Gonzalo Anti New World Order


Crisis nuclear será lucrativa para mineras del carbón

Los productores de carbón estadounidenses anticipan grandes ventajas por el pánico generado hacia la energía nuclear tras el terremoto y tsunami del 11 de Marzo que llevaron a la emisión de materiales radiactivos y la evacuación de miles de personas cerca de una central nuclear japonesa.

La histeria que generó la crisis en la central Fukushima-1 llevó a que esta semana Alemania suspendiera por tres meses siete antiguos reactores nucleares. Sin embargo, los germanos no son los únicos en cerrar reactores antiguos o congelar proyectos nucleares. Suiza, Venezuela y China también se tomaron una pausa.

Mientras que la generación nuclear de electricidad está en descenso, el carbón y el gas son la única alternativa que puede compensar la carencia de electricidad, y es un momento favorable para los fabricantes de carbón estadounidenses.

El carbón extraído en las montañas Apalaches, en el este de los EEUU, puede llenar el vacío ocasionado por los suministradores tradicionales de Europa, tales como Sudáfrica, Rusia y Colombia, países que han desviado sus abastecimientos hacia Asia para responder a la creciente demanda de los mercados emergentes.

En medio de cierres de reactores nucleares en Japón y Alemania, contratos a corto plazo se vuelven cada vez más lucrativos. Los precios de carbón destinado para las centrales eléctricas en Europa han aumentado a US$132 por tonelada métrica de los US$123 antes del desastre, según la empresa de corretaje Stifel Nicolaus. Los precios en la Bolsa Mercantil de Nueva York (NYMEX) han subido por encima de US$75 por tonelada desde US$71.

El aumento adicional en la demanda de carbón termal después de la catástrofe en Japón coincidió con el ya creciente consumo de carbón estadounidense en el extranjero. Las recientes inundaciones en Australia impidieron las exportaciones desde allí, y el carbón termal es cada vez en más demanda en medio de la recuperación en la producción industrial global.

Esperamos que la creciente dependencia del carbón termal impulse más exportaciones de Estados Unidos, en particular desde la costa oriental“, expresó Shneur Gershuni, analista de la sociedad bancaria y financiera UBS.

Las exportaciones estadounidenses de carbón termal podrían saltar este año en 29% hasta 33,3 millones de toneladas, y la cifra podría crecer otro 27% a 42,2 millones en 2012, según estimaciones de UBS.

Japón ya importa unos 120 millones de toneladas de carbón anualmente y es probable que tenga que pedir de 5 millones a 10 millones de toneladas adicionales este año mientras permanece cerrada parte de sus capacidades nucleares.

Eso quiere decir que va a quedar menos carbón para los otros consumidores regionales, como China y la India, lo que producirá un efecto dominó de demanda. De las 700 millones de toneladas globales una parte se tendrá que proporcionar desde Europa hacia Asia.

Fuente: Russia Today

El G-20 estudia penalizar a 19 bancos, entre ellos Santander y BBVA

Por Pablo Pardo

Seúl – El G-20 estudia penalizar a dos de los grandes bancos españoles. El Industrial Bank of China tiene activos por valor de 1,1 billones de euros, igual que el Banco Santander, y el doble que BBVA. Pero, de acuerdo a lo que está negociando en Seúl, los dos bancos españoles deberán afrontar requisitos de capital más estrictos que los que su rival chino. Cuán estrictos aún no está claro. Pero el G-20 baraja exigir a las entidades españolas y a 17 más de otros seis países occidentales entre un 2% y un 3% adicional de reservas.

En otras palabras: si Industrial Bank of China deberá valer —bien en acciones, bien en reservas— al menos 8,5 euros por cada 100 que preste, sus rivales occidentales tendrán que elevar esa cifra a 10,5 u 11,5 euros.

El desequilibrio se debe a los presuntos ‘riesgos sistémicos‘ de cada banco, que es el tecnicismo con el que se define a los peligros que supone para el sistema financiero internacional una eventual quiebra de una entidad. Según algunos miembros del G-20, los bancos occidentales son, casi por definición, ‘sistémicos‘, o sea, están mucho más interconectados entre sí y con otros agentes financieros y operan a nivel mundial, mientras que los asiáticos no.

Golpe a Occidente y ayuda para Asia

La nueva regulación, que está siendo discutida en las reuniones previas a la cumbre del G-20 que se celebra hoy y mañana en Seúl, podría ser un nuevo golpe a la banca occidental y otra ayuda a la de Asia.

Una ayuda que llega tras la reforma financiera de EEUU que “hace que Extremo Oriente se beneficie, porque las instituciones financieras occidentales van a trasladar allí operaciones de derivados que súbitamente han sido limitadas en EEUU“, como ha explicado a este periódico Charles Dallara, director ejectuvo del Institutte for International Finance (IIF), el ‘lobby‘ de las grandes empresas financieras mundiales.

Según el diario ‘Financial Times‘, el G20 estudia imponer los requisitos de capital extras a cinco bancos estadounidenses —Citigroup, Bank of America, JP Morgan Chase, Goldman Sachs y Morgan Stanley—, cuatro británicos —HSBC, Royal Bank of Scotland, Barclays y Standard Chartered—, dos españoles —BBVA y Santander—, dos suizos —UBS y Credit Suisse—, dos franceses —BNP Paribas y Société Générale—, dos italianos —Banca Intesa y UniCredit—y al alemán Deutsche Bank y al canadiense Royal Bank of Canada.

Además, hay cuatro bancos japoneses —Mizuho, Sumitomo Mitusi, Nomura y MUFJ— que podrían entrar en esa lista, aunque según el diario británico lo más probable es que todos salvo Nomura se queden fuera.

Una cuestión que aún no se ha decidido es qué tipo de activos deberán destinar a reservas ‘sistémicas’ estos bancos. Porque una cosa es que se trate de acciones y otra cosa que sean ‘activos mixtos‘, o sea, que pueden ser considerados como acciones pero también como bonos (en cuyo caso, son deudas de las entidades).

Basilea III

Los nuevos requisitos para la banca occidental son consecuencia de las normas regulatorias pactadas por el Foro de Estabilidad Financiera el 12 de Septiembre. Las nuevas normas endurecen los requisitos de capital de los bancos, con el objetivo de reducir el peligro de que éstos sufran desequilibrios en sus balances si sufren aumentos de la morosidad o pérdidas en sus inversiones.

El acuerdo del 12 de Septiembre, conocido familiarmente como ‘Basilea III’, en referencia a la ciudad suiza en la que está el Banco de Pagos Internacionales, que acoge al Foro de Estabilidad Financiera, va a ser firmado en la cumbre del G-20 de Seúl.

Pero el Foro ya explicaba en su comunicado que los bancos que fueran más importantes para el sistema –bien por su tamaño, bien por su interconexión con otras entidades– “deberían tener unos estándares más duros“. Ahora, el G-20 parece haber llegado a la conclusión de que sólo los bancos estadounidenses y europeos —y tal vez algunos japoneses— conllevan verdaderamente riesgos para el sistema financiero internacional.

Así, el italiano Banca Intessa tiene apenas la cuarta parte de los activos de Industrial Bank of China, pero también es juzgado ‘sistémico‘ por el G-20, al mismo nivel que Bank of America, una entidad ocho veces más grande que el gigante italiano.

¿Qué es un banco ‘sistémico’?

Los criterios que sigue el G-20 para determinar qué banco es sistémico se basan, más que en su tamaño, sobre todo en su interconexión con otras entidades, su peso en determinados mercados y su internacionalización. En función de ello, una entidad puede ser considerada una Institución Financiera Sistémica Importante (SIFI, según sus siglas en inglés), un ‘palabro‘ que simplemente define que, si ese banco quiebra, nos vamos todos al garete.

Al margen de esas entidades que tienen, literalmente, agarrado al mundo por la cartera, están las que son sistémicas pero sólo para un país en concreto. Presumiblemente, el Industrial Bank of China y los otros tres bancos que forman el grupo de los ‘cuatro gigantes‘ de ese país se encuentran en esa categoría, igual que el estadounidense Wells Fargo, el británico Lloyd’s o el alemán Commerzbank.

La nueva clasificación del G-20 promete ser controvertida. Por un lado implica que, si los bancos chinos quieren crecer fuera de sus fronteras, deberán acostumbrarse a tener requisitos de capital más altos. Por otro, supone una penalización a determinadas entidades occidentales.

Finalmente, los criterios utilizados también pueden ser cuestionados: a fin de cuentas, la banca china es una de las mayores financiadoras de infraestructuras en Asia, África y América Latina. Y se está extendiendo fuera de sus fronteras.

La oficina de 1.100 metros cuadrados del Industrial Bank of China en el Paseo de Recoletos en Madrid —exactamente al lado del Palacio del Marqués de Salamanca uno de los edificios emblemáticos del BBVA y antigua sede de Argentaria— muestra que los bancos considerados ‘no sistémicos‘ por el G-20 están empezando a serlo.

Fuente: El Mundo