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Los meteoritos pudieron detonar el inicio de la vida

Meteoritos hallados en la Antártida y usados en el trabajo.

Por Miguel G. Corral

La ciencia aún no tiene una respuesta para la pregunta ¿Cómo surgió la vida? En la investigación, casi todas las preguntas sencillas tienen respuestas muy complicadas. Debido a este vacío, los científicos especulan con muy diversas teorías que aún no han podido ser demostradas. Una de ellas es la teoría de la Panspermia acuñada por el químico sueco Svante August Arrhenius para explicar el origen de la vida en la Tierra. Según esta hipótesis, la vida está diseminada por el Universo y llegó en forma bacteriana unida a un meteorito que sirvió de simiente para que evolucionara hasta los organismos que habitan hoy el planeta.

Otra de las posibilidades que manejan los astrobiólogos consiste en que los meteoritos no trajeron la vida, pero sí los elementos y moléculas necesarios para su surgimiento. Y en este sentido, una investigación recién publicada en la revista ‘Proceedings of the National Academy of Sciences‘ (PNAS) acaba de aportar importantes datos que apoyan la posibilidad de un origen extraterrestre de las moléculas precursoras de la vida terrestre.

Los investigadores de la Universidad del Estado de Arizona en Tempe (Estados Unidos), dirigidos por Sandra Pizzarello, estudiaron un meteorito que contiene materiales orgánicos pertenecientes al grupo de la Tumba de Nunataks, hallado en la Antártida. El equipo de Pizzarello trataba de comprobar si el complejo material que forma el asteroide contenía alguna huella de la evolución química que siguió el meteorito.

Imitación de la Tierra primitiva

Para ello imitaron las condiciones ambientales que había en la Tierra antes de la aparición de la vida. Siempre con escalas temporales de laboratorio (sería imposible recrear los tiempos reales), emularon la actividad hidrotermal, la temperatura y la presión de la Tierra primitiva.

Y los resultados mostraron, para la sorpresa de los investigadores, que aquel meteorito liberó una enorme cantidad de ion amonio (NH4), un importante precursor de las moléculas biológicas complejas, como los aminoácidos o el ADN.

Para descartar la posibilidad de que el amonio proviniera de contaminación en el laboratorio, analizaron la composición isotópica del nitrógeno y descartaron esa posibilidad, ya que es muy diferente de la que existe en la atmósfera actual. De esta forma, Pizzarello y sus colegas lanzan en su trabajo la idea de que la llegada de estos meteoritos pudo acelerar, o desencadenar, la evolución de las moléculas que dieron lugar a la vida.

Fuente: El Mundo

Tormentas terrestres crean flujos de antimateria según estudio

Moscú, 11 de Enero, RIA Novosti – Las tormentas terrestres pueden generar corrientes de antimateria, según descubrieron investigadores tras analizar datos obtenidos por el Telescopio Espacial de Rayos Gamma Fermi.

Según detectó el Fermi, las tormentas eléctricas de nuestro planeta también son una fuente de rayos gamma, y generan a diario medio millar de estallidos de estos rayos, aunque la mayoría de ellos no se registra.

Esto son las primeras pruebas directas de que las tormentas generan haces de partículas de antimateria“, aseveró Michael Briggs, de la Universidad de Alabama y uno de los integrantes del equipo del Fermi, al presentar el descubrimiento en una conferencia de la Sociedad Astronómica Americana en Seattle.
El Monitor de Estallidos de Rayos Gamma GBM instalado a bordo del telescopio detectó 130 de estos fenómenos en la Tierra desde 2008, año en que el Fermi fue lanzado. La mayoría de los estallidos se produjo durante tormentas ocurridas en el campo óptico del aparato.

No obstante, cuatro emisiones de rayos gamma se registraron en ausencia de tormentas visibles. Así, el 14 de Diciembre de 2009 el Fermi detectó un estallido sobrevolando Egipto, mientras que la tormenta más cercana estaba a 4.500 kilómetros al sur, en Zambia.

Los científicos explican estos casos con la presencia de positrones, o antielectrones, que forman la antimateria entre los “productos” de las tormentas.

El informe sobre el descubrimiento será publicado en la revista Geophysical Research Letters.

En una ocasión anterior, un equipo de investigadores rusos que estudió la presencia de positrones en los rayos cósmicos galácticos llegó a la conclusión de que su proporción podría ser la primera prueba directa de la existencia de materia oscura.

El Telescopio Espacial de Rayos Gamma Fermi (Fermi Gamma-ray Space Telescope) fue lanzado a la órbita el 11 de Junio de 2008 bajo el nombre de GLAST y más tarde se rebautizó con el nombre del físico italiano Enrico Fermi, uno de los integrantes del Proyecto Manhattan y el fundador de la física de altas energías.

Equipado con el Telescopio de Gran Área LAT para rayos gamma y el Monitor de Estallidos de Rayos Gamma GBM, el Fermi ya ha aportado a los científicos numerosos datos nuevos relativos a la evolución del Universo y en particular a la materia oscura y la gravitación.

Fuente: RIA Novosti

La NASA anuncia una conferencia de prensa sobre vida extraterrestre

Entre los expositores se encuentran científicos ligados al munto de la astrobiología, la cual se encarga del estudio del origen, evolución, distribución y futuro de la vida en el Universo.

Washington – La NASA sorprendió con un comunicado en el que cita a una rueda de prensa que se realizará el 2 de Diciembre, “para discutir un hallazgo astrobiológico que tendrá impacto en la búsqueda de evidencia de vida extraterrestre”.

Es importante aclarar que la astrobiología es el estudio del origen, evolución, distribución y futuro de la vida en el Universo.

La conferencia se realizará en Washington y será transmitida para todo el mundo por el canal de televisión de la NASA y el sitio oficial de la agencia espacial.

Entre los expositores se encuentra el director del programa de astrobiología de la NASA, María Voytek, el investigador y experto en astrobiología, Felisa Wolfe-Simon y el miembro de la Fundación para la Evolución Molecular, Steven Benner.

Todavía no está claro de qué trata el anuncio, pero por lo que informa el sitio web de la agencia espacial será un evento importante del que habrá que estar atentos.

¿Interesado en saber todos los detalles a entregarse este 2 de Diciembre? Para conocer en profundidad los descubrimientos, cabe destacar que los cibernautas podrán visualizar la conferencia en Internet a través de la página web www.nasa.gov/ntv.

Fuente 1: NASA

Fuente 2: Resistencia Global

Fuente 3: El Blog de Tony

Fuente 4: Atrevete a Pensarr

Un prestigioso físico asegura haber detectado otro universo antes del Big Bang

Roger Penrose, de la Universidad de Oxford, ha descubierto unos extraños “círculos concéntricos”que pueden ser “atisbos” de un cosmos primitivo.

Según la teoría clásica, el Universo en que vivimos comenzó hace 13.700 millones de años con el Big Bang, una gran explosión de la que, además de la propia materia, surgieron también las leyes físicas que rigen su existencia, incluidos el espacio y el tiempo. Ahora, Roger Penrose, de la Universidad de Oxford y uno de los físicos más brillantes de la actualidad, cree haber detectado “atisbos” de la existencia de otro universo. Uno que existía antes que el Big Bang. Lo cual pone, literalmente, patas arriba las teorías cosmológicas actuales.

El físico ha encontrado unos extraños círculos en el fondo cósmico de microondas

En un artículo recién publicado en ArXiv.org, Penrose explica que ha llegado a esa extraordinaria conclusión tras analizar, en los datos del satélite WMAP, ciertos patrones circulares que aparecen en el fondo de microondas cósmico y que sugieren, ni más ni menos, que el espacio y el tiempo no empezaron a existir en el Big Bang, sino que nuestro universo existe en un ciclo continuo de “rebotes” que él llama “eones”. Según Penrose, lo que actualmente percibimos como nuestro universo, no es más que uno de esos eones. Hubo otros antes del Big Bang y habrá otros después.

Unas ideas que se oponen frontalmente al modelo cosmológico más extendido en la actualidad: el de universo inflacionario. Según dicho modelo, el universo empezó en un punto de densidad infinita (el Big Bang) hace aproximadamente 13.700 millones de años, se expandió de forma extremadamente rápida durante una fracción de segundo, y ha continuado expandiéndose mucho más lentamente desde entonces, un tiempo durante el cual han ido surgiendo galaxias, estrellas, planetas y, finalmente, los seres humanos.

El tiempo antes del Big Bang

Penrose, sin embargo, está convencido de que el modelo inflacionario no cuadra con el bajísimo estado de entropía que hizo posible el nacimiento del universo tal y como lo conocemos. Y tampoco cree que el espacio y el tiempo empezaran a existir en el momento del Big Bang, sino que el Big Bang fue, de hecho, sólo uno entre una serie de muchos acontecimientos similares, con cada uno marcando el inicio de un nuevo “eón” en la historia del universo.

Las teorías de Penrose implican que, en un futuro lejano, el universo volverá, de alguna manera, a tener las condiciones que hicieron posible el Big Bang. Según el físico, en esos momentos la geometría del universo será suave y lineal, muy diferente a como es ahora, con abundantes picos y discontinuidades. Esta futura continuidad de forma, afirma, permitirá una transición desde el final del actual eón, con un universo muy expandido e infinitamente grande, al inicio del siguiente, cuando de nuevo se hará infinitamente pequeño para estallar formando el siguiente Big Bang.

Pruebas en el fondo cósmico

El físico asegura que ha encontrado pruebas que sostienen lo que dice. Y que esas pruebas están en el fondo cósmico de microondas, los ecos lejanos del propio Big Bang, una especie de rescoldo de aquella gran explosión que es detectable, hoy, en cualquier punto del universo.

Analizando, junto a su colega armenio Vahe Gurzadyan, siete años de datos del satélite WMAP, que está diseñado precisamente para medir el fondo de microondas, Penrose ha detectado con claridad una serie de “círculos concéntricos”, regiones en el cielo de microondas en los que el rango de temperatura de la radiación es notablemente menor que en otros sitios.

Son precisamente esos círculos los que nos permiten “ver” a través del Big Bang, vislumbrando el eón que que existió anteriormente. Los círculos, dicen Penrose y Gurzadyan, son marcas dejadas en nuestro eón por las ondulaciones esféricas de las ondas gravitatorias que se generaron cuando los agujeros negros colisionaron en el eón anterior.

Y estos círculos, sostienen, suponen un serio problema para la teoría inflacionaria, según la cual la distribución de las variaciones de temperatura en el cielo deberían ser Gaussianas, o aleatorias, en lugar de tener estructuras discernibles en su interior.

Si Penrose tiene razón, cambiará por completo la forma que tenemos de percibir el universo en que vivimos, su nacimiento y su destino final.

Fuente 1: ABC.es

Fuente 2: El Blog de Tony