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‘La ‘necromanía’ argentina ha relanzado las opciones políticas de Cristina Fernández’

Por Gionata Chatillard

Sólo falta un año para las presidenciales argentinas y el panorama político es más incierto que nunca. La muerte de Néstor Kirchner ha sembrado de dudas los pasillos del poder en Buenos Aires y ha revolucionado el sentir ciudadano a tal punto que ha conseguido relanzar las opciones electorales de la viuda del difunto mandatario, la actual presidenta Cristina Fernández.

El escenario es muy abierto, es un momento de transición“, explica Luis Majul en Madrid, donde se encuentra para promocionar ‘El Dueño‘ (Editorial Planeta, 2010), una biografía no autorizada de Néstor Kirchner: “Toda la política argentina sigue girando en torno a él. Kirchner murió de manera repentina, sin dejar directrices claras. Eso provocó en la opinión pública un golpe emocional muy curioso, que se explica con la tendencia a la ‘necromanía‘ del pueblo argentino“.

El escritor, periodista y presentador de televisión, nacido en Buenos Aires en 1961, señala que, “antes de la muerte de Kirchner, el 70% de la población rechazaba al matrimonio presidencial“. Pero luego algo cambió. Una multitudinaria despedida en la capital argentina dejó en un segundo plano los escándalos de corrupción del difunto mandatario y los problemas económicos del país. Las lagrimas de los asistentes iban haciendo cada vez más borroso el pasado de Kirchner.

Es cierto que hubo mucha gente en el velatorio, pero también es cierto que desde el punto de vista audiovisual todo fue aprovechado, hasta el mínimo gesto. Esa escenografía, el intento forzado de convertir a Kirchner en un mártir y la prudencia de los medios de comunicación y de la oposición por el duelo han determinado que, en las últimas encuestas, Cristina aparece como la política argentina con mejor imagen. Algunos sondeos indican que si las elecciones fueran hoy, podría ganar en primera vuelta“.

Pregunta ¿Por qué ‘El Dueño‘? ¿De qué era dueño Kirchner?

Respuesta De los negocios públicos y privados más importantes de Argentina. Se trataba de una concentración de poder inusitada. Kirchner es el presidente más rico en la historia del país. Desde que asumió el poder, su fortuna se multiplicó por más de 160.

P Sin embargo, su discurso político era otro…

R En Argentina las categorías ideológicas se las ponen los políticos mismos. Los Kirchner dicen que son progresistas de izquierda, pero sus políticas no lo son. Quizá sus iniciativas en materia de Derechos Humanos sí lo sean, pero no lo son de ninguna forma su manera de distribuir la riqueza, su uso discrecional del dinero público y las presiones que han ejercido sobre los medios de comunicación. Éstos son elementos típicos del autoritarismo de derecha. Por eso al Gobierno de los Kirchner no hay que juzgarlo por lo que dice, sino por lo que hace.

P ¿También en el caso de las relaciones con Venezuela?

R Tanto Kirchner como Hugo Chávez hacían un discurso progresista de unión latinoamericana. Sin embargo, lo más concreto que había entre los dos países era una relación no sólo de negocios, sino de negocios ilegales. El discurso supuestamente revolucionario y antiimperialista servía para cubrir oscuras actividades comerciales entre el Estado venezolano, el Estado argentino y varios empresarios.

P Usted dice que “nunca un presidente tuvo más poder político y económico que Kirchner, ni siquiera Juan Perón“. ¿Cómo lo consiguió?

R Se lo permitieron porque asumió el poder en 2003, en el medio de un desastre institucional que determinó que en Argentina hubiera cinco presidentes en una semana. Asumió el cargo como si fuera un bombero ante una casa en llamas: cogió un hacha, derribó las paredes y destrozó el edificio, pero logró sacar a las víctimas con vida. Ése fue Kirchner: un bombero que se convirtió en una especie de monarca institucional aprovechando el deficiente funcionamiento de las instituciones. Al comienzo adoptó medidas positivas, como las que permitieron investigar a los dirigentes de la dictadura militar. Pero luego empezó a entrar en una dinámica autoritaria y prepotente, e intentó silenciar a los medios independientes.

P Sin embargo, Kirchner no nació ‘dueño‘…

R Mi libro puede ser leído como un mapa político de Argentina, pero también como una biografía sobre un niño que nació con el paladar perforado, que sufría de estrabismo, que sufrió las burlas de sus compañeros, que a los 17 años fracasó en su intento de ser maestro y que, a pesar de todo el resentimiento acumulado, logró convertirse en el presidente más rico, más poderoso y más vengativo de la Historia de la República Argentina. Una especie de ‘shakespeariano‘ Ricardo III, ese rey que acumuló poder a partir del rencor y de la impiedad.

P Además de Cristina, ¿quién puede aspirar a convertirse en el próximo presidente del país?

R Dentro del ‘kirchnerismo‘, el Gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli. Fuera del ‘kirchnerismo‘, el hijo del ex presidente Ricardo Alfonsín, que se llama Raúl y usa los mismos trajes y las mismas corbatas de su padre. Él lo reivindica como un gesto de ahorro personal, pero algunos aseguran que es otro de los símbolos de la ‘necromanía‘ que existe en Argentina. Antes era un desconocido y, a partir de los funerales de su padre, se ha convertido en una especie de clon del fallecido presidente. Además de Scioli, el peronismo no ‘kirchnerista‘ podría presentar como candidato a Mauricio Macri, alcalde de la capital, o al ex presidente Eduardo Duhalde.

P ¿Ser peronista es una condición ‘sine qua non‘ para llegar a la Casa Rosada?

R El peronismo no es solamente un partido politico o una ideología, sino el gran paraguas gracias al que cualquier dirigente político llega al poder en Argentina. Si uno se define como peronista tiene ya un buen terreno ganado. El peronismo se confunde con el poder y es tan flexible y volátil que cualquiera puede decir que es parte de este movimiento, desde la extrema derecha hasta la extrema izquierda.

Fuente: El Mundo

El ‘efecto funeral’ impulsa la imagen de Cristina de cara a las elecciones

Por Juan Ignacio Irigaray

Las primeras encuestas ‘pos mortem’ de Néstor Kirchner no dejan lugar a dudas sobre el llamado “efecto funeral”, surgido del calor popular que acompañó las exequias del fallecido presidente. Si hoy hubiese elecciones generales en Argentina, la Presidenta Cristina Fernández viuda de Kirchner se impondría con comodidad y sería reelecta para un segundo mandato, hasta 2016.

El hipotético escenario electoral incluye ‘balotaje‘, o segunda vuelta, enfrentándose la Presidenta versus un candidato no peronista. A saber: el actual vicepresidente de la República, el centroderechista Julio Cobos, que se ha pasado a la oposición; el alcalde de Buenos Aires, el centroderechista Mauricio Macri; o el centrista Ricardo Alfonsín, hijo del fallecido ex presidente Raúl Alfonsín (1983.1989).

A cualquiera de esos posibles presidenciables, Fernández les ganaría por mayoría, por una diferencia de entre el 14 y el 22% de sufragios, según una encuesta de la consultora Opinión Pública, Servicios y Mercados (OPSM) que incluyó mil entrevistados de todo el país, con un margen de error de 2,5%.

El sondeo también estableció que los encuestados entre los presidenciables del oficialismo prefieren a Fernández antes que al actual gobernador bonaerense Daniel Scioli, quien acompañó como vicepresidente a Kirchner en su mandato de 2003 a 2007. Sin embargo, si Scioli fuese el presidenciable también vencería a la oposición aunque por una cantidad inferior de votos.

La segunda encuesta de opinión coincide con la anterior en que para la mayoría de los consultados es la presidenta Fernández quién hereda la candidatura a presidenciable oficialista de cara a 2011, que dejó vacante Kirchner. El sondeo fue hecho por Management & Fit, con 800 consultados en todo el país y 3,54% de margen de error.

Aunque hace unos meses Cristina logró subir su popularidad en 10 puntos gracias a la mejora de la economía, una encuesta publicada en junio aseguraba que su imagen era negativa entre la mayoría de la población. Entre un 60 y un 70% de los argentinos contestaron, en esa ocasión, negativamente sobre el papel de la presidenta.

El efecto del ‘voto muerte’

No obstante, los analistas resaltan que a Fernández aún le resta más de un año de mandato y en ese extenso periodo todo puede suceder, desde que ella no aspire a la reelección hasta la evaporación de la inercia favorable del llamado “voto muerte“.

En la historia reciente de Argentina hay dos ejemplos de mejora de imagen de un político tras funerales arropados por el pueblo y transmitidos por televisión. En 1995 el entonces presidente Carlos Menem logró la reelección tras haber enterrado a su hijo Carlos, muerto en un accidente de aviación. Ante las cámaras y en pleno velatorio, Menem hizo con los dedos la ‘V‘ de la victoria. Y el diputado Ricardo Alfonsín ha sido catapultado a presidenciable tras el popular velatorio de su padre, el ex presidente Alfonsin.

Algunos indicios señalan que la viuda de Kircher quiere retomar ya la actividad política, según la prensa bonaerense. Regresaría este lunes a la Casa Rosada, donde tiene en agenda un acto público para consagrar al vino como bebida nacional. Todos los argentinos aguardan a que allí hable por primera vez tras enviudar y, tal vez, muestre qué sendero va a escoger.

Fuente: El Mundo