Gonzalo Anti New World Order


¡Feliz Día del llamado “Holocausto”!

Nota de los Editores de NuevOrdeN:  las opiniones vertidas en estos artículos no tienen por que ser compartidas necesariamente por el equipo editorial de NuevOrdeN, solo muestran un punto de vista personal.

Usted puede seguir leyendo el “Diario de Ana Frank” y escuchando a los propagandistas del Sistema… o bien pensar por sí mismo tras informarse mejor con la lectura de algunos de estos títulos ( libreriaeuropa@telefonica.net  ):

Las victorias del Revisionismo”, del Profesor Robert Faurisson.

Los mitos fundacionales del Estado de Israel”, del comunista Roger Garaudy.

El “holocausto” bajo la lupa”, del suizo Jürgen Graf.

La mentira de Ulises” del socialista francés, deportado a Buchenwald y Dora, Paul Rassinier.

El Holocausto a debate: respuesta a César Vidal”, de Enrique Aynat.

37 Testigos niegan las cámaras de gas” del austriaco Gerd Honsik.

La mentira de Auschwitz” del alemán Thies Christophersen.

Nuremberg o la tierra prometida”, del francés Maurice Bardeche.

¿Exterminio o catástrofe?”, del vasco Alfonso Chapa.

La industria del holocausto”, del judío Norman Finkelstein.

El mito de los seis millones” del catalán J. Bochaca.

No culpable en Nuremberg”, del norteaemricano C. Whitlock Porter.

¿Murieron Realmente seis millones?”, del británico Richard Harwood.

Auschwitz, el silencio de Heidegger y otros pequeños detalles” del judío francés Dommergue Polacco de Menasce.

La falsificación de la realidad” (El Mito del “Holocausto” y la conciencia occidental”), del montonero argentino Norberto Ceresole.

Y para quien domine idiomas recomendamos especialmente:

The Hoax of the XX Century”, del ingeniero norteamericano Arthur R. Butz.

An Engineering Report on the Alleged Execution Gas Chambers at Auschwitz, Birkenau and Majdanek, Poland”, del especialista en cámaras de gas norteamericano Fred Leuchter.

Lectures on the Holocaust/Controversial Issues Cross Examined” del químico alemán Germar Rudolf.

Die Lüge spricht zwanzig Sprachen” y un largo etcétera.

«Las pretendidas cámaras de gas hitlerianas y el pretendido genocidio de los judíos forman una misma y única mentira histórica, que ha permitido una gigantesca estafa político-financiera cuyos principales beneficiarios son el Estado de Israel y el sionismo internacional y cuyas principales víctimas son el pueblo alemán, si bien no sus dirigentes, y el pueblo palestino en su totalidad».

Prof. Robert Faurisson (1980), autor de “Las victorias del Revisionismo” (2006).

“Una gran parte de la literatura sobre la Solución Final de Hitler no tiene ningún valor para un erudito. Ciertamente, los estudios sobre el Holocausto están llenos de absurdos, si no de puros fraudes… Viendo las tonterías que se profieren a diario sobre el Holocausto, lo raro es que hayan tan pocos escépticos”.

Doctor Norman Finkelstein, investigador judío y autor de “La industria del Holocausto”.

“Algunos sucesos tienen lugar a pesar de que no sean verdad; otros lo son a pesar de que jamás ocurrieron”

Elie Wiesel (autor judío y Premio Nobel).

Estos días andan celebrando el día del mal llamado “Holocausto”. Rinden pleitesía a la mayor mentira histórico política que recuerda la humanidad y con ello al PODER REAL.

Ciertamente, es motivo para celebrarlo, puesto que se trata de una buena noticia: el llamado “Holocausto” no tuvo lugar. Debería ser suficiente para el alborozo y la alegría general, pero parece que la simple noticia les amarga la existencia. Es comprensible, si se divulga la verdad se les acaba el negocio político-financiero.

La ONU clama a la “conciencia universal”. Como nunca entendí que esa “conciencia universal” se olvidara del auténtico Holocausto de 60 millones de cristianos en la Unión Soviética –en la Bolsa de la vida probablemente la libra de cadáver no se cotiza por igual-; del Holocausto de las mujeres y niños abrasados vivos en las tormentas de fuego de las ciudades alemanas y japonesas; o del Holocausto perpetrado contra su propia población por los regímenes comunistas del sudeste asiático; pensé que debía haber gato encerrado en esto del mal llamado “Holocausto” judío, por su exclusivismo, dogmatismo e intolerancia.

Recuerden, estos días se celebra la “liberación” a mano de los soviéticos (¡una aplastante mayoría habría preferido no ser liberado por según quien!) con todos los crímenes y barbaridades que esta “liberación” produjo.

Recordemos también un hecho raramente mencionado pero fundamental por su contundencia: en Auschwitz (enero de 1945) la mayor parte de los presos decidió unirse a los alemanes en la retirada hacia Occidente. Prefirieron irse con sus carceleros que unirse a los soviéticos, quienes aprovecharon los campos alemanes para economizar y reciclar las instalaciones y seguir usándolas durante años, esta vez sí, para el aniquilamiento de los vencidos y los disidentes políticos.

Se nos permite dudar de la existencia de Dios pero no de la existencia de este supuesto “Holocausto”. Como la historia no habría de tener necesidad de la policía, los jueces o los fiscales para ser creída (en ese caso se trataría de un dogma religioso y no de un hecho histórico realmente acontecido), ofrecemos al público interesado aquellos autores heterodoxos que no creen en la versión oficial y aportan argumentos definitivos para esclarecer los hechos y diferenciar lo verdadero de lo falso.

Hoy queremos completar los libros ofrecidos más arriba con cuatro ideas refrescantes, que no gustarán, pero nada, a los de la Comisión de Festejos (por eso ordenan regularmente, cual policía del pensamiento, el secuestro y la destrucción de los mismos, expresión brutal de su inseguridad argumental y muy digna de ellos).

No contaron que para reprimir hacen falta dos, uno lo suficientemente tonto como para perseguir las investigaciones, las opiniones y las ideas y otro que se deje reprimir. En sus cálculos se les olvidó esto último.

Como quiera que siguen celebrando estos festejos impidiendo conocer al público la otra versión de los hechos, aportamos nuestro granito de arena al libre debate y el contraste de pareceres, en este pequeño espacio de libertad que nos empeñamos en mantener abierto para evitar que, paso a paso, se nos nieguen nuestros más esenciales derechos civiles.

Pedro V.

ESTOS SON LOS HECHOS Y SON PARA SONREIR…

El llamado “HOLOCAUSTO” para incrédulos

Sobre esta cuestión, como historiador, me remito a los hechos. Luego, las interpretaciones quedan en manos de cada cual. Y los hechos son, como mínimo, para sonreir… pues estos hechos nos llevan a sospechar que se trata de un Holocuento para tontitos:

1. En 1939, existían unos 15.700.000 [1] judíos en el mundo. Tras la Segunda Guerra Mundial, este número había alcanzado la cifra de 18.000.000 [2] Lo que significa que, si de los 15.000.000 de judíos originales en el planeta antes de la conflagración, 6.000.000 fueron gaseados o convertidos en pastillas de jabón, tendrían que haber quedado vivos no más de 9.000.000. Pero como nos encontramos con que la población alcanzó los 18.000.000 tras la contienda, la población judía del planeta fue capaz de crecer y ¡doblar dicha población en menos de nueve años! ¡Semejante milagro biológico sorprendió tanto a científicos como a pediatras del mundo entero!

2. De buen principio se habló de SEIS MILLONES, de los cuáles 4.000.000 habrían sido “gaseados” en Auschwitz. De repente, en 1990, se descubrió que sólo habían sido 1,5 millones los gaseados en Auschwitz, una diferencia de 2,5 millones como si nada. Pero curiosamente, la cifra mágica de SEIS MILLONES permaneció, a pesar de que no se encontró cifra alguna que sustituyera a los no fallecidos de Auschwitz. Los caminos de “lo políticamente correcto” tienen sus propias leyes, como es sabido…

3. Al mismo tiempo, el Director del Museo de Auschwitz, el polaco Dr. Franciszek Piper, tras retirar las placas conmemorativas de los 4 millones y sustituirlas por unas nuevas haciendo “rebajas de enero”, anunció que las así llamadas “cámaras de gas[3] habían sido ¡construidas por los soviéticos DESPUÉS de la guerra!

4. Pero hay más. La Cruz Roja Internacional, que tuvo acceso a los mismos y los supervisó, informó que habían fallecido únicamente 300.000 personas de las más diversas nacionalidades en todos los campos alemanes, y por las más diversas causas, incluyendo vejez, bombardeos aliados, enfermedades y muerte natural. De todos ellos apenas la mitad eran judíos (unos 150.000). La mayoría de ellos fallecieron a causa de las epidemias de tifus desatadas con el aniquilamiento de las infraestructuras alemanas, a causa de los bombardeos de destrucción masiva aliados, que causaron muchas víctimas, incluyendo no sólo las de muchos presos, sino también las de enfermeras, médicos y el mismo personal de administración de los campos.

5. Pero incluso estas muertes eran demasiadas para las autoridades alemanas. Fuera por humanidad o porque se les morían los trabajadores necesarios en época de guerra -como se sabe, pertenece al género idiota matar a los obreros que uno necesita-, el 8 de diciembre de 1942, Heinrich Himmler, responsable máximo de todas las instalaciones de prisioneros, hizo llegar a todos los centros de internamiento una orden taxativa, conminando a las autoridades responsables a que: “El índice de defunciones en los campos debe ser reducido a cualquier costo”.

6. En todos los territorios de la Europa ocupada por los alemanes no habían más de 2,4 millones de judíos. Pero después de la guerra 3,8 millones de judíos “sobrevivientes” reclamaron indemnizaciones económicas al gobierno alemán. Es decir que había más de un “vivo” –con su doble sentido– en este grupo. Una tragedia, pues los restos de los 6 millones se habían perdido por el camino. Y un buen negocio… (ver para ello el libro del judío Norman Finkelstein “La industria del holocausto”).

7. Fue un milagro, desde luego, según los “testigos oculares”. Veamos un ejemplo: de acuerdo con el “New York Times” del Domingo 4 de Enero de 1987 , el celebrado superviviente Elie Wiesel recordó personalmente “el día en que los soviéticos llegaron a Auschwitz”. Pero en otro discurso en el Club de la Prensa Nacional en Washington D.C., reproducido por la Agencia Telegráfica Judía el 11 de abril de 1983 , tenía recuerdos totalmente diferentes, puesto que afirmaba que él “era uno de los supervivientes del campo de Dachau, liberado por el ejército norteamericano” el 15 de abril de 1945. Así que se convirtió en el único prisionero de la guerra con la discutible distinción de haber sido liberado dos veces en dos campos diferentes, en oriente y occidente, durante la II Guerra Mundial… [4]

8. No podemos dejarnos en el tintero recordar que el famoso “caza-nazis” Simon Wiesenthal murió serenamente a la edad de 96 años, a pesar de haber sido, según la BBC-News, superviviente (es decir un superman que sobrevive todos los intentos de “gaseamiento”) de 12 campos de la muerte (que evidentemente funcionaban defectuosamente)…

9. En 1948 apareció una historia de una pobre niña judía indefensa, asesinada por los “Nazis”. La historia había sido escrita por esa niña con bolígrafo, un instrumento que no apareció sino en los años posteriores al fin de la guerra. ¿Cómo se llama? Ah, sí, “El Diario de Ana Frank”, que estos días es celebrado de nuevo públicamente. Los niños de los colegios probablemente no tendrían una educación madura si alguien no les pusiese a su disposición esta story (que no History). Sobre esta cuestión pueden ustedes leer una Carta Periódica de Pedro Varela, un resumen de los dimes y diretes sobre esta desgraciada niña, que le costó una condena de cinco años de prisión… Decididamente, hay que hacer caso a lo “políticamente correcto”, ¿no?.

10. Por lo demás, como afirma el historiador y documentalista británico David Irving, nunca, nadie, ha encontrado jamás hasta el día de hoy un documento de Adolf Hitler ordenando el exterminio de pueblo judío.

11. Tampoco han sido encontradas jamás las famosas “pastillas de jabón” y mucho menos han sido puestas bajo el análisis científico de un laboratorio.

12. Pues bien, ¿cuando empezó este negocio de los SEIS MILLONES? Hemos de volver la vista a un tal Illya Ehrenburg [5], un simpático judío de cara amargada, Jefe de la Propaganda Soviética durante la II Guerra Mundial –el mismo que conminaba a las tropas del Ejército Rojo a que violaran dos millones de mujeres alemanas- que más tarde vivió y murió en Israel. Fue él quien acuñó esta cifra mítica el 22 de diciembre de 1944 [6], es decir ANTES de que a decenas de miles de judíos internados, en enero de 1945, las autoridades alemanas les ofrecieran la posibilidad de escoger entre ser “liberados” por los comunistas o marcharse en la retirada con sus carceleros “nazis”. ¿Qué hicieron la mayoría de presos de Auschwitz, entre ellos Anna Frank y su padre Otto Frank ante la llegada de los “liberadores”? No se lo pierdan, decidieron marcharse con los alemanes…

[1] The American Jewish Committee cita una cifra de 15,688,259.

[2] New York Times de propiedad judía, del 22 de Febrero de 1948, usa la cifra de 18,700,000.

[3]  Cuando la Cruz Roja entrevistó a miles de prisioneros liberados al final de la guerra, preguntándoles si habían visto “cámaras de gas”, la respuesta fue universalmente negativa. De acuerdo con el Documento de la Cruz Roja IRC Document #9925, de Junio de 1946: “Los detenidos mismos no han hablado de ello.”

[4]  En su libro Legend of Our Time, New York, 1982, explica: “Las cosas no son tan simples, Rebbe.  Algunos sucesos tienen lugar a pesar de que no sean verdad; otros lo son a pesar de que jamás ocurrieron”.

[5]  Las monstruosas mentiras de este psicópata judío tuvieron éxito al crear un odio anti-alemán que provocó la muerte brutal de millones de personas. He aquí un ejemplo típico, extraído de una octavilla promoviendo el odio entre las tropas soviéticas hacia la población civil, de octubre de 1944, dirigido al Ejército Rojo: “¡Matad! No hay nadie inocente en Alemania, ni entre los vivos ni entre los por nacer. Seguid las palabras del camarada Stalin y aplastad a la bestia fascista en su madriguera. Quebrad el orgullo racial de la mujer alemana, tomarla como vuestro botín legítimo. Matad, bravos soldados del glorioso Ejército soviético”.

[6] En THE AMERICAN HEBREW  de fecha tan temprana como 1919, aparece ya el término “holocausto” y la cifra de 6 millones (¿un número cabalístico?).

Fuente: NuevOrden

La oscura relación entre Hollywood y el Ejército de EUA (el control mental militar del cine)

Publicación: 25/10/2011
Autor: pijamasurf

Hollywood y el Pentágono han copulado en la oscuridad desde los inicios de la industria del cine y de paso han copulado con tu mente con una incesante —a veces sutil, a veces explícita— propaganda, que es lo que sustenta la demencia planetaria que permite que vivamos en guerra.

Parte fundamental del entretenimiento es que el producto final no revela lo que hay detrás: esto es lo que ha sido llamado “la magia del cine”. No vemos los monumentales sets (maquetas, animaciones digitales o cartón); no vemos a los cientos de personas que participan para lograr una toma; no vemos, en lo absoluto, las cámaras, las luces, los micrófonos y toda la tecnología que permite que la imagen con todo su brillo y poder entre a tu mente. Pero tampoco vemos, a menos de que seamos muy atentos, la ideología y la propaganda que motiva, de raíz, los programas y películas de “mero entretenimiento” que millones de personas ven todos los días.

Como expondremos aquí, basándonos en datos verificables, todos somos objeto de una operación propagandística de control mental, que tiene uno de sus frentes más claros y mentalmente más invasivos en la relación entre el Ejército de Estados Unidos y Hollywood, tanto, que es apropiado hablar de estas industrias como una sola de Entretenimiento-Militar (o Military-Entertainment Complex, como se le llama en inglés).

Esta estrecha relación se basa en una conveniente dependencia entre ambas industrias. Por una parte Hollywood necesita de los “juguetes” del Ejército para filmar cualquier escena de guerra o incluso del género futurista (usando tecnología que dé verosimilitud); por otra parte, el Pentágono necesita de la difusión, del marketing de Hollywood para promover un perenne estado de  guerra, convencer a los ciudadanos de enlistarse en la milicia o mostrarse complacientes con un Estado que tolera que sus contribuciones sean usadas para financiar la monstruosa máquina bélica. La publicidad directa, el Ejército lo ha notado, no es tan efectiva como la glorificación de la guerra y la empatía que logran, con todo el arte dramático, los magos del show business, los forjadores de sueños del bosque sagrado de Hollywood. Además existe un lazo profundo entre los grandes estudios de Hollywood, sus dueños y los dueños de las grandes compañías como General Electric, NBC y Universal, que también tienen participación en la industria militar. Un negocio redondo.

Cuando podríamos pensar que la sociedad está cansada de la guerra, se viene, necesariamente para dinamizar esta economía neuropolítica, una cuantiosa camada de cintas que exaltan el espíritu de la guerra  y lo incrustan en la profundidad de la psique de los ciudadanos —que a fin de cuentas son los que pagan, lo mismo los boletos de cine que los misiles y aviones de guerra.

David Sirota, cuyo trabajo encomiamos por dar a conocer en el mainstream la colusión entre Hollywood y el Pentágono, advierte que se aproxima una serie de películas cuyo objetivo es ensalzar a los Navy Seals y, claro,  reforzar la ideología pro-guerra. El director Peter Berg acepta incluso que en su próximo tributo cinematográfico a los Seals contó con la aprobación del Pentágono. “La idea de una vieja cinta de combate, en la que la política está muy clara —apoyamos a estos hombres— fue más atractiva para ellos”, dijo Berg, haciendo notar que la película será “un desinhibido tributo a la valentía de los Seals”. Saquen los violines, las gotas perladas de su sudor en close-up, los lentes de nightvision y las ráfagas de artillería de última generación.

La renombrada dierctora Kathryn Bigelow (primera mujer en ganar el Oscar al mejor director y esposa del agente de la industria militar, James Cameron) es la elegida para dirigir la oda fílmica a la captura de Osama bin Laden. La película hará uso de información clasificada brindada por la CIA y evidentemente contará una historia para que se regodee el Pentágono. “La misión fue un triunfo estadounidense, tanto heroico como apartidista, y no hay ninguna base para sostener que nuestra película representará esta enorme victoria de otra forma”, dijo Bigelow, endulzando los bigotes de los peces gordos del Pentágono.

Ahora veamos que esta connivencia, como brazo de propaganda, es tan vieja casi como la industria del cine y mucho más sutil y poderosa que lo hecho por Goebbels.

FUEGO AMIGO: UNA BREVE HISTORIA DE AMOR ENTE HOLLYWOOD Y LA INDUSTRIA MILITAR

David L. Robb documenta en su libro Operation Hollywood la enorme cantidad de películas que han sido subvencionadas y avaladas por la industria militar. Esta sociedad, que a fin de cuentas hace su merchandising sobre la mente de las masas, se sella cuando Estados Unidos entró a la Primera Guerra Mundial, estableciéndose paralelamente el Comité de Información Pública que formula las pautas a seguir para promover el apoyo doméstico. En 1917 el diario de la industria del cine, Motion Pictures News, proclama: “Todo individuo trabajando en la industria ha prometido proveer afiches, películas, tráilers y negativos para esparcir la propaganda necesaria para la inmediata movilización de los grandes recursos de la nación”.

La ganadora del primer Premio de la Academia a la Mejor Película, Wings (una especie de proto Top Gun de 1927), contó con todo el apoyo del Pentágono.

Con la entrada de Estados Unidos a la Segunda Guerra Mundial la colaboración se expandió niveles inéditos. Los estudios de Hollywood produjeron, a la velocidad de las palomitas de maíz, una serie de dramas de guerra para exaltar el heroismo del esfuerzo estadounidense en combate. Numerosas películas se produjeron, pero quizás la más conocida sea el documental Why We Fight, presentado en siete entregas (1942-1945), obra del brillante director Frank Capra (italiano de origen), quien en cierta medida jugó el mismo papel que Leni Riefenstahl en la Alemania Nazi.

En los años 50 la milicia trabajó con Lassie para mostrar nueva tecnología militar y produjo “Mouse Reels” para el Mickey Mouse Club: uno de los programas mostraba a unos niños visitando el primer submarino nuclear (eso es lo que se llama formar futuros). Al respecto el periodista David Robb descubrió un memorándum del Pentágono, de esa misma época, en el que sea hacía notar que la producción mediática enfocada en los niños “es una excelente oportunidad para introducir a una nueva generación a la Marina nuclear”.

Los niños siguen siendo el blanco del Pentágono. Como afirma David Sirota en su nuevo libro Back to Our Futurebuena parte de la industria de los videojuegos fue subsidiada en el inicio por contratistas militares, de donde se entiende por qué la mayoría de los primeros juegos tuvieron una inclinación marcial (Atari CombatMisile CommandContra, etc.) Y si bien esto es algo que aún prevalece, será el tema de un artículo próximo.

Sin embargo, la influencia del Pentágono no se limita a películas de guerra o videojuegos. La comedia disparatada Stripes, con Bill Murray, fue drásticamente alterada en su preproducción, evitando mencionar las bases militares y la influencia del Ejército de Estados Unidos en América Latina.

Jurassic Park III (2001) recibió dos helicópteros Seahawk, cuatro vehículos anfibios de asalto y ochenta miembros de la fuerza naval para redar una playa al final de la película (porque además, por si lo anterior no bastara, en la nueva gama de películas de Navy Seals se obliga a los soldados a ser actores). Esto se dio bajo el acuerdo de hacer “product placement” militar. Un beauty shot muestra el logo de la Fuerza Naval durante el momento cumbre del rescate de los protagonistas y se incluyó una línea de diálogo donde se agradece a los marines (esos héroes de la forzada imaginaria pop).

Se sabe bien que películas como Rambo y Top Gun aumentan el reclutamiento militar. Según la Fuerza Naval, el estreno de Top Gun hizo que aumentara hasta 400% el número de jóvenes que se enlistaron para la aviación naval. Tanto se entusiamó el Ejército por dicha película que incluso organizaron eventos de reclutamiento en las salas de cine —pretendiendo vorazmente canalizar la fresca inspiración pro militar de la cinta. “Los chicos salían de la sala con los ojos tan grandes como platillos y decían ‘¿Dónde firmo?’”, declaró el mariscal David Georgi (“¡Hey! ¡Tú puedes ser el próximo Maverick!”). Incluso hoy en día, como parte de ese tenebroso feedback, se nombran misiones militares con personajes y códigos de la película Top Gun y otras fantasías militares de los ochenta, implantando estos memes en las psiques de “Los lobeznos que han crecido y han ido Irak”, según se refiere el Ejército a esa generación.

Asesores especiales militares reciben un nombramiento especial para asegurarse que los directores no intenten introducir innovaciones fuera del guión que se alejen de las directrices del Pentágono. El mariscal David Georgi, asesor de la película Clear and Present Danger, le dijo a Robb: “Siempre está en la mente de los productores intentar darle un giro a la película en la dirección original que nos habían presentado […]. Es mi trabajo como consejero técnico asegurarme que la película no se desvíe sustancialmente de la versión aprobada” (Operation Hollywood, p. 38).

Esta intereferencia es tal que hoy en día ni siquiera la tratan de ocultar. La Oficina de Entrenimiento de la Fuerza Aérea incluso tiene su propio sitio web Wings over Hollywood y la CIA nombró en el 2001 a su asesor oficial para la industria del cine.

Después del 11 de septiembre el principal asesor político de George W. Bush, Karl Rove, se reunió con los jefes de las grandes casas productoras para obtener su apoyo en la guerra contra el terror.

En junio de este año, Michelle Obama reunió a 500 productores, escritores y actores en Los Ángeles para pedirles que incorporaran más historias militares familiares al entretenimiento como parte de la iniciativa de la Casa Blanca ”Joining Forces”.

Entre las películas más recientes que han contado con el apoyo de equipo militar se encuentran los blockbusters Trasnformers 3 y Battle of Los Angeles (una película en la que el Ejército lucha contra unos OVNIs, algo que podría ser parte de la nueva gran agenda de programación predictiva del Pentágono: extraterrestres y transhumanismo).

En contraste, hay que resaltar las películas que no recibieron apoyo de la industria militar porque sus directores se negaron a modificar la historia: The Last Detail (1973), Apocalypse Now (1979), An Officer and a Gentleman (1982), Born on the Fourth of the July (1989) y Forrest Gump (1994).

Por otra parte, como señala David Robb, la manera preferencial en la que el Pentágono apoya a ciertas películas y  a otras no es una violación de la Primera Enmienda de Estados Unidos, en la que se hace manifiesto no solo el derecho a la libre expresión, sino también que el gobierno no deberá favorecer una expresión sobre otra. La infraestrcutura militar de Estados Unidos le pertenece a los ciudadanos, por lo cual, en teoría, no debería de comportarse como una corporación privada en la que se puede escoger, arbitrariamente, con qué empresa se trabaja. En todo caso se debería de licitar el uso de su tecnología a cualquier película y no solo a aquellas que aceptan glorificar sus intereses.

Hoy en día un manojo de compañías controlan el cine  en Estados Unidos, principalmente Disney, AOL-Time Warner, Sony, General Electric, News Corporation y Seagram. Los intereses de estas compañías generalmente están alineados con los de la industria militar y sus contratistas, como parte de una gran obra (sangrienta) de ficción planetaria. Como dijera Rupert Murdoch en el 2003, después de la invasión de Irak, una ocupación exitosa bajaría los precios de petróleo y beneficiaría la economía: “Esto sería más grande que cualquier reducción de impuestos en cualquier país”.

Lo que vemos, y hay que llamarlo por su nombre, es una sociedad semisecreta, a caballo entre el poder político-militar y el poder de entretenimiento-económico, intercalando posiciones hasta fundirse en un aparato de control único. La sociedad del espectáculo en la que vivimos no es solamente la casualidad del mercado libre y de la naturaleza humana de buscar entretenimiento o de consumir historias. Lo sabían los grandes políticos griegos: el teatro es el perfecto escenario de adoctrinamiento justamente porque los ciudadanos no lo rechazan reempaquetado, glamorizado y supuestamente libre de la ideología política oficial. El cine es el aparato de adoctrinamiento más poderoso inventado hasta la fecha porque simula la realidad al incorporar todas las artes en un mismo flujo, convirtiéndose en una extensión de nuestros sueños, de nuestras imágenes mentales y, por lo tanto, penetra el inconsciente, donde  implanta sus semillas. Esta frase de F.Scott Fitzgerald (citado por Jason Horsley) encierra la magnitud  de esta brujería:

“La películas nos han robado nuestros sueños. De todas las traiciones esta es la peor”.

Sueños minados, mentes militarizadas. Para que el mundo permita que siga sana y campante la industria de la guerra (algo totalmente demente) se necesita una imperceptible lobotomía de la mente global. ¿De qué otra forma aceptaría un joven ir a morir a una tierra lejana solamente para que los CEOs de las grandes compañis petroleras, de los bancos, de las grandes productoras, engrosen los ceros en sus cheques a fin de año? ¿De qué otra forma odiaríamos a los habitantes de un país que no conocemos y que no nos han hecho nada (solo han agredido un supuesto ideal), que viven a miles de kilómetros, si no somos bombardeados mentalmente para conseguir el efecto de que percibamos a estas personas como malignas y pensemos que debemos destruirlas en pro de la libertad o alguna otra abstracción?

Así que si alguna vez te habías preguntado por qué incluyen balaceras y persecuciones injustificadas en casi todas las películas de Hollywood, ahí tienes tu respuesta. Ahora pide que te regresen un cerebro que pueda estar en paz.

Fuente: Pijamasurf

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Documental “La Guerra Suave: golpeando y seduciendo”, subtitulado en español

El documental es un análisis del uso del cine y el espectáculo con objetivos propagandísticos y políticos. Se muestra como el cine, la televisión, los videojuegos e incluso las estrellas del rock son utilizados en la lucha política. Pero sobretodo se destaca como a través de la industria cultural se generan valores y antivalores. La clave para que la propaganda sea efectiva es que no se perciba, que nos seduzca. Nuestras series y películas favoritas y nuestros mitos musicales trabajan en esa guerra. Una guerra luminosa, sonriente y llena de ritmo. La guerra suave es la lucha por las mentes y los corazones de los iraníes. Y también de los nuestros.

La guerra suave es un documental que complementa “La Revuelta Verde”, descifrando el laberinto iraní el cual trata sobre la manipulación de la política, los medios, las nuevas tecnologías y el terrorismo contra Irán. La investigación para la realización de ambos trabajos se realizó durante seis meses entre el 2009 y el 2010. 

Fuente: 1984

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