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Extracto o tintura

Posted in medicina natural,salud por Gonzalo Fernandez en agosto 1, 2011
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Como ejemplo ofrecemos la siguiente receta para demostrar cómo puede prepararse un extracto sin alcohol, pues como naturistas eliminamos el alcohol para uso interno: se pica finamente Amargón o cualquier otra planta o varias juntas, se ponen en una olla, vertiendo agua hirviendo encima, y se deja veinticuatro horas al calor revolviendo de vez en cuando. La cantidad de agua que se vierte encima debe ser cinco veces mayor que la de las plantas que se emplean. Transcurrido este tiempo se cuela, y los restos de plantas otras doce horas al calor con una cantidad de agua cinco veces mayor que los restos de plantas. Luego se ponen juntos ambos líquidos y se cuecen a fuego lento hasta obtener el extracto.

Fuente: Libro “Consejero de Medicina Natural II: Tratamientos”, por Carlos Kozel.

Página 28

Gargarismos

Posted in salud por Gonzalo Fernandez en agosto 1, 2011
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Así se denominan las preparaciones líquidas, generalmente a base de agua, destinadas a producir sus efectos medicinales sobre las mucosas que recubren el fondo de la boca, las amígdalas y la garganta. Se usan desde tiempos remotos y su utilidad es indudable en gran número de casos.

Los gargarismos limpian de mocomicrobios y otras impurezas las mucosas indicadas, y ejercen sobre las mismas efectos emolientesastringentesdesinfectantes, etc., según sean los componentes que los forman. Existen varias plantas medicinales muy apropiadas para la preparación de gargarismos, que tienen la ventaja de no producir los efectos irritantes y contraproducentes que muchas veces siguen a la práctica de gárgaras con sustancias químicas.

Los enjuagues son los gargarismos de la cavidad bucal. Se utilizan para combatir las inflamaciones e irritaciones de la mucosa de la boca, ciertas enfermedades de las encías, para combatir el dolor de muelas y para limpiar la cavidad bucal de las impurezas que pueda contener. Existen gran cantidad de plantas indicadas para prepararlos, según los efectos que se deseen conseguir.

Fuente: Libro “Consejero de Medicina Natural II: Tratamientos”, por Carlos Kozel.

Páginas 27 – 28

Helioterapia

Posted in medicina natural,salud por Gonzalo Fernandez en agosto 1, 2011
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El astro rey no solamente se encarga de dar luz a la Tierra, sino que mantiene la vida vegetativa de los seres que la pueblan. Es un agente recuperador de la salud y al respecto, queremos dar algunos consejos prácticos.

Antes que nada, se requiere un lugar apropiado para tomar estos baños en la forma debida pero, no por eso, los que carecen de las comodidades, dejarán de beneficiarse con la helioterapia. Se puede hacer un reparo con lonas o cualquier otra cosa que resguarde del viento, especialmente en invierno, ya que en los días de verano no tiene esto mayor importancia.

El que dispone de una buena terraza, debe aprovecharla. Naturalmente, los baños de sol tomados en la costa del mar, alternados con agua salada, dan resultados maravillosos, pero no todos pueden gozar de esas ventajas.

Lo esencial es mantener siempre la cabeza y el cuello a la sombra. Lo que se consigue mediante el método enunciado.

El cuerpo se expone al sol de modo que sus rayos accionen directamente sobre la piel. Se comienza con períodos cortos, por ejemplo de 5 a 68 minutos el primer día y se va aumentando de 2 a 3 minutos cada vez que se hace.

Se inicia acostado de espalda, unos 2 minutos. Luego se expone ésta durante el mismo tiempo, sigue el costado derecho y luego el izquierdo, cumpliendo con esto 8 minutos en total. De acuerdo al estado físico, se podrá regular la cantidad del tiempo, elevándolo día tras día hasta alcanzar una hora.

Al término de cada baño de sol, hay que efectuar una ducha fría en forma rápida, o en su defecto, una frotación con toalla húmeda.

Es bueno que al cabo de 10 minutos de efectuada esta medida, vuelva a exponerse al sol; repitiéndose varias veces, de acuerdo al propósito seguido. De este modo se activará la circulación de la sangre y el sol podrá hacer su obra más efectiva. Al poco tiempo se podrá notar el efecto.

Las mejores horas para aprovechar los rayos solares, son las que corresponden de las 9 a las 11 de la mañana. En verano, hay que evitar las horas muy calurosas, ya que pueden producir sofocamientos, especialmente  en la persona que no está habituada o tiene alguna afección al corazón. Además la exposición exagerada puede producir quemaduras en la piel y perderse de esta forma el buen propósito que se tenía.

Otra manera de aplicar los baños de sol

El doctor Jaime Scolnik aconseja:

“Las personas no acostumbradas, deben proceder gradual y progresivamente. Se principia exponiendo los pies 5 minutos. El segundo día se dejan al sol los pies 10 minutos y las piernas 5. El tercer día, los muslos han de recibir una exposición de 5 minutos; las piernas 10 y los pies 15. Luego se descubre progresivamente el abdomen, el pecho y la espalda, exponiendo cada región nueva 5 minutos la primera vez.

Una vez que se ha llegado hasta los hombros, dejando siempre la cabeza y el cuello a la sombra, se aumenta diariamente en 5 minutos el tiempo de la exposición al sol. Basta una curación de media a una hora en total, de la cual la mitad del tiempo se permanecerá acostado boca arriba y la otra mitad, boca abajo, con el fin de que toda la piel reciba la acción benéfica de los rayos solares”.

No hay que olvidar la ducha fría o la frotación con toalla al término de cada baño de sol.

El sol y el niño

Los baños de sol son recomendables para todos: ancianos, jóvenes y niños. Si las madres acostumbraran a sus pequeñuelos a estar en contacto con los rayos solares, evitarían muchas dolencias y malestares y sus hijos crecerían sanos y hermosos denotándose en sus mejillas la acción benéfica de este astro.

Expóngalos las madres, un minuto el primer día, dos el segundo y luego se continúa aumentando un minuto por día, hasta llegar a media hora. La cabeza (como se ha indicado) deberá estar a la sombra, o de lo contrario, se le colocará un sombrero blanco para resguardarla.

Al terminar el baño, se le pasará una toalla mojada en agua fría a todo el cuerpo en verano, y en invierno, se moja con agua templada, se visten de inmediato y los niños así tratados crecerán sanos y robustos.

Baños de sol cubierto el cuerpo con una sábana

Como está indicado, la cabeza a la sombra y el cuerpo desnudo, solamente cubierto por la sábana. Se expone al sol, comenzando con diez minutos y aumentando cinco minutos por día, se va prolongando hasta llegar a una hora.

Este modo de hacer los baños, para que el cuerpo transpire más y elimine por los poros sal sustancias extrañas acumuladas en el organismo, también da buenos resultados, aunque los que se efectúan directamente sobre la piel, obran de modo más eficaz.

No hay que olvidarse de las frotaciones frías o duchas al terminarse cada baño de sol.

Fuente: Libro “Consejero de Medicina Natural II: Tratamientos”, por Carlos Kozel.

Páginas 107 – 108 – 109 – 100 – 111

Compresas y envolturas

Posted in medicina natural,salud por Gonzalo Fernandez en agosto 1, 2011
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Compresas y envolturas calientes hechas con un cocimiento de plantas. Estas compresas deben ser renovadas cada 10 o 15 minutos porque se enfrían pronto. Los paños que se usan para las compresas (fomentos) y envolturas tienen que ser de Lino y estar bien limpios. Se sumergen éstos en un cocimiento de plantas bien cargado (primeramente se cuela), se escurre y se aplica.

En el tratamiento frío se deja enfriar primeramente el cocimiento, colocando el recipiente en una olla con agua fría.

Tanto si se trata de una cataplasma de pasta de plantas como de una compresa (fomento) y envoltura fría o caliente con el líquido, hay que tener cuidado siempre de que la parte del cuerpo por tratar esté bien tapada con frazadas de lana para no agarrar un resfriado y para que el proceso de calentamiento se realice bien.

A modo de orientación, expondremos a continuación algunos casos de aplicación de compresas y envolturas, distinguiendo cuándo debe hacerse en frío y cuándo en caliente.

En líneas generales, podemos decir que todos los calambres internos o externosdolor de muelasde oídos, dolores reumáticosenfermedades de los riñones, ciertas clases de neuralgias, y daños producidos por golpes y caídas, deben ser tratados en caliente.

Fuente: Libro “Consejero de Medicina Natural II: Tratamientos”, por Carlos Kozel.

Páginas 25 – 26 – 27

Aceite

En terapéutica se usan distintos aceites, como el de Ricino, el de Almendras, el de Oliva, el de Coco, etc. Se emplean, además, con el nombre de aceites medicinales, en los cuales el aceite sirve sólo de excipiente. Estos aceites son simplemente disoluciones de diferentes principios medicamentosos en un aceite vegetal, por lo regular el de Oliva o el de Almendras dulces, que tienen las propiedad de disolver varias sustancias. Estos aceites son simples o compuestos, es decir, contienen una sola sustancia medicamentosa o varias de ellas y pueden prepararse por simple disolución, por maceración, por cocción o por digestión. El aceite alcanforado, que contiene un 10% de Alcanfor, se obtiene por el primer procedimiento. Los aceites perfumados, que tanto usaban los romanos, eran preparados por maceración. La cocción se aplica a las plantas frescas; estos aceites se obtienen mezclando hojas de la planta de que se trate con aceite de Oliva en un mortero de mármol, haciendo cocer lentamente la mezcla hasta que se ha evaporado el agua, y filtrándolo después. Así se obtienen los aceites de Mirto y otros. El último procedimiento (digestión) se sigue, por ejemplo, en la obtención del aceite de Manzanilla: se mezclan 100 gramos de hojas secas de Manzanilla en 1000 gramos de aceite (de Oliva, de Linaza o de Girasol), al baño maría, tapado, agitándolo de vez en cuando y se filtra la mezcla. De un modo análogo se prepara, entre otros, el aceite de Ajenjo que requieren en la operación cinco o seis horas.

Otra forma de preparar el aceite de Manzanilla es el siguiente: se toma un buen aceite en estado natural, sea de Oliva, de Girasol, de Linaza (pero no de la clase que se usa para pinturas y barnices) o de semilla de Calabazas, se mezcla una buena cantidad de Manzanilla con dicho aceite y se expone durante 15 días al sol; es decir, en un frasco de vidrio o botella; es preferible el color blanco para que el sol penetre bien. Después se cuela, y el excelente preparado está listo para curar muchas dolencias.

Veamos otros ejemplos de aceites:

Aceite de Hipericón: Se usan solamente las flores de esta planta y se emplea una medida de litro, llenando ¼ de litro con dichas flores y agregando ½ litro de aceite de Oliva o de Girasol. Se cierra bien la botella y se deja por lo menos tres semanas al sol. De vez en cuando se remueve un poco el contenido y se cuela una vez transcurrido el tiempo indicado.

Aceite de Lavándula (AlhucemaEspliego): En este caso se mezcla un puñado de flores de esta planta con medio litro de aceite de Oliva o de Girasol. Después de exponerlo tres semanas al sol en una botella bien cerrada, se filtra y el aceite ya está listo para el uso.

Efectos fisiológicos de los aceites grasos

Los aceites grasos, aplicados en fricciones sobre la superficie cutánea, lubrican la piel, penetran con falicidad los folículos de la misma e incluso entre los intersticios de la epidermis; por esta causa, y también porque impiden la salida de los productos acuosos que se eliminan por la cubierta tagumentaria del cuerpo, dan a la piel mayor blandura, la hacen más elástica y flexible y la protegen contra las influencias exteriores. Son absorbidos en regular proporcion a través de la piel, llegando al torrente circulatorio por la vía linfática. Esta absorción es mucho más rápida si se les introduce en el tejido conjuntivo subcutáneo.

Ingeridos por la boca, comienza su digestión en el intestino delgado, gracias a los jugos que en él se encuentran y muy especialmente al jugo pancreático, que en parte  los emulsiona finamente y en parte los descompone y saponifica; así transformados, son absorbidos a través de las vellosidades intestinales, penetrando en los quilíferos y en las venas, por esta absorción tiene ciertos límites, pues si se ingiere demasiada cantidad de grasa o la sangre la contiene ya en proporción notable, la mayor parte de la grasa ingerida es expulsada con los excrementos, en los que puede reconocerse perfectamente: esto explica por qué el uso de los aceites grasos en cantidad excesiva determina diarreas acompañadas de dolores intensos y a veces también hasta náuseas y vómitos.

Los aceites grasos empleados con un fin terapéutico, y por tanto a dosis convenientes, constituyen factores importantes para la formación de tejidos orgánicos, para la nutrición y el crecimiento y también para la producción del calor natural; disminuyen la necesidad de otras sustancias alimenticias, limitan la absorción de oxígeno y la transformación de los principios inmediatos nitrogenados del cuerpo; favorecen, en cambio, la transformación de la albúmina introducida en la sangre y determinan una disminución en la cantidad de sales y otros compuestos que se eliminan por la orina.

Usos terapéuticos de los aceites

Para uso interno se emplean como purgantes más o menos enérgicos, como ocurre con el de Ricino; o como laxantes suaves, cual sucede con el aceite de Oliva cuando se administra en cantidad de 50 a 150 gramos, ya en una sola dosis, ya fraccionado en pequeñas tomas sucesivas. Se usan también para uso interno en estado de fina emulsión mediante sustancias mucilaginosas, constituyendo mixturas oleosas, en algunos estados irritativos o flegmásicos de las vías digestivas, así como para combatir algunas afecciones espasmódicas y dolorosas del tubo gastrointestinal o para calmar estados de congestión o de exitación del mismo, debido a la presencia de algunos parásitos o de otros agentes irritantes, ya de naturaleza mecánica, ya de acción química; para estos fines suele preferirse el aceite de Almendras dulces.

Han sido también recomendados para uso interno los aceites grasos, y particularmente los de Oliva y de Almendras dulces, como antitóxicos en los envenenamientos por sustancias acres, por óxidos metálicos o por sus sales, o por otras sustancias parecidas; pero su acción, en semejantes circunstancias, se limita a moderar los efectos irritantes o cáusticos del veneno sobre las vías digestivas, pues no pueden en manera alguna considerarse como verdaderos antídotos, y hay que tener en cuenta, por otra parte, que a veces facilitan la absorción del tóxico: en algunas intoxicaciones resultan, por esta circunstancia, verdaderamente nocivos, como ocurre especialmente en el envenenamiento agudo por el fósforo, cuya absorción favorece en alto grado.

Para uso externo los aceites grasos tienen también distintas aplicaciones: se han recomendado en fomentos o en baños prolongados locales o generales, según las circunstancias, para el tratamiento de las quemaduras; se usan también como tópicos para reblandecer las escaras gangrenosas y las costras muy adherantes, con objeto de facilitar su desprendimiento y eliminación. En Dermatología se prescriben algunas veces en forma de fricciones cuando la piel se halla muy seca y como resquebrajada, o cuando se presenta cubierta de escamas o de formaciones crustiformes que conviene se desprendan. Pueden usarse también en los conductos naturales con objetos diferentes: así, por ejemplo, se instalan en el conducto auditivo externo para reblandecer el cerumen, para matar los insectos que en él hayan penetrado y dar blandura y elasticidad a la membrana de tímpano; se inyectan en la uretra o en la vagina para combatir estados inflamatorioas en estas partes; se dan en enemas, ya como purgantes, ya para modificar los procesos flegmásicos de la mucosa rectal. Asimismo algunos clínicos han prescrito los aceites grasos solo o asociados a algún antiséptico en forma de fricciones generales en los exantemas agudos y en ciertas erupciones cutáneas muy extensas para combatir la sensación de ardor y la tensión inflamatoria de la piel y para favorecer más tarde el desprendimiento de las escamas y costras.

Los aceites grasos, además de ser la base de los llamados aceites medicinales, se emplean para preparar multitud de pomadas, ceratos, emplastos y linimentos.

Fuente: Libro “Consejero de Medicina Natural II: Tratamientos”, por Carlos Kozel.

Páginas 30 – 31 – 32 – 33 – 34

Jarabe

Posted in medicina natural,salud por Gonzalo Fernandez en agosto 1, 2011
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Los jarabes sirven para conservar sin alteración las propiedades terapéuticas de las sustancias activas que ellos forman parte y para disimular el sabor desagradable de varios medicamentos.

La conservación de los jarabes depende en gran parte de su concentración, es decir, de la relación existente entre la Miel y el disolvente. Cuando el disolvente es agua, la relación es de 360 partes en peso de agua para 640 de Miel (para formar 1000 partes de jarabe). Si el disolvente es otro, de densidad muy diferente, la relación no puede ser la misma; las cantidades de Miel empleadas para 100 partes de disolvente suelen variar entre 120 y 190.

Los jarabes, en general, deben ser limpios y transparentes y han de conservar el color, olor y sabor propios de las materias que han servido para su preparación. La transparencia no puede exigirse, como es natural, a los jarabes que contienen una emulsión como base.

Como forma medicamentosa reúnen los jarabes grandes ventajas, no siendo de extrañar que sean apreciados como son en realidad. Además de conservar sustancias muy alterables, como los zumos vegetales y de disimular el sabor desagradable de muchos medicamentos, gracias al sabor dulce que la Miel les comunica, en virtud de su forma líquida, pueden cómodamente mezclarse con tinturas, tisanas, etc., y son también fáciles de dosificar.

La reposición de los jarabes ha de ser cuidadosa. Se suelen envasar en frío en recipientes secos que puedan cerrarse inmediatamente, debiéndose guardar en locales frescos en lo posible.

Para que los jarabes se conserven bien se recomiendan también envasarlos calientes en botellas, tapar éstas, ponerlas boca abajo hasta que se hayan enfriado por completo y volverlas luego a su posición normal; de esta manera el tapón queda mojado, dentro del frasco, de la solución azucarada, y el vapor acuoso que se ha formado vuelve condensado al jarabe y se mezcla bien con él.

Entre los muchísimos jarabes que se emplean en medicina, citaremos: jarabe deAchicoria con Ruibarbo, de Altea, de Apio compuesto, de Azahar, de Bálsamo de tolú, de Brea, de corteza de Cidra, de corteza de Naranja, de Eucalipto, de Granada, de Grosella, de Limón, de Liquen, de Polígala de Virginia, de Quina, de Rábano compuesto, de Rosas pálidas, de Trementina, de Violetas y de Zarzaparrilla.

Nosotros aconsejamos, para los jarabes, emplear Miel pura de abejas en vez de azúcar. A título de ejemplo, vamos a describir la forma de preparar un jarabe de maravillosos efectos curativos:

En una olla grande, se cuecen dorante dos o tres horas y en bastante agua, Llantén mezclado con Ortiga y Amargón (3 partes de Llantén, 1 ½ partes de Ortiga y 1 ½ de Amargón); estas plantas pueden ser verdes o secas, según la época del año, pero más apropiadas son las verdes. Luego se cuela, se tiran las plantas y se cuece el líquido obtenido agregando una buena cantidad de Miel, por espacio de tres horas, o más, si se desea obtener un jarabe más espeso. El jarabe obtenido se pone en botellas (siguiendo las indicaciones que se han dado más arriba para la reposición de los jarabes en general) y se guarda en lugar fresco (sótano, fresquera, etc.). De estejarabe, en los tratamientos que figura el Llantén, se tomará una o dos cucharadas cada hora.

Fuente: Libro “Consejero de Medicina Natural II: Tratamientos”, por Carlos Kozel.

Páginas 28 – 29 – 30

Inhalaciones

Posted in salud por Gonzalo Fernandez en agosto 1, 2011
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Los cocimientos de plantas se usan también para inhalaciones. La elección de las plantas depende de la enfermedad a tratar. Hay aparatos especiales (inhaladores) para hacer inhalaciones, pero si no se dispone de uno, puede improvisarse un inhalador haciendo un embudo con un pedazo de cartón, recogiendo el vapor por la parte ancha del mismo, e inhalándolo por el extremo estrecho.

Fuente: Libro “Consejero de Medicina Natural II: Tratamientos”, por Carlos Kozel.

Página 27