no se hacen para matar, sino para controlar y dominar.

(Cuando esgrimimos el concepto “guerra” nos referimos, claro está, a las guerras de conquista, y no a las guerras de resistencia que los pueblos y sociedades fueron oponiendo a las civilizaciones imperialistas, y que no es materia de este trabajo).

En tercer lugar, la destrucción material y los genocidios humanos que producen las guerras (de conquista imperial) vienen como consecuencia de la búsqueda de control y dominio sobre un oponente que resiste, y no al revés.

Las guerras (de conquista imperial) no se planifican para matar, sino para apoderamiento de un objetivo estratégico siguiendo la motivación imperialista central de controlar para dominar, y su concepto de aplicación va desde territorios hasta sociedades y hombres.

El que planea una guerra de conquista no lo hace para matar, sino que lo hace con un objetivo estratégico de controlar y dominar blancos de apoderamiento trazados de antemano, sean territorios (guerra militar), recursos económicos y mercados (guerra económica), países y sociedades (guerra social), o mentes (guerra psicológica).

El objetivo estratégico de cualquier guerra de conquista (sea de orden militar, económico, político, o psicológico) es el de controlar para dominar.

El control del oponente es la base del dominio, a nivel del hombre y su entorno primero, y de los sistemas (políticos, económicos y sociales) que rigen las sociedades, después.

Cuando el primer hombre primitivo controló y dominó por medio de la fuerza a otro, estaba estableciendo el principio de la dominación del hombre por el hombre a que rigió el desarrollo de todas las civilizaciones imperialistas conocidas hasta ahora, y cuya máxima expresión de desarrollo estratégico se da con el sistema capitalista.

Toda acción de dominación del hombre por el hombre (implícita en la guerra de conquista imperial) se rige por un axioma estratégico: para dominar, primero hay que controlar por medio de la guerra.

Por eso la dinámica funcional de la historia humana (en todos sus estadios) se rige por las estrategias de control y dominación desarrolladas por medio de las guerras imperiales.

La búsqueda del control y el dominio, a su vez, definen el carácter imperialista de las distintas civilizaciones que fueron marcando la evolución y el trazado de la historia humana a partir del dominio hegemónico.

B) Evolución (de la Guerra Militar a la Guerra Psicológica)

Desde la prehistoria hasta la actualidad, todas las civilizaciones dominantes se valieron de la guerra imperialista para controlar y dominar:

A) Territorios (espacio físico).

B) Recursos naturales (espacio económico).

C) Sociedades (espacio social).

D) Individuos (espacio mental).

Por lo tanto, la historia de la humanidad es la historia del imperialismo y de la dominación del hombre por el hombre (en distintos estadios), cuyas estrategias fueron evolucionando de lo simple a lo complejo:

A) Guerra militar (conquista territorial) = Control político.

B) Guerra económica (conquista de recursos) = Control económico.

C) Guerra Social (conquista de las sociedades) = Control social.

D) Guerra Psicológica (conquista de las mentes) = Control ideológico.

Los imperios antiguos (Grecia, Roma) sólo habían llegado a la conquista territorial (guerra militar) y a la conquista de recursos (guerra económica), y apenas habían tocado el primer estadio de la guerra social (conquista de la sociedad), imponiendo sus idiomas o sus creencias religiosas en los territorios conquistados (caso del latín con Roma, o caso de la religión católica con los imperios de la Edad Media).

Con el Imperio del sistema capitalista, la guerra por el dominio y el control completa el ciclo evolutivo con la guerra social (conquista de las sociedades) y la guerra psicológica (conquista de las mentes).

Esta instancia de guerra por el control y el dominio de las sociedades y de las mentes, se posibilita por el advenimiento de la Revolución Industrial en el siglo XIX, que luego condujo a la Revolución Tecnológica e Informática del siglo XX.

Es decir que  la guerra por el  dominio y control de las sociedades y de las mentes, sólo se produjo a partir de la interacción funcional de la tecnología (medios de comunicación) y de la informática(electrónica y computación) orientada a un objetivo de control y dominio mediante una estrategia comunicacional.

Esos tres factores (medios de comunicación, electrónica y computación, y estrategias comunicacionales) posibilitaron que la guerra por el control y el dominio imperial capitalista tocara su máximo estadio de desarrollo estratégico: la Guerra de Cuarta Generación.

2) Guerra de Cuarta Generación (el control y la conquista de las mentes)

A) La Guerra Psicológica (Principios estratégicos)

Guerra de Cuarta Generación (Fourth Generation Warfare – 4GW) es el término usado por los analistas y estrategas militares para describir la última fase de la guerra imperialista de conquista, en la era de la tecnología informática y de las comunicaciones globalizadas.

Si bien la Guerra de Cuarta Generación cuenta con un nivel de desarrollo militar contenido en los principios teóricos de su doctrina escrita por estrategas militares, a partir de la década del 80, nuestro trabajo solo tocará los aspectos de desarrollo social de la misma.

El desarrollo tecnológico e informático, la globalización del mensaje y las capacidades para influir en la opinión pública mundial, convirtieron a la Guerra Psicológica mediática en el arma estratégica dominante de la 4GW, a la que se agrega una variante “contraterrorista” tras los ataques explosivos del 11-S en EEUU.

De esta manera, y a partir del 11-S norteamericano,  la “Guerra Psicológica” (con su variante la “Guerra Contraterrorista“) conforma la columna vertebral estratégica de la Guerra de Cuarta Generación, con los Medios de Comunicación convertidos en los nuevos ejércitos de conquista.

La Guerra Psicológica conforma el estadio superior de las estrategias de control y dominación ensayadas hasta ahora por los sistemas imperialistas (dominación del hombre por el hombre) que se fueron sucediendo hasta llegar al sistema capitalista.

En la Guerra Psicológica (columna vertebral de la Guerra de Cuarta Generación, sin uso de armas) las operaciones con unidades militares son sustituidas por operaciones con unidades mediáticas.

La Guerra Psicológica, a su vez, nace en un particular estadio del capitalismo caracterizado por una revolución en el campo de las ciencias sociales y de la comunicación estratégica.

Dicha revolución se complementa con una revolución en el campo de la tecnología de las comunicaciones y de la informática,creando las bases para una comunicación estratégica globalizada basada en principios científicos.

A su vez las técnicas científicas de comunicación, potenciadas a escala masiva y planetaria por los grandes conglomerados mediáticos del capitalismo, crearon las bases para su utilización en estrategias de manipulación y de control social desarrolladas a partir de los objetivos de la dominación imperial-capitalista.

Esta situación creó las bases operativas y estratégicas para el control y dominio de las sociedades y países, sin recurrir a la utilización de la guerra militar.

De esta manera (y con pocas excepciones como Irak y Afganistán, y otros objetivos en carpeta del Imperio, como Irán y Siria) la actual guerra imperialista por apoderamiento de mercados y países ya no se desarrolla en el plano de la conquista militar-territorial, sino en el plano de la conquista psicológica-social instrumentada mediaticamente.

Los nuevos gerentes de enclave en el mundo dependiente (los políticos modernos) sustituyen cada vez más la represión y el control por medios policiales, por la represión y el control por medio de operaciones mediáticas con aplicación de consignas de “criminalización de los conflictos sociales.

En su definición técnica, “Guerra Psicológica“, o “Guerra sin Fusiles“, es el empleo planificado de la propaganda y de la acción psicológica orientadas a direccionar conductas, en la búsqueda de objetivos de control social, político o militar, sin recurrir al uso de la armas.

Los ejércitos militares, son sustituidos por grupos operativos  descentralizados especializados en insurgencia y contrainsurgencia, y por expertos en comunicación estratégica y psicología de masas.

El desarrollo tecnológico e informático de la era de las comunicaciones, la globalización del mensaje y las capacidades para influir en la opinión pública mundial, convirtieron a las operaciones de acción psicológica mediática en el arma estratégica dominante de la 4GW.

Como en la guerra militar, un plan de guerra psicológica está destinado a: aniquilar, controlar o asimilar al enemigo.

La guerra militar y sus técnicas se revalorizan dentro de métodos científicos de control social, y se convierten en una eficiente estrategia de dominio sin el uso de las armas.

A diferencia de la Guerra Militar convencional, la Guerra de Cuarta Generación no se desarrolla en teatros de operaciones visibles.

No hay frentes de batalla con elementos materiales: la guerra se desarrolla en escenarios combinados, sin orden aparente y sin líneas visibles de combate, los nuevos soldados no usan uniforme y se mimetizan con los civiles.

Ya no existen los elementos de la acción militar clásica: grandes unidades de combate (tanques, aviones, soldados, frentes, líneas de comunicación, retaguardia, etc).

Las bases de planificación militar son sustituidas por pequeños centros de comando y planificación  clandestinos, desde donde se diseñan las modernas operaciones tácticas y estratégicas.

Las grandes batallas son sustituidas por pequeños conflictos localizados, con violencia social extrema, y sin orden aparente de continuidad.

Las grandes fuerzas militares son sustituidas por pequeños grupos operativos (Unidades de Guerra Psicológica) dotados de gran movilidad y de tecnología de última generación, cuya función es detonar desenlaces sociales y políticos mediante operaciones de guerra psicológica.

Las unidades de Guerra Psicológica son complementadas por Grupos Operativos, infiltrados en la población civil con la misión de detonar hechos de violencia y conflictos sociales.

Las tácticas y estrategias militares, son sustituidas por tácticas y estrategias de control social, mediante la manipulación informativa y la acción psicológica orientada a direccionar conducta social masiva.

Los blancos ya no son físicos (como en el orden militar tradicional) sino psicológicos y sociales. El objetivo ya no apunta a la destrucción de elementos materiales (bases militares, soldados, infraestructuras civiles, etc), sino al control del cerebro humano.

Las grandes unidades militares (barcos, aviones, tanques, submarinos, etc) son sustituidas por un gran aparato mediático compuesto por las grandes redacciones y estudios de radio y televisión.

El bombardeo militar es sustituido por el bombardeo mediático:Las consignas y las imágenes sustituyen a las bombas, misiles y proyectiles del campo militar.

En la Guerra sin Fusiles, la Guerra de Cuarta Generación (también llamada Guerra Asimétrica), el campo de batalla ya no está en el exterior, sino dentro de las mentes.

Las operaciones ya no se trazan a partir de la colonización militar para controlar un territorio, sino a partir  de la colonización mental para controlar una sociedad.

El objetivo estratégico ya no es el apoderamiento y control de áreas físicas (poblaciones, territorios, etc.) sino el apoderamiento y control de la conducta social masiva.

Las unidades tácticas de combate (operadores de la guerra psicológica ya no disparan balas sino consignas direccionadas a conseguir un objetivo de control y manipulación de conducta social masiva.

B) Soldados Invisibles (Alienados Programados – AP)

En su desarrollo mediático-social, los jefes y oficiales de Estado Mayor de la Guerra Psicológica (4GW) ya no son militares, sino expertos comunicacionales en insurgencia y contrainsurgencia, que sustituyen a las operaciones militares por las operaciones psicológicas (OPS).

Ya no desarrollan sus planificaciones en unidades  o cuarteles militares, sino en laboratorios encubiertos de comunicación estratégica donde se diseñan los planes de Guerra Psicológica a ser ejecutados por las grandes estructuras mediáticas de comunicación masiva, infiltradas por la inteligencia de la OPS.

El nuevo soldado, y su vez blanco táctico de las operaciones psicológicas, es el individuo-masa modelado a partir de la ideología consumista nivelada planetariamente como estrategia de mercado por las trasnacionales capitalistas.

En la Guerra Psicológica, la potencia de fuego del soldado militar es sustituida por la potencia social del individuo-masa con su conducta manipulada hacia objetivos de control y dominación social, fijados por el capitalismo trasnacional para conquistar mercados y controlar a las sociedades consumistas.

Manipular, controlar, y convertir a este individuo-masa en potencia social direccionada con fines de control y dominio político-social es el objetivo estratégico clave de la Guerra Psicológica.

Mediante la manipulación y direccionamiento de conducta por medios psicológicos el individuo-masa se convierte en “soldado cooperante de los planes de dominio y control social establecidos por el capitalismo trasnacional y la potencia imperialista regente.

Es a la vez, víctima y victimario, de las operaciones psicológicas, ya que se convierte en una célula consumista-trasmisora tanto de planes de consumismo capitalista como de planes de control  y represión social manipulados sin el uso de las armas.

Por ejemplo:

El movimiento piquetero (desocupados) de la Argentina fue desactivado, virtualmente sacado de la calle y condenado socialmente, a partir de consignas que lo asociaban con la vagancia, la violencia, y el desorden,  hábilmente recreadas y manipuladas por las estructuras mediáticas del sistema.

El blanco de esas consignas era el AP (Alienado Programado), tanto de clase alta, media o baja, que a través de esas consignas machacadas día y noche en su cabeza, terminó viendo al piquetero como el enemigo número uno de la sociedad.

Esto permitió al gobierno de Kirchner encarcelar a sus dirigentes y mandar a reprimirlos policialmente con total impunidad, e indiferencia por parte de la sociedad de los AP.

De esta manera, y a través de este ejemplo, se verifica la doble condición de víctima, y la vez victimario, del Alienado Programado (AP) a partir del consumismo, no ya de productos sino de eslóganes y titulares recreados por el consumismo informativo.

B) Colonización mental (del “consumismo de productos” al “consumismo de información)

El individuo-masa, o AP (Alienado Programado), se desarrolla en la primera fase de las operaciones psicológicas orientadas a imponer la sociedad de consumo capitalista en las áreas dependientes del Tercer Mundo, a fines de la década del 50, y  experimenta su máximo nivel de desarrollo con el advenimiento de la era de las comunicaciones globalizadas a fines de los 80.

El Alienado Programado (AP) es el prototipo de “hombre universal” modelado por las políticas niveladoras consumistas impuestas por las trasnacionales capitalistas a escala planetaria.

EL AP no está programado para pensar (desarrollo reflexivo) sino para consumir productos capitalistas por medio de consignas (eslóganes) y de imágenes sin ninguna relación entre sí.

Utilizando técnicas y estrategias de la Guerra Psicológica,  los laboratorios estratégicos de comunicación publicitaria comenzaron a modelar al individuo-masa (el AP)  a partir del surgimiento de la sociedad de consumo capitalista en  los años 50.

Un AP está programado para consumir: desde productos, espectáculos, modas, hasta presidentes (gerentes de enclave de las trasnacionales capitalistas) vendidos por medio de técnicas de marketing y de campañas  electorales manipuladas por operaciones psicológicas.

A excepción de los casi tres mil millones de marginados de la sociedad de consumo capitalista, que no alcanzan los niveles de supervivencia, el resto de la sociedad mundial (tanto en el mundo dependiente como en el mundo de las potencias capitalistas dominantes) está programada a partir de una estructura piramidal de AP (individuos-masa) nivelados por la ideología del consumo capitalista.

Un AP es un nivelado universal por la cultura del consumo.

El consumo (no el pensamiento razonado con lógica de qué y para qué), rige y parametra sus pautas de comportamiento social e individual.

Un AP de Asia, Africa, o Latinoamérica (más allá del idioma y la raza) viste de la misma manera y consume los mismos productos que un AP de EEUU o de Europa.

Ropa, cortes de cabello, música, fútbol, deportes, creencias, modas, gustos consumistas, estereotipos de conducta social, son nivelados por igual en los AP por las trasnacionales capitalistas que han convertido al planeta en un “gran mercado“.

Un AP (Alienado Programado), técnicamente, es una terminal de consumo para abrir nuevos mercados y nuevas fuentes de ganancia capitalista a escala planetaria.

Así como la acelerada concentración y centralización del poder capitalista trasnacional impuso la incorporación masiva de la informática para la toma de decisión económica, la sociedad de consumo requirió de la utilización en gran escala de la publicidad comercial destinada a crear las bases psicosociales del consumismo.

La manipulación psicológica con el consumismo desarraigó al individuo-masa de los valores de su propia cultura, historia y tradiciones de origen, y lo convirtió en un alienado universalizado y sin conciencia.

El colonizado mental, el AP, el individuo-masa, es un lumpen social cuya máxima ambición es emigrar de su país de origen hacia los grandes centros consumistas del Imperio, como está ocurriendo en Europa y en la frontera con México.

El máximo objetivo de un AP es consumir sin interrogarse sobre los fenómenos de genocidio económico y las lacras sociales emergentes de la explotación del hombre por el hombre, a los que vive en forma alienada, sin vincularlos al sistema capitalista, del que que tampoco sabe de que se trata.

Un AP, es la célula y la materia prima emergente de las operaciones psicológicas trazadas para el control y direccionamiento de conducta con fines colonizadores que lo despojó de todo atisbo de pensamiento reflexivo y de conciencia social.

Un AP de clase baja es un declasado sin patria (exactamente la contrapartida del proletario revolucionario con conciencia social emergente de la Revolución Industrial) que sirve como carne de cañón y mano de obra barata (cuando consigue trabajo) de las trasnacionales, también sin patria, extendidas por los cuatro puntos cardinales del Planeta.

Un AP, de clase media o alta, también es un desclasado sin patria que alimenta (desde el vértice y el medio de la pirámide) las estructuras gerenciales, políticas, burocráticas y/o profesionales del sistema capital-imperialista trasnacionalizado.

Pero antes que nada, un AP (más allá de cualquier grupo de pertenencia clasista) es un alienado social construido a la imagen y semejanza de las trasnacionales y sus necesidades de mercado.

En este cambio sutil de las matrices mentales y culturales de las sociedades dominadas subyace la culminación de un minucioso proceso de colonización psicológica-cultural, cuyo objetivo central se orienta a borrar las fronteras entre el dominador y el dominado.

El perfeccionamiento del AP fue simultáneo a la destrucción de los Estados nacionales por medio de la imposición del “libre mercado“, la “apertura económica”  y las privatizaciones de empresa públicas impulsadas por el capitalismo trasnacional desde Washington, en la década del 90.

La etapa de la “colonización de las sociedades” con el consumo de productos, comenzada en la década del 60, posibilitó la era de la “colonización mental” con el consumo de información perfeccionada con el advenimiento masivo de Internet y de las comunicaciones globalizadas en la década del 90.

Cuando el sistema capitalista trasnacional, por medio del consumo, niveló un “modelo único de pensamiento“, sentó las bases psicosociales para el control político-ideológico por medio de la información periodística manipulada por operaciones psicológicas .

De manera tal, que el control de las sociedades, en la primera etapa, por medio de la publicidad, posibilitó la segunda fase: elcontrol ideológico, a través del consumo de información periodística, también nivelado  a escala planetaria por el aparato mediático controlado por las trasnacionales del Imperio.

Con la nivelación consumista se establecen las bases para el AP consumidor de “órdenes psicológicas” manipuladas a través de la información fragmentadora y “anti-reflexiva” del llamado “periodismo espectáculo“.

De esta manera el AP, se convierte en la célula terminal del sistema de colonización mental nivelado a escala universal por el aparato mediático-informativo controlado por el capitalismo trasnacionalizado.

Sin la primera fase de colonización de las sociedades por medio del consumismo, la colonización de la mente del hombre por medio de la información manipulada, hubiera sido imposible.

C) Objetivo estratégico (La función de la Guerra Psicológica)

Los nuevos proyectos geopolíticos de conquista imperialista en la era trasnacional de las comunicaciones requieren de sofisticadas estrategias de Guerra Psicológica para su imposición sin el uso de las armas.

Los fines prescriptos por la estrategia de dominación con la Guerra Psicológica son los mismos que se utilizan con la guerra militar: dividir, atomizar, controlar al individuo-masa de las sociedades dependientes (el AP). Es la lógica de Maquiavelo aplicada por medios científicos y tecnológicos.

La Guerra Psicológica librada en el plano de la comunicación estratégica y de las grandes estructuras mediáticas (los nuevos ejércitos de conquista) no se hacen por la conquista misma, sino en la búsqueda de un objetivo estratégico orientado en los intereses económicos de las potencias y las trasnacionales capitalistas.

La función de la Guerra Psicológica imperial-capitalista actual se orienta en tres objetivos claves:

1) Conquista de mercados emergentes (sociedades y países periféricos), mediante la imposición de la “cultura consumista” nivelada y globalizada por los medios masivos de comunicación, actuando sobre la psicología del hombre AP convertido en individuo-masa.

2) Control y dominación social (en los países dependientes), orientado a la represión y/o neutralización de conflictos sociales que amenacen el desarrollo de los planes empresariales y la acumulación y expansión de la ganancia capitalista trasnacional.

3) Disputas ínter-potencias por los mercados, destinada a sustituir a la guerra militar por áreas de influencia (también por conquista de mercados) enterrada con la Guerra Fría.

Una plan de Guerra Psicológica,  no se hace con soldados y armas militares sino con medios de comunicación e individuos masificados (los AP) nivelados universalmente por los mismos estereotipos culturales y sociales.

El mensaje mediático nivela y masifica al individuo universal en una sola frecuencia comunicacional.

La realidad es sustituida por la percepción de la realidad a través del mensaje mediático-periodístico convertido en consignas, eslóganes y títulos,  antes que en pensamiento reflexivo totalizado.

A través de la manipulación psicológica y el control ideológico, la sociedad civil, el individuo-masa suplanta a los soldados militares en el campo de batalla.

En la Guerra Psicológica, la potencia de fuego del soldado militar es sustituida por la potencia social del individuo-masa con su conducta manipulada hacia objetivos de control y dominación social, fijados por el capitalismo trasnacional para conquistar mercados y controlar a las sociedades consumistas.

Manipular, controlar, y convertir a este individuo-masa en potencia social direccionada con fines de control y dominio político-social es el objetivo estratégico clave de la Guerra Psicológica de última generación.

D) Las operaciones psicológicas (Falsa percepción de la realidad)

Veamos un ejemplo de operación psicológica con el “terrorismo“:

Después de los atentados en Londres las cadenas televisivas y los grandes diarios titulaban en molde “catástrofe“: “Los ataques terroristas en Londres desatan el temor mundial“, o el “El terrorismo amenaza al mundo“, rezaban algunos de esos titulares.

Los titulares iban acompañados de imágenes catastróficas, con caos y terror reflejados en los rostros de los que lograron escapar de los atentados en el metro de Londres.

Esas imágenes y titulares fueron  repetidos hasta el infinito durante las primeras veinticuatro horas, con las grandes cadenas trasmitiendo en vivo, mientras los conductores y analistas recreaban sin cesar las consignas de “miedo al terrorismo“.

La operación psicológica-mediática se complementaba con funcionarios que, desde Bush y Blair para abajo, acusaban de los atentados al “terrorismo internacional” y advertían sobre la amenaza de nuevos ataques“.

En la realidad,  durante el 7-J habían detonado tres bombas matando a 57 personas en Londres, con un efecto destructivo circunscripto a un pequeño radio de la ciudad.

Ante el titular de la CNN: “el terrorismo causa otra tragedia mundial” por la muerte de 57 británicos, si la mente fragmentada y bombardeada del AP nivel promedio estadístico realizara correctamente la operación información-procesamiento-síntesis, concluiría que solo en Irak mueren todos los días esa cantidad de personas, y ninguna cadena titula: “El Imperio norteamericano causa otra tragedia mundial“.

Y ni que hablar del efecto que causaría en la mente de un  AP un bombardeo mediático, en vivo, y durante las 24, con un titular de la CNN y de las otras cadenas que dijese, por ejemplo: “Tragedia mundial: Cada tres segundos un niño muere de hambre en el mundo“.

Pero ese titular nunca va a aparecer ni va ser objeto de un bombardeo mediático por parte de la CNN y las otras cadenas, sencillamente, porque los hambrientos no son materia de utilización de operaciones psicológicas con fines de control social, que realiza el mismo sistema de poder que produce los hambrientos.

El atentado del 7-J fue localizado en Londres, pero el bombardeo mediático posterior con imágenes y consignas de terror (difundidas en vivo y simultáneamente por todo el planeta), potenció el miedo haciendo que que el televidente sufriera sus efectos como si hubiera ocurrido en su barrio.

De esta manera, los efectos de la manipulación psico-mediática del hecho terrorista ocurrido en Londres, con sólo tres bombas detonadas a distancia, se multiplicó infinitamente (casi como una bomba nuclear) borrando las fronteras entre realidad e irrealidad.

Por el mismo mecanismo psicológico con que el individuo-masa (mujer u hombre) vive una película o telenovela como si fuera su propia realidad, la inducción mediática masiva del terror por vías psicológicas, hizo que la mayoría viviera el hecho terrorista (solo circunscripto a un sector de Londres), como si el terrorismo y la “amenaza terrorista” fueran parte integrante de su realidad diaria.

De esta manera, y mediante la potencia niveladora y globalizadora de la imagen y de las consignas mediáticas el hecho particular (el ataque a Londres) se convirtió en un hecho general masivo falsamente percibido por las mayorías niveladas por la comunicación globalizada.

El individuo-masa, el AP, manipulado psicológicamente, incorporó una realidad ajena y localizada (el ataque terrorista con tres bombas en Londres) como si hubiera ocurrido en su barrio o en el living de su casa.

La realidad se convirtió en percepción mediática de la realidad y desató una “conducta de terror” manipulada a distancia por los operadores psicológicos de la Guerra de Cuarta Generación.

Las imágenes, títulos y consignas disparados en forma de “bombardeo mediático” hicieron que el televidente recreara su propios miedos en el ataque terrorista de Londres, lejano y distante de su realidad existencial concreta.

Desde que Bush y el Imperio estadounidense instalaron la “guerra contraterrorista” (una variante táctica de la guerra psicológica) tras los atentados terroristas del 11-Sno ocurrió ningún otro ataque en suelo norteamericano.

En el orden internacional, no ocurrieron más de 10 atentados terroristas en todo el mundo, entre los que deben computarse los más mediatizados: el 11-M español, y el 7-J británico.

No obstante esta realidad, estadísticamente localizada y circunscripta, las sociedades norteamericana y mundial incorporaron masivamentete el “miedo al terrorismo” y la “amenaza terrorista” como parte de su realidad diaria.

Por otra parte, todos los sondeos revelan que, tras un bombardeo mediático con imágenes y consignas de miedo, no solamente la sociedad norteamericana, sino la europea y el resto de la sociedad mundial, priorizan el terrorismo como la principal amenaza que acecha a la humanidad.

Estudios posteriores a las presidenciales norteamericanas de noviembre de 2004, demostraron que la aparición de Bin Laden amenazando a EEUU en un video, difundido a pocas horas de los comicios, fue clave para arrimar votos indecisos a la candidatura por la reelección de Bush.

Este es el mejor ejemplo de como, a través de las operaciones psicológicas mediáticas globalizadas, se induce un hecho lejano y localizado (el ataque terrorista) como si fuera la mayor amenaza que azota a la humanidad sin distinción de países.

De esta manera se hace realidad el objetivo clave de la Guerra Psicológica: convertir al individuo-masa (Alienado Programado-AP) en “soldado cooperante” de los planes imperiales de control y dominio social, tanto en el Imperio como en el mundo dependiente.

E) Plan de Guerra Psicológica (Niveles tácticos interactivos)

En un plan estratégico de Guerra Psicológica, los operativos de la OPS (Operaciones Psicológicas) diseñan y ejecutan  planes y estrategias de control social, en tanto que los Grupos Operativos Especiales (GOE) diseñan y ejecutan planes y estrategias de conflictos y detonantes sociales como complementos operativos de la OPS.

Operativamente, la Guerra Psicológica se desarrolla en tres niveles tácticos-interactivos:

A) Un Plan de Conflicto = Detonante Primario

B) Un Plan de Operación Psicológica = Manipulación y Objetivo

C) Un Plan de Acción Política = Aprovechamiento y Beneficiario

Veamos un ejemplo práctico:

A) Plan de Conflicto:

Unidades OPS de la CIA y el Mossad detonan una provocación religiosa contra la comunidad islámica internacional operando la publicación de caricaturas ofensivas de Mahoma en la prensa europea.

Simultáneamente (y en forma interactiva) los GOE, infiltrados entre grupos fundamentalistas islámicos, detonan protestas violentas contra las caricaturas de Mahoma, con muertos, heridos y quemas de embajadas en Europa, Asia,  África y Medio Oriente.

Objetivo Táctico: detonar el conflicto y crear el contexto de las operaciones psicológicas.

B) Plan de Operación Psicológica:

Unidades OPS infiltradas en las grandes cadenas mediáticas operan un plan de consignas y de imágenes (bombardeo mediático) articulado en dos movimientos tácticos:

1) difusión potenciada de las imágenes con los hechos más violentos protagonizados por los grupos infiltrados por los GOE.

2) Acompañamiento de las imágenes con titulares y comentarios que contienen  tres consignas clave: “violencia (islámica)“, “guerra religiosa (islámica)“, protestas violentas (islámicas), que se encuentran simultáneamente en todas las cadenas acompañando a las imágenes con disturbios, edificios ardiendo y represión con muertos y heridos.

El “islamismo fundamentalista es el protagonista central en el bombardeo mediático durante una semana.

Objetivo Táctico: vincular al mundo islámico con la violencia, la guerra y el desorden social.

C) Plan de Acción Política:

Simultáneamente a las protestas violentas y a las imágenes y consignas manipuladoras difundidas a escala planetaria, Bush y sus funcionarios de primer nivel (Cheney, Rumnsfeld y Condoleeza Rice), asesorados por OPS del equipo estratégico de la Casa Blanca, salen a denunciar a Irán como el instigador principal de los disturbios violentos con muertos, heridos, e incendios de embajadas.

Sincronizadamente, el Estado Mayor militar y el gobierno de Israel (por medio de sus principales funcionarios) también denuncian a Irán como el principal responsable de las protestas religiosas violentas.

Washington y Tel Aviv, en sus denuncias, también asocian, sutilmente, a Irán con un plan de “terrorismo nuclear“.

Objetivo Táctico: situar a Irán como promotor de un plan del fundamentalismo islámico violento desatado en todo el mundo.

D) El Resultante:

El resultante se define por una verificación del objetivo buscado con el plan OPS: sondear el consenso (dentro y fuera de EEUU) para un ataque militar a Irán.

Tras una semana de acción mediática combinada de las operaciones A, B, y C, dos sondeos revelaban que casi dos tercios de la sociedad norteamericana respaldaba un ataque militar de EEUU a Irán.

Los dos sondeos (realizados respectivamente por el Centro PewLos Angeles Times) indicaban también que la misma cantidad de estadounidenses (casi dos tercios) consideraban  a Irán como “la amenaza número uno“, por delante de China, Irak y Corea del Norte.

Un 82 por ciento aseguró que, de completar con éxito el enriquecimiento de uranio, Irán facilitaría armamento nuclear terroristas.

De realizarse en Europa, seguramente los sondeos arrojarían resultados parecidos. Las mediciones de los OPS son secretas.

E) Clave de la operación:

El plan OPS con las caricaturas sirvió como módulo experimental y operación de testeo para un plan estratégico de Guerra Psicológica orientado, en su primera fase,  a “preparar el terreno” (consenso internacional y estadounidense) para  una operación militar contra Irán argumentada en dos consignas y una conclusión: “Terrorismo Nuclear“+”Violencia Islámica” = “Peligro Irán“.

Fuente: IAR Noticias

Guerra de Cuarta generación: Cuidado, su cerebro está siendo bombardeado

La Cuarta Guerra Mundial ya comenzó. Mientras Ud. descansa, mientras Ud. consume, mientras Ud. goza de los espectáculos que le ofrece el sistema, un ejército invisible se está apoderando de su mente, de su conducta y de sus emociones. Su voluntad está siendo tomada por fuerzas de ocupación invisibles sin que Ud. sospeche nada. Las batallas ya no se desarrollan en espacios lejanos, sino en su propia cabeza. Ya no se trata de una guerra por conquista de territorios, sino de una guerra por conquista de cerebros, donde Ud. es el blanco principal. El objetivo ya no es matar, sino controlar. las balas ya no apuntan a su cuerpo, sino a sus contradicciones y vulnerabilidades psicológicas. Su conducta está siendo chequeada, monitoreada, y controlada por expertos. Su mente y su psicología están  siendo sometidas a operaciones extremas de Guerra de Cuarta Generación. Una guerra sin frentes ni retaguardias, una guerra sin tanques ni fusiles, donde Ud., es a la vez, la víctima y el victimario.

1) Guerra de Cuarta generación

Guerra de Cuarta Generación (Fourth Generation Warfare4GW) es el término usado por los analisttas y estrategas militares para describir la última fase de la guerra en la era de la tecnología informática y de las comunicaciones globalizadas.

En 1989 comenzó la formulación de la teoría de la 4GW cuando William Lind y cuatro oficiales del Ejército y del Cuerpo de Infantería de Marina de los Estados Unidos, titularon un documento: “nEl rostro cambiante de la guerra: hacia la cuarta generación“.

Ese año, el documento se publicó simultáneamente en la edición de octubre del Military Review y la Marine Corps Gazette.

Si bien en sus primeros tramos de la década del noventa la teoría no fue precisada ni se expresó claramente qué se entiende por 4GW, el concepto luego fue asociado a la Guerra Asimétrica y a la “Guerra Contraterrorista“.

William Lind escribió su esbozo de teoría, en momentos en que la Unión Soviética ya había sido derrotada en Afganistán e iniciaba su colapso inevitable como sistema de poder mundial.

Por lo tanto, a la Guerra de Cuarta Generación se la visualiza como una hipótesis de conflicto emergente de la pos-Guerra Fría, en tanto que algunos analistas relacionan su punto de partida histórico con los atentados terroristas del 11-S en EEUU.

En cuanto a la evolución de la fases de la guerra hasta la cuarta generación, se la describe así:

Fase inicial: arranca con la aparición de las armas de fuego y alcanzaría su máxima expresión en las guerras napoleónicas. Las formaciones lineales y el “orden” en el campo de batalla constituyen sus principales rasgos y el enfrentamiento entre masas de hombres, su esencia. La Guerra de Primera Generación corresponde a los enfrentamientos con tácticas de líneas y columnas.

Fase segunda: comienza con el advenimiento de la Revolución Industrial y la disponibilidad en el campo de batalla de medios capaces de desplazar grandes masas de personas y de desatar poderosos fuegos de artillería. El enfrentamiento de potencia contra potencia y el empleo de grandes recursos, constituye el rasgo esencial de esta generación. La Primera Guerra Mundial es su ejemplo paradigmático.

Fase tercera: se caracteriza por la búsqueda de neutralización de la potencia del enemigo mediante la detección de flancos débiles con la finalidad de anular su capacidad operativa, sin necesidad de destruirlo físicamente. La Guerra de Tercera Generación fue  desarrollada por el Ejercito Alemán en el conflicto mundial de 1939-1945 y es comúnmente conocida como “guerra relámpago” (Blitzkrieg). No se basa en la potencia de fuego, sino en la velocidad y sorpresa. Se identifica esta etapa con el empleo de la guerra psicológica y tácticas de infiltración en la retaguardia del enemigo durante la Segunda Guerra Mundial.

En 1991, el profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén Martín Van Creveld publicó un libro titulado “La Transformación de la Guerra“, que aportaría sustento intelectual a la teoría de la 4GW.

El autor sostiene que la guerra ha evolucionado hasta un punto en que la teoría de Clausewitz resulta inaplicable.

Van Creveld prevé que en el futuro las bases militares serán reemplazadas por escondites y depósitos, y el control de la población se efectuará mediante una mezcla de propaganda y terror.

Las fuerzas regulares se irán trasformando en algo diferente a lo que han sido tradicionalmente, señala Van Creveld. También prevé la desaparición de los principales sistemas de combate convencionales y su conversión en conflictos de baja intensidad (también llamados Guerras Asimétricas) .

La variante “contraterrorista”

Tras los ataques terroristas del 11-S en EEUU,  la Guerra de Cuarta Generación se complementa con el uso del  “terrorismo mediatizado“como estrategia y sistema avanzado de manipulación y control social.

Se produce, por primera vez, el uso sistematizado del terrorismo” (realizado por grupos operativos infiltrados en la sociedad civil) complementado con Operaciones Psicológicas Mediáticas orientadas al aprovechamiento social, político y militar del hecho “terrorista”.

La “Guerra Contraterrorista (una variante complementaria  de la Guerra de Cuarta Generación) borra las fronteras tradicionales entre “frente amigo” y “frente enemigo” y sitúa como eje estratégico de disputa la guerra contra un enemigo universal invisible diseminado por todo el planeta: el terrorismo.

La lógica del “nuevo enemigo” de la humanidad, identificada con el terrorismo tras el 11-S, se articula operativamente a partir de la “Guerra Contraterrorista” que compensa la desaparición del “enemigo estratégico” del capitalismo en el campo internacional de la Guerra Fría: la Unión Soviética.

La “guerra preventiva” contra el “terrorismo”  (como veremos más adelante) produce un salto cualitativo en la metodología y en los recursos estratégicos de la Guerra de Cuarta Generación al servicio de los intereses imperiales de la potencia hegemónica regente del sistema capitalista: EEUU .

La “guerra inter-potencias” (o “inter-países“) expresada en la confrontación “Este-Oeste“, desaparece con la Unión Soviética, y  es sustituida, a partir del 11-S,  por la “Guerra Contraterrorista” librada por todas las potencias y por el Imperio regente (EEUU)  contra un sólo enemigo: el terrorismo “sin fronteras“.

El desarrollo tecnológico e informático, la globalización del mensaje y las capacidades para influir en la opinión pública mundial, convertirán a la Guerra Psicológica Mediática en el arma estratégica dominante de la 4GW, en su variante “contraterrorista“.

Las operaciones con unidades militares son sustituidas por operaciones con unidades mediáticas, y la acción psicológica con el “terror” sustituye a las armas en el teatro de la confrontación.

De esta manera, y a partir del 11-S norteamericano, la “Guerra Contraterrorista” y la “Guerra Psicológica“, conforman las dos columnas estratégicas que sostienen a la Guerra de Cuarta Generación, con los medios de comunicación convertidos en los nuevos ejércitos de conquista.

2) Guerra psicológica (o Guerra Sin Fusiles)

En la definición conceptual actual, la columna vertebral de la Guerra de Cuarta Generación se enmarca dentro del concepto de”guerra psicológica, o “guerra sin fusiles“, que fue acuñado, por primera vez, en los manuales de estrategia militar de la década del setenta.

En su definición técnica, “Guerra Psicológica“, o “Guerra sin Fusiles, es el empleo planificado de la propaganda y de la acción psicológica orientadas a direccionar conductas, en la búsqueda de objetivos de control social, político o militar, sin recurrir al uso de la armas.

Los ejércitos militares, son sustituidos por grupos operativos  descentralizados especialistas en insurgencia y contrainsurgencia, y por expertos en comunicación y psicología de masas.

El desarrollo tecnológico e informático de la era de las comunicaciones, la globalización del mensaje y las capacidades para influir en la opinión pública mundial, convertirán a las operaciones de acción psicológica mediática en el arma estratégica dominante del la 4GW.

Como en la guerra militar, un plan de guerra psicológica está destinado a: aniquilar, controlar o asimilar al enemigo.

La guerra militar y sus técnicas se revalorizan dentro de métodos científicos de control social, y se convierten en una eficiente estrategia de dominio sin el uso de las armas.

A diferencia de la Guerra Convencional, la Guerra de Cuarta Generación no se desarrolla en teatros de operaciones visibles.

No hay frentes de batalla con elementos materiales: la guerra se desarrolla en escenarios combinados, sin orden aparente y sin líneas visibles de combate, los nuevos soldados no usan uniforme y se mimetizan con los civiles.

Ya no existen los elementos de la acción militar clásica: grandes unidades de combate (tanques, aviones, soldados, frentes, líneas de comunicación, retaguardia, etc).

Las bases de planificación militar son sustituidas por pequeños centros de comando y planificación  clandestinos, desde donde se diseñan las modernas operaciones tácticas y estratégicas.

Las grandes batallas son sustituidas por pequeños conflictos localizados, con violencia social extrema, y sin orden aparente de continuidad.

Las grandes fuerzas militares son sustituidas por pequeños grupos operativos (Unidades de Guerra Psicológica) dotados de gran movilidad y de tecnología de última generación, cuya función es detonar desenlaces sociales y políticos mediante operaciones de guerra psicológica.

Las unidades de Guerra Psicológica son complementadas por Grupos Operativos, infiltrados en la población civil con la misión de detonar hechos de violencia y conflictos sociales.

Las tácticas y estrategias militares, son sustituidas por tácticas y estrategias de control social, mediante la manipulación informativa y la acción psicológica orientada a direccionar conducta social masiva.

Los blancos ya no son físicos (como en el orden militar tradicional) sino psicológicos y sociales. El objetivo ya no apunta a la destrucción de elementos materiales (bases militares, soldados, infraestructuras civiles, etc), sino al control del cerebro humano.

Las grandes unidades militares (barcos, aviones, tanques, submarinos, etc) son sustituidas por un gran aparato mediático compuesto por las grandes redacciones y estudios de radio y televisión.

El bombardeo militar es sustituido por el bombardeo mediático:Las consignas y las imágenes sustituyen a las bombas, misiles y proyectiles del campo militar.

El objetivo estratégico ya no es el apoderamiento y control de áreas físicas (poblaciones, territorios, et) sino el apoderamiento y control de la conducta social masiva.

Las unidades tácticas de combate (operadores de la guerra psicológica)  ya no disparan balas sino consignas direccionadas a conseguir un objetivo de control y manipulación de conducta social masiva.

Los tanques, fusiles y aviones son sustituidos por los medios de comunicación (los ejércitos de cuarta generación) y las operaciones psicológicas se constituyen en el arma estratégica y operacional dominante.

3) El Blanco

En la Guerra sin Fusiles, la Guerra de Cuarta Generación (también llamada Guerra Asimétrica) , el campo de batalla ya no está en el exterior, sino dentro de su cabeza.

Las operaciones ya no se trazan a partir de la colonización militar para controlar un territorio, sino a partir  de la colonización mental para controlar una sociedad.

Los soldados de la 4GW ya no son militares, sino expertos comunicacionales en insurgencia y contrainsurgencia, que sustituyen a las operaciones militares por las operaciones psicológicas.

Las balas militares son sustituidas por consignas mediáticas que no destruyen su cuerpo, sino que anulan su capacidad cerebral de decidir por usted mismo.

Los bombardeos mediáticos con consignas están destinados a destruir el pensamiento reflexivo (información, procesamiento y síntesis) y a sustituirlo por una sucesión de imágenes sin resolución de tiempo y espacio (alienación controlada) .

Los bombardeos mediáticos no operan sobre su inteligencia, sino sobre su psicología: no manipulan su conciencia sino sus deseos y temores inconcientes.

Todos los días, durante las 24 horas, hay un ejército invisible que apunta a su cabeza: no utiliza tanques, aviones ni submarinos, sino información direccionada  y manipulada por medio de imágenes y titulares.

Los guerreros psicológicos no quieren que usted piense información, sino que usted consuma información: noticias, títulos, imágenes, que excitan sus sentidos y su curiosidad, sin conexión entre sí.

Su cerebro está sometido a la lógica de Maquiavelo: “divide y reinarás”: Cuando su mente se fragmenta con titulares desconectados entre sí, deja de analizar (qué, porqué y para qué de cada información) y se convierte en  consumista de órdenes psicológicas direccionalas a través de consignas.

Los titulares y las imágenes son los misiles de última generación que las grandes cadenas mediáticas disparan con demoledora precisión sobre su cerebro convertido en teatro de operaciones de la Guerra de Cuarta Generación.

Cuando Ud. consume titulares con “Bin Laden”, “Al Qaeda“, “terrorismo musulmán”: su mente está consumiendo consignas de miedo asociadas con “terrorismo“, y su cerebro está sirviendo de teatro de operaciones a la “Guerra Contraterrorista” lanzada para controlar a la sociedades a escala global.

Cuando Ud. consume prensa internacional sin analizar los qué y los para qué, los intereses del poder imperial que se mueven detrás de cada noticia o información periodística, Ud. está consumiendo Guerra de Cuarta Generación.

Fuente: IAR Noticias

Cómo los medios y las grandes cadenas ocultan la responsabilidad de Israel en la masacre de Gaza. Las técnicas de manipulación.

Miércoles 11 de Agosto de 2010 – En este informe, describimos cómo las grandes cadenas internacionales y los medios locales hacen  “desaparecer” la responsabilidad de Israel en el exterminio militar en Gaza, mediante técnicas de manipulación con el lenguaje (los títulos) y el “ocultamiento” de las víctimas  y del escenario de destrucción (las imágenes). 

A partir de ahora, ud. va a mirar, leer, o escuchar las “noticias” sobre Gaza con otra “perspectiva” de análisis. Y va a entender porqué la masacre israelí en Gaza, el más inédito e impune genocidio militar de toda la historia moderna, no figura como “tragedia universal” de toda la humanidad.

Por Manuel Freytas (*)

El lenguaje manipulador

Tras 16 días de exterminio militar israelí, y cuando los muertos palestinos ya suman 910, los heridos 3.800, incluidos 270 niños asesinados y otros 1.100 heridos, la estrategia “informativa” de las grandes cadenas internacionales controladas por capitales sionistas se centra en un objetivo prioritario: Demostrar que en Gaza no hay una masacre militar israelí, sino un “conflicto” armado entre Israel y Hamás.

Hay una categoría central y un punto de abordaje común que guía los objetivos de la manipulación mediática con la matanza israelí de palestinos en Gaza:

Demostrar que en ese territorio no hay una masacre militar cometida por Israel, sino una “guerra” entre Hamás e Israel, nivelados en la misma capacidad de destrucción y de poder de fuego, aunque uno es una organización de guerrilla urbana y el otro es una superpotencia militar con poder nuclear.

Esto a su vez remite a una segunda categoría de lectura:

En Gaza no hay una operación sistemática de exterminio militar por aire, por mar y por tierra, de una superpotencia militar contra un pueblo indefenso, sino una guerra entre “iguales“.  

Se los equipara a Israel y a Hamás en la misma capacidad de destrucción militar y se omite mencionar quién es el atacante (el invasor) y quién el atacado (el invadido).

Lo que genera una tercera categoría de lectura:

En Gaza, tanto Israel como Hamás, son culpables de la violencia y de la muerte. Tanto Israel como Hamás matan por igual y en las mismas condiciones.

Se omite (se esconde), en primer lugar, la evaluación y discriminación de las cifras oficiales de los muertos causados por Israel, bajo la clasificación genérica de “muertos causados por el conflicto” en Gaza.

En 16 días de ataques por mar, por aire y por tierra, Israel mató a más de 900 palestinos, hirió o mutiló a más de 3.800, un 80% civiles, incluidos 270 niños asesinados y otros 1.100 heridos, según el último conteo oficial.

Cuando se difunde el total de muertos no se aclara (se esconde) que Israel con su bombardeos no sólo mató e hirió a miles de civiles sino que además destruyó la infraestructura y miles de viviendas en Gaza, creando además con el bloqueo una situación de catástrofe humanitaria que involucra a un millón y medio de personas. 

Y no se precisa que Hamás, con sus ataques a las tropas invasoras y los disparos de cohetes artesanales, en proporción sólo mató a 5 civiles y 8 soldados israelíes, sin niños entre las víctimas, y sin destrucción masiva de las ciudades judías y sus infraestructuras.

Y ésta no diferenciación entre atacante y atacado, y la no discriminación de los emergentes de la destrucción (cuánto, cómo y porqué mata cada uno) conduce a una cuarta categoría cuya lectura es: 

No hay que parar la masacre de Israel en Gaza, sino que hay que parar el “proceso de violencia en Gaza” generado por Israel y Hamás.

Este concepto manipulado (de “violencia de ambos lados“) es el que utilizan tanto EEUU, la Unión Europea o sus “socios árabes” para proponer un cese al fuego tapando la condición de invasor y la autoría militar de Israel  en la masacre.

El emergente de la manipulación

Las cuatro  categorías enumeradas (simultáneas e interactivas), conducen a una conclusión:

En Gaza no hay una masacre militar y un genocidio económico (por medio del bloqueo) perpetrado por el Estado de Israel, sino un “proceso de violencia irracional” que involucra tanto a Israel como a Hamás, con responsabilidad compartida por ambas partes.

En resumen, la manipulación con el lenguaje “informativo” genera un resultante:

A) La desaparición del rol de potencia atacante e invasora de Israel en Gaza (lo que le exime al Estado judío de ser acusado y condenado por crímenes de lesa humanidad).

B) La desaparición de la superioridad abrumante de su poder militar respecto de Hamás (que hace posible que se califique como “guerra” lo que claramente es una masacre militar unilateral).

C) La desaparición de la responsabilidad y autoría de Israel en la matanza masiva de civiles, en la destrucción física de Gaza y en la condena a su pueblo a padecer hambre y desesperación por la crisis humanitaria producto del bloqueo.

IIustremos estos tres niveles con un título, del jueves pasado, de la CNN (la cadena insignia que lidera la manipulación en el “mundo hispano-americano“): “Israel desobedeció a la ONU, y continúa su guerra con Hamás. Los muertos ya ascienden a 773“.

En síntesis, los hoy 910 muertos palestinos (80% civiles) no fueron producidos por dieciséis días consecutivos de bombardeos judíos indiscriminados por aire, por mar y por tierra sobre Gaza y su población, sino por la “guerra” entre Israel y Hamás.

Títulos de este tenor, se reproducen por millones y a diario en el resto de las otras cadenas mediáticas internacionales (televisivas y escritas), que a la vez son “copiadas” por las cadenas y medios locales en los cinco continentes, que se convierten en “repetidoras” de las grandes centrales sionistas de la “información“.

En consecuencia, y a modo de “producto final“, lo que queda en el cerebro manipulado del televidente o lector masivo (integrado) que se “informa” por la TV y los diarios del sistema es:

En Gaza hay una guerra. Y en la guerra se mata y mueren personas, de ambos lados“.

De esta manera, las grandes cadenas y sus “repetidoras” locales a nivel planetario convirtieron al exterminio militar de Israel en Gaza (un genocidio impune y a cara descubierta, inédito en la historia de la humanidad), en una noticia “burocrática” que se repite en un título, en un texto de 20 palabras, y sin análisis ni comentarios, cada treinta minutos, y mezclada (sin ninguna valorización) con los “destacados” diarios sobre farándula, deportes y la vida de los ídolos.

Las técnicas de ocultamiento

A) Qué es una “cobertura especial”

Cuando sucede algún hecho trágico con muerte masiva de personas, las grandes cadenas mediáticas internacionales ponen en marcha lo que se denomina una “cobertura especial” del acontecimiento.

Esos procesos “informativos” se inician cuando suceden “actos terroristas“, catástrofes naturales, accidentes, o hechos que involucren cualquier hecho de matanza y/o muerte masiva de personas.

B) Cómo se instrumenta una “cobertura especial”

Tomemos como ejemplo paradigmático a la CNN:

LA CNN lanza un título, “catástrofe“, por ejemplo: “Atentado terrorista en Londres. Hay centenares de muertos y heridos“.

El título se acompaña  de una volanta titilante en la pantalla con la palabra ¡URGENTE!, y reiteradas “presentaciones” por parte del conductor “estrella” informando sobre más detalles del suceso.

Cuando consiguen las imágenes en “vivo” (provistas por las agencias internacionales), comienzan a mostrar el escenario de la destrucción: Muertos, heridos, daños de edificios, y precisiones del hecho “en vivo y en directo” realizadas por el corresponsal ya instalado en el área, que incluyen los testimonios de los sobrevivientes, entrevistas a representantes de los organismos oficiales y organizaciones civiles que actúan en el rescate de los heridos y de los muertos.

La “cobertura especial” en vivo, con todo el escenario montado de imágenes en vivo de la destrucción y testimonios de las víctimas, dura de acuerdo a la “valorización” de la información que hagan los directivos de las cadenas (por ejemplo, el 11-S en EEUU duró más de 24 horas, y algo parecido sucedió con el 11-M en España).

La “nivelación planetaria” de estas coberturas por medio de su rebote por las cadenas y medios locales en los cinco continentes “universaliza la tragedia” haciendo vivir a las mayorías del mundo el drama a la distancia como si fuera propio. Así impusieron el “miedo al terrorismo” a escala global.

Levantada la cobertura central “en vivo y en directo“, las cadenas instrumentan “mini-coberturas en vivo y en directo” cada quince o treinta minutos, desarrollando la misma modalidad “informativa” pero en tiempo más limitado.

Durante los atentados del 11-M en España, y del 7-J en Londres, los conductores “estrellas” de la CNN y de las otras grandes cadenas, permanecieron horas y horas trasmitiendo “en vivo” la catástrofe con imágenes y testimonios, que incluyeron relatos y condenas a los “autores”  del atentado (léase, en este caso, el “terrorismo islámico“).

En los dos acontecimientos “terroristas”  juntos los muertos no alcanzaron las 300 personas.

Como detalle sobresaliente, hay que señalar que en Gaza, donde ya murieron (por asesinato militar) más de 900 personas, la tercera parte niños y mujeres, no mereció el tratamiento de “cobertura especial” por parte de las grandes cadenas y de los medios locales que “rebotan” y difunden sus coberturas en directo.

La “desaparición” de Gaza

El exterminio militar israelí en Gaza, que ya lleva 16 días de bombardeos consecutivos a poblaciones civiles bajo el argumento de destruir los “búnkeres terroristas” de Hamás, no tiene tratamiento de “cobertura especial” en las grandes cadenas y en los medios locales.

Esta matanza militar de Israel en Gaza, no figura como “información principal” relevante de las grandes cadenas, sino como un “agregado informativo” en el gran paquete de la información diaria.

Si bien está en todos los segmentos de noticias, no cuenta con la relevancia y la dinámica de una cobertura con corresponsales en vivo en los diferentes teatros de los hechos, con opiniones de testigos, protagonistas de la masacre, relatando la tragedia en vivo y en directo.

Las agencias internacionales de noticias obtienen y disponen de una información completa de la masacre (parte de la cual se encuentra en sus sitios de Internet) a través de testimonios, imágenes y videos que las cadenas compran pero no difunden en sus coberturas.

Mediante el ocultamiento del escenario de masacre y del testimonio de las víctimas,  además de  la deformación significante de los hechos y la descontextualización del lenguaje (llamar “conflicto” a lo que en  la realidad es una masacre) las cadenas alteran la comprensión de lo que está sucediendo en Gaza y reducen su impacto en la psicología del televidente masivo.

En sus titulares las cadenas y los medios locales sustituyen las  palabra masacre o invasión (lo que en realidad está sucediendo) por “conflicto“, “enfrentamiento” o “guerra“, quitándole a Israel su carácter de potencia agresora.

De igual forma sustituyen la palabra “asesinato” (lo que realmente está ejecutando Israel en Gaza) por “muerte de personas“, lo que le quita el significante real al genocidio militar israelí realizado sobre poblaciones civiles desarmadas.

Por lo tanto, y a diferencia de los acontecimientos que son tratados con “cobertura especial“, la masacre militar israelí en Gaza no está mediaticamente percibida como escenario de “tragedia universal” por las grandes mayorías que desarrollan su psicología, su conducta  y sus emociones a partir de lo que ven en la pantalla del televisor.

La información (en las pantallas) sobre el exterminio militar en Gaza, no supera el marco y el formato de una información o “noticia” convencional, no se la valoriza como “tragedia universal“, no tiene testimonios ni imágenes en vivo de las víctimas y de la destrucción, no tiene señalamientos claros del “autor” (como sucede con los atentados “terroristas“), no tiene presentadores comunicándose en “vivo” con los corresponsales en el terreno de los hechos, y está tratada casi sin relevancia mezclada con el resto del “paquete informativo” diario. Es más, en algunas cadenas, la información sobre Gaza va detrás de las noticias sobre deportes o acontecimientos de la farándula.

Durante los 16 días que ya lleva la masacre militar israelí en Gaza, ininterrumpida durante las 24 horas, las cadenas y los medios locales, dan carácter de “cobertura especial” a acontecimientos deportivos o a “tragedias individuales“, mientras las “noticias” sobre el genocidio de Israel en Gaza permanecen sin trascendencia (casi burocráticamente) encasilladas en el “paquete general” diario de la información.

En la Argentina, para citar un ejemplo, los canales de cable (encabezados por Todo Noticias del Grupo Clarín) que no difunden imágenes en vivo de la destrucción judía en Gaza, y que esconden sistemáticamente todo vestigio y señal de los muertos y del testimonio de las víctimas, armaron una “cobertura especial” en vivo con el Rally Dakar, que insumió decenas de horas de transmisión, con testimonios y presencia de autos y participantes.

La misma tónica “informativa” adoptó la CNN en español, que evita, también sistemáticamente, mostrar “en vivo” a los cadáveres y los testimonios de las víctimas de la masacre militar en Gaza.

El “producto final”

En síntesis, en Gaza, donde ya murieron más de 900 personas y los heridos ascienden a 3800 (un tercio del total, mujeres y niños), un pueblo en catástrofe humanitaria que carece de los recursos (alimentarios, sanitarios y de infraestructura) para sobrevivir,  y donde ciudades enteras y la capital fueron literalmente “demolidas” por los misiles y las bombas de racimo israelíes, los jerarcas de la CNN y de las grandes cadenas decidieron (“valorizando” la información) que ese acontecimiento de muerte y tragedia no amerita una “cobertura especial“. Que, en términos del poder manipulador televisivo a escala global, equivale a decretar a Gaza como “inexistente” en el marco valorativo de las grandes tragedias humanas producidas por exterminio militar.

¿Qué tendrá de “diferente” la sangre de los niños, mujeres y hombres palestinos que no ameritan carácter de “tragedia universal” ( o de Holocausto) para las grandes cadenas y medios de comunicación que hegemonizan lo que es y lo que no es noticia a escala global?

¿Por qué para el capitalismo sionista judío que hegemoniza (estadísticamente probado) la dirección y el paquete accionario de los grandes medios y cadenas televisivas a escala global, Gaza, Irán, Líbano, y en general todo el mundo islámico, revisten  una categoría humana diferente a la de los miles de millones de “incluidos” en el sistema capitalista controlado desde EEUU y las potencias europeas centrales?.

Por ahora, nos quedamos con una verificación concreta:

Para la mayoría de los gobiernos y las sociedades del “mundo globalizado“, la masacre militar israelí en Gaza no es tal sino un conflicto entre Israel y Hamás que genera muertos y heridos. Y punto.

Gaza, sólo es un título periodístico y un conjunto de imágenes cristalizadas (detenidas) que de vez en cuando se cruzan por la retina  de los televidentes “incluidos” en el mundo capitalista que las miran casi con indiferencia.

Técnicamente, el genocidio de Israel y la tragedia humana de Gaza, fueron “borrados” del programa y del sistema operativo cerebral de las grandes masas sujetas a la dinámica existencial de “miro la televisión y luego existo“.

En consecuencia, para los que portan el microchip cerebral del sistema capitalista (masivamente incorporados como “opinión pública” mundial), Gaza no existe.

Esto explica porqué el Estado sionista y las comunidades judías del mundo pueden decir (sin que nadie rodee sus casas y sus embajadas, o boicotee y bloquee sus bancos y empresas en el planeta) que “Israel sólo se está defendiendo del terrorismo en Gaza“.

Fuente: IAR Noticias

(*) Manuel Freytas es periodista, investigador y analista, especialista en inteligencia y comunicación estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados en la Web.

Farsa capitalista: La falsa donación post mortem de los “super ricos”

Algo así como decir “nos vamos de este mundo, pero con la conciencia tranquila”. En una nueva estrategia de proyección de imagen, 40 súper millonarios encabezados por Bill Gates, Carlos Slim y Warren Buffet (los tres más ricos del planeta) firmaron el “Compromiso de Donar”, una promesa ficticia de “donar” la mitad de sus fortunas luego de su muerte. Pero es solo una engañosa estrategia de marketing. La mayoría de ellos encabezan fundaciones “filantrópicas” que les sirven, entre otras cosas, para evadir impuestos y como plataforma de publicidad institucional para sus empresas. Además, dejar la mitad de sus fortunas a sus fundaciones filantrópicas (empresas capitalistas que desarrollan fabulosas evasiones de impuestos y  alimentan multimillonarios negocios con la “solidaridad”), les permite ingresar en el nuevo marco estatutario del capitalismo de “rostro humanizado”, la máxima escala de prestigio en la era del dominio imperial con “democracia y derechos humanos”. Ni muerto, el capitalismo deja de facturar.

Por Manuel Freytas (*)

Los ricos de EEUU han estado buscando nuevos símbolos de estatus luego de la Gran Recesión, los yates, aviones privados y mansiones están pasados de moda. Pero ser lo suficientemente rico y generoso como para entrar al Compromiso de Donar podría convertirse rápidamente en el máximo símbolo de estatus en EEUU y el extranjero“, señala con increíble crudeza el Wall Street Journal, vocero emblemático del casino global de Wall Street.

Para el Journal, “Algunos podrían descartar este compromiso, considerándolo una estrategia publicitaria para mejorar las relaciones públicas de los súper ricos, las cuales necesitan pulirse. Sin embargo, la lista podría convertirse en una fuerte fuerza financiera para la filantropía, así sea sólo por la presión que ejerza sobre otros multimillonarios y la publicidad que genere“.

El fundador de Oracle, Larry Ellison, se unirá al creador de “La Guerra de las Galaxias” George Lucas y a otros 38 multimillonarios en una iniciativa de Warren Buffett y Bill Gates para donar la mayoría de sus fortunas a fundaciones filantrópicas (todos tienen una) tras su muerte.

En la lista de “caritativos” acaudalados que se sumaron a The Giving Pledge (que podría traducirse como “La Promesa de Dar“) de Gates y Buffet, figuran el alcalde de Nueva York Michael Bloomberg, el ejecutivo Barry Diller y uno de los cofundadores de Oracle, Larry Ellison, así como también el magnate mediático Ted Turner y David Rockefeller.

La increíble y farsesca lista de “donantes post mortem“,  incluye a nombres de lo peor del capitalismo especulativo promotor de la crisis global como Ronald O. Perelman; el fundador de Citigroup Sandy Weil y su esposa Joan; los “inversionistas” en fondos de cobertura Julian Robertson Jr. y Jim Simons y el gigante de fondos de capital privado David Rubenstein.

En este marco, la “ayuda solidaria” a los pobres, montada como una maquinaria a nivel mundial, es un multimillonario y diversificado negocio capitalista donde intervienen a modo de “donantes solidarios” los mismos bancos y corporaciones transnacionales que depredan el planeta y generan una fábrica de pobreza a escala global.

En primer lugar, las fundaciones y organizaciones “filantrópicas o solidarias“, así como las ONG que actúan en los diversos ámbitos de la “ayuda social“, son pantallas de los bancos y corporaciones que las utilizan con tres objetivos básicos: Evadir impuestos y blanquear dinero, generar publicidad gratis a escala global, y alimentar una fuente de “negocios colaterales” de facturación multimillonaria.

Pero este monumental negocio de bancos y trasnacionales con las propias lacras sociales que generan no es atinente solamente a las corporaciones empresariales que utilizan ONGs y fundaciones, sino que se extiende a todos los sectores del “espectáculo“, la farándula y el deporte que facturan cifras multimillonarias.

Artistas, deportistas, ídolos, “ricos y famosos” del ranking Forbes, montan sus propias “fundaciones solidarias” con tres propósitos definidos: Evasión de impuestos y blanqueo de dinero, publicidad masiva a escala mundial que, de pagarla le costaría millones, y  escala de prestigio e influencias internacionales que los proyectan a un nivel de jefe de Estado.

Los extremos que no se tocan

En EEUU residen más de 400 individuos o familias con más de mil millones de dólares, de acuerdo a la revista Forbes. Más del 45% de la población rica vive en EEUU.

Pese a la crisis económica-financiera mundial y la crisis social que genera la suba de precios de los alimentos y de la energía, las riquezas personales en todo el mundo crecieron un 5 por ciento a US$ 109,5 billones, según un informe sobre “riqueza mundial” publicado en el 2008 por Boston Consulting Group (BCG).

Para ilustrar el macro-robo capitalista del producido mundial hay que señalar que la cifra acumulada, según el informe, de US$ 109,5 billones de riqueza acumulada en manos de los “millonarios” (con las súper-fortunas en la cima)  se aproxima a casi dos veces el PBI mundial (la riqueza anual producida por todos los países) que ronda en los US$ 70 billones.

Pero, para dar una mejor idea  de lo que significa, en términos de comparación, esta cifra de US$ 109,5 billones, hay que puntualizar que equivale a casi dos veces y media el PBI anual de EEUU y la Unión Europea, las dos potencias económicas centrales que concentran más del 45% de la producción mundial.

Para la prensa y los analistas del sistema el aumento de la pobreza mundial y el aumento de la riqueza no son procesos inversamente proporcionales que se retroalimentan a nivel de causa y efecto, el uno con el otro.

En este marco separatista, la pobreza que se expande a escala global, y la riqueza (activos empresariales y fortunas personales) que se concentra cada vez en menos manos, no tienen nada que ver una con la otra, y van por vías separadas.

Que las fortunas personales de los “más ricos” del ranking Forbes dupliquen el PBI mundial, “no tiene nada que ver” con la existencia de 3000 millones de personas (la mitad del planeta) que padecen “pobreza estructural“, o de los más de 1000 millones que no cubren sus necesidades básicas de alimentación y supervivencia en el mundo.

Todo lo contrario, las grandes  cadenas mediáticas y sus empleados comunicadores se deshacen en loas y en exclamaciones de admiración para estas máximas luminarias “exitosas” del capitalismo depredador, en cuya cima, las primeras 50 fortunas, equivalen a  el ingreso  robado a 460 millones de hambrientos, según la FAO.

Los medios internacionales sionistas, que esconden sistemáticamente la relación simbiótica pobreza-riqueza (una es consecuencia de la otra) comentan con “preocupación” como la crisis redujo el selecto club de súper millonarios del ranking Forbes que pasó de 1.125 miembros en 2008 a 793 en 2009.

En el año 2008, 500 multimillonarios sumaban una fortuna de casi tres billones de dólares, una cifra equivalente al presupuesto anual de EEUU, la mayor potencia imperialista del planeta, y a decenas de PBI (producción del pastel) anuales de países dependientes.

Mientras la crisis económica global desatada desde las economías centrales (EEUU y Europa) profundiza el hambre, la pobreza y la devaluación acentuada del poder adquisitivo de las mayorías a escala planetaria, un selecto grupo de mega-empresas y multimillonarios del ranking Forbes multiplican a escala sideral su activos empresariales y sus fortunas personales.

Son, junto a sus empresas transnacionales, los actores centrales (los generadores del hambre y la pobreza a escala global) que nunca aparecen en los informes y análisis oficiales que atribuyen las causas de las hambrunas y la marginación social no a la explotación capitalista sino a la “mala administración” de los gobiernos.

Los “súper-ricos“, ejecutivos y accionistas de los grupos capitalistas que se reparten el mundo como si fuera un pastel,  los que aparecen habitualmente retratados en los ranking del jet set decadente, conforman el resultante final de un proceso de acumulación de riqueza en pocas manos a costa de la crisis mundial y del achicamiento progresivo de la participación de las mayorías en el proceso de reparto de la producción mundial.

La prensa internacional (del sistema), sus periodistas y comentadores, difunden estas cifras, impresionantes y fantásticas, destilando una rara mezcla entre admiración y envidia por no estar en el lugar de los rankeados, a los que consideran personas tocadas por la “varita mágica” del éxito y el prestigio social.

De esta manera, los diarios, las radios y los canales televisivos ponen el acento de la “noticia” en la cifra de la fortuna de los tres sionistas que encabezan el ranking Forbes: Bill Gates, Warren Buffett  y Carlos Slim.

Por supuesto que la prensa del sistema no aclara que el presupuesto de US$ 896 millones que la ONU y el BM destinan para “combatir la pobreza en el mundo” equivale sólo al 0, 8 % de la fortuna de estos tres hombres más ricos del mundo.

Fabricantes de hambre

Según la ONU, en el mundo ya hay más de 1.000 millones de personas que padecen hambre, la cifra más alta de la historia, y en todo el planeta hay 3.000 millones de desnutridos, lo que representa casi la mitad de la población mundial, de 6.500 millones.

Pero en la realidad, la producción de alimentos está fuera de la órbita del control estatal de los gobiernos.

Despojados de su condición de “bien social” de supervivencia, esos recursos se convierten en mercancía capitalista con un valor fijado por la especulación en el mercado,  y los precios no se fijan sólo por la demanda del consumo masivo, sino básicamente por la demanda especulativa en los mercados financieros y agro-energéticos.

Y los gobiernos, al no tener poder de gerenciación sobre sus recursos agroenergéticos se convierten en títeres de las corporaciones que los controlan y que se apoderan de la renta del producido por el trabajo social de esos países.

Los recursos esenciales para la supervivencia están supeditados a la lógica de rentabilidad capitalista de un puñado de corporaciones trasnacionales (con capacidad informática, financiera y tecnológica) que los controlan a nivel global, y con protección militar-nuclear de EEUU y las superpotencias.

En ese escenario, la producción y comercialización de alimentos no está supeditada a la lógica del “bien social“, sino a la más cruda lógica de la rentabilidad capitalista.

Según la propia FAO, diez corporaciones trasnacionales controlan actualmente el 80% del comercio mundial de los alimentos básicos, y similar número de mega empresas controlan el mercado internacional del petróleo, de cuyo impulso especulativo se nutre el proceso de suba de los alimentos, causal de la hambruna, que se extiende por todo el planeta.

Entre los primeros pulpos trasnacionales de la alimentación, se encuentran la empresa suiza Nestlé SA., la francesa Groupe Danone SA. y la Monsanto Co., que lideran mundialmente la comercialización de alimentos y que, además de controlar la comercialización y las fuentes de producción, poseen todos los derechos a escala global sobre semillas e insumos agrícolas.

El Programa para hacer frente a la crisis mundial de alimentos, (GFRP, por sus siglas en inglés) desarrollado por el Banco Mundial  no alcanza ni siquiera al 1% de la suma acumulada por los tres capitalistas más ricos, pero esto no es “noticia” para la prensa sionista imperial.

Mientras las potencias capitalistas centrales se concentran en “combatir la pobreza” con un presupuesto de US$ 896 millones, los primeros veinte supermillonarios de la lista Forbes concentran juntos una cifra de más de US$ 400.000 millones.

Esa cifra (en manos de sólo veinte personas) equivale casi al PBI completo de Sudáfrica, la economía central de Africa, cuya producción equivale a un cuarto de la producción total africana.

Mientras 20 súper multimillonarios acumulan una fortuna equivalente a un cuarto de la producción total africana, según la FAO, en el África subsahariana, una de cada tres personas (236 millones en 2007) sufre de desnutrición crónica.

La gran mayoría de las personas desnutridas en el mundo (mil millones) vive en países en desarrollo, según la FAO, y de ellas, el 65 por ciento se concentra en siete países: la India, China, la República Democrática del Congo, Bangladesh, Indonesia, Pakistán y Etiopía. Casi dos tercios (583 millones en 2007) de los hambrientos del mundo viven en Asia.

Como contrapartida (y demostración de lo que produce el capitalismo), esas zonas marcadas por una altísima y creciente concentración de hambre y pobreza, figuran en las estadísticas económicas mundiales como las mayores generadoras de riqueza y rentabilidad empresarial capitalista de los últimos diez años.

Tanto el “milagro asiático” como el “milagro latinoamericano” (del crecimiento económico sin reparto social) se construyeron con mano de obra esclava y con salarios  en negro. Esto lleva a que, al caerse el “modelo” por efecto de la crisis recesiva global, el grueso de la crisis social emergente con despidos laborales en masa se vuelque en esas regiones.

Pero de esta cuestión estratégica, vital para la comprensión de la crisis global y de su impacto social masivo en el planeta, la prensa internacional no se ocupa. Los medios locales e internacionales están ocupados en dilucidar la disminución de las fortunas de los ricos y la pérdida de rentabilidad de las empresas.

Y se cumple el axioma de máxima del sistema capitalista: Pobreza y  riqueza, son extremos que no se tocan.

Si se tocaran, las mayorías hambrientas comprenderían quién es su verdugo y los ricos perderían su impunidad.  

Fuente: IAR Noticias

(*) Manuel Freytas es periodista, investigador, analista de estructuras del poder, especialista en inteligencia y comunicación estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados en la Web.

El Pentágono amenaza a WikiLeaks tras filtración de documentos

El Pentágono exigió bajo amenazas a WikiLeaks y a su administrador australiano Julian Assange devolver los documentos militares que aún no han sido publicados por el medio noticioso de Internet.

IAR Noticias / Prensa Latina

En un comunicado difundido por los principales diarios nacionales, el Departamento de Defensa de Estados Unidos enfatizó que el portal digital debía borrar todos los registros remanentes de los archivos antes secretos.

El vocero institucional Geoff Morrell subrayó que su oficina “confía en que WikiLeaks seleccione muy pronto las decisiones correctas” y no enrede más el asunto de la masiva filtración de datos sobre las guerras en Afganistán e Irak.

Antes, Assange explicó que el sitio web conserva todavía unos 15 mil documentos (adicionales a los 76 mil revelados) que mantiene ocultos porque contienen nombres específicos de ciertas personas que pueden resultar perjudicadas.

Morrell acentuó: Si para WikiLeaks es difícil hacer lo correcto, nosotros tenemos alternativas para convencerlos sobre ese punto. Los archivos pertenecen al gobierno estadounidense y a nadie más.

El soldado de primera clase Bradley Manning, principal inculpado en la mayor filtración de datos del Pentágono, fue acusado con ocho cargos por violaciones del Código Criminal de Estados Unidos.

Manning, de 22 años, continúa en confinamiento dentro de una base de la marina en Quantico, Virginia, y la Comandancia del Ejército analiza si aplicarle un juicio militar o un proceso civil.

Los expedientes difundidos el mes pasado por WikiLeaks están divididos en 100 categorías y abarcan diferentes materias desde la persecución de Osama Bin Laden hasta las bajas civiles por la ocupación de Afganistán.

Analistas de prensa señalaron que este hecho representa uno de los golpes más duros para el prestigio y la seguridad de los militares y servicios de inteligencia de Estados Unidos.

Fuente: IAR Noticias

La CIA empresarial: El espionaje de EEUU se “privatiza”

En su planificación de “guerras futuras”, el Pentágono extendió la privatización a más áreas de la ocupación militar, y las corporaciones militares privadas ya han comenzado a intercambiar información orientada a fusionar sus servicios en rubros determinados, a fin de competir con mayor posibilidad en el logro de próximos contratos. En la actualidad la industria de los “ejércitos privados” es un fabuloso negocio capitalista que mueve más de US$ 100.000 millones al año y cuya órbita de decisiones se encuentra en el lobby de negocios que controla la Casa Blanca y el Pentágono. A este proceso privatizador, según un informe de The Washington Post, se incorpora la estructura de inteligencia de EEUU que ya está pasando a manos de empresas privadas.

Por Manuel Freytas (*)

Con las llamadas “guerras preventivas” iniciadas por los halcones tras el 11-S,  no solamente se conquista militarmente sino que también se abren nuevos ciclos de expansión y ganancia capitalista en los nuevos mercados sometidos con el argumento de la “guerra contraterrorista”.

Los US$ 750.000 millones de gastos militares de EEUU y la expansión geométrica de las ganancias de los consorcios armamentistas del complejo militar, son la prueba más irrefutable de la relación simbiótica establecida entre el poder económico estadounidense con los conflictos armados y las ocupaciones militares.

Las nuevas hipótesis de conflicto con el “terrorismo” generan facturación billonaria a la industria bélica constituida en la pata complementaria de la rentabilidad capitalista trasnacional.

Las líneas directrices de este monumental negocio con las guerras de ocupación y el sistema financiero imperial, nacen y se proyectan desde la Casa Blanca hacia el resto de los estamentos del Estado norteamericano.

Pero no solamente los consorcios armamentistas se benefician del megamillonario presupuesto armamentista  estadounidense que equivale a más del 60% de los gastos militares mundiales.

EEUU (hoy gerenciado por Obama y el lobby sionista liberal) se ha constituido, junto con el Reino Unido y Sudáfrica, en el centro mundial de la industria privada militar, que debe su crecimiento al nuevo orden internacional  lanzado por George Bush padre tras el desplome de la Unión Soviética, y continuado por su hijo W al comando de la “guerra contra el terrorismo“.

Obviamente, y según apuntan todos los especialistas, sólo los conglomerados trasnacionales (bancos, petroleras, tecnológicas, armamentistas, ejércitos privados, etc) que integran la órbita “selecta” del lobby de negocios manejado desde la Casa Blanca y el Pentágono tienen acceso a los más jugosos contratos en los países ocupados.

Como producto de la “integración bélica” de los nuevos ciclos de ganancias y expansión capitalista trasnacional, las corporaciones de la “seguridad privada”,  han pasado a ocupar un lugar clave en los nuevos planes de conquista militar del Pentágono.

Las corporaciones militares de seguridad privada (PMC, por sus siglas en inglés) mantienen en secreto sus actividades y carteras de clientes al no estar reguladas por ninguna normativa internacional, a pesar de su condición de ejércitos sin fronteras.

Los consorcios privados ofrecen servicios que van desde el personal de seguridad y el mantenimiento de armamentos hasta la interrogación de prisioneros.

A este floreciente negocio de la “guerra privatizada”, según un informe del influyente diario estadounidense The Washington Post, se sumará la elefansiática estructura  de los servicios de inteligencia estadounidense, un sector emplea a 854.000 personas, casi 1.5 veces la población de la ciudad de Washington.

Los resultados de una investigación realizada por el Post revelan que, los servicios secretos y de seguridad estadounidenses están pasando a manos privadas ya que casi un 30% de los empleados en estas actividades ya no son funcionarios federeales sino trabajadores en empresas privadas.

Algunas de las conclusiones a las que llega el informe es la gran presencia de contratistas de personal de empresas privadas, en los servicios de inteligencia, seguridad y defensa estadounidenses.

Según la investigación del diario estadounidense, unas 1900 empresas están directamente involucradas en estos servicios dentro de la administración estadounidense. Aproximadamente estas empresas aportan el 30% del personal que se dedica a estas actividades en Estados Unidos. De todas esas corporaciones, 110 suministran el 90% de los contratistas.

Las normas federales indican que los servicios (en este caso de inteligencia) atañen a “funciones propias del Gobierno”  y sólo pueden ser realizados por personal leal al país, o sea por funcionarios gubernamentales.

Pero la realidad, según revela The Washington Post es que la actividad de inteligencia, la más importante de la administración estadounidense, que alimenta las decisiones de su política local y global, ha comenzado a pasar a manos de personal aportado por empresas privadas.

La percepción de que la contratación de empresas privadas resultaba más barata que la preparación de personal se ha revelado como errónea por este informe, que confirma que no sólo han resultado más caras sino que han repercutido en un deterioro de la imagen estadounidense.

Desde los atentados del 11 de Septiembre, la administración Bush aumentó el presupuesto dedicado a la inteligencia y seguridad, y ello permitió a la CIA y otras agencias contratar agentes externos evitando el tiempo que insume su entrenamiento y preparación.

La participación de personal “poco comprometido con la causa” de la seguridad nacional de EEUU desencadenó situaciones como las de Abu Ghraib o Blackwater en Irak, que han “deteriorado la imagen estadounidense en el exterior“, señala el Post.

El informe concluye que las corporaciones privadas de seguridad e inteligencia han condicionado la actividad de los servicios de inteligencia y seguridad estadounidenses, y hoy un tercio de su personal operativo, que realiza misiones de trascendencia crucial para el país, es provisto por empresa privadas.

El informe de The Washington Post revela que en EEUU hay 1.271 organizaciones gubernamentales (y 1.931 compañías privadas) dedicadas a programas relacionados con el “contra-terrorismo”, la seguridad nacional y los servicios de inteligencia en más de 10.000 puntos del país.

Los administradores de la Casa Blanca y los operadores de negocios del lobby judío, siempre a tono con los negocios de la guerra”, observaron la nueva veta comercial que se abría con la contratación de servicios de ejércitos privados para las áreas ocupadas o bajo influencia del ejército de EEUU.

La privatización del aparato militar, fue impulsada en 1991, después de la Primera Guerra del Golfo, por el entonces ministro de Defensa y actual vicepresidente, Dick Cheney.

Bajo la influencia de Cheney y Rumsfeld el gobierno de EEUU comenzó a subcontratar con las corporaciones militares privadas, gran parte de las funciones operativas que tradicionalmente venían desarrollando las Fuerzas Armadas y los servicios de inteligencia.

Si bien el Pentágono ni la Casa Blanca reconoce que una parte importante de sus soldados y agentes de inteligencia  ya son entrenados por expertos y manuales de guerra privados, son muchas las fuentes militares que señalan que la legión de contratistas que inunda los cuarteles y las academias está causando un profundo malestar entre la oficialidad y los agentes de carrera.

En ese escenario, el informe de The Washington Post  ya ha levantado una ola de críticas en los estamentos en los mandos de las fuerzas armadas y en en las estructuras directrices de la inteligencia estadounidense.

Fuente: IAR Noticias

(*) Manuel Freytas es periodista, investigador y analista, especialista en inteligencia y comunicación estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados en la Web.

Agente iraní de la CIA: Irán atacará Israel, Europa y el Golfo Pérsico

Posted in noticia,otros temas de interes por Gonzalo Fernandez en julio 13, 2010
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Por IAR Noticias

Un ex integrante de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, convertido en desertor y en agente de la Central de Inteligencia de EEUU (CIA) aseguró que Irán tiene planes militares para atacar a Israel, Europa y los países del Golfo Pérsico.

Durante una conferencia ofrecida el viernes 9 de julio en el Instituto para Política de Oriente Próximo, Reza Kahlili (su alias), llamó a un ataque preventivo contra las usinas nucleares de Teherán, pero preservando al pueblo iraní y a la infraestructura del país.

Kahlili acusó a la administración de Obama de actuar “ingenuamente“.

Según el espía converso, las concesiones a Irán del presidente estadounidense, son vistas por el régimen de los ayatolas como un “signo de debilidad“, mientras que la sociedad estadounidense cree que los esfuerzos por entablar el diálogo con la republica islámica, son un acto de traición a su lucha por la libertad.

Este es un régimen mesiánico. No debería haber ninguna duda al respecto: cometerán el más horrendo ataque suicida de la historia de la humanidad. Atacarán Israel, capitales europeas y la región del Golfo Pérsico, al mismo tiempo“, señaló el mercenario Kahlili, en una de sus primeras apariciones publicas presentando su nuevo libro, “Tiempo de Traición: La increíble Vida de Un Agente de La CIA Dentro de La Guardia Revolucionaria de Irán“.

Kahlili dijo que se enlistó en la Guardia Revolucionaria tras la revolución islámica de 1979, y dijo que fue captado por la CIA cuando se desilusionó con el régimen de Khomeini, tras presenciar lo que calificó como “actos de violación, tortura y asesinatos“.

Kahlili asitió a la conferencia de prensa utilizando una mascara quirúrgica, anteojos de sol y una gorra de béisbol, para resguardar su identidad. Para salvaguardar su integridad, así como la de su familia en Irán, su voz también fue deformada en el audio.

Fuente: IAR Noticias

Soldados israelíes bailan y se burlan de la ocupación en Palestina

Posted in atentados,censura y opresion,noticia,pensamiento,sionismo por Gonzalo Fernandez en julio 8, 2010
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La difusión de un video en YouTube en el que se ve a seis soldados israelíes ocupantes bailando de forma sincronizada una alegre coreografía en plena avenida central de la ciudad palestina de Hebrón, la calle Shuadá, levantó un ola de indignación mundial y una repulsa generalizada en los países musulmanes. La coreografía represora recorrió el mundo y dio un nuevo testimonio de la impunidad de los soldados invasores judíos en territorio ocupado.

Informe de IAR Noticias

En el video se observa a seis soldados israelíes, armados y con chalecos antibalas, caminando por una calle de Hebron cuando tenia lugar la oración musulmana, y  que, aprovechando el silencio y la ausencia de personas en la calle, iniciaron la coreografía.

El grupo de soldados represores patrulla, arma en mano, de pronto comienzan a bailar “Tik Tok”, de Keesha, con una coordinación sorprendente y en una actitud burlesca contra la oración musulmana.

El pelotón comienza a desarrollar la coreografía de la canción “Tik Tok”, de la cantante norteamericana Keesha. De acuerdo con información de la prensa israelí, el video fue armado por los propios soldados.

El video, rápidamente comentado en las redes sociales y blogs, fue removido de internet la tarde del lunes por los mismos soldados, pero una versión fue descargada por un usuario diferente que la tituló: “Es fácil reírse de la ocupación, cuando usted es el represor'”.

Oficiales de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) -citadas por el diario local Haaretz- indicaron este martes que el polémico video estaba siendo analizado con “detenimiento” por el alto mando militar desde la tarde del lunes.

El video desató un escándalo en el propio Estado judío.

Desde militantes por los derechos humanos hasta diputados de la derecha israelí criticaron el martes a los soldados que subieron el video a YouTube

El rechazo de la opinión pública israelí al video tiene que ver no sólo con lo que se ve (seis soldados bailando un minuto al ritmo de la canción “Tick Tock” de la cantante estadounidense Keesha), sino lo que no se ve: en pleno día, no se ve ni un palestino caminando por la principal avenida de Hebrón y tampoco se observan negocios abiertos, ya que muchos de ellos fueron cerrados por las autoridades israelíes “por motivos de seguridad”.

En Hebrón viven unos 500 colonos judíos, de la corriente más extremista, que habitan en tres concentraciones en plena ciudad, un sitio donde alegan derechos históricos. Su presencia en el lugar produce (en la práctica) el cercenamiento de los derechos humanos de los 160 mil palestinos que habitan la zona.

Según el corresponsal del diario Clarín en Tel Aviv, la repulsa al video subido a YouTube (cuyo retiro fue exigido oficialmente pero no concretado porque ya se habían hecho varias copias) deviene del mito en el que vive la sociedad israelí, según la cual sus hijos sirven en las Fuerzas Armadas patrullando en los territorios ocupados sólo porque “no hay alternativa” y lo hacen de la manera más humana, haciendo el menor daño posible a la población palestina.

“Lo que los padres de los jóvenes soldados no querían saber es que sus hijos pueden permitirse hacer payasadas en el medio de la calle vedada a palestinos y frente a los vecinos que se encierran detrás de sus persianas, desde donde pueden ver a sus conquistadores, en lo que pareciera el fin de un imperio”, señala el corresponsal de Clarín.

La justicia militar israelí indicó el martes que los “bailarines uniformados” serían llevados a juicio por su conducta en Hebrón. Fue el mismo día en que se anunció el enjuiciamiento de varios soldados durante la ofensiva israelí en Gaza en enero del 2009.

Durante más de un año, las autoridades militares rechazaron las versiones recogidas por ONGS israelíes de derechos humanos que denunciaban con pruebas fehacientes crímenes de guerra cometidos por soldados de Israel.

En un comunicado, el jefe de los fiscales militares dijo que presentará “cargos de homicidio” contra un soldado de infantería por su presunto rol en la muerte de dos palestinas baleadas cuando al parecer ondeaban una bandera blanca.

Operación masacre

En la primera semana de enero de 2009, Israel lanzó una operación de exterminio militar aéreo denominada “Plomo Sólido” en Gaza, de tal magnitud devastadora, que solamente en los primeros cinco minutos mató a más de 400 palestinos, entre ellos mujeres y niños, cuyos cuerpos fueron extraídos de los escombros de los edificios públicos y viviendas aledañas destruidos por los misiles.

Unos 1.400 palestinos, la mayoría civiles, mujeres y niños fueron asesinados en la Operación “Plomo Sólido”, de enero de 2009, que desató críticas internacionales y fue duramente condenada por un informe de la ONU.

La operación de masacre aérea, que luego se complementó con una invasión blindada terrestre, se prolongó por 22 días consecutivos, con Gaza rodeada, sin agua, sin luz, sin combustible, sin alimentos y con su población en estado de catástrofe alimentaria y sanitaria.

La expedición de exterminio contó con el silencio de los gobiernos mundiales (salvo Cuba, Irán, Siria, Venezuela y Bolivia, que lo condenaron), y dejó como saldo -según los datos oficiales- más de 1400 palestinos muertos, entre ellos 300 mujeres y 400 niños, y más de 5.000 heridos.

Ilustrando la desproporción de fuerzas, la resistencia palestina, provista sólo de fusiles, lanzagranadas y cohetes rudimentarios, produjo la muerte de 13 israelíes reconocida oficialmente por el Estado judío.

Gaza, rodeada por aire, por mar y por tierra, fue posteriormente sometida a un bloqueo económico genocida (cuyo saldo de muertes por efectos colaterales aún es indeterminado), y casi la totalidad de su infraestructura y centros gubernamentales fueron destruidos.

La tragedia humana (silenciada y deformada por las potencias y las grandes cadenas mediáticas) desatada por el exterminio militar israelí en Gaza no se definió en un escenario, sino en tres escenarios simultáneos: A) La masacre militar de civiles, B) La tragedia humanitaria con el bloqueo, C) La guerra asimétrica entre Israel (el agresor) y Hamás (el agredido).

Estos tres escenarios, fueron utilizados (sin éxito) por Israel como herramienta de presión bélica para someter a Hamás y obligarlo a cumplimentar los dos objetivos estratégicos centrales de la operación “Plomo Sólido”: La firma de una tregua y de un acuerdo duradero que asegure el final de los ataques con cohetes a las ciudades israelíes.

No obstante estar claros los roles del invasor (Israel) y del invadido (el gobierno legítimo de Hamás), y no obstante estar clara la desproporción de fuerzas (ataque de una superpotencia contra una guerrilla que defiende su territorio), para la ONU y las potencias, en Gaza no hubo una operación de exterminio militar indiscriminado, sino una “guerra entre Israel y Hamás”.

Esta es la tesis que trató de justificar el Consejo de “Derechos Humanos” de las Naciones Unidas que condenó posteriormente tanto a Hamás como a Israel por violación de derechos y “crímenes de guerra” durante la masacre en enero de 2009.

Fuente: IAR Noticias

Sondeo: Afganistán y el “petróleo asesino” terminan con Obama

Posted in noticia,otros temas de interes por Gonzalo Fernandez en junio 26, 2010
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IAR Noticias, 25 de Junio de 2010

La propia prensa internacional que lo llevó al estrellato mediático es contundente: Obama está en caída libre. El gerente negro del imperio USA, con su imagen pública en debacle histórica, desprestigiado entre sus propias bases electorales, criticado por su continuismo de la “guerra terrorista” heredada de Bush, con su mayoría parlamentaria mellada en el Congreso, y sin poder controlar la crisis económica y los conflictos en las zonas de ocupación militar, ingresó en una debacle inevitable.

Por Manuel Freytas (*)

La derrota militar en Afganistán y la marea de petróleo que se extiende sin solución matando especies marinas y amenazando las costas de EEUU parecen sellar su suerte en las parlamentarias de noviembre. Todas las proyecciones indican que los demócratas van a perder la mayoría en las dos cámaras del Congreso.

Pero las nuevas mediciones señalan que el gerente imperial, que combina el Premio Nóbel de la Paz con genocidios militares en masa en Irak, Afganistán y África, ya ingresó en el ocaso, en el desprestigio, y en la falta de apoyo por parte de la mayoría de la sociedad imperial estadounidense.

El derrame de crudo del golfo de México, la derrota militar en Afganistán,  y una tasa de desempleo cercana al 10 por ciento derrumbaron la popularidad de Barack Obama, hasta su nivel más bajo, según un sondeo de opinión publicado el miércoles por el diario Wall Street Journal y la cadena NBC.

Por primera vez desde que se realiza este sondeo mensual conjunto, la mayoría de los estadounidenses desaprueban la gestión de Obama.

El índice de aprobación del presidente estadounidense se sitúa en el 45 por ciento, cinco puntos menos que a principios de mayo.

Además, por primera vez desde que Obama asumiera el cargo, el 60 por ciento de los encuestados cree que EEUU camina en “dirección equivocada”.

Solo el  49 por ciento considera positivamente las “sólidas capacidades de liderazgo” del presidente, ocho puntos menos que el pasado mes de enero y 21 menos que en enero de 2009, cuando accedió a la presidencia.

La mitad de los encuestados desaprueban la gestión del derrame de crudo del golfo de México realizada por el presidente estadounidense, incluidos uno de cada cuatro votantes demócratas.

Sólo el 40 por ciento considera positivamente la “habilidad” de Obama “para gestionar una crisis”, once puntos menos que el pasado mes de enero.

Asimismo, ocho de cada diez encuestados se declaran insatisfechos con la situación económica de EEUU y el 49 por ciento desaprueba las políticas de empleo realizadas por el presidente norteamericano.

Por encima de Obama figuran el resto de los presidentes recientes: Jimmy Carter (51 por ciento), Bill Clinton (54 por ciento), Richard Nixon (63 por ciento), Dwight D. Eisenhower (70 por ciento), George H. W. Bush (76 por ciento) y John F. Kennedy (79 por ciento). El más valorado tras su primer año de mandato sigue siendo George W. Bush, quien con un porcentaje de apoyo del 82 por ciento sobresale por encima del resto.

De acuerdo con la prensa norteamericana, la derrota militar norteamericana en Afganistán y el derrame de petróleo han terminado de erosionar la imagen pública de Obama.

En medio de un escándalo político, el presidente USA  relevó el jueves de su cargo al más alto comandante de la OTAN en Afganistán, Stanley McChrystal, que se había vuelto un crítico permanente de la estrategia militar de ocupación implementada por la administración de Obama.

Incluso el alto jefe militar llegó a burlarse de funcionarios de Washington y sostenía, entre otras cosas, que el actual presidente “no parecía preparado” para la guerra en el país asiático.

Seis soldados de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad en Afganistán (ISAF) murieron el miércoles en varios atentados con bomba y combates en el país ocupado.

Según  fuentes de la OTAN, ya son 75 los soldados ocupantes muertos en lo que va de junio en el país asiático, en el marco de la guerra de ocupación que ya lleva ocho años y medio.

En medio de la derrota de la ocupación, el general Stanley McChrystal no sobrevivió al fuego político generado por sus propias palabras y el presidente Barack Obama anunció que aceptó la “renuncia” que le presentó el militar la mañana del miércoles, a raíz de polémicas declaraciones dadas a la revista Rolling Stone.

“Presidente débil”

La propia  prensa internacional que lo edificó como mito viviente de la “democratización” del Imperio ya lanzó su nuevo dictamen: La realidad de su gestión está terminando con el discurso “alternativo” de Obama más rápido de lo que se pensaba.

The New York Times, The Washington Post, y las otras influyentes cadenas que apoyaron su candidatura y los primeros tramos de su gestión lanzan críticas y definiciones extrañamente coincidentes con las de los republicanos: “Obama habla mucho, pero hace poco”.

La tesis ultraconservadora de un presidente “débil e incapaz” se nivela peligrosamente con las apreciaciones de los medios y analistas del ala “progresista” (que lo vendieron como una nueva alternativa) que ya critican la gestión de Obama con una ferocidad inusual

En noviembre pasado, a sólo ocho meses de gestión, en su primer test electoral, Obama perdió en dos estados, Virginia y  Nueva Jersey, donde hace un año ganaron los demócratas.

La elección marcó una especie de referéndum para su gestión. La  derrota en Nueva Jersey fue particularmente decepcionante para el presidente imperial, al tratarse de un estado tradicionalmente demócrata, en el que en las elecciones de 2008 obtuvo una ventaja de 16 puntos frente al republicano John McCain.

Todo este escenario de derrota, a su vez, alimenta una ofensiva republicana que apunta a desgastar la credibilidad (ya en pronunciada baja) de Obama. Reaparecen las viejas acusaciones de “presidente débil e incapaz” o excesivamente “dubitativo” como principal caballito de batalla de los ultraconservadores que sueñan con un juicio político o un movimiento de destitución en el Congreso.

Hace exactamente diecisiete meses, Obama llegaba a la Casa Blanca en medio de una expectativa mundial sin precedentes, tras una campaña histórica en la que demostró saber movilizar e inspirar a las masas.

¡Vamos a cambiar a Estados Unidos y vamos a cambiar al mundo!”, prometía, rebosante de carisma, y el planeta entero se dejaba “cautivar” por el presidente negro marketinizado e impulsado desde el aparato de la gran prensa internacional.

Pero (en sólo un año y cinco meses) llegó la realidad: Como lo fue Clinton, como lo fue Bush, Barack Obama, más allá de sus discursos “progresistas”, es sólo la pieza ejecutora de intereses estratégicos metidos en un tablero global (el poder imperial USA ) que excede las voluntades personales de los eventuales gerentes de turno en la Casa Blanca.

¿Y porqué Obama es lo mismo que Bush? Obviamente, porque hace lo mismo que Bush: Defiende y aplica la “guerra contraterrorista” en todos su niveles, mantiene las ocupaciones armadas en Irak y Afganistán, se prepara para nuevas acciones militares imperiales contra el “eje del mal” en Medio Oriente, Asia y África, y aplica las recetas ortodoxas del capitalismo depredador a nivel planetario y dentro de las fronteras de EEUU.

¿Quién cambió? ¿Obama, o los que edificaron el mito mediático de Obama más allá de la realidad del Imperio?

La realidad solo puso las cosas en su lugar.

Fuente: IAR Noticias

(*) Manuel Freytas es periodista, investigador, analista de estructuras del poder, especialista en inteligencia y comunicación estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados en la Web.

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